Por cada 100 artículos publicados sobre la depresión sólo ve la luz uno sobre la felicidad, un estado absolutamente personal y subjetivo, pero también una auténtica necesidad evolutiva. Coca Cola ha financiado un informe realizado por expertos en psicología positiva para saber qué nos hace felices. La pregunta clave: "¿eres feliz?".
¿Lo eres? Seguramente todos hayamos pasado por una etapa, normalmente coincidente con la adolescencia, en que nos recreábamos en la tristeza y nos planteábamos todo tipo de cuestiones existencialistas que nos hacían aún más desgraciados. Con la madurez, con la evolución personal, surge la necesidad de buscar la felicidad, que, según los expertos en psicología del bienestar, tiene mucho que ver la percepción que cada uno tiene de su vida respecto a la de los demás. Las personas felices se ven igual o mejor que las de su entorno más cercano.
Esta teoría desmonta el mito de que la gente rica es más feliz. El dinero ayuda, por supuesto, decir lo contrario sería una necedad, pero una vez cubiertas holgadamente las necesidades básicas, el dinero no es un garantía de felicidad.
Cuantificar la felicidad es difícil, a todos no nos hace felices los mismo. De hecho, los científicos aún desconocen cómo es el cerebro de un ser humano positivo y feliz. Aunque sí están de acuerdo en que el optimismo y la felicidad son necesidades evolutivas. El ser humano tiende a pensar que las cosas van a ser mejores; si no fuera así, me temo, nuestra especie se habría extinguido hace mucho tiempo.
¿Cuál es el secreto de la gente feliz? Salud, dinero y amor no son la trilogía perfecta. Para la ciencia, la felicidad descansa en tres pilares: hedonismo (disfrutar del placer); fortaleza (ver la botella medio vacía o medio llena); capacidad de poner nuestras fuerzas en algo que nos trascienda. Los psicológos de la felicidad, abanderados por Martin Seligman, acetdrático de la Universidad de Pensilvania, afirman que los genes marcan un 25% de nuestra capacidad para ser felices; otro 25% lo aprendemos al ver a nuestros padres enfrentarse a la vida; el resto depende de nosotros.
Mihaly Csikszentmihalyi (os juro que no me he inventado el apellido), autor de una de las teorías más punteras sobre la felicidad, afirma que se trata de "la capacidad de concentrar toda la energía psíquica en un plan que sea de nuestra elección". Conducir, escuchar música, hacer el amor, bailar, estar con los amigos, planear un viaje... esos momentos intensos en los que pierdes la noción del tiempo.
El polifacético Eduardo Punset ha habldo muchas veces sobre la felicidad de una forma, en mi opinión, cabal y acertadísima. Punset afirma que se nace con las emociones positivas y negativas básicas, pero se aprende a gestionarlas por el camino si uno está dispuesto a aprender. "La felicidad requiere cierto control sobre la vida y, de vez en cuando, sentirse emocionado con lo que uno hace", decía recientemente en una entrevista.
Me parece un gran paso para la psicología, tan centrada en el dolor humano, ocuparse también de la felicidad. La ciencia de la felicidad, apadrinada, como os decía por Seligman ("La auténtica felicidad", "Fluir"), un alabado psicólogo, se diferencia de la autoayuda en que no da consejos ni claves.
Volviendo a Punset, este conocido pensador y presentador (Redes, en TV2), afirma que en términos evolutivos sobreviven mejor los optimistas. Dice también este abogado, economista, ex ministro, escritor y divulgador científico, una de las frases más bellas y ciertas que he oído: "a una persona feliz se la reconoce porque su capacidad de amar es mayor que su miedo".
El 62% de las personas encuestadas para el informe patrocinado por Coca Cola dijo ser feliz. Si a mí me hubieran incluido en la muestra estaría dentro de ese porcentaje. ¿Qué me hace feliz? Haber tomado conciencia de mi misma; valorar positivamente lo que tengo; tener capacidad para emocionarme; crecer junto a mi familia y mis amigos; sentir la belleza que el mundo me ofrece y la que yo misma contengo; perder el miedo a amar...
¿Sois felices? ¿Qué os hace felices?