Juntos, sexo y erotismo resultan arrolladores, aunque no tienen por qué ir ligados. Condicionadas por prejuicios y convencionalismos, las mujeres nos hemos dedicado al "arte" del erotismo más que los hombres, quienes no tenían tantos problemas para expresar y disfrutar su sexualidad. La lencería, la ropa, el maquillaje, los gestos, las insinuaciones, los juegos, las transparencias, el famoso "no" que en realidad quiere decir "sí, estoy deseando"... han sido durante mucho tiempo nuestras armas de seducción. Las nuevas boutiques eróticas, muchas de ellas exclusivamente femeninas, nos han abiero nuevos horizontes respecto al erotismo y al sexo.
Hace poco entré por primera vez en La Belle Isabelle, una preciosa boutique erótica femenina ubicada en el barrio de Malasaña de Madrid, de la que siempre me llamaban la atención los corsés y preciosos accesorios eróticos de sus escaparate. Por fin me decidí a entrar y todavía me alegro, ya que tuve una interesantísima conversación con su dueña, Isabel Waldburger, a propósito del gusto erótico de las mujeres, de nuestras preferencias, dudas y tabúes. Para Isabel, las españolas aún estamos forjando nuestro gusto erótico, estamos aún tras los pasos de las liberadas escandinavas, inglesas o parisinas. Y doy fé, porque en mi última visita a París estuve con mis amigas en una espectacular tienda erótica del barrio de Pigalle en la que, si no nos compramos de todo, fue porque no nos quedaba ni un duro.
Max, de La Juguetería, la tienda erótica de referencia en la capital y los pioneros en acercar el erotismo a las mujeres, piensa que hemos dado grandes pasos en la conquista de nuestro propio placer. A Max le conozco del barrio (Chueca) y aunque he estado en su tienda varias veces, reconozco que no he pasado de comprar un triste libro orientativo o un aceite de masaje. En mi visita a La Belle Isabelle, alentada por la normalidad y simpatía de su dueña, fui más pródiga en mis compras.
Max, con quien también he tenido un par de interesantes conversaciones sobre juguetes eróticos y sexualidad femenina, piensa que actualmente las mujeres hablamos mucho más de sexo (¡cuánto ha ayudado Sex&The City!), nos atrevemos con sesiones de tupper sex y con juguetes que en la época de nuestras madres hubieran supuesto un escándalo. De entre todos los juguetes que venden, Max dice que la estrella sigue siendo el vibrador, la llave del placer clitoriano. ¿Sabíais que el clítoris es la única parte del cuerpo que sólo sirve para proporcionar placer? Eso es debido a que en una zona tan minúsucla se acumulan más de 9.000 terminaciones nerviosas. Por lo visto, hay uno llamado Delight que ha dejado a años luz al famoso Rabbit al que se engancha Charlotte en Sexo en Nueva York.
Para Isabel, la lencería y la cosmética erótica (¡hay auténticas virguerías, como el "painting de chocolate", el bálsamo de calor, los lubricantesd comestibles, los polvos de miel...) son las principales armas eróticas de las mujeres. Marcas de juguetes, lencería y cosmética sensual como Late Chocolate o Bijoux Indiscrets, ambas españolas y absolutamente glamourosas y elegantes, han sabido entender a la perfección el gusto erótico femenino. Max, con años de experiencia a sus espaldas en La Juguetería, me habla de un público femenino mucho más atrevido, que busca la forma de incrementar su placer solo o en pareja. Dice Max que una de las grandes preocupaciones de las mujeres es encontrar su Punto G (Punto P o prostatal para ellos...). Entre las armas eróticas de este tipo de mujeres están los juguetes eróticos como el vibrador que, según me contaban ambos expertos, aún causa cierto recelo en los hombres.
Tras mis conversaciones con Max e Isabelle, reconfirmé mi idea de que, igual que en la moda, cada mujer debe encontrar su propio "estilo erótico". No sólo en cuanto a la lencería o los juguetes, sino en cuanto a su propia forma de comportarse, de moverse, de vestirse, de hablar, de sentir y hasta de disfrutar del sexo. Nadie pensará que eres sexy o erótica si tú misma no te sientes así. Cualquier cosa, una canción, un beso inesperado, un abrazo, una palabra susurrada, un gesto, puede convertirse en un potente acto erótico. El erotismo debería empezar por uno mismo, igual que el sexo, para después disfrutarlo al máximo en pareja.
Me fascina el estilo de Dita Von Teesse, que ha hecho del burlesque todo un arte y un nuevo estilo erótico. Dita insinúa pero no enseña, se viste con ropa vintage y accesorios absolutamente femeninos, reivindicando las curvas propias de una mujer. No creo que haya un sólo hombre que no la encuentre profundamente sexy, erótica y deseable...
¿Cómo es vuestro gusto erótico? ¿Cuáles, vuestras armas de seducción?