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Artículos - abril 2009

jueves, 30 de abril de 2009 15:50

Angelina y Brad: ¿cuánto dura el amor?

¿Nada es para siempre? Según los científicos, no hay que ser demasiado optimistas respecto al amor, sustentado la mayoría de las veces en una pasajera reacción cerebral. Muchos hablan de tres meses, los que dura esa pasión ciega que nos mantiene en estado un estado de excitación y obnubilamiento permanente que nos llevaría a la muerte de convertirse en crónico.

Respecto al enamoramiento, hay quienes hablan de dos y hasta de tres años, pero no mucho más... Esto parece haberle ocurrido a Angelina Jolie y Brad Pitt, que tras casi cinco años de deslumbrante relación, parecen a punto de separarse definitivamente. El egoísmo de ella, la dificultad para compaginar sus agendas o para pasar tiempo juntos aparte de sus obligaciones como padres, parecen ser las causas.

No sigo demasiado la prensa rosa, pero he de reconocer que esta pareja, como a medio mundo, me gustaba. Físicamente ambos eran impactantes, pero lo que había construido como pareja era realmente hermoso. Padres de varios niños adoptados y una biológica, parecían una pareja unida, feliz y resistente al paso del tiempo.

Pero parece que el tiempo, como para tantas otras parejas, ha jugado en su contra. Y es que pasado ese primer arrebato incontrolable de epasión y ese enloqucimiento del enamoramiento, si uno no construye algo sólido, toda relación se acaba cayendo. O aunque la pareja no se separe, son muchos los que viven juntos sin quererse ya; son muchos los que en el fondo, desearían separarse y volverse a enamorar pero no tienen el valor de hacerlo.

Digo que me da pena la separación de Angelina y Brad porque en cuestión de amor, a todos nos gusta pensar que sí es posible, que nuestra relación puede ser tan estupenda y duradera como la que parecía tener esta pareja. Pero hacer que el amor dure es uno de los retos más difíciles para el ser humano.

El dr. Enrique Rojas, experto en terapias de pareja, es más optimista al respecto. Para este psicólogo, existe un amor trabajado y construido día a día, basado en las pequeñas cosas, una especie de carrera de fondo en la que uno va puliendo cosas y adpatándose a su pareja. Esta es la relación que debería suceder a la pasión y enamoramiento inicial y que no todos somos capaces de construir.

Pero se puede, y a mi entender, requiere mucha falta de ego, mucha falta de egoísmo, mucho cariño y mucha tolerancia. Creo que supone dar más y exigir menos, entender más y reprochar menos, predisponerse más a disfrutar de lo que se tiene y menos a desear lo que no poseemos. Porque eso es algo innato al ser humano:  desear lo que no se tiene. Cuando estás soltero sueles añorar tener una pareja; y cuando estás en pareja, echas de menos las emociones del enamoramiento y la pasión de cualquier relación que empieza.

Llegados a cierta edad, creo que si no estamos enamorados o al menos satisfechos con nuestra pareja y mínimamente felices, hay que atreverse a cambiar y darse la oportunidad de volverse a enamorar. Pero también creo que, llegados a cierta edad, cuando encontramos a alguien que merece la pena, de quien nos hemos enamorado y por quien hemos sentido pasión, debemos tenerlo presente y trabajar cada día porque ese amor no se muera. De hecho, la estabilidad puede llegar a proporcionar mucha felicidad si sigue habiendo amor, risas, sexo, sorpresas y detalles hacia el otro. Todos deseamos sentirnos especiales y deseados, y cuando alguien nos da eso, queremos seguir a su lado.

¿Créeis en el amor duradero?

 

 

martes, 28 de abril de 2009 9:33

Beyoncé, fitness y caderas

No hay caderas como las de Beyoncé. Prominentes, voluptuosas y tremendamente sexys. Son su punto débil pero también uno de sus mayores atractivos. Pecho generoso, cintura fina y cadera ancha, así eran las mujeres de antes, así es la cantante afroamericana y así son millones de mujeres en todo el mundo.

Te puedes poner a dieta, te puedes hacer tratamientos anticelulitis, te puedes hacer una liposucción, puedes entrenar duro para bajar volumen, pero la forma de tu cuerpo va a seguir siendo la que es. Así que lo más razonable es aprovecharla en lugar de denostarla, tal como hace Beyoncé, que luce orgullosa sus formas con maillots, ajustados pantalones y psicodélicos corsés en la gira de I am... Sasha Fierce, cuyo vestuario ha sido diseñado por Thierry Mugler.

