Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Artículos - octubre 2008

# jueves, 30 de octubre de 2008 20:21

Qué nos atrae de ellos

Las mujeres suelen ser menos obvias que los hombres al fijarse en el sexo opuesto. El cuerpo femenino, en concreto sus curvas, son los atributos en los que primero suelen reparar ellos. Recalco el "suelen" porque nunca se puede generalizar. Obviamente, la primera toma de contacto con una persona es visual, pero ¿qué nos gusta en concreto a nosotras físicamente de ellos?

Las manos, la expresión de la cara, la sonrisa, la boca... para mí actúan como imanes o polos opuestos en un hombre. Me gustan con aspecto varonil y saludable, a ser posible atléticos, pero no es condición sine qua non. Lo que sí lo son, no lo puedo evitar, son las manos y la boca. Las uñas largas, tipo guitarrista de flamenco -la del meñique largo es algo realmente abyecto-, o sucias, no las tolero. No puedo ni imaginarme que me pongan encima unas manos así. Recuerdo una película de Christian Slater en la que se veían sus manos en primer plano, unas manos como garras, de uñas medio largas y horribles... No es que me encantara, pero el atractivo que le encontraba desapareció para siempre.

Una persona sonriente siempre resulta atractiva, sea hombre o mujer. Pero, en mi opinión, un hombre es besable o no en función del estado de su boca: aspecto de los dientes, hábitos de limpieza y visitas al dentista, porque todo esto se nota. Cómo use la boca (ejem) también es importante. Me refiero a que coma con la boca cerrada, que no se la pringue, que no acumule más saliva de la necesaria, que no la abra desmesuradamente al besarte llenándote de babas y, sobre todo, que diga las menos estupideces posibles. Léase todo esto con sentido del humor, por favor.

Pasado el examen de las manos y la boca, hay que fijarse en el resto del cuerpo... Lo he hablado muchas veces con mis amigas y ninguna somos exigentes en este sentido, no necesitamos que el hombre en cuestión tena unos brazos tremendos y una chocolatina por vientre. Tampoco se le mira mal porque esté algo pasado de peso. Pero si pudiéramos elegir... ¡qué tenga un buen culo, de esos que se marcan un poquito con los vaqueros! Por delante... es raro que una mujer se fije, a no ser que sea tremendamente evidente (esto se ve mejor en la playa), las mujeres no solemos fijarnos en los atributos sexuales de ellos. O al menos lo dejamos para más adelante...

Los ojos y la voz merecen capítulo aparte. Cómo te mira un hombre... ésa es la clave para que atraiga. Unos ojos bonitos, oscuros a ser posible, y una voz sugerente te acaban conquistando. Cuántas decepciones se ha llevado más de una al conocer en persona a esa voz rediofónica tan varonil...

A los que estáis preocupados por la pérdida capilar: a nosotras nos encantan con el pelo rapado, calvos incluso. ¿Serías tan indulgentes vosotros con nosotras en este sentido? A quienes tengáis cicatrices: a la mayoría nos parecen sexys. ¿Las arrugas? Os dan personalidad y hacen vuestra cara más atractiva, con más personalidad. ¿Pensáis lo mismo de nosotras?

Chicas, ¿qué es lo que os atrae físicamente de ellos, lo primero en lo que os fijáis?

 

 

 

 

 

 

# martes, 28 de octubre de 2008 21:51

Fenómeno Yoga

Toda mi vida he oído hablar del Yoga. Para mí resultaba algo exótico y espiritual, pero también aburrido y lento; nada que ver, nada ver con el fitness, con sudar y quemar calorías. Evidentemente, mi ritmo era otro, no estaba preparada para practicarlo y, mucho menos, para entenderlo. Pero por fin el momento del yoga ha llegado a mi vida y, como a tantos occidentales, me fascina.

Si habéis leído los típicos artículos sobre cómo se cuidan las famosas o qué ejercicio practican, habréis visto que casi todas hacen yoga. Esta disciplina milenaria es parte del duro entrenamiento de Madonna, lo practican habitualmente Uma Thurman, Jennifer Aniston o Sienna Miller; para la modelo Christy Turlington se ha convertido en un modo de vida del que incluso vive.

