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Artículos - diciembre 2008

# lunes, 29 de diciembre de 2008 23:36

Gimnasio o cirugía

Acabo de leer un artículo sobre el dinero que se gastan las celebrities para mantener sus cuerpos delgados y bonitos. Sé que viven de su imagen y necesitan invertir mucho 'cash' en ello, pero casi me da un pasmo. Tanto por las millonadas que se gastan como por la cantidad de cosas que llegan a hacerse para manteer el tipo.

Liposucciones, cirugía, peluquería, maquillaje, estilismo, remodelación dental, entrenador personal... El desembolso puede superar los 50.000 euros. Como en el caso de Jennifer Aniston, una de las famosas que más se cuida. Sin tener en cuenta a Madonna, la celebritie que más horas diarias dedica al manteniemiento de su espléndido cuerpo, un milagro a sus 50 años.

Del artículo me llama la atención que todas incluyen el ejercicio entre sus recursos y tratamientos de belleza. Y duro, porque casi todas entrenan a diaro con un 'coach personal'. Por mucha Power Plate que hayan inventado, no se libran de sudar la camiseta, lo cual las humaniza y proyecta una forma positiva de cuidarse al alcance de todo el mundo.

Haciendo deporte no hay por qué recurrir a dietas estrictas ni a costosísimas intervenciones quirúrgicas corporales. Y si se recurre, puede ser la herramienta para mantener de por vida los resultados. Porque hacerte una liposucción no te garantiza que te vayan a desaparecer las cartucheras y la tripa. Si después de no te cuidas, la grasa vuelve a aparecer. Tras una importate pérdida de peso, es el ejercicio el que devuelve el tono a las zonas fláccidas.

E mi opinión, el ejercicio es la cirugía de los pobres. Pero sólo en apariencia, porque yo lo definiría más bien como la estrategia los listos. Porque es lo más barato, sano y efectivo que existe para controlar el peso, moldear el cuerpo y mantener su firmeza. Porque te hace parecer más joven y estilizado. Porque te convierte en una persona más activa y segura de sí misma. Porque proporciona sensación de bienestar, relajación y hasta felicidad. Sin duda, uno está de mejor humor después de una clase de spinning que después de una sesión adelgazante de mesoterapia (a base de dolorosas microinyecciones).

A medida que uno va cumpliendo años y el cuerpo va decayendo, más importante resulta adquirir el hábito de hacer ejercicio. Madonna y su espectacular cuerpo son el mejor ejemplo de que, gracias al ejercicio, uno puede ralentizar su edad biológica.

¿Votáis por el gimnasio o por la cirugía? 

 

 

 

 

 

# viernes, 26 de diciembre de 2008 10:40

Hugh Hackman, el hombre

Nos fijamos en él en la película X-Men, donde encarnaba a Lobezno. Pese al exceso de pelo del superhéroe, Hugh despertó pasiones durante las tres entregas consecutivas para las que dio el filme. Woody Allen, que nunca deja escapar un talento o un atractivo especial, le escogió para protagonizar Scoope junto a la guapa del momento, Scarlett Johansson.

El estreno de la película Australia, junto a Nicole Kidman, le han lanzado no sólo al estrellato sino a destronar como "el hombre más sexy del mundo" al mismísimo George Clooney. Méritos no le faltan: un cuerpo y una cara espectaculares, un aspecto tremendamente masculino, elegancia, carisma, encanto y simpatía.

Me temo que, igual que sucediera en su momento con Memorias de África, Hackman hará que miles de mujeres suspiren de amor en todo el planeta. "El actor más sexy del mundo", según la revista People, pasará a la historia como uno de los grandes galanes y como el protagonista de una de esas míticas historias de amor del cine.

En la playa con el torso desnudo, de traje, vestido de tosco granjero, con traje de superhéroe, en vaqueros, de padre moderno... A sus 40 años, Hugh tiene un impactante físico fruto de la genética y del entrenamiento físico (para casi todas sus películas ha seguido duros programas de ejercicio). Hijo de padres ingleses radicados en Australia, Hackman posee esa atractiva mezcla entre rudeza y gentileza, valga la redundancia.

