La muerte del actor Heath Ledger, protagonista de Brokeback Mountain, me ha hecho recordar un artículo que leí hace poco en una revista femenina sobre las clínicas de desintoxicación de lujo. Pero no lujosas porque atiendan a sus huéspedes, entre los que hay muchas celebrities, con toda suerte de comodidades y facilidades, sino por el desorbitante precio que los pacientes tienen que pagar para poder acceder a estos centros. Arizona, en EE UU, es el irónicamente llamado "paraíso de la desintoxicación".
The Medows, por donde pasaron famosas como Donatella Versace, es la clínica de desintoxicación más famosa del mundo y la más reclamada por las celebrities por su eficacia y discrección. También fue el lugar elegido por Kate Moss para rehabilitarse tras el escándalo que provocaron unas fotos suyas esnifando cocaína. Por allí también pasaron Marc Jacobs o Elton John. Aunque sus pacientes suelen ser ricos y famosos, se les trata como a cualquier otra persona, sin ningún tipo de favoritismo o excepción. Tras su ingreso, lo único que tienen a su disposición es un equipo de médicos, psiquiatras, nutricionistas y psicólogos que les examinan y deciden su tratamiento.
En Meadows el día comienza a las siete en punto de la mañana con el desyuno. Luego comienzan la terapia individual y la de grupo. Luego un chequeo médico, clases de yoga, tai chi, un paseo a caballo y acupuntura. El día termina con una sesión de un programa similar al de Alcohólicos Anónimos. A las diez de la noche se apagan las luces y todo el mundo se va a dormir. Aunque el trato es el mismo para todos los pacientes, como en todo, el dinero sigue marcando la diferencia; no creo que quienes tratan de rehabilitarse con menos recursos cuenten con todas estas actividades. Por suerte, en España contamos con una asociación tan ejemplar y eficaz como Proyecto Hombre, por la que han pasado muchas más personas de las que podemos imaginar, conocidas o no.
The Cottonwood, a la que acudió Robbie Williams por su adicción a los antidepresivos y la cafeína, también es otro conocido centro de desintoxicación para gente vip, ya que el precio por día es de 1.430 dólares al incio del tratamiento y 988 al término. The Gatehouse Academy es un conocido centro de internamiento para jóvenes con problemas de drogas y alcohol. Rosewood Ranch está especializada en trastornos alimenticios de mujeres, adolescentes o niños. A este tipo de centros llegan pacientes desde todos los puntos del mundo. El precio medio de una rehabilitación es de 45.000 dólares.
El artículo sobre estos centros de desintoxicación me pareció muy interesante, además de por los datos que proporcionaba, por el enfoque. Según la periodista que lo firmaba, el hecho de que un famoso ingrese en un centro de rehabilitación muchas veces se frivoliza en exceso desde los medios de comunicación, que a veces confunden la estancia en este tipo de lugares con una especie de retiro chic sólo al alcance de unos pocos. Sin embargo, la redactora también resalta la parte positiva de la mediatización de la rehabilitación en centros de este tipo, ya que el ejemplo de los famosos puede hacer que la adicción se vea como una enfermedad más y debe tratarse como tal.
En mi opinión es positivo que existan este tipo de centros y que se haga público el ingreso de los famosos en ellos, para que nadie confunda drogas, medicamentos y adicciones con un tipo de vida de lujos, diversión sin fin y disfrute máximo. Es mentira, las adicciones son un infierno miserable del que pocos consiguen escapar. Abogo entonces por atajar el problema de raíz, como viene haciendo el Ministerio de Sanidad en España con sus magníficas campañas contra la drogadicción. Porque no se pueden curar sólo los síntomas, hay que tratar el origen del problema.
Pero no quiero tirar piedras y esconder la mano. Adicciones tenemos todos; no sólo es adicto el consume drogas duras (e incluyo el tabaco entre ellas). Se puede ser adicto a muchas cosas y en muchos grados; hay adicciones nefastas y otras estupendas Por ejemplo, se puede ser adicto a la comida, al chocolate, a la cocacola; a los programas del corazón, a la prensa rosa, a las series; al cine, a la lectura (los menos, me temo); a la cirugía, a las cremas, al gloss (una amiga mía lo es, lo juro); a internet, a la consola, al móvil; al amor, al sexo, a las relaciones complicadas...
¿Tenéis alguna adicción de la que os gustaría libraros?