Con Lady Halcón, Michelle Pfeiffer se convirtió en uno de los smitos eróticos de mi generación. Candidata a tres Oscar y ganadora de un Premio Bafta y un Globo de Oro, Michelle aúna belleza y talento. Tras ser una de las actrices más conocidas y solicitadas de Hollywood hasta finales de los 90, Michelle prácticamente se retiró del cine y la vida pública hasta su regreso con la divertida Hairspray, en la que compartía cartel con un travestido John Travolta.
Siempre me gustó su belleza felina y su figura estilizada, tan diferente de los cuerpos operados, siliconados y plastificados imperantes en Hollywood en las últimas décadas. Algunos de mis amigos, treintañeros cercanos a los cuarenta, piensan que Michelle es no sólo su mito erótico de juventud sino una de las mujeres más bellas que ha habido en panorama cinematográfico. Para mí Michelle Pfeiffer es una de esas mujeres con clase, elegantes de forma natural.
A su vuelta, y tal vez inevitablemente, Michelle se trajo consigo el bótox, lo que ha modificado ligeramente sus preciosos rasgos. Pero sigue conservando esa belleza refinada y distinta, ese aura de misterio en la mirada y esa boca de labios finos (menos mal que no se los ha retocado) pero muy sugerente.
Actualmente Michelle rueda sólo cuando los papeles l apetecen de verdad, prefiere disfrutar de su privacidad y su tranquila vida familiar. Todo un lujo que puede permitirse dado su extenso bagje cinematográfico, en el que destacan títulos como: Las amistades peligrosas, Lobo, Grace 2, Scarface, Batman vuelve, Íntimo y personal, La flor del mal, Mentes peligrosas...
¿Os gusta la belleza de Michelle Pfeiffer?