Algo que disgustará y encantará a sus fans a parrtes iguales: lleva once años felizmente casado con la también actriz australiana Deborra Lee-Furnness, de quien declara seguir profundamente enamorado. Hugh es padre de dos hijos adoptivos, con los que puede vérsele ejerciendo de entregado y divertido papá.

Confieso de Hugh es uno de mis actores preferidos... por su físico, ya que no he visto tantas películas suyas como para juzgar su talento como actor. Aunque su trayectoria profesional resulta muy interesante: se licenció en periodismo, comenzó haciendo teatro, ha cantado en varios musicales y, tras protragonizar la serie X-Men y títulos como El truco final, Van Helsing o Swordfish, tiene su propia productora. Por el musical Kate & Leopold obtuvo un Globo de Oro al mejor actor. 

No sé vosotras, pero yo voy a ir a ver Australia...

 

# jueves, 18 de diciembre de 2008 10:59

Adelgazar en tiempos de crisis

Ya que no nos queda más remedio que apretarnos el cinturón, aprovechemos al menos para estilizar la figura en estos tiempos de crisis. Por una  vez, y al precio que está el marisco, al menos las Navidades no harán tanta mella en nuestra línea. Los analistas financieros dicen que cuando la economía está en recesión, la imaginación se dispara y los más avispados e innovadores consiguen incluso beneficiarse de la situación. Esto es precisamente lo que os propongo: combinar practicidad, sentido del humor y un poco de perspicacia para, además de ahorrar, lucir tipo.

 

La despensa. La comida cada vez es más cara, más aún en estas fechas, cuando casi dobla su precio. Mejor, así compramos menos caprichos (chocolates, galletas de diseño, yogures golosina, snacks…) y más alimentos básicos (verduras, fruta, patatas, legumbres, huevos…). El que no tiene cerca la tentación, la evita, así que llena tu despensa de cosas básicas pero alimenticias; te apetecerán menos pero también consumirás menos calorías. En este apartado tiene que entrar especialmente en juego tu imaginación para preparar platos y menús atractivos y ligeros, sobre todo en Navidad. Turrones, mazapanes, polvorones… no hay que dejar de comprarlos, ya que muchas familias viven de ello, pero sí os recomiendo utilizarlos como “combustible” a primera hora del día, olvidarlos a partir del medio día y, si hace falta, esconderlos por la noche, cuando más engordan.

 

Cenas & Cia. Como seguramente andéis tan justos como yo en estas fechas, renunciaréis a muchas cenas, comidas y “eventos” con amigos, familia o compañeros de trabajo. Mejor, No sabéis el dinero y las calorías que os ahorráis. En una “comida tipo” de Navidad puedes llegar a ingerir hasta el triple de calorías de las que tomarías en una comida normal. Suma: la copa de vino, los refrescos, el champán, los canapés, el pan con mantequilla, los dos o tres platos que te metes, la mayonesa, el postre, los dulces, el licor… No hay cuerpo que lo aguante.

 

Las copas. Se han puesto carísimas. A no ser que te vayas a un garito adolescente, tus 7-8 euros no te los quieta nadie. Si te apetece ir a un sitio un poco más cool o glamouroso, te pones en más de 10, sobre todo si hablamos de cócteles. Y claro, normalmente no te tomas sólo uno. No es extraño entonces que mucha gente haya dejado de salir tanto por la noche y organice planes en casa con los amigos (los cuales analizaremos en el apartado siguiente). Quitarse las copas o al menos reducirlas es una idea fantástica, ya que se trata de calorías totalmente vacías, es decir, que no nos aportan nada, sólo kilos de más. El alcohol es la explicación de que mucha gente que está a dieta o no coma mucho, no consiga adelgazar: una cerveza en el aperitivo, un par de copas de vino en la comida, un licor después de comer, un par de copas por la noche… ¡puedes sumar muchísimas calorías sin darte cuenta!

