Este es uno de los términos de nuevo cuño más atroces que he oído nunca. Es el grito de guerra, el leit motiv, la palabra que define el macabro estilo de vida de las chicas y chicos que forman parte de las abominables webs pro anorexia y bulimia que inundan Internet. Para estos adolescentes -son la mayoría- existen famosos, libros, películas y hasta canciones "thinspiration". Me da miedo. Me da tanta pena...
No voy a daros el link de ninguna de estas webs, ni siquiera voy a nombrarlas, porque no quiero que las visitéis a no ser que tangáis la edad, la madurez suficiente o un motivo puramente científico para hacerlo. Son terroríficas -las fotos que exhiben algunas, de auténticos cadáveres andantes, obedecen a una visión totalmente enferma de la realidad-, pero cada día enganchan a cientos de chic@s en todo el mundo. Jóvenes que ven en la delgadez y, aún peor, en el camino de sacrificios que cuesta conseguirla, un ideal de vida. Se animan, se apoyan entre ellos, comparten su triste y distorsionada visión del cuerpo humano. Dicen no estar enfermos, aun padeciendo anorexia o bulimia crónicas.
Dudé sobre escribir o no sobre este tema, me daba miedo inducir al alguien débil a acercarse a esta basura. Pero los dos documentales que vi el fin de semana pasado en TV2 me impactaron demasiado como para dejarlo pasar. Porque es un problema que afecta a toda la sociedad, una enfermedad que algunas/os nos ha afectado directamente, que a otros les acecha, y en el que muchos caerán. Anorexia. Bulimia. pero también ortorexia, vigorexia, permarexia y otros tantos trastornos alimenticios.
Terriblemente escurridizas y traicioneras, así son estas enfermedades. Se le escapan a los familiares, a los amigos; hasta a quien nos ama. A no ser que la delgadez o el deterioro sea extremo, son perversamente fáciles de ocultar; se puede vivir toda una vida así. Y éste es precisamente el demencial objetivo de quienes promueven estas webs; dicen haber aceptado su enfermedad, convivir perfectamente con ella y haberla convertido en un deseable y satisfactorio estilo de vida.
Mentira. Pocas cosas hay más tristes, desesperantes, absurdas y monstruosas que obligarse a no comer o vomitar después. Empiezas a hacerlo para sentirte más guapa, más perfecta, más querida, para tener la sensación de que controlas tu vida. Y acabas siendo controlad@ por algo tan necesario y satisfactorio como la comida. La diferencia y el gran drama de estas enfermedades respecto a otras dependencias (coca, alcohol) es que sin comer no se puede vivir, no tienes la elección de desterrarlo para siempre de tu vida. Asi que la lucha, una vez que has caído en una de estas enfermedades puede ser, literalmente, a muerte; o tú o la enfermedad.
En el primer reportaje que vi salían niñas muy jóvenes que habían entrado a formar parte de la indesable comunidad de amigos de alguna de estas nefastas webs. Colgaban fotos de su delgadez para motivarse unos a otros, se animaban a seguir bajando de peso... Una de las chicas, de una delgadez extrema y la espalda completamente deformada por haber hecho tantos abdominales, quería alejarse de este tipo de influencias. Otra, que acababa de descubrirlas recientemente, decía que "por fin había dejado de sentirse sola..." La tercera entrevistada era la fundadora de una de estas webs, una anoréxica crónica totalmente orgullosa de su enfermedad que "ayudaba" a otras a seguir sus pasos. Daban ganas de llorar, de pena por ellas y de alegría por estar lejos de todo eso.
El segundo documental, complementario al primero, era también impresionante. En él, una joven madre, feliz con su pareja y con una satisfactoria vida laboral, accedía a hacer un peligroso experimento: seguir una dieta radical durante un mes para conseguir llegar a la "talla cero", el denigrante término de moda en EE.UU para referirse a un peso tan escaso que no se le puede adjudicar ni talla. Famosas como Mary Kate Olsen, Keira Knightley, Sarah Jessica Parker (siento decirlo) o Teri Hatcher, todas ellas "thinspiration" para las webs pro trastornos alimenticios, tienen esta talla cero.
La mujer que seguía la dieta, a base de ingerir una cantidad ridícula de calorías y matarse a hacer ejercicio con uno de los "coachers" de las estrellas de Hollywood, iba describiendo cómo se sentía a medida que bajaba de peso (usaba una 38 y el objetivo era bajar de la 34). Tenía un hambre terrible, estaba débil, irascible, deprimida, cansada, casi enferma, y se sentía fea.
El nutricionista que la controlaba (siempre animándola a dejarlo) decía que si la mayoría de las mujeres que se ponían a dieta radical supieran las consecuencias, seguramente se quedarían como están, es decir, sanas y felices. ¿Queréis saberlas? Infecciones, insomnio, pérdida de la fertilidad, ataques cardiacos, alteraciones hormonales permanentes, disfunciones irreversibles del metabolismo... ¿Sabéis lo que le pasa a las anoréxicas y a las bulímicas? Que lenta e inexorablemente destrozan sus cuerpos y sus mentes, marchitan su belleza y matan su alegría.
Porque así es como acaba una persona que padece trastornos alimenticios, fea y deprimida. Todo lo que se hacía pensando en la maravillosa vida que se iba a vivir al llegar al peso ideal, deja simplemente de existir porque se deja de vivir. En este documental entrevistaban a Mel B (la deportista de las Spice Girls), que sufrió anorexia años. Me quedo con una de las frases que dijo: "padecer una de estas enfermedades significa llevar la vida más triste que puedas imaginar".
Para ilustrar este post me he alejado todo lo posible de mujeres "thinspiration" para mostraros lo que yo llamaría, simplemente, mujeres hermosas.
Por favor, comed, bebed, amad