¿Por qué el Yoga tiene tanto éxito entre las celebrities y es practicado por millones de personas en todo el mundo? Primero, porque es un potente sistema de acondicionamiento físico: haciendo yoga te cambia el cuerpo, se moldea, se endurece, se estiliza y se rejuvenece. Al combinar un equilibrado trabajo de estiramientos y tonificación, el cuerpo gana en flexibilidad, armonía y fuerza, y se corrige la postura. Las asanas o posturas lubrifican músculos, articulaciones y órganos, mejorando el funcionamiento general del cuerpo y, por supuesto, la salud. Cada asana tiene beneficios generales y específicos: para mejorar la capacidad respiratoria o las funciones digestivas, para estimular la tiroides, para prevenir problemas de espalda, para aliviar los dolores de cabeza o menstruales, para mejorar el tono vital, combatir el estrés y hasta la tristeza...

Perto, sobre todo, porque su práctica no se queda sólo en la parte física. Yoga significa unión; de cuerpo, mente y espíritu. Las asanas son sólo una parte de este estilo de vida, cuyo objetivo es la evolución personal, el autoconocimiento, el estar conscientes. Junto con la parte física, que varía según el estilo de yoga (Hatha, Raja, Kundalini, Iyengar...), se practica la meditación y se invita a un estilo de vida más saludable que incluye una alimentación sana y natural, y una especial atención a la relajación y a la adopción de valores propios de budismo como el amor universal.

El Hatha Yoga es el estilo más practicado en occidente por su dinamismo y accesibilidad. El estilo Iyengar incide más en el estiramiento del cuerpo utilizando ayudas externas como cuerdas o bloques de madera. El Yoga Kundalini presta más atención a la meditación y la espiritualidad. El yoga Bikram de practica en una habitación calentada a 40 grados. El estilo Asthanga es un yoga acrobático digno de los mejores atletas y que deja sin argumentos a todos los que piensan que con el yoga no se hace esfuerzo ni trabajo aeróbico.

En mi opinión el Yoga no sólo te cambia el cuerpo sino el ritmo vital. Aunque al principio la meditación resulta difícil para los occidentales, al poco tiempo resulta no sólo inseparable de la práctica física sino absolutamente placentera y útil como forma de autoconocimiento, además de una magnífica herramienta para conseguir la paz, la tranquilidad y el equilibrio que tanto anhelamos hoy en día.

¿Practicáis Yoga? ¿Cuál es vuestra experiencia con esta disciplina?

 

# viernes, 10 de octubre de 2008 20:25

Calorías ocultas

Son las peores, y no sólo por el hecho de ocultarse, sino porque encima lo hacen en alimentos y platos que creemos sanos y ligeros. Luego están todas esas calorías ocultas que los fabricantes añaden a los productos alimenticios, algunos tan inocentes como zumoos o cereales. Hoy en día, en cuestiones alimenticias, no puede uno fiarse ya de nada.

Por ejemplo, una ensalada. A priori puede parecer sanísima y baja en calorías como plato único. Pero convertirla en una bomba calórica es mucho más fácil de lo que parece. Sólo tienes que añadirle croutons, queso, salsa, bacon, maiz, pollo empanado, frutos secos... Este es el prototipo de ensalada que sirven en los fast food y que no debes imitar en casa, ya que puedes sobrepesar fácilmente las 1.000 calorías. Imagínate si encima le añades un segundo plato y un postre.

Y lo mismo ocurre con los "inocentes" sandwiches; no por se un plato pequeño son menos calóricos. De entrada, el pan de sandwich suele llevar azúcar añadido y grasa. Si le sumas mayonesa, fiambre, queso (el cheddar es altísimo en grasa saturada), bacon, un huevo frito, ketchup, salsa tártara y otros ingredientes similares, puedes llegar fácilmente a las 1.500 calorías ¡por un sólo plato!

Estos ingredientes no son sólo rechazables por su gran aporte calórico sino porque tampoco son demasiado interesantes desde el punto de vista nutricional. Así, para preparar una ensalada que sea plato único, es más interesante utilizar verduras de hoja verde, mucho más vitamínicas, frutas y proteínas bajas en grasa (pollo a la plancha, pavo...). El queso de cabra resulta mucho menos graso y es muy saciante; igual que las nueces. Como aliño, siempre mejor salsa vinagreta o de soja.

Para tus sandwiches y bocadillos, si los comes a menudo, busca un pan sin azúcar añadido, prescinde de las salsas (una cucharadita de aceite de oliva los convertirá en jugosos), incluye verduras y proteínas sanas (pero no mezcles muchos tipos; o huevo, o carne o pescado).

