Hace muy poco escribí un post sobre el divorcio exprés en el que señalaba la cantidad de parejas que se divorcian cada año, cada mes, casi cada día. La cara opuesta de esta moneda es la de otras muchas personas que, aun siendo tan barato el divorcio exprés (unos 500 por Internet) no pueden separarse porque después no podrían pagar solos una casa, mantener a sus hijos o hacer frente a hipotecas, facturas, gastos, etc. ¿Qué triste verdad?
Nunca me había planteado que mucha gente no se separa, simplemente, porque no puede permitírselo, hasta que una amiga me contó que ésa era la situación de un familiar suyo, que no soporta a su pareja desde hace años pero la necesita para pagar la hipoteca y mantener a sus hijos, con su sueldo no le da. ¿Su esperanza? Que sus hijos se independicen, que le suban el sueldo (cosa improbable porque ya ha tocado techo laboral), que encuentre otro trabajo mejor pagado (algo difícil dada su edad) o que le toque la lotería. Así lleva muchos años. Igual que a mí, a vosotros se os ocurrirán muchas cosas que podría hacer para ganar más dinero, pero os aseguro que no es tan fácil.
Estoy convencida de que los motivos económicos están también entre las razones por las que muchos hombres tampoco se separan de sus mujeres aunque ya no las quieran. Me refiero a la pensión que tendrían que pagarle a su ex mujer por los hijos en común. Hay hombres que no cumplen o que encima le escatiman el dinero a sus hijos. Pero sé que también hay muchos otros que casi no llegan a final de mes, que se ven casi en la ruina por el dinero que tienen que pasarle a sus ex, sumado al que tienen que pagar por vivir en otra casa que no es la suya (esa se la suele quedar ella).
Si la moneda del dicorcio tuviera una tercera cara, creo que sería la de aquellas personas que no se separan porque no quieren perder el estatus económico que les proporciona su pareja. Es más, ¿cómo se van a separar si se casaron o unieron a esa persona precisamente por sus atractivos económicos? El famoso interés de toda la vida, que no sólo se da por parte dela típica mujer joven y guapa hacia el madurito forrado. Una amiga mía muy querida está intentando separarse de su pareja pero él no quiere ni a tiros porque perdería todos los lujos con los que vive y que ha conseguido ella sola con su esfuerzo y su trabajo. La casa en la que viven la ha pagado ella, el negocio que compartían lo montó y lo pagó ella, la casa, los gastos... ella corría con todo a la espera de que él, extranjero, se aclimatara a la vida en Madrid y se decidiera a trabajar.
Ay, el dinero, que féo es tan sólo mentarlo. Pero no es el único motivo por el que mucha gente no se separa de alguien a quien no quiere, no soporta o que incluso le hace la vida imposible. De esto saben mucho quienes sufren maltrato y temen que, si dejan a su pareja, ésta tome represalias fatales. También quienes tienen miedo a quedarse solos, quienes confuden cariño con amor, quienes tienen dependencia emocional, quienes, incluso, sienten pena por sus parejas y preferien sacrificar su propia felicidad.
¿Estáis vosotr@s en alguna de estas situaciones?