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# lunes, 04 de febrero de 2008 22:39

Gags cotidianos

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Qué sería de nosotros sin la risa. Todos deberíamos trabajar nuestro sentido del humor para encarar, cuando no encajar, la tragicomedia en que consiste la vida. Tomarse las cosas con humor nos ayuda a sobrevivir, diluye la angustia y hasta conjura el miedo. Quien no sabe reírse de si mismo tiene que soportar una carga muy pesada, ya que que no hay día en que no estemos, parafraseando a Borges, por un instante en el paraíso. Yo añadiría que no hay día tampoco en que no pongamos un pie en el infierno.

A todos nos pasan cosas risibles, absurdas, divertidas, surrealistas o cómicas cada día, estoy segura. No hace falta ir al teatro, al cine o quedar con alguien gracioso para reírnos; hay mil situaciones que pueden sugerir comicidad; la tragedia puede, y debe, desdramatizarse y hasta ser reída a la vez qie llorada. El sentido del humor comienza por saber reírse de uno mismo; también hay que saber arrimarse a la gente alegre y divertida, para tristezas nos bastamos con las propias.

Mi sentido del humor es bastante peculiar, lo reconozco; tiene un punto de humor snegro azonado con una pizca de humor extremeño, lo que da como resultado una extraña interpretación de lo que es o no divertido. Me río mucho con Faemino y Cansado; me partí hasta las piernas con Chiquito y me hacen reír películas como "La fiera de mi niña", "La cena de los idiotas", "Algo pasa con Mary", "La extraña pareja""Los Tennenbaums" e incluso ciertas escenas de "Ojos negros". No me hacen ninuna gracia las típicas películas americanas como "Aterriza como puedas", "Yo, yo mismo e Irene" o la serie "American Pie". Me reí mucho con comics como Mafalda y libros como "Sin noticias de Gurp", "El laberinto de las aceitunas" o "La conjura de los necios".

Pero la realidad siempre supera a la ficción; cada día ocurren mil situaciones divertidas, auténticos gags cotidianos a que te gustaría que presenciasen los demás porque cuando los cuentas suenan increíbles y no hacen la misma gracia que en momento. Para empezar a practicar eso de reírse de uno mismo, os contaré una cosa muy surrealista que me pasó en una peluquería de Las Palmas, ni más ni menos.

Hace un par de años, andaba yo en plena crisis sentimental tras dejarlo con mi pareja. Una de esas épocas en las que las mujeres nos sentimos espcialmente feas y en las que siempre decidimos ir a la peluquería para hacerte un cambio radical. Fui. A LLongueras para más señas. Creo que en alguna ocasión os he dicho que odio las peluquerías, me producen estrés, nerviosismo y hasta miedo. El caso es que confié mi maltercha imagen a una peluquera que se habíaa granjeado mi confianza. "Corta y cambia de color", le dije en un alarde de seguridad en mí misma. El resultado fue un avance del famosísimo e imitadísimo "bob" que pondría de moda la pobre Victoria Beckam (no decir otra cosa más piadosa de ella). "Le voy a realizar el champú", me dijo el "moderno" de turno que me lavó la cabeza; y en qué momento dejaría que me tocasen ni un pelo. Salí de la peluquería con un color de pelo y un corte rarísimo que nunca fui capaz de peinarme; me miraba en el espejo y veía como una imagen rejuvenecida de mi madre, cuando mi intención era resultar atractiva, seductora e irresistible al máximo. Aquel nefasto cambio de imagen me supuso una bajada inmediata de la autoestima y un crecimiento casi insoportable de mis cuitas. Así que decidí un cambio de aires y me fui a Canarias a ver a una amiga.

