Terrible. Así ha sido mi vuelta al gimnasio. Dolorosísima también. Y por las caras que ponen los que dan saltos conmigo en clase de aeróbic o tiran de la barra en body pump, creo que no soy la única que está sufriendo con la vuelta al gym. ¿Cómo es posible que en sólo quince días pierdas toda la flexibilidad, fuerza y fondo que te has estado trabajando durante todo el año? No hay derecho...
Agujetas, contracturas, tirones, sobrecargas, una pierna medio coja... este es mi balance después de una semana de gimnasio. También es cierto que me he saltado todas las normas que los expertos y el sentido comun te dicen: no he empezado poco a poco, haciendo cositas suaves y descansando entre sesión y sesión; sino como una burra, metiéndome dos horas seguidas de ejercicio cada día, probando todo lo nuevo que veía en el horario y encima diciendo que sí a los planes deportivos que me proponían mis amigos.
Da rabia pero hay que admitirlo: en quince días de vacaciones se pierde todo lo que has conseguido en un año, pero en quince días de gimnasio lo único que consigues son unas agujetas que resucitarían a un muerto... Exagero, lo sé, simplemente intento ponerle algo de humor al asunto para hacer acopio de fuerzas, ya que esta misma tarde vuelvo otra vez a la carga.
En el fondo estoy encantada con haber vuelto a mis rutinas de ejercicio, pocas cosas me hacen sentir mejor. Tanto es así, que este año me voy a lanzar a hacer yoga en serio. Ya os iré contando aventuras al respecto, porque a hacer ejercicio estoy más o menos acostumbrada, pero lo de las meditaciones, los omms, los mantras y otras parafernalias espirituales, de antemano alertan un poco a mi potente sentido del ridículo.
Fuera bromas, os confesaré, que la rentrée del gimnasio y la vuelta al ejercicio me apetecían mucho. Es genial comprobar cómo tus formas vuelven a su sitio, lo que se había caído se levanta un poquito, ganas fuerza y resistencia, te sientes más ágil y vital. Y, sobre todo, me encanta el efecto que el ejercicio produce en mi mente y mi estado de ánimo. Si por mí fuera y tuviera tiempo, me haría karateka, boxeadora, capoerista, escaladora, buceadora, yogui, bailarina de danza del vientre, "hiphopera", surfera y hasta motera; todo ello profesional. Pero hasta que me toque la lotería me voy a conformar con mis cuatro clasecitas semanales en el gym.
¿Cómo ha sido vuestra rentrée al mundo del ejercicio? ¿Os estáis haciendo todavía los remolones?