Ser tan ancha de caderas como la cantante exige un esfuerzo extra para que no se "desborden" demasiado. El ejercicio es la mayor arma de Beyoncé, que trabaja duro con su entrenador personal para mantener sus abundantes curvas a raya. La cantante, a la que le gusta comer bien, tiene otra regla particular: la de los dos kilos y medio. Caundo los coge, deja la pasta y el vino una temporada. Como nos pasa a la mayoría de las mujeres, que siempre estamos luchando contra esos dos kilillos de más que marcan la diferencia entre que el pantalón de abroche bien o te asfixie. Y los hidratos de carbono (pan y dulces), suelen ser los culpables.

Beyoncé posee una exuberante belleza natural y un cuerpo de escándalo completamete alejado de los cánones que impone hoy la moda. Es cierto que tener curvas implica más cuidados, pero también supone tener un cuerpo mucho más femenino y deseable. Lo importante es saber sacarle partido a nuestra genética potenciando nuestras curvas de una forma equilibrada.

¿Qué tipo de ejercicio nos conviene si tenemos grandes caderas? Por supuesto, es necesario hacer ejercicio aeróbico para mantener a raya los kilos, que seguramente acumularás más en esta zona que en el resto del cuerpo. Todo vale: correr, andar, nadar, jugar al pádel, hacer clases de aeróbic... como mínimo dos días en semana. Pero también es necesario mantener dura y firme la zona con ejercicios de tonificación. Beyoncé, por ejemplo, hace sentadillas, fáciles y súper efectivas.

Pero tu tabla de entrenamiento no debe centrarse sólo en las caderas. Un problema muy común en las mujeres con esta forma anatómica es que suelen ser anchas de abajo y pequeñas de arriba, lo que hace que sus caderas parezcan aún más grandes. Fíjate en Beyoncé, tiene unas piernas y un tronco compensados, lo que da un resultado corporal estilizado y armónico.  En su entrenamiento, además de sentadillas, ella incluye ejercicios de tonificación de espalda, brazos y pecho, lo que armoniza su cuerpo.

Si tu problema es que la parte inferior de tu cuerpo es mayor en proporción que la superior, es muy importante que hagas ejercicios para potenciar la musculatura de la parte superior. Te sorprenderá mucho el resultado. Pesas, máquinas, flexiones... en casa puedes hacer muchos ejercicios. En el gym lo más fácil es hablar con el monitor de la sala de pesas para que te ponga una tabla. O hacer clases de body pump, en las que se tonifica todo el cuerpo de forma equilibrada.

De vosotras depende conseguir, como Beyoncé, que vuestras caderas no sean vuestro punto débil sino vuestro mayor atractivo.

¿Qué os parecen las caderas de Beyoncé? ¿Es éste vuestro tipo de cuerpo?

 

miércoles, 22 de abril de 2009 15:16

10 hábitos de oro

Cada día se publican montones de artículos y estudios sobre salud, nutrición y hábitos saludables. Muchas de estas recomendaciones son difíciles de seguir, poco creíble o raras. Si hiciéramos caso de todo lo que se dice o se publica, nos meteríamos en una burbuja y sólo comeríamos alimentos macrobióticos, orgánicos y biológicos.

Sin caer en exageraciones, hay hábitos, gestos y pautas que sí pueden mejorar nuestra vida, nuestra salud y nuestro aspecto de forma espectacular. De entre todo lo que he leído y probado, me quedo con estos diez puntos, que os recomiendo probar:

1. Beber un par de vasos de agua tibia en ayunas. Hidrata el cuerpo tras el ayuno nocturno, prepara los intestinos para digerir los alimentos que recibirán después y actùa como depurativo del organismo. Si el agua te cuesta, cámbiala por un zumo natural o una infusión suave.

2. Hacer ejercicio antes del desayuno. Cuesta, porque la mayoría tendríamos que madrugar aún más para hacerlo, pero merece la pena. Un paseo, un poco de jogging, unas asanas de yoga o unos simples estiramientos pueden cambiar completamente tu día. El cuerpo, que no ha recibido alimento en muchas horas, quema las grasas para poder tener energía y pone en marcha el metabolismo, consumiendo con mucha más efectividad las ingestas posteriores. Aparte del bien que le hacemos a nuestro cuerpo y a nuestra mente activándolas con un poco de ejercicio suave. Tu humor cambiará por completo, te sentirás mucho más ágil y en forma para afrontar cualquier jornada de trabajo.