Incapaz como era ya al segundo día de estar allí de peinarme, decidí acercarme a una peluquería del barrio de mi amiga. Allí sufrí lo más parecido a una lobotomización que pueda imaginarse. Me explico. Según entré ya me dio la impresión de ser una peluquería demasiado de barrio: mobiliario de mimbre de los 70, papel psicodélico en las paredes, unas peluqueras con muy pocos visos de modernidad y ELLA, la "madama" del local. No me malinterpretéis, nada que ver con un negocio sexual, pero ELLA era indiscutiblemente el alma del local, el leit motiv para ir a una peluquería de tal pelaje: pelucón morado a lo drag queen, varios kilos de escandaloso maquillaje, labios como morcillas, uñas rojas y larguísimas, pechos a lo Amarcor. Nada más entrar me agarró por los hombros mientras me decía palabrasa melosas tipo "ven para acá mi niña o ven mi amol", nada tranquilizadoras. El lavado de pelo que me hizo esa mujer fue una de las experiencias más aterradoras de mi vida. "Yo las cabezas las lavo como antes, frotando bien el cuero cabelludo para que bien limpito mi niña", me decía mientras me desgarraba el cerebro con esas uñas de gavilán y me meneaba la cabeza rítmicamente entre sus manos como una coctelera. Dejé de ver, dejé de oír, perdí el habla y creo que hasta la noción tiempoespacial durante un rato. Para terminar, agua congelada "para darle brillo al cabello m'hijita". Cuando me pasó con la peluquera para que me peinase, tenía unas ganas de llorar y de salir corriendo que me aguanté porque ya tenía una edad. La fase siguiente no fue mucho mejo; tirones de pelo para dejármelo bien liso (en el suelo, pensaba yo, porque en mi cabeza no iba a quedar ni un sólo pelo). Cuando terminó creo que alguna lagrimilla se me escapó, parecía un híbrido entre un beatle y una señora de mediana edad: pelo totalmente lacio y el flequillo, que debía ser recto, puesto a un lado con un quintal de laca.

Cuando llegué a casa de amiga y vi la cara de espanto contenido que puso, corrí al cuarto de baño a mojarme el pelo, algo que las chicas solemos hacer mucho después de ir a la pelu. El disgusto me duraba aún de vuelta a Madrid, pero poco al poco, el tiempo y la memoria, que siempre ejercen un plácido efecto benéfico, fueron transformando aquella traumática experiencia en una anécdota que he contado montones de veces.

Cumplir años fastidia, pero por suerte te ayuda a desdramatizar y a buscarle el lado positivo y cómico a todo lo que te ocurre. Por eso agradezco tanto que tres amigos míos, Quique, Hernán y Tato, hayan creado, por iniciativa propia y sin ninún tipo de subvención, una web de gags (duendestv.com) en la que desarrollan un peculiar humor absurdo, negro y surrealista. Os pongo el enlace para que os paséis un rato divertido y me déis vuestra opinión sobre su personalísimo humor.

 

Comentarios

# mai ha opinado el martes, 05 de febrero de 2008 22:44
re: Gags cotidianos

jajaja, me he reído mucho con este post. A mi me pasó una cosa parecida tambien en llongueras: fui un dia a hacerme uno de esos cambiso de look que una necesita de vez en cuando y me paso de todo. se habia estropeado el aua calente y me lavaron con agua congelada en pleno invierno, encima dos veces porque se equivocaron con el tinte y me lo tuvieron que quitar rapdidamente. termine congelada, con dolor de cabeza y encima me paseo como cuatro horas alli metida. Creo que no volvi a ir a la peluqueria en todo el año, jaja

# amaloma ha opinado el miércoles, 06 de febrero de 2008 11:17
re: Gags cotidianos

Yo también he compartido ese tipo de experiencias de peluquerías. No quiero ni recordar la de veces que he llegado a mi casa y me he lavado la cabeza. Como nunca me he atrevido con los tintes, debido al que al ser morena y con las cejas oscuras pensaba que otra cosa me quedaría fatal, no he tenido nunca problemas de color; pero sí que recuerdo un diciembre que quería estar mona para las navidades, y en vez de echarme unas mechas moraditas, me echaron un color rojo pajizo que ni te cuento... Tuvieron que decolorar mis mechas para que cogieran el tono después y me destrozaron el pelo. Tarde un año en ir a la peluquería para cortarme y que me lo fueran saneando, y desde entonces, no hago más que cortar y peinar, pero he dado con una peluquera fantástica que acierta con lo que quiero y nunca me falla... Un chollo... y llevo tres años siéndole fiel. Algo novedoso en mi con respecto a las peluquerías.