 

El sofá. El apartado anterior nos lleva directamente a éste. Lo de quedarse en casa para ahorrar es una idea estupenda… siempre y cuando no nos aficionemos demasiado al “tumbing” y todo lo que éste conlleva: posición horizontal típica del sedentarismo, mando de la tele en una mano y la otra libre para ir cogiendo palomitas, patatas fritas, cookies de chocolate, gominolas, pizza, etc. Mal asunto. Lo que te ahorras en salir lo ganas en sobrepeso. Para arreglar la situación tenemos que repasar el primera apartado: no podemos gastar dinero en chucherías y fast food. Así que recompongamos la escena: posición horizontal, mando de la tele y una mano libre para coger uvas, una manzana, palitos de zanahoria, un puñadito de nueces, una infusión… Pero lo ideal es no darse al tumbing, sino sustituir las salidas a bares y restaurantes por salidas a parques, campos o calles: caminar es muy barato y además moldea el cuerpo y nos ayuda a perder peso.

 

El gym. No os recomiendo abandonar vuestros buenos hábitos para ahorrar dinero. Pagar un gimnasio o unas clases de tenis es la mejor inversión en vuestra salud. Si os tenéis que quitar de algo, mejor de trapos, tabaco, móviles o extras innecesarios. Pero si de verdad tenéis que recortar también este gasto, empezad a practicar el ‘urban walking’, es decir, caminar. A todas partes y el mayor tiempo posible; funde las calorías y te deja unas piernas estupendas. Podéis empezar a practicarlo para ir a comprar los regalos navideños: de escaparate en escaparate se caminan muchos metros, siempre y cuando no vayáis a un centro comercial.

 

¿Qué trucos se os ocurren para adelgazar en tiempos de crisis?

# lunes, 15 de diciembre de 2008 22:45

Tentaciones irresistibles

Éste era el título que una conocida revista femenina le daba a varias páginas llenas de las cosas más lujosas y glamourosas que podáis imaginaros. Hoteles "extraluxe", restaurantes con montones de estrellas Michelin, bolsos, zapatos o vestidos exclusivísimos, perfumes y cremas exquisitas y milagrosas, coches de sueño, gadgets de ultimísima tecología y diseño... Cosas atractivas, no cabe duda, pero ¿irresistibles? Por el precio que costaban, lo dudo.

Este tipo de paginas, más las que aparecen en Navidad con ideas para regalar cosas de megalujo, me han hecho reflexionar sobre lo que para mí es lujo, tentación, irresistible. Admitiendo que soy bastante sibarita con la comida y que me gustan las cosas bellas y, por qué no, vivir bien, he llegado a la conclusión de que mis deseos pertenecen a esferas menos elevadas -y cuánto me alegro- que las que nos muestran este tipo de publicaciones. 

Lujo. Sobre este concepto leí también hace poco un reportaje muy interesante en otra de estas revistas femeninas. En él, algunas de las personalidades más influyentes y poderosas del momento reflexionaban sobre lo que era lujo para ellos y sobre el nuevo tipo de lujo que demandan los consumidores. Uno de ellos decía que el mayor lujo del hombre modero es el tiempo. Creo que casi todos estamos de acuerdo en esta afirmación.

El lujo y el tiempo. Entre ambos conceptos puede establecer un puente interesante, al menos para mí. Sin tiempo es imposible disfrutar, saborear la vida, sentir y "vivir" a las personas que nos rodean. La falta de tiempo es seguramente una de las sensacioes más frustrantes. ¿Para qué el dinero si no tienes tiempo de gastarlo, para qué los lujos si no tienes tiempo de disfrutarlos? E inexorablemente, el tiempo pasa, jamás espera por nada ni por nadie...

Del tiempo a las tentaciones. ¿Todo lo que nos muestran como lujoso es tentador? No debería ser así. Pensar de esta forma puede llevarnos a otro de los grandes males de nuestro tiempo: la insatisfacción. Nada es nunca suficiente para alguien insatisfecho emocional o espiritualmente; nada que se pueda comprar con dinero llega a hacer desaparecer esa sensación. Qué sabios pues, quienes encuentran lujosa su vida sea cual fuere; tentadoras las pequeñas cosas que la conforman.

Pensad si no en la cantidad de tentaciones irresistibles que están al alcance de vuestra mano cada día. Éstas on algunas de las mías: darme una ducha de agua hirviendo cuando hace mucho, mucho frío; comprarle cualquier tontería a mis sobrinas para verlas sonreír; comerme dos platos de cocido cada vez que mi madre lo prepara; hacer "performances" a mis amigas para que se rían; comerme ese segundo yogur de chocolate que me llama sibilino desde la nevera; pasar de vez en cuando por el outlet de Mango para comprarme algún trapo; los zapatos...; llenar mi despensa de delicatessen y fruta; ver cada año Excalibur cuando la ponen por Navidad; abrazarme a mi pareja cuando duerme a mi lado para que me dé calorcito...