3. Comer fruta. No paramos de leerlo en todas partes, pero es imprescindible. Fresca y, a ser posible, a mordiscos para conserve la fibra y las vitaminas de la piel. Entre horas no hay mejor tentempié y, cada día, nos aporta las dosis de vitaminas y antioxidantes que nuestro organismo necesita para mantenerse joven. Los frutos rojos son los que más antioxidantes contienen. La piña y la papaya son excelentes para quemar grasas y facilitar la digestión. Según los científicos, las uvas contienen una sustancia, el resveratrol, capaz de regenerar los tejidos, las células y los órganos internos. Actualmente se comercializa bajo el nombre de Revidox, pero con un vasito de vino al día y un buen racimo de uvas te aseguras una buena dosis de esta sustancia.

4. De primero, ensalada. Esta es otra pauta gastronómica de oro. En cada una de nuestras ingestas debería haber verduras frescas o cocinadas de forma saludable. Lo mejor para el estómago es comenzar comiendo verde antes de pasar al plato principal, ya que los vegetales preparan el estómago para recibir alimentos más pesados. La fibra, vitaminas y minerales que te aportan las verduras son imprescindibles y, además, está demostrado que cuando aumentamos nuestro consumo de vegetales, desciende nuestro peso.

5. Comer menos carne y menos lácteos enteros. Si cambias la carne por pescado y los lácteos por desnatados o productos de soja, la cantidad de grasa almacenada en tus "carnes" descenderá de forma espectacular. Tu colesterol también se verá favorecido por este cambio. Y tus alergias, ya que los lácteos provocan exceso de mucosidad. En la edad adulta ya no es imprescindible tomar leche, el queso y los yogures son buenas alternativas. De todas las leches animales, la mejor para el organismo es la de cabra. Entre las vegetales, la de soja sin azúcar añadido es altamente recomendable. Como grasa, el aceite de oliva es insuperable.

6. Más agua. Mantener el cuerpo hidratado es fundamental para que nuestro orgaismo funcione adecuadamente. La mejor bebida natural es el agua, seguida del té verde por sus enormes propiedades antioxidantes. Los zumos naturales tamabién son un interesante complemento de la dieta, sobre todo los de vegetales (¡pruébalos!). Una copa de vino o una cerveza 'sin' son las únicas bebidas alcohólicas interesantes para el organismo.

7. Dormir. Es obvio, pero muchas veces no son sólo el trabajo o las obligaciones las que nos impiden descansar bien. A veces somos nosotros mismos quienes nos imponemos exceso de planes o actividades que nos roban horas de sueño. Y éste es el único proceso de autoregeneración con el que el organismo cuenta. Y como dice Penélope Cruz, si quieres estar guapa, duerme.

8. Fuera el azúcar. Me refiero al blanco o refinado, que nos aporta nada nutricionalmete y sí montones de calorías vacías. Además, en su síntesis requiere calcio y provoca picos de insulina que bajan nuestra energía y nos provocan ataques de hambre. Si consigues sacarlo o reducirlo notarás una increíble bajada de peso y un aumento de tu energía. Él problema es que el azúcar se esconconde en muchos alimentos envasados. Mira las etiquetas de lo que compras y sustituye el azúcar por panela, azúcar integral, siropes o miel. También son bastante calóricos, pero al menos te aportan nutrientes interesantes.

9. Caminar. Todos sabemos que hay que hacer ejercicio, pero no siempre tenemos el tiempo ni la ganas. Pero andar es fácil, barato y agradable, puede hacerse en cualquier lugar y en cualquier momento. Caminar al menos 20 minutos cada día cubre el cupo de ejercicio cardiovascular que necesitamos. Si aumentamos el tiempo, mejoraremos nuestra capacidad pulmonar, activaremos la circulación, fortaleceremos las piernas y podremos controlar mejor nuestro peso.

10. Quererse a uno mismo. De todas, tal vez ésta se la clave más importante para estar sano y feliz. Cuando te quieres, te cuidas, te das mimos, estás más alegre, más luminoso. Cuando te quieres, quieres mejor a los demás y ves la vida con más positividad. Expresar los afectos y las emociones, buscar aficiones y prácticas que nos aporten serenidad, hacer el amor, pasar ratos solo con nosotros mismos, vivir de una forma más consciente, alargan nuestra vida y los momentos de felicidad.

¿Qué otras claves añadiríais a esta lista?

 

 

martes, 21 de abril de 2009 13:45

Adictos al amor

El amor es el tema de conversación más recurrente que conozco. Y bienvenido aunque sea para hablar de penas, porque eso significa que ha habido amores, pasiones y sentimientos, que estamos vivos. Cada uno vive el amor a su manera, unos con más entrega, pasión o devoción que otros, más fríos o aparentemente insensibles a este sentimiento.

