Cada vez conozco a más mujeres que compran alimentos biológicos, ecológicos, integrales y dietéticos, yo entre ellas. La mayoría son más sanos y naturales que los normales o los envasados, pero otros... son más marketing que otra cosa. La corriente ecológica mundial ha despertado un inusitado interés por una alimentación más sana, boom que han aprovechado muchas marcas alimenticias para sacar líneas de productos dietéticos. A diferencia de los antiguos productos de herbolario, éstos están riquísimos.
Riquísimos y carísimos. Ésta es la realidad. Galletas, yogures, panes, cereales, mermeledas, casi de diseño. Hay hasta gominolas con efecto adelgazante o antioxidante. Pero al mirar las etiquetas de estos productos, algunos no son tan naturales como parece. Y de esto puede dar fe una amiga experta en alergias. Cualquier alimento que no sea realmente natural le produce incómodas reacciones cutáneas, con lo cual revisa de arriba a abajo las etiquetas de todo lo que compra. Ella fue quien me dijo que muchos panes, galletas, cereales o productos integrales o ecológicos llevaban aceite de palma (¡nefasto!), azúcar añadido, colorantes y conservantes varios.
¡Y es cierto! Yo, que compraba confiada y pagaba convencida el exagerado precio de mis compras "delicatessen", me he quedado muy sorprendida al comezar a leer los ingredientes con los que están elaborados. Evidentemente, no tienen ni la mitad de porquerías que la bollería industrial u otros alimentos envasados, pero tampoco son tan "bio" como parece. No es tan fácil encontrar un pan de molde que no lleve azúcar o grasa vegetal, y los que no lo tienen, como el de espelta, suelen estar más secos que una mojama. La leche de soja también suele ser una gran decepción; las que publicitan conocidísimas marcas de leche no son más que batidos azucarados. Yo he encontrado dos marcas sin azúcar y de sabor neutro, pero ¡son carísimas!
En mi nevera hay leche y yogures de soja, hamburguesas y salchichas de tofu, mermelada, compota sin azúcar añadido y pan integral. En mi despensa guardo cereales integrales, levadura de cerveza, semillas de sésamo, pan tostado dextrinado, miel de agricultura ecológica (desconfía de las que siempre está líquidas), algas (todavía no me he atrevido a comérmelas), sopa de miso (ídem), magdalenas integrales y unas cookies con pepitas de chocolate a las que les perdonaría hasta que llevaran gasolina (¡me he vuelto adicta!).
Creo que es buena idea introducir e nuestra alimentación alimentos procedentes de agricultura y ganadería ecológica, productos integrales y libres de pesticidas, dejas de ingerir, sin saberlo, tantas grasas y azúcares encubiertos. Son más nutritivos y sanos. Pero sospecho que yo no lo estoy haciendo del todo bien, porque sigo comprando la fruta (brillante por las ceras y seguro que llena de pesticidas), las verduras y otros alimentos frescos en el mercado o el súper. Y en los herbolarios, El Corte Inglés o tiendas de alimentación natural, todos los caprichos de los que os he hablado. Bueno, el otro día compré un trozo de queso de oveja ecológico que estaba de muerte...
Mis amigos no se lo creen, pero a mí me encantan las cosas ecológicas, me saben riquísimas. Cuando ellos piensan en comerse una hamburguesa o un trozo de pizza, yo me relamo pensando en mis galletas de chocolate o mis hamburguesas de tofu y espinacas, para mí son un capricho. Por supuesto, me sigue encantando el cocido, un buen pescado o un plato de pasta, pero en mi dieta diaria el salchichón ibérico convive perfectamente con los alimentos "bio".
Volviendo al marketing que acompaña a esta nueva generación de marcas "bio" (en las boutiques dietéticas de El Corte Inglés podéis verlas todas), sospecho que a muchas mujeres nos está pasando como con la ropa... nos entra por los ojos. De hecho, empiezo a preocuparme: muchas veces prefiero irme de compras "delicatessen" antes que de tiendas... Y hace poco me sorprendí en el vesturio del gimnasio al oír a varias chicas hablar de lo riquísimas que estaban las galletas, el pan o los yogures de tal o cual marca bio (¡las mismas que me encantan a mí!). Sospecho también que muchas mujeres piensan que los alimentosa bio e integrales engordan menos, y no tiene por qué, de hecho, los integrales suelen ser más energéticos.
¿Coméis bio? ¿Conocéis las marcas de las que os hablo? ¿Cuáles son vuestros mejores descubrimientos?
Mientras escribo este post me estoy comiendo un increñible yogur de pl