Son las peores, y no sólo por el hecho de ocultarse, sino porque encima lo hacen en alimentos y platos que creemos sanos y ligeros. Luego están todas esas calorías ocultas que los fabricantes añaden a los productos alimenticios, algunos tan inocentes como zumoos o cereales. Hoy en día, en cuestiones alimenticias, no puede uno fiarse ya de nada.
Por ejemplo, una ensalada. A priori puede parecer sanísima y baja en calorías como plato único. Pero convertirla en una bomba calórica es mucho más fácil de lo que parece. Sólo tienes que añadirle croutons, queso, salsa, bacon, maiz, pollo empanado, frutos secos... Este es el prototipo de ensalada que sirven en los fast food y que no debes imitar en casa, ya que puedes sobrepesar fácilmente las 1.000 calorías. Imagínate si encima le añades un segundo plato y un postre.
Y lo mismo ocurre con los "inocentes" sandwiches; no por se un plato pequeño son menos calóricos. De entrada, el pan de sandwich suele llevar azúcar añadido y grasa. Si le sumas mayonesa, fiambre, queso (el cheddar es altísimo en grasa saturada), bacon, un huevo frito, ketchup, salsa tártara y otros ingredientes similares, puedes llegar fácilmente a las 1.500 calorías ¡por un sólo plato!
Estos ingredientes no son sólo rechazables por su gran aporte calórico sino porque tampoco son demasiado interesantes desde el punto de vista nutricional. Así, para preparar una ensalada que sea plato único, es más interesante utilizar verduras de hoja verde, mucho más vitamínicas, frutas y proteínas bajas en grasa (pollo a la plancha, pavo...). El queso de cabra resulta mucho menos graso y es muy saciante; igual que las nueces. Como aliño, siempre mejor salsa vinagreta o de soja.
Para tus sandwiches y bocadillos, si los comes a menudo, busca un pan sin azúcar añadido, prescinde de las salsas (una cucharadita de aceite de oliva los convertirá en jugosos), incluye verduras y proteínas sanas (pero no mezcles muchos tipos; o huevo, o carne o pescado).
Las calorías ocultas son, en muchos casos, las culpables de que no consigamos adelgazar aunque comamos poco. Una de las ensaladas "malas" que hemos citado antes, acompañada por un zumo envasado, pan blanco, y algo dulce de postre, pueden desequilibrar tu dieta cada día.
El picoteo también es una gran fuente de calorías invisibles. Las galletitas saladas, los palitos de pan, las patatas chips, las barritas de cereales, los frutos secos fritos... todo este tipo de productos llevan grandes cantidades de azúcar y grasas añadidas para darles sabor. Y tampoco aportan mucho desde el punto de vista nutricional. Una fruta fresca, un yogur (ojo, los de sabores atractivos suelen llevar mucho azúcar) o un puñadito de frutos secos al natural son mucho más nutritivos y menos calóricos.
Hace tiempo descubrí, por mi intolerancia a la lactosa, la cantidad de grasa que contienen la leche y los yogures: al poco tiempo de dejar de tomarlos bajé de peso sin hacer ningún tipo de esfuerzo. Aunque me encantan, los típicos cereales que tomaba de niña tienene grandes cantidades de azúcar añadido (carente además de valor nutricional). Los zumos de bote y esos "inventos" que mezclan leche, zumo y otros inredientes supuestamente sanos también tienen muchísimas calorías de más y encima no quitan la sed.
¿Dónde habñeis descubierto vosotros calorías ocultas?