El Oscar es suyo. Todo apuntaba a que iba a conseguirlo: los premios, las buenas críticas, las alabanzas por parte de medio Hollywood y su trabajo, le hicieron llegar a la ceremonia de los Oscar con muchas papeletas de ganador. Oscar también a la mejor película. Un triunfo para Bardem y una gradísima alegría para muchísimo españoles.
No para todos. Me consta que la ideología política de Bardem le ha valido la antipatía de un sector de la sociedad española. Me refiero a muchos votantes del PP que se han sentido ofendidos por algunas declaraciones de Bardem; me refiero también a cierta gente para quien el cine y los actores españoles tienen poca calidad.
Mi postura respecto a Bardem es diametralmente opuesta a la que acabo de citar. No puedo juzgarle personalmente, no le conozco, pero siempre he admirado su trabajo. Me hubiera llevado una inmensa decepción si noi le hubieran dado el Oscar; siempre he pensado que, sin haber llegado siquera a los 40, Bardem ya estaba entre los grandes de la historia del cine. Su fuerza en escena, su versatilidad, sus infinitos registros, su osadía, su valentía y su entrega como actor son excepcionales. Bardem hace verosímil cualquier papel al que se enfrenta, ya sea haciendo de yonki (Días contados), de poeta homosexual (Antes que anochezca) o de asesino despiadado (No es país para viejos).
Su físico, a mi parecer, es una de sus grandes bazas como actor y el punto en el que quería hacer hincapié en este post. Sé que no es guapo pero a mí Bardem siempre me ha resultado atractivo. Sus facciones fuertes y su aspecto varonil, la seguridad en sí mismo que transmite y el morbo que desprende, potencian este atractivo. O todo lo contrario, porque sobre el atractivo de Bardem siempre he escuchado opiniones radicalmente opuestas. O te encanta o te parece horroroso.
Desde que aterrizó en Hollywood, Bardem ha experimentado un importante cambio físico. Está mucho más guapo, mejor vestido, más estilizado, más refinado y cuidado. Evidentemente, a medida que ha ido creciendo su popularidad, han ido aumentando los cuidados recibidos por parte de peluqueros, estilistas o profesionales de la imagen. Pero también es cierto que, a medida que la fama de alguien crece, se produce un curioso efecto en la gente, que comienza a percibir a esta persona más guapa o deseable. Es lo que tienen la fama, el dinero, el poder y hasta el talento.
¿Os parece atractivo Bardem? ¿Está más guapo ahora que cuando empezó?