¿Cuáles son vuestras tentaciones irresistibles? ¿Es para vosotros el lujo sinónimo de tentación?

# miércoles, 10 de diciembre de 2008 22:11

1, 2, 3... Navidad

Ya se acerca. Los adornos de las calles, aunque apagados aún, parecen esperar ansiosos el pistoletazo de salida. Los programas solidarios se multiplican en televisión, recordándonos que tenemos que ser mejores, aunque sólo ses por unos días. Los turrones y los mazapanes, que se venden desde hace tiempo en los supermercados y pastelerías, crispan con su sola visión los nervios de las pobres mujeres que tanto sufren por mantener la línea. Los juguetes despiertan precozmente el consumismo de los niños bajo todas las formas posibles: anuncios, folletos publicitarios, escaparates. Muchos papanoeles entrenan ya para el día "D" colgados a pulso de los balcones.

Si le pusiéramos música al párrafo anterior, habría compuesto un réquiem por la Navidad. Pero no es mi intención amargar a nadie y mucho menos quitaros la ilusión. Aunque negro, hablo desde el sentido del humor. Si habéis seguido mi blog desde el principio sabréis que no soy precisamete una enamorada de la Navidad, pero mentiría si dijera que la odio o no tiene momentos buenos o especiales para mí.

Eso sí, cuando pasa, respiro aliviada, no la alargaría más de lo que dura, si acaso, haría desaparecer algún que otro día. Como los de la busca y captura desesperada de los regalos. Los de las aburridas cenas de empresa, los de las llamadas eternas y desganadas para cumplir con la familia lejana. Los de las visitas de esa familia lejana que aparece en casa para tomar café y a las dos de la mañana sigue encontrando temas de conversación. El del atragantamiento con las uvas y la petardísima fiesta posterior. Esos en los que todo el mundo se empeña en que te tomes una copa cuando tú lo que quieres es irte al gimnasio a quemar la cinta de correr para no matar a nadie. Esos en los que te gastas media paga extra en lotería no vaya a ser que toque en el trabajo, en el susodicho gimnasio, en la panadería, en la pollería o en el chino de debajo de tu casa.

Pero no todos los días son cargantes en Navidad. También los hay especiales, emotivos, luminosos, sugerentes, esperanzadores... Como esos en los que ves la sonrisa que se dibuja en la cara de tus sobrinos cuando ven el árbol de Navidad o les hablas de los Reyes Magos. Esos en los que consigues reunirte con tus padres y hermanos para cenar, por una vez, todos juntos. Esos en los que tus padres preparan esos platos especiales de Navidad de lso que te acuerdas todo el año. Esos en los que no tienes que ir a trabajar. Esos en los que vuelves a ver a alguien a quien realmente echabas de menos. Esos en los que, si tienes suerte de haber conocido a alguien especial, decir Feliz Navidad o  Feliz Año Nuevo adquiere un significado especial...

En mi opinión, el concepto de regalar en Navidad debería revisarse. Tanto para los niños como para los adultos. Los pequeños son los que realmente reciben los regalos con ilusión e inocencia, pero muchas veces les aturdimos y confundimos por el exceso de cosas que les compramos. Los regalos de los adultos suelen ser demasiado estándar, innecesariamente caros o, simplemente, poco adecuados o no deseados por esa persona. En general, los regalos inmateriales, esos que preparas tú mismo, pensados y hechos de verdad para quien va a recibirlos, son los que realmete provocan ilusión. Que te regalen un bolso es estupendo; que te regalen un collage de fotos que ya no recordabas, es maravilloso.

Ir a esquiar o a la nieve en Navidad tiene mucho encanto. Pero lo que realmente me gustaría hacer y aún no he conseguido, es pasar la Navidad en la playa, con sol y calor, celebrar el nuevo año corriendo a bañarme en el mar. Cuando la Navidad termina estoy contenta... porque ya queda menos para el verano.

A la Navidad ¿le compondríais un réquiem o una oda? 