# Marta ha opinado el miércoles, 06 de febrero de 2008 13:33
re: Gags cotidianos

Me parto, "tía A..".

Estaba en la ofi leyendo tu experiencia y del descojone que me ha entrado todos mis compis se han quedado alucinados.

Ya me lo contarás en directo.

# ja ha opinado el miércoles, 06 de febrero de 2008 14:43
re: Gags cotidianos

A mi hace poco me paso una cosa también divertida, bueno lo pase mal y bien a la vez. Fui a darme un masaje tailandes y me toco una chica. Yo no tenia intencion de nada, pero la chica empezo a subirse por encima mio y claro, la cosa cada vez iba mas para arriba. sude tinta y no sabia como taparme aquello cuando me toco darme la vuelta, aunque la chica parecia estar bastante acostumbrada a eso porque me miraba y se descojonaba. en el momento fue una situacion embarazosa pero luego me eche unas risas.

# Popeye ha opinado el domingo, 10 de febrero de 2008 23:08
re: Gags cotidianos

Pero, y esa serie?¿ Me parto de la risa!!

# Popeye ha opinado el domingo, 10 de febrero de 2008 23:08
re: Gags cotidianos

Pero, y esa serie?¿ Me parto de la risa!!

# pfff ha opinado el jueves, 14 de febrero de 2008 0:14
re: Gags cotidianos

a ver...

esta muy bien q cuentes tus gags... xo parece como si te rieras de los canarios... tu forma de contarlo suena despectiva... si es asi, menuda idiota eres.

tu q vas de moderna y de rica q te podras permitir pelus caras y muy "inn"

enga, un saludo m'hijita... o seria jamia?

menudo petardo...

# PELINES ha opinado el jueves, 14 de febrero de 2008 13:39
re: Gags cotidianos

Pfffff, sin comentarios para PFFFFF. Creo que te falta un hervorcillo para darte cuenta del tono cómico en el que escribe Lula... De todas formas para estos casos hay un dicho muy bueno "Quien se pica ajos come".

En fin a otra cosa... me he partido de risa leyendo el post, me recuerda a lo que me pasó a mi en la pelu de mi barri el dia 31 de diciembre de este año. Por no meterme en el centro a la pelu de siempre decidí economizar tiempo, y dinero porque esta es más barata. Pues bien la que me lio la chiquita de turno no os lo imaginais, flequillo recto le dije, y ella me hizo una especie de montaña rusa con doble looping, nunca he entendido cómo pudo hacerlo hacia arriba si se trataba de cortar recto..????.Ahhh ya se, porque tenbgo un remolino, eso dijo ella...jajajaja

Al final me tuve que ir a mi pelu de siempre y aflojar la pasta en una y en otra. Ahora me rio, pero cuando sali de llai queria llorar.....jajaja.

besos guapos

# pfff ha opinado el viernes, 15 de febrero de 2008 1:56
re: Gags cotidianos

venga y q os den a las q necesitais ir a la pelu xa etar guapas... petardassssssssssssssssssss feorras reprimidas... joias acomplejadas...tanta moda de kk y sois unas superficiales del copon

venga... momias

# ricitos de oro ha opinado el lunes, 18 de febrero de 2008 19:57
re: Gags cotidianos

tus amigos están como regaderas!!! me parto con los cavernicolas que tienen conciencia ecologica

# lady epi ha opinado el lunes, 18 de febrero de 2008 20:02
re: Gags cotidianos

pues a mi lo de la pelu me hace gracia. Los tíos solo entienden cuando se les habla de que les pueda pasar algo a sus pelotitas.

Por cierto, buscan actrices tus amigos? Me parto con los duendes por el bosque

# massiel ha opinado el lunes, 18 de febrero de 2008 20:04
re: Gags cotidianos

joder Lula, ¿en serio son amigos tuyos? Lo de la pelu pase, pero lo de estos tíos raros... que si has ido a comprar el pan.

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