Según los psicólogos, los adictos al amor son personas con baja autoestima, inmaduros y con pocas habilidades sociales. Esto se traduce en relaciones dependientes, en las que el amante quiere, a toda costa, controlar al amado, fundirse con él, obtener constantes pruebas de su amor. Lo que, evidentemente, produce siempre, salvo raras excepciones, el efecto contrario al deseado.

Los adictos al amor suelen enganchar una relación con otra, no soportan estar solos. Y acaban estando con pésimas parejas de las que no están enamorados y que incluso les tratan mal sólo por el miedo que les produce la idea de estar solos. A lo largo de mi vida he conocido a muchos adictos al amor, la mayoría mujeres, totalmente conscientes de que la relación que tenían no les satisfacía pero incapaces de romperla. Y si lo hacían, era porque habían encontrado a otro.

Solos. A todos nos da miedo la soledad, pero es el mejor depurativo y desintoxicante sentimental que existe. Es muy difícil pasar de una relación a otra de manera saludable sin haber tenido un período de soledad. Épocas que, en mi opinión, pueden ser extraordinariamente divertidas y enriquecedoras. Sobre todo si de verdad queremos volver a tener una relación que merezca la pena. Porque, cómo vamos a pretender conocer a otra persona si no nos conocemos a nosotros mismos, si no sabemos quiénes somos y qué queremos.

Pretender curarse las "heridas de guerra" con otra persona, poner todas nuestras expectivas de felicidad en ella, agobiar a alguien para que nos quiera o, todo lo contrario, exigierle que nos dé, que nos adore, sin entregarle nada a cambio, no funciona. Ni para el otro ni para nosotros mismos, que siempre estaremos insatisfechos porque el otro no nos da lo que queremos.

Pero no puedo evitarlo, me encanta la gente adicta al amor, este tipo de personas que se enamora con tanta facilidad, que hace locuras de todo tipo por el otro, que sufre muchísimo por no ser tan queridos como ellos desearían. Siempre tienen teatrales historias que contar. Me gustan porque me asombran, porque, pese a no estar de acuerdo con su forma de enteder el amor, me fascina su capacidad de entrega. Eso sí, me gustan para un rato, a medio plazo me quitan mucha energía.

De alguna manera, todos somos adictos al amor, no conozco a nadie que no quiera tener pareja, conocer a alguien especial, enamorarse otra vez. No conoco nada que haga cambiar tanto a una persona como el amor, física y mentalmente. Por mucho que uno reniegue de las locuras que se hacen por amor, cuando le llega el turno sobrepasa límites que jamás había imaginado. Ni tratamientos ni gimnasios, nunca se está más bello que cuando se está enamorado, sobre todo en esos tiempos de incertidumbres y primeros encuentros.

Creo que el amor, vivido como una adicción, impide precisamente disfrutar del amor, pero una vez que uno encuentra a esa persona que buscaba, con la que siente esa certeza difícil de explicar, que te quiere bien y a la que consigues querer bien, que te da amor y libertad, en la que confías y a la que admiras, a esa persona hay que volverse completamete adicto.

Pero adictos en otro sentido, no en el de dependencia sino en el de entrega, en el de trabajo, en el de constancia y, por supuesto, en el de disfrute. En el fondo, las relaciones no dependen tanto de la otra persona sino de nosotros mismos, de la capacidad que tengamos de sentir, de dar y de disfrutar. Todas las grandes emociones que uno anhela de los principios de una relación pueden volver a experimentarse con la misma persona, más otras mucho más profundas y espectaculares. Creo que la clave está en no esperar a que el otro haga, sino en hacer tú, porque en realidad lo estás haciendo para ti mismo, y quererse siempre funciona...

Cuando no existe reciprocidad en una relación, la adicción positiva de la que hablo se convierte en obsesión. Y de eso hay que huir. Si una relación no te da lo que quieres, vuela y deja volar. Si el otro no cambia o no quiere hacerlo, no le vas poder cambiar, sólo puedes cambiar tú.

¿Sois adictos al amor?

jueves, 16 de abril de 2009 9:08

Los 40 de Halle Berry

Gloriosos y fabulosos, así son los cuarenta y dos años de la actriz, que no tiene nada que envidiar a ninguna treintañera. Mamá tardía y pareja del modelo Gabriel Audry, Halle demuesra que, cuidándose, es posible estar increíble aunque ya no tengas veinte años.