 

# martes, 09 de diciembre de 2008 15:28

Cita a cigas

¿Quién no ha tenido alguna vez una cita a ciegas desastrosa? Desde que Internet se convirtiera en la "agencia de contactos" nº1 sospecho que muchos podrían contarmos más de una historia divertida al respecto. A priori, una cita a ciegas produce curiosidad, emoción, ilusión... A posteriori, puede suele convertirse en una decepción, un aburrimiento o, con suerte, una buena anécdota para contar a tus nietos.

Como las dos únicas citas a ciegas que he tenido en mi vida. Una agradable, la otra insufrible; ambas un fracaso. Ahora lo recuerdo y me río, porque seguramente son las dos citas más opuestas que he tenido nunca: una con un bacalaero-pastillero (lo digo con conocimientro de causa), y otra con un pijo de libro. La primera me la preparó una amiga y la segunda mi hermano y mi cuñada, que al menos tuvieron la deferencia de acompañarnos en la velada.

Cuando pienso en las citas a ciegas siempre me acuerdo de una frase que Miranda le dice a Carry en un capítulo de Sexo en Nueva York: "ya no puedo tener más citas horribles, he decidido hacer una huelga de sexo". En este caso, la huelga afectaba solamente a Miranda. Sexo, algo que, sin embargo, buscan la mayoría de las personas que se conocen por Internet. Fácil, cómodo y efectivo; hay mucha gente que no tiene tiempo para ligar ni sabe dónde o con quién, pero ha encontrado en Internet la forma perfecta para tener sexo y algo de compañía cuando lo necesitan. Tengo varios conocidos/as separados y con niños que recurren de vez en cuando a este tipo de citas a ciegas. Nadie se lleva a engaño, saben a lo que van, y si hay suerte y surge algo más, estupendo. Por supuesto, no todo el mundo que entra en los chats o webs de contactos quiere sexo, hay quien busca en la Red a su media naranja, pero son los menos quienes sienten el flechazo en esa primera cita.

Como os decía, ahora me río de mis dos citas a ciegas. Pero en la primera, con el bacalaero, no me reí nada, estaba deseando irme y, si no lo hice, fue porque era amigo del novio de mi amiga y me sabía mal salir corriendo nada más verle aparecer, que es lo que me hubiera gustado. No es que yo fuera especialmente ilusionada al "evento", pero lo que no me esperaba era encontrarme una persona tan distinta a mí. Si me hubiera dicho que acababa de llegar de la ruta de bacalao de Valencia, me lo hubiera creído. Caballeroso fue al menos: me inviró a cenar -yo a él a las copas- y luego me llevó a casa. Pero toda la abstracta velada se la pasó diciéndome que tenía que abrirme, que tenía que dejarme llevar, que tenía que probar... ¿Abrir qué? ¿Ir dónde? ¿Probar qué?

Para esto del amor uno suele tener un especia sexto sentido, al menos las mujeres. Nada más conocer a un hombre sabemos si nos puede gustar o no. Como me ocurrió en mi segunda cita a ciegas, en la que apareció un tipo a lo Mario Conde, en un descapotable y de traje de chaqueta. Ese no es mi estilo precisamente. Y él debió pensar lo mismo al verme a mí vestida en plan guerrera valquiria, con brazaletes, top y pantalón moro. Tras la cena, agradable porque no estuvimos solos, ninguno le pidió el teléfono al otro.

Desde entonces, me han propuesto otras citas a ciegas con otros hombres supuestamente fabulosos: "guapos, atractivos, interesantes y muy para ti". Nunca más he vuelto aceptar, escarmenté con las dos que tuve y con la cantidad de pretendientes que me buscaban mis amigos en sus bodas para que dejara de ser la eterna soltera. No sé, creo que cuando las cosas son preparadas, rara vez funcioan, Por eso, cuando pienso que alguna de mis amigas o conocidas puede encajar con algún chico de mi entorno, intento que se conozcan pero sin decírles nada a ninguno de los dos ni forzar que se queden solos. Resulta muy embarazoso tener que decirle a alguien a quien acabas de conocer que te quieres ir; y viceversa, por supuesto.

La mejor "Cita a ciegas" que recuerdo es la divertidísima película de Kim Basinger y Bruce Willis.

