Scarlett Johansson, Sarah Jessica Parker, Linda Evangelista, Jennifer Aniston... caminan habitualmente, entre otros ejercicios, para mantenerse delgadas y en forma. Jennifer va más allá de los simples paseos y practica el "walking" como un auténtico programa de entrenamiento, armada con ropa deportiva e ipod. Muchas otras famosas dicen también mantenerse en forma caminando por la ciudad donde se encuentren, por placer o por trabajo.
Yo tanbién soy forofa del "walking", es decir, de caminar. Es el ejercicio más barato, gratificante, efectivo y saludable que existe, y que nuestro cuerpo está diseñado para realizar ese movimiento, por lo que no resulta lesivo. Puede hacerse en cualquier momento y en cualquier lugar, activa el cuerpo y despeja la mente. Ideal en caso de tener pensamiento obsesivos con el novio, de padecer un ataque de estrés por culpa del trabajo o de estar a punto de asaltar la nevera para comerse tres tabletas de chocolate.
Siempre recuerdo una entrevista en la que el ex presidente ruso Gorvachov decía que él y su mujer se mantenían en forma caminando enérgicamente. Porque esa es la clave: caminar a buen ritmo y, sobre todo, durante un tiempo prolongado. 10, 15 o 20 minutos ya suponen un benficio físico y mental, pero es a paratir de la media hora andando cuando el cuerpo comienza a experimentar cambios: el metabolismo se activa y comienza a "tirar" de las grasas acumuladas; el corazón y los pulmones realizan un trabajo cardiovascular mantenido; los músculos se tonifican; se combate la celulitis; se mueven los intestinos y se estimulan otros órganos internos; la mente acaba por liberarse de los pensamientos que la asedian. Estar al aire libre, a ser posible por un parque o por calles no demasiado polucionadas, multiplica la sensación de bienestar e induce a la relajación.
Ir al gimnasio da pereza, hay que ajustarse a unos horarios, puede estar lejos, hay que esforzarse... pero caminar puede hacerse en cualquier momento a lo largo del día: para hacer la compra, de camino al trabajo, de shopping, de vuelta a casa, después de cenar... Lo ideal es dejar el coche en casa siempre que se pueda. Yo no tengo coche y hago caminando distancias que a mis amigas motorizadas les parecen una barbaridad. Os aseguro que no: en las ciudades a veces nos volvemos demasiado cómodos y sedentarios. Cuando te acostumbras a andar, acabas por ver cortas casi todas las distancias.
Como os decía antes, si queréis ver resultados espectaculares al caminar, tenéis que animaros con paseos largos o bien, a caminar varias veces a los largo del día. Piensa en un día de shopping: sin darte cuenta puedes pasarte más de dos horas mirando escaparates, buscando tiendas o una cafetería... Evidentemente, los centros comerciales no son los mejores aliados del ejercicio. Si puedes elegir, ve a tiendas, cines o restaurantes en la calle, a los que puedas ir caminando.
Además de mantenerte ágil, activa y de cambiar tu humor (probad a dar un largo paseo después de una discusión con el novio, cuando estéis tristes o estresadas), andar es uno de los méjores métodos naturales para mantener el peso. Sin dieta, sin restricciones, sin tener que planificar nada. Caminar varias veces a lo largo del día y de forma habitual en tu vida, mantienen tu metabolismo activo y te hace quemar muchas calorías. Si te aficionas a andar seguramente podrás olvidarte de hacer dieta y, desde luego, potenciarás su efecto si estás a régien.
Caminar también es una forma excelente de hacer ejercicio y un buen desahogo para las mamás con bebés, ya que pueden "echarse" a la calle con el carrito a hacer recados o airearse mirando escaparates o ¡gente! Para el bebé también resulta estupendo, ya que el movimiento de los cochecitos suelen dejarlos KO.
Yo me declaro fan incondicional del "urban walking", ya que vivo en Madrid. Pero también me encanta practicarlo en la playa o en la montaña, actividad que he descubierto recientmente y me fascina. Para mí no hay tampoco mejor manera de descubirir una ciudad nueva que caminando por sus calles.
¿Sois del club de l@s caminantes?