"Haga usted un poco de ejercicio". Ésta es una recomendación que los médicos y los psicólogos suelen hacerle a muchos de sus pacientes para ayudarles a mejorar sus relaciones sociales, su tono vital y sus posibles problemas físicos y psicológico. Así, los gimnasios son una especie de caja de Pandora donde puede uno encontrarse a la gente más curiosa y variopinta. Yo, que llevo doce años yendo al mismo, puedo hablaros, desde el respeto y la convicción de ser yo mismo un buen especimen, de algunos personajes dignos de conocer.
Una "especie" que abunda mucho en los gimnasios es la de aquellos que parecen no tener casa, ni familia ni obligaciones. Van todos los días, llueva o truene, a entrenar. Siempre a la misma hora y los mismos días, hacen la misma rutina de ejercicios desde hace años, pasan hasta cuatro horas diarias en el gimnasio y además suelen hacer buenas migas entre ellos. Forman un grupillo al que yo llamo "los fieles al gimnasio". Este tipo de clientes suele ser muy exigente; como llevan tantos años en el gimnasio se quejan acaloradamente ante el mínimo cambio que altere sus costumbres y además se cree con una especie de exagerados derechos adquiridos por el tiempo que llevan allí. Siempre me he preguntado por qué tienen unas costumbres tan estrictas respecto al gimnasio; ¿tal vez sea porque en su vida no hay demasiado espacio para la improvisación o es, simplemente, su mejor plan?
Otro tipo de clientes peculiares de los gimnasios son los psicóticos, maniáticos o aquellos con algún problemilla psicológico. Siempre hay dos o tres, por recomendación médica normalmente, que traen de cabeza a los monitores y al personal del gimnasio. En el mío hay varios que se las traen. Una de ellos es una chica que trae locos a los profesores: en medio de la clase se acerca a la tarima a comentarles lo que se le ocurre, o les hace todo tipo de aspabientos y gestos para decirles que hace mucho calor o que la música es "guay", o se pone a hablarle a los que tiene alrededor mientras hacen step o aeróbic.
Entre la fauna de los gimnasios, me encantan los recién llegados, les tengo un cariño especial. Primero porque yo también tuve un primer día y recuerdo lo perdido que se siente uno entre tanto cachas, tanta máquina y tanto modelito deportivo. Y no digamos cómo es la primera vez en una clase de aeróbic, step o cualquier invento de esos. No sabe uno dónde esconderse para que no vean a un tipo/a dando saltos descontrolados en sentido contrario al de toda la clase. Os juro que no es maldad, pero me lo paso en grande cada vez que entra un alumno nuevo en una de estas clases, sobre todo si es chico, porque suelen tener la coordinación fatal y te puedes echar unas buenas risas viéndoles interactuar. Recuerdo una vez apoteósica en la que la profesora era incapaz de dar la clase porque se caía al suelo de risa con sólo mirar a un señor, ataviado él con sus mallas y todo, que se movía como con una especie de calambres y espasmos intentando seguir la clase; no daba ni una el pobre, aquello era horroroso.
Entre los alumnos complicados, a mi gimnasio estuvo viniendo muchos años una chica muy peculiar. No estaba muy centrada que dijéramos, y de vez en cuando le salía una vena algo esquizoide que te helaba la sangre. Recuerdo la primera vez que la vi en clase. Era una sesión de step. Ella llegó, cogió un step y se subió tranquilamente a la tarima con la profesora, sonriéndole de oreja a oreja. Superada esta confusión respecto a su lugar en las clases, te podías esperar cualquier cosa de ella: que se acercara a subir o bajar la música a su antojo, que se pusiera a guiñarle el ojo al de atrás, que saludará efusivamente a la profesora; normalmente no hacía nada de nada en la clase, iba como de oyente. En los vestuarios era tremenda. Se metía en cualquier conversación y le hacía unas preguntas de órdago a la gente, como aquella vez que le preguntó a una señora si era lesbiana. Sus reacciones podían ser un pelín agresivas, como aquella vez que, al preguntar una chica si alguien se había dejado unas braguitas en las duchas, ella se puso a gritar que por qué tenían que ser suyas, que ella no se iba dejando las bragas por ahí.
Hay otra especie de gimnasio que a mí me llama mucho la atención y a los que he bautizado como los "emocionados" del fitness. Son auqellos que se disfrazan de Rambo para ir a las clases de body combat, de ciclista para el spinning o se ponen modelitos "casual style" para hacer clases de street dance. Normalmente se pasan la clase dando gritos jubilosos y de ánimo (también hay muchos profesores así), aplaudiendo, y haciendo todo tipo de performances para dar a entender lo mucho que les gusta la actividad en cuestión. Los chicos que hay entre este grupo son los únicos que se atreven a ponerse mallas de licra, camisetas pegadas, cintas en el pelo y cosas así. Además, suelen pedirle a los monitores que les hagan copias de la música que ponen en clase (bacalao, dance y otras "maravillas") para poder disfrutarla más tranquilamente en casa o en el coche, o ensayar coreografías en casa.
También están los que van al gimnasio a buscar pareja y socializar. Porque se acaban de cambiar de ciudad y no conocen a nadie, porque piensan que en un club deportivo pueden encontrar a alguien sano y más normal, porque ya no tienen edadd de ir a ligar a discotecas... Siempre hay un buen número de mirones que se entretienen mirando cómo hacen ejercicio las chicas, o los chicos, que de todo hay. Si te has fijado en alguien en tu gym, te daré un consejo: espérale a la salida para ver cómo es vestido de calle, te puedes llevar una gran sorpresa.
Entre las especies que pululan por los gimnasios están también la de las/los liposuccionados, operados y estirados. Mujeres con pechos de silicona y caras moldeadas por el botox que lucen orgullosas sus atributos; muchachos hipermusculados, depilados y divinamente cuidados que buscan atrer las miradas del público femenino, o masculino.
En los clubes deportivos hay muchísimas más especies de clientes; yo también pertenezco a alguna de ellas. Los que váis habitualmente a un gimnasio sabés muy bien a qué me refiero. ¿Podrías contarme qué especies hay en vuestro gym?