Contadme, ¿han sido mejores vuestras citas a ciegas?

 

 

# viernes, 05 de diciembre de 2008 15:14

Ejercicio muy sexy

Nueva York, el mayor hervidero mundial de tendencias, es también la cuna del 'sexy fitness'. Desde aquí se han importado al resto del mundo formas de entrenamiento como la pole dance o barra vertical, o el stripdance, formas muy sensuales de ponerse en forma. Poco a poco, las españolas van animándose a practicar este tipo de clases. ¿Los resultados? Muchos, para el cuerpo, la mente, la autoestima y hasta el ego.

Desde hace mucho tengo claro que hacer ejercicio es una de las mejores formas de mantener la autoestima, ya que no sólo te hace sentir bien física y mentalmente, sino que te ayuda a tener un cuerpo más bonito. Se controla el peso, se endurecen las carnes, se moldea y estiliza el cuerpo; te sientes más ágil, fuerte y activa. Todo ello redunda en una mayor seguridad en uno mismo, en una energía vital diferente y en una mejor aceptación del propio cuerpo. Tambié, en una mayor seguridad e las relaciones sociales y de pareja.

Si hacer deporte nos ayuda a snetirnos más guapas y seguras de nosotras mismas, practicar una de estas nuevas modalidades de fitness multiplica los beneficios. El stripdance, por ejemplo, es una clase que combina pasos de aeróbic con movimientos de striptease. Es decir, que aprendes a bailar y a moverte de forma sexy mientras quemas calorías y mejoras tu forma física. La pole dance es aún más erótica, ya que se aprende a bailar como las mismísimas bailarinas de barra vertical. E intensa, ya que saltar a una barra, dar vueltas o subir a base de brazos es un ejercicio propio de los maries. Jennifer Aniston, Demi Moore o Kate Mose lo han practicado.

Al principio, a las practicantes de este tipo de actividades (deben ir con ropa de fitness y ¡tacones!) les da cierta verguenza, pero después resulta no sólo divertido y efectivo, sino muy liberador. Hace poco hablaba precisamente con una profesora de stripdance de los clubes DiR (www.dir.es) y me decía que sus alumnas están encantadas no sólo por los resultados físicos sino porque muchas han visto mejorar sus relaciones de pareja. Más sexys, más seguras de sí mismas, más guapas, así se sienten las alumnas de stripdance después de unas cuantas clases.

Hay otros tipos de ejercicio que también potencian la autoestima y la feminidad, como la danza del vientre, el baile sensual por excelencia. No lo he practicado nunca pero reconozco que me animaría sólo por llegar a tener el movimeinto de caderas de Shakira. La típica tripita redondeada de las bailarinas de danza oriental también me resulta muy sexy.

Creo que este tipo de ejercicio, de bailes o programas de fitness son especialmente benficiosos para quienes sienten ciertos complejos frente a su cuerpo, se sienten inseguros, poco atractivos o tienen la autoestima baja. Y no sólo hablo en femenino. Creo que el ejercicio hace sentir mejor tanto a hombres como a mujeres. Aunque a ellos no les veo moviendo las caderas con un pañuelo de monedas, seguro que ir al gimnasio o juegar al pádel les hace sentir mejor consigo mismos y con sus cuerpos.

Muchas veces el ejercicio consigue hacer milagros físicos. Pero cuando aunque éstos no se consigan, éstan los milagros psicológicos. Y moverse, estar activos, segregar endorfinas, sentirse ágil y fuerte, es mágico para cualquiera y nos hace sentir mejor en nuestras relaciones sociales y personales.

Luego está también la parte "voyeur" del tema. Me explico, ver a alguien hacer ejercicio también puede resultar muy sexy. Siempre recuerdo la antigua sala acristalada de mi gimnasio: cuando llegaba la hora del aeróbic o el body combat, la mayoría de los chicos que entrenaban en la sala contigua decidían hacer bici en ese momento. Huelga decir que las bicis estaban estretégicamente colocadas mirando a la sala de fitness, donde un montón de chicas sudaban la camiseta. Ellos también resultan muy sexys haciendo ejercicio; aunque nosotras somos más discretas, también miramos...

