Ya que no nos queda más remedio que apretarnos el cinturón, aprovechemos al menos para estilizar la figura en estos tiempos de crisis. Por una vez, y al precio que está el marisco, al menos las Navidades no harán tanta mella en nuestra línea. Los analistas financieros dicen que cuando la economía está en recesión, la imaginación se dispara y los más avispados e innovadores consiguen incluso beneficiarse de la situación. Esto es precisamente lo que os propongo: combinar practicidad, sentido del humor y un poco de perspicacia para, además de ahorrar, lucir tipo.
La despensa. La comida cada vez es más cara, más aún en estas fechas, cuando casi dobla su precio. Mejor, así compramos menos caprichos (chocolates, galletas de diseño, yogures golosina, snacks…) y más alimentos básicos (verduras, fruta, patatas, legumbres, huevos…). El que no tiene cerca la tentación, la evita, así que llena tu despensa de cosas básicas pero alimenticias; te apetecerán menos pero también consumirás menos calorías. En este apartado tiene que entrar especialmente en juego tu imaginación para preparar platos y menús atractivos y ligeros, sobre todo en Navidad. Turrones, mazapanes, polvorones… no hay que dejar de comprarlos, ya que muchas familias viven de ello, pero sí os recomiendo utilizarlos como “combustible” a primera hora del día, olvidarlos a partir del medio día y, si hace falta, esconderlos por la noche, cuando más engordan.
Cenas & Cia. Como seguramente andéis tan justos como yo en estas fechas, renunciaréis a muchas cenas, comidas y “eventos” con amigos, familia o compañeros de trabajo. Mejor, No sabéis el dinero y las calorías que os ahorráis. En una “comida tipo” de Navidad puedes llegar a ingerir hasta el triple de calorías de las que tomarías en una comida normal. Suma: la copa de vino, los refrescos, el champán, los canapés, el pan con mantequilla, los dos o tres platos que te metes, la mayonesa, el postre, los dulces, el licor… No hay cuerpo que lo aguante.
Las copas. Se han puesto carísimas. A no ser que te vayas a un garito adolescente, tus 7-8 euros no te los quieta nadie. Si te apetece ir a un sitio un poco más cool o glamouroso, te pones en más de 10, sobre todo si hablamos de cócteles. Y claro, normalmente no te tomas sólo uno. No es extraño entonces que mucha gente haya dejado de salir tanto por la noche y organice planes en casa con los amigos (los cuales analizaremos en el apartado siguiente). Quitarse las copas o al menos reducirlas es una idea fantástica, ya que se trata de calorías totalmente vacías, es decir, que no nos aportan nada, sólo kilos de más. El alcohol es la explicación de que mucha gente que está a dieta o no coma mucho, no consiga adelgazar: una cerveza en el aperitivo, un par de copas de vino en la comida, un licor después de comer, un par de copas por la noche… ¡puedes sumar muchísimas calorías sin darte cuenta!
El sofá. El apartado anterior nos lleva directamente a éste. Lo de quedarse en casa para ahorrar es una idea estupenda… siempre y cuando no nos aficionemos demasiado al “tumbing” y todo lo que éste conlleva: posición horizontal típica del sedentarismo, mando de la tele en una mano y la otra libre para ir cogiendo palomitas, patatas fritas, cookies de chocolate, gominolas, pizza, etc. Mal asunto. Lo que te ahorras en salir lo ganas en sobrepeso. Para arreglar la situación tenemos que repasar el primera apartado: no podemos gastar dinero en chucherías y fast food. Así que recompongamos la escena: posición horizontal, mando de la tele y una mano libre para coger uvas, una manzana, palitos de zanahoria, un puñadito de nueces, una infusión… Pero lo ideal es no darse al tumbing, sino sustituir las salidas a bares y restaurantes por salidas a parques, campos o calles: caminar es muy barato y además moldea el cuerpo y nos ayuda a perder peso.
El gym. No os recomiendo abandonar vuestros buenos hábitos para ahorrar dinero. Pagar un gimnasio o unas clases de tenis es la mejor inversión en vuestra salud. Si os tenéis que quitar de algo, mejor de trapos, tabaco, móviles o extras innecesarios. Pero si de verdad tenéis que recortar también este gasto, empezad a practicar el ‘urban walking’, es decir, caminar. A todas partes y el mayor tiempo posible; funde las calorías y te deja unas piernas estupendas. Podéis empezar a practicarlo para ir a comprar los regalos navideños: de escaparate en escaparate se caminan muchos metros, siempre y cuando no vayáis a un centro comercial.
¿Qué trucos se os ocurren para adelgazar en tiempos de crisis?