El verano es la época por excelencia de los affaires. En invierno, con el frío, el trabajo, la falta de tiempo y el "escondimiento" del cuerpo, parece que el corazón se encoje. Con el calor la vida resurge, la naturaleza explosiona, los cuerpos reaparecen, todo se llena de olores, colores y sensaciones estimulantes, la sensualidad se percibe en el aire... y pasa lo que pasa. No sé vosotr@s, pero yo he vivido mis mejores affaires e historias de amor en verano. Tal vez comenzaron a fraguarse en primavera, pero la pasión, la intensidad y la eclosión vinieron con el calor.
Qué melancolía al pensar en esos amores de los veranos adolescentes, esos que sólo vivían de verano en verano. Porque, ahora lo entiendo, tanta pasión, tanta emoción y tanta perfección nunca hubieran sobrevivido en al otoño y mucho menos al invierno. Eran los amores idealizados por definición, perfectos por estar conformados de posibilidades que normalmente no se realizaban. Un regalo que el verano nos hacía y que, me imagino, habrá quedado impreso en vuestra memoria, como en la mía, como pequeñas joyas incrustadas en la memoria.
Si estás soltero, el verano es el mejor momento para dejarse llevar, para hacer acopio de seguridad en sí mism@ y lanzarse a por el affaire. Estar en otro lugar y por un tiempo limitado hace fácil la historia, invita a vivirlo al máximo sin miedos ni presiones; no hay que esperar nada, no hay que comprometerse, no hace falta siquiera hablarlo; el fin está implícito en el affaire, y eso es lo que le da tanta intensidad.
Un affaire o un amor. Porque vivir un amor en verano tiene un plus de intensidad dada la estación. En una playa, en otra ciudad o en la propia ciudad vacía de gente, de vacaciones, sin límite de tiempo, embellecidos por el sol y la relajación, rodeados de cosas bellas, todo invita, las emociones se multiplican, el deseo no se apaga... Comenzar un amor en verano es hermoso; siempre quedará como recuerdo cuando lleguen las horas frías y la melancolía del invierno.
El verano es también la época en la que muchas parejas rompen. Cuando el sol empieza a calentar y uno siente que la vida vuelve, si el amor está débil, es difícil controlar los impulsos. ¿Quién no quiere volver a enamorarse cuando la vida está reverberando a su alrededor? También es una época en la que las infidelidades se multiplican; tanto cuerpo semidesnudo invita demasiado a la sensualidad...
Mis mejores affaires, mis mejoras historias de amor han estado siempre enmarcadas en un verano espléndido. Esos veranos que nunca olvidas, esos amores que, aunque pasen, te dejan un gusto a felicidad, te hacen sonreír al recordarlos y te hacen sentir viva.
¿Nos contaríais alguno de vuestros affaires o amores de verano?