¿Habéis probado el stripdance o la danza del vientre? ¿Os hace sentir más sexys hacer ejercicio? 

 

 

 

 

# miércoles, 03 de diciembre de 2008 15:10

¿Irías a un sexólogo?

El sexo es motivo de discusión o preocupación en muchas parejas. Por pobre, insatisfactorio, difícil, escaso o inexistente. Entre los solteros también se dan muchos problemas sexuales además del propio hecho de no tener todo el sexo compartido que uno quisiera: falta de orgasmo, falta de erección, vaginismo, eyaculación precoz... además de prejuicios, miedos y tabúes. Existe un especialista capaz de tratar y, en muchos casos, solucionar este tipo de problemas: ¡el sexólogo!, of course. Pero, ¿cuántos de nosotros iríamos a su consulta?

Me incluyo en esta pregunta porque nunca he ido a un sexólogo. Seguramente, departida, mi planteamiento sea tan equivocado como el de muchos de vosotros: "yo no tengo ningún problema sexual". Porque esto es lo que suele ocurrir en estos casos, sobre todo en el de los hombres: si en general les cuesta hablar y expresarme, cuánto más si se trata de hablar de su sexualidad, que tan implícita y erróeamente lleva aparejada para ellos su virilidad. Y más aún de reconocer que existe un problema sexual. El segundo error del planteamiento es pensar que a un sexólogo sólo hay que acudir si se tiene un problema. En absoluto, un profesional de este tipo puede ayudarnos, simplemente, a disfrutar más de nuestra vida sexual, puede proporcionarnos información y educación sexual muy valiosa.

Hasta hace poco, lo del sexólogo era casi como lo de los sex shops, algo raro, marginal y que da mucha vergüenza. Pero los antiguos sex shops se han convertido en boutiques eróticas y los sexólogos en profesionales que cursan estudios universitarios para convertirse en especialistas de una importantísima área de la salud humana.

Porque tener una vida sexual activa forma parte de una vida sana y feliz. Partiendo de esta idea, si nuestra salud sexual se resiente de alguna manera, lo más lógico sería acudir al especialista adecuado para curarnos o recibir asesoramiento. Por supuesto, algunas veces, los problemas sexuales no tienen solución en la consulta del sexólogo, sino que pasan por cambiar de pareja. Cuando uno no está enamorado, le tratan mal, es infeliz o o una relación no funciona, la falta de deseo sexual por parte de alguno de los miembros de la pareja es un síntoma de que algo falla. Todo ello siendo realistas: tras cinco años de relación con una misma pareja es normal no tener tanta actividad sexual como el primer mes. Pero de ahí a que el sexo sea cero, hay una diferencia. 

Volviendo a las competencias de este profesional. La mayoría son también psicológos, por lo que incluso si tus dudas van más allá del sexo, podrían ayudarte a sber si lo que no va bien es tu relación de pareja. Y si el problema es realmente sexual, puede salvar tu relación. Un sexólogo puede incluso darnos armas para escapar de la rutina y el aburrimiento sexual al que llegan la mayoría de las parejas. Saber más sobre el propio cuerpo y el de tu pareja, sobre los mecanismos sexuales, zonas erógenas, juguetes, etc. puede teneros entretenidos durante unos cuantos años más...

Confieso que el sexólogo me da un "yu-yu" parecido al ginecólgo. Aunque puesto a pensar, si pruebo seguramente me quedaría con el primero, al que al menos no hay que enseñarle nada ni sentarse encima de un potro metálico con las nalgas al aire. Sí, creo que si me sintiera bloqueada sexualmente, no consiguiera disfrutar o, a estas alturas de mi vida aún no hubiera tenido un orgasmo, iría a ver a un especialista de este tipo. Creo también que si mi pareja me lo sugiriera, pasado el corte inicial, también accedería. En general, por lo que me ha contado una amiga psicóloga y sexóloga, a nosotras nos cuesta menos ir, y somos las que tiramos de ellos para acudir a una consulta de este tipo.

Desde aquí quería preguntaros a tod@s si estaríais dispuestos a acudir un sexólgo Y a vosotros os pido que me contestéis, amparándoos en el anonimato que permite la Web, ¿por qué os cuesta tanto ir? Por si os animáis... www.humane.es

 

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