El otro día estuve ojeando un Hola y pude ver los típicos posados navideños de las famosas, como el comentadísimo de Isabel Pantoja. Siempre me han llamdo mucho la atención este tipo de reportajes en los que la famosa protagonista engalana su casa con deslumbrantes adornos, se pone sus mejores galas y viste su mesa con la mejor vajilla reservada sólo para las mejores ocasiones (a veces precisamente el momento de la foto). Yo pienso en cuando mi madre me pide que suba el árbol y el Belén del trastero y me da cierta pereza. Creo que nuestro posado navideño no se parecería mucho al de las famosas.
Me produce curiosidad ver cómo la gente adorna sus casas por Navidad, el despliegue gastronómico que hacen y cómo se embellecen ellos mismos. En general, me tira para atrás la ornamentación excesiva, tanto en la casa como en la mesa, ya que en Navidad suelen cometerse demasiados excesos, gastronómicos, estéticos y consumistas. Aunque me repele un poco la cultura americana y soy defensora a ultranza de la mediterránea, reconozco que no me gustan mucho los belenes, tampoco los "papanoeles". Me quedo con los árboles y los adornos de flores, guirnaldas o luces, me parecen más neutrales y elegantes.
Yo no he puesto ningún adorno navideño en mi casa. Si habéis seguido mi blog desde el principio sabréis que soy bastante anti-Navidad, pero tampoco me gusta ver una casa "pelada" en estos días. Así que estoy pensando en comprar unos imanes de nevera navideños muy graciosos que vi en una tienda de la calle Almirante, y si acaso algunas ristras de flores luminosas de Tahilandia, que hacen un efecto precioso en cualquier sitio: Pero no creo que pase de ahí, no me puede tanto la emoción. En casa de mis padres, con mis sobrinas, es otra cosa, ahí se te cae la baba viéndolas disfrutar con todos los tópicos de la Navidad.
En cuanto a los banquetes Navideños, me parece bien comprar buenos productos, aprovechar para comer cosas que a lo mejor no vemos mucho en nuestra mesa a lo largo del año (eso sí, comprándolas dos meses antes y congelándolas) o dedicándole el tiempo que normalmente no tenemos a cocinar con los nuestros. A lo que cada año me resisto más es a los dulces Navideños. Yo no compro ninguno, no me gustan, aunque tal vez acabe comiendo algún trocito de turrón de chocolate en casa de mi madre. Prefiero el Panetone, típico de Italia, o unos buenos bombones. Lo que sí me gusta ver en la mesa de Navidad es marisco y la delicosa mayonesa que hace mi padre.
En mi casa nos arreglamos para sentarnos a la mesa en Noche Buena Y Noche Vieja, pero discretamente. Cuando era más jovencita y luego salía de fiesta por ahí, me pintarrajeaba con mis primas y nos poníamos unos modelitos brillantoso tremendos de los que toda la familia se reía durante toda la cena. Me gusta estar arreglada, pero no me voy a la peluquería, me hago la manicura o compro modelitos especiales para Navidad como los que sacan las famosas en sus posados. Está bien ponerte guapo para tu familia o tus amigos, pero no sé, algunos de los atuendos que sacan las famosas en estos reportajes me parecen excesivos para una cena en familia. Si mi madre se pusiera alguno de sos largos vestidos de fiesta seguro que se pisaría la cola cuando fuese a servir el asado y nos lo pondría a todos de gorro; acto seguido iría alguna de mis sobrinas con las manos llenas de chocolate, salsa o algo similar y le haría un estampado creativo en el susodicho vestido.
¿Cómo sería vuestro posado navideño si entrasen en vuestra casa con una cámara fotográfica?