El post parto de las famosas, solventado por todo tipo de especialistas en belleza, me temo que no tiene mucho qu ver con el del resto de las mortales. Durante el embarazo la cosa se vuelve más democrática. Cada mujer que ha sido madre tiene una historia diferente que contar sobre su embarazo; cada embarazada lo vive de una forma absolutamente única. Como muchas mujeres que no son madres, he oído montones de versiones sobre cómo se siente una cuando está "en cinta". La conclusión que saco es que hay muchos mitos acerca de las bondades del embarazo, y que es mucho más duro, pesado e incómodo de lo nos habían contado.
No sé si el hecho de que la mayoría de las mujeres embarazadas o madres que conozco trabajen ha convertido en más difíciles sus embarazos, pero lo que me cuentan no tiene mucho que ver con esa idea idílica que todas las jovencitas tienen acerca de ese estado de buenaesperanza en el que estás más feliz y guapa que nunca. Felices sí, y guapas según el mes, pero también con las hormonas a flor de piel, el cuerpo pesado, el sueño excesivo o imposible, la espalda rota, las piernas hinchadas, el estómago como una lavadora y el cuerpo... mejor no hablemos del cuerpo.
Varias de mis amigas madres me han dicho, sin pelos en la lengua, que el embarazo les pareció un "coñazo", interminable e incomodísimo. La escritora Lucía Etxebarria -cuyas ideas no comparto totalmente- ha sido una de las pocas en hablar claramente del embarazo, un estado vital que si la mayoría de las mujeres pudiera, se ahorrarían. Digo la mayoría porque siempre hay una minoría que te habla de su embarazo como una de las épocas más felices de su vida.
No puedo saber lo que pasa por la cabeza y por el cuerpo de una mujer embarazda porque nunca lo he estado, pero creo que no debe ser fácil, sobre todo cuando no tienes tanto dinero como para permitirte no trabajar, pasarte el día dándote masajes, haciéndote tratamientos de estética o cuidando tu línea con un entrenador personal. Duro también porque cuando por el fin llegue el feliz momento de verle la carita a tu bebé, el cansancio, la responsabilidad y el trabajo, no habrán hecho sino empezar. Además, en el momento del parto se produce de nuevo un potente cambio hormonal que hace que muchas mujeres caigan en la temida depresión post parto, cuyo origen es en gran parte fisiológico.
Recuerdo cuando fui a ver al hospital a mi amiga Sara, una de las mujeres más guapas que conoc. Durante la mayor parte de su embarazo estuvo espléndida, más guapa si cabe por haber cogido peso, tranquila y feliz. El último mes fue un horror, la pobre se hinchó como un aerostático y no pegaba ojo. El parto fue mucho peor: toda la noche en la sala de dilatación, maltratada por una enfermera siesa y maleducada -vomitó, se desmayó y se retorció de dolor sin que nadie la atendiera o la consolara- para encima acabar en una cesárea. Cuando la vi tras dar a luz no daba crédito, estaba desencajada y deformada por el dolor. Aunque ahora está feliz con su niño -un bellezón, por cierto- lo que primero que me dijo cuando entré en la habitación fue "no tengas nunca un hijo".
Evidentemente estas palabras son fruto del agotamiento, el dolor y la confusión del momento, y todo lo compensa el pequeño o la pequeña que aparecen después. Pero el embarazo y el parto no me parecen un estado demasiado apetecibles excepto por el fruto que dan. Creo que sería mejor que a las mujeres, desde pequeñas, nos hablasen con claridad sobre lo duro que puede llegar a ser estar embarazada.
Otra de mis amigas que ha dado a luz recientemente -parece que se han puesto todas de acuerdo- me contaba durante el embarazo que estaba harta, que era incomodísimo, que se sentía como una "vacaburra". Tras dar a luz me contaba que el cuerpo se le había quedado hecho un "escombro" y que encima, con la cría todo el día mamando, no tenía tiempo ni para depilarse, que digo, casi ni para ducharse. Evidentemente, lo ideal es cuidarse lo máximo posible durante el embarazo para no coger demasiado peso, tener los músculos fuertes para el parto, para que la piel no sufra en exceso y la salud no se resienta. Pero no todas las embarazadas tienen el tiempo, la voluntad o la fisiología para consegurilo.
¿Qué pensáis sobre el embarazo?