Hace unos días me mandó una amiga un mail "sos": "me voy de vacaciones dentro de quince días, ¿cómo me puedo quitar la celulitis? He estado comienod fatal, pero en estos quince días hago lo que sea...". Uff, vaya papelón responder a algo así, porque en quince días no se pueden esperar resultados espectaculares. Ni siquiera, en pleno verano, es momento de ponerse a dieta.
Las operaciones biquini con las que nos bombardean todas las primaveras deben comenzarse precisamente en primavera. No sólo para que sean efectivas ("adelgazar" y "rapidez" son dos palabras que no casan bien) sino seguras para la salud. Además, el mejor momento para ponerse a dieta es la primavera o el otoño, con el cambio de estación, cuando el cuerpo y la mente piden limpiarse, renovarse y prepararse para la transformación que supondrá el verano o el invierno.
Pero en pleno julio no es momento de ponerse a hacer dieta restrictiva (en ningún momento realmente), sin el control de un profesional y con el mero objetivo de poder ponernos un micro biquini a toda costa. ¿Por qué no es recomendable hacer dieta en verano? Porque es un momento en que nuestro organismo, por las altas temperaturas, sufre una gran pérdida de sales minerales. Realizar entonces una dieta restrictiva puede poner en peligro nuestra salud, exponernos a golpes de calor, desmayos, alteraciones hormonales, mal humor... ¡Todo eso precisamente en vacaciones!
Ponerse a hacer ejercicio de forma alocada en verano para intentar adelgazar, ya sea en el gimnasio, en la ciudad, en la playa o en el campo (cuando veo a alguien corriendo por la calle a las 4 de la tarde me dan ganas de darle dos tortas...) es una mala idea. El verano es precisamente la época en la que hay que bajar el ritmo de entrenamiento, primero por el calor y después porque si llevas todo el año haciendo ejercicio las sobrecargas pueden llevarte a una lesión.
Con esto no quiero decir que si no empezaste la operación biquini en primavera, en verano tengas que tirar la toalla y ponerte hasta arriba de cervezas y paellas, y luego asentarlas bien a base de "tumbing". Puedes perfectamente controlar de forma sana tu alimentación (no tomar porquerías, no abusar del alcohol, comer ligero...) y hacer ejercicio de forma inteligente (hidratándote, a las horas de menos calor, de intensidad baja-moderada...) pero sin esperar resultados en cuatro días. Comer bien en verano y estar más activa seguramente será el paso previo a hacer ese plan dietético y de ejercicio que nunca comienzas. Te sentirás bien y tu cuerpo y tu mente te pedirán estar mejor...
¿Sois de la operación biquini tardía?