La primera vez que entré en Maison Parfum (Lagasca, 33, Madrid) me quedé impresionada. Sus perfumes para el hogar reproducían con una increíble exactitud los aromas que inundaban las casas en las que había vivido: las de mis padres, mis abuelos, mis tíos... Entre sus originales perfumes los hay con olor a café molido, a tostadas recién hechas (¡lo juro!), a naranjas expirmidas, a dulce tabaco de pipa, a lavanda relajante...
El olfato es, sin dudad, el sentido que más se fija en la memoria. Un olor puede desencadenar en nosotros recuerdos, emociones, sensaciones, momentos vividos, personas amadas... Es capaz de reproducir con extraordinaria excatitud la sensación que tuvimos en un preciso momento. Muchas veces he comentado el famoso episodio de la magdalena de Proust...
Los olores. Nos ayudan a sentirnos en casa, nos hacen sentir sexys, nos calman, nos inspiran, nos incitan. Mi compañera de piso cuida especialmente los los aromas en casa, es una fanática de las velas aromáticas de Zara Home, que suele enceder por la noche, cuando ella ve la televisión y yo trabajo al ordenador. El olor a vainilla, a jazmín blanco y a madera y naranja formarán ya para siempre parte del recuerdo de nuestra casa compartida a los 'treintaytantos'.
Los perfumes que escogemos para personalizar nuestro cuerpo tienen mucho que ver con nuestra forma de ser y con el mensaje que queremos transmitir a los demás. Hay quien cambia de perfume según la ocasión y hasta el momento del día. Yo soy muy fiel al mío; me costó mucho escogerlo y no he encontrado aún un buen sustituto. Cool Water Femme, la versión femenina del conocido perfume de los anuncios de torsos masculinos saliendo del agua. En ocasiones especiales, sobre todo cuando me siento con ganas de seducir, utilizo J'adore, de Dior.
Pocas cosas hay más cautivadoras y sexuales que el olor de nuestra pareja. Para mí, su aroma es el más potente afrodisíaco; cuando los olores de ambos se funden tras una noche de amor o, simplemente al dormir juntos, desearía no desprenderme nunca de ese aroma en mi cuerpo. Siempre he pensado que, para desencadear tanto el recuerdo como el deseo por otra persona, hay que tener grabado en la memoria su olor. Cuando no eres capaz de reconocer el olor de tu pareja entre otras mil, es difícil que se desencadenen en ti otro tipo de sentimientos. La mezcla de su perfume con el propio olor de su cuerpo es la fragancia más potente que existe. El olor es determinante en la química entre dos personas.
Por la mañana, me encanta el olor de las tostadas y el café recién hecho; adoro el desayuno, es mi momento preferido del día. Pone inmediatamente en funcionamiento todos mis jugos gastronómicos el olor de pan recién hecho. Me encanta el olor de la colonia de bebés, que siempre "sabe" a limpio. Me gusta el olor a limpieza e higiene que queda en una casa después de fregar los suelos. Me encanta el olor a pizza, pasta y queso fundido que despreden los restaurantes italianos. Me gusta el olor de los libros nuevos, cuando los ojeas y acaricias sus tapas en busca de la próxima elección. Me fascina el olor de la fruta madura. Me encanta el olor de la ropa recién lavada. Me emociona el olor de los bronceadores y el mar en verano.
Los malos olores nos aturden, nos enristecen, nos hacen sentir mal física y emocionalmente. Me desagrada especialmente el olor a hospital, el de los baños de los bares, el de las casas antiguas y cerradas, el de las personas que no cuidan su higiene, el de la ropa puesta demasiadas veces, el de los coches, las casas y las bocas de los fumadores, el de una nevera con alimentos mal envasados, el de los ambientadores mal escogidos o exagerados... Al entrar a una casa, su olor determina especialmente el que nos encntramos a gusto en ella. Recuerdo mi primera casa compartida. Tras la marcha de una de mis compañeras de piso, me tocó por fin su habitación, la más grande. A punto estuve de renunciar a ella por el olor a sudor que se había quedado impregando en la cama y las paredes. No es que ella no fuera limpia, pero ventilaba muy poco la habitación y le echaba poco detergente a la lavadora cuando hacía su colada...
¿A qué huele vuestra vida?