Las calorías ocultas son, en muchos casos, las culpables de que no consigamos adelgazar aunque comamos poco. Una de las ensaladas "malas" que hemos citado antes, acompañada por un zumo envasado, pan blanco, y algo dulce de postre, pueden desequilibrar tu dieta cada día.

El picoteo también es una gran fuente de calorías invisibles. Las galletitas saladas, los palitos de pan, las patatas chips, las barritas de cereales, los frutos secos fritos... todo este tipo de productos llevan grandes cantidades de azúcar y grasas añadidas para darles sabor. Y tampoco aportan mucho desde el punto de vista nutricional. Una fruta fresca, un yogur (ojo, los de sabores atractivos suelen llevar mucho azúcar) o un puñadito de frutos secos al natural son mucho más nutritivos y menos calóricos.

Hace tiempo descubrí, por mi intolerancia a la lactosa, la cantidad de grasa que contienen la leche y los yogures: al poco tiempo de dejar de tomarlos bajé de peso sin hacer ningún tipo de esfuerzo. Aunque me encantan, los típicos cereales que tomaba de niña tienene grandes cantidades de azúcar añadido (carente además de valor nutricional). Los zumos de bote y esos "inventos" que mezclan leche, zumo y otros inredientes supuestamente sanos también tienen muchísimas calorías de más y encima no quitan la sed.

¿Dónde habñeis descubierto vosotros calorías ocultas?

 

 

# miércoles, 01 de octubre de 2008 21:50

Vuelve Meg Ryan

La que fuera la "novia de América" en los 90 vuelve a la gran pantalla llena de ilusión, de fuerza, de energías renovadas y... de bótox. Mucho bótox, tanto, que la cara de la actriz, como la de otras como Nicole Kidman, comienza a asemejarse a la del "joker" (fantástico por cierto Heath Leadger en "El caballero oscuro"). Y es una pena, porque la película con la que vuelve a la cartelera, "The women", pretende precisamente reivindicar a las mujeres maduras.

A sus 47 años, creo que Meg Ryan estaría más hermosa si mostrase un aspecto más natural, como el de Anette Bening o Candice Berge, con las que comparte cartel en el film. Ambas son mayores que Meg pero ofrecen un aspecto mucho más natural, una belleza adecuada a su edad, con más personalidad. Porque el peligro del botox, sobre todo en cantidades tan masivas, es que deja las caras sin expresividad y extrañamente estiradas.

Aunque me produce cierto rechazo el aspecto de MegRyan y otras actrices como Cher, Kim Catrall (en Sex & The City, la peli, estaba de bótox hasta arriba) o la citada Nicole (que empieza a parecerse sospechosamente a su doble en cera), no puedo juzgarlas por querer parecer más jóvenes. Habría que ponerse en su piel: mujeres que han sido hermosísimas y famosísimas en su juventud y que, a medida que cumplen años, van siendo apartadas por la industria cinematográfica. Sin ser famosas ni haber sido bellísimas, a cualquier mujer le preocupa y le afecta el paso de los años. A los 30 es fácil decir que no vas a pasar por el quirófano o a ponerte bótox, a los 40 seguramente te lo piensas, a los cincuenta te pones una mascarilla de clavos si hace falta...

Volviendo a Meg. En sus comienzos me gustaba, sobre todo en "Cuando Harry encontró a Sally". A medida que se iba haciendo famosa iba ganando en tics y tonterías. Por la época de "Tienes un e-mail" yo ya no podía con ella ni con Tom Hanks, con quien formó pareja en varias comedias románticas exageradamente cargantes y ñoñas, al menos para mí. Le cogí tal manía a la pobre, que cambiaba de canal o me negaba a ir al cine cuando salía ella.

Sin embargo, me apetece volver a ver en pantalla a Meg Ryan. Sobre todo después de una entrevista que leí en la que hablaba de sus años alejada del cine, de su difícil divorcio de Dennis Quaid, de su affaire con Russell Crowe, de su hija adoptiva... Sobre todo, me gustó una cosa que dijo: "ahora vivo de dentro hacia fuera". Porque durante casi toda su vida Meg vivió "intentando ser lo que los demás querían o esperaban", algo que siempre desilusionaba a alguien. Meg dice practicar mucho yoga, algo que, en parte, será artífice de su evolución personal y acercamiento hacia una vida más espiritual. Qué pena que la espiritualidad no le haya hecho sentirse bella desde dentro para no necesitar tanto bótox y tantos arreglos por fuera...

¿Os gusta Meg Ryan?

 

 

Publicidad


Recomendaciones

Síguenos

Buscar