Buena actriz, guapa, sexy y, me da la impresión, buena persona. Desde su emocionado discurso al ganar un Oscar, Halle conquistó a medio mundo con sus palabras y su sinceridad. Y sigue conquistando por esto: recientemente afirmaba en una revista que quien dice estar delgada de forma natural, comer lo que quiere y no cuidarse, no dice la verdad. Ella está estupenda, pero a base de dieta, ejercicio y mucho sacrificio.

Gracias Halle, ya pensábamos que los entrenadores personales, los estilistas y esteticistas lo hacían todo por vosotras. Famosa, guapa o no, para lucir tipo hay que currárselo. Solamente las adolescentes, y ni siquiera todas, pueden permitirse comer lo que quieran y no moverse del sofá. Pero pasados los treinta, si quieres estar mínimamente bien, tienes que cuidarte.

Para mantener su cuerpo, Halle sigue el método 5-Factor Fitness, de Harley Pasternak. Este rimbombante nombre no quiere decir más que se practican de 3 a 5 sesiones semanales de sólo 25 minutos. Las sesiones incluyen ejercicio cardiovascular, tonificación y movimientos para potenciar el equilibrio y la estabilidad.

Respecto a su dieta, al ser diabética, Halle debe cuidar mucho lo que come. Es también su entrenador personal quien controla su alimentación: cinco comidas diarias que deben incluir un plato principal rico en proteínas de alta calidad, glúcidos de índice bajo-medio (legumbres, patatas, arro) y una buena porción de fibra. Las grasas y las bebidas azucaradas ni las prueba.

Aunque le cuesta mucho esfuerzo ceñirse a la dieta y el ejercicio, a la vista está el resultado. A sus 42 años, tras ser mamá, volvía a ser elegida como la mujer más sexy del año por la revista Esquire, que alababa también sus femeninas curvas.

Un secreto: para saber si sigue conservando el tipo, Halle se prueba unos vaqueros que guarda desde que tenía 15 años. Creo que muy pocas pasarían esa prueba...

Me gusta la imagen que proyecta esta actriz. Con un cuerpo atlético pero llenos de curvas, transmite salud y se aleja del canon de la delgadez extrema que lucen muchas famosas. Pareja de un hombre más joven que ella, también es la prueba de que las mujeres de 40 años siguen siendo muy sexys.

¿Os gusta Halle Berry?

 

martes, 14 de abril de 2009 8:54

Risoterapia, por favor

La vida está llena de situaciones y momentos divertidos, no hay más que cambiar la óptica con la que observamos las cosas para encontrarles el lado divertido. Pese a los problemas, pese a las tristezas, pese a todo. Encontrarle un punto de humor a todo lo que nos ocurre nos asegura mucha salud y mucha felicidad. Lo mejor, comenzar por reírse de uno mismo.

En vista de lo encorsetados que estamos los ciudadanos de los países desarrollados y las grandes dosis de estrés a las que estamos sometidos, algunos terapeutas (qué listos) comenzaron a aplicar una revolucionaria terapia: la risa. Reír nos hace producir endorfinas, las hormonas de la felicidad. Relaja nuestra musculatura y nos oxigena. Las lágrimas provocadas por las carcajadas limpian los ojos y el movimiento actúa como una auténtica gimnasia facial. Y abdominal, porque cuando te ríes con ganas contraes los músculos deel abdomen y lo endureces. La risa libera el miedo, el enojo, la angustia, combate el estrés y nos hace minimizar las preocupaciones. También mejora nuestra autoestima y las relaciones con los demás:¿qué hay más atractivo que una persona sonriente y divertida?

Entonces ¿por qué nos reímos tan poco? A medida que vamos cumpliendo años nos vamos convirtiendo en personas más serias, más preocupadas, más tristes. Los problemas existen, eso es innegable, pero pueden parecer menos importantes si los desdramatizamos. Conozco a gente estupenda, con un gran sentido del humor, que incluso en el funeral de un ser muy querido explotaba a reír, eran capaces de encontrar cosas o momentos divertidos dentro de una situación de tanto dolor.

Tengo una amiga fantástica que tiene montones de problemas serios e importantes. Tantos, que a mí me desbordarían y me tendrían al borde de la depresión. Lejos de deprimirse, su manera de quitarles importancia ha sido reírse de ellos, los cuenta, divertida y mordaz, como si se tratara de una película que le está ocurriendo a otra. Y, os lo aseguro, nos partimos de risa cada vez que nos cuenta "la última". Sin conocer su situación, nadie diría que es una persona con tantos problemas; su cara siempre está sonriente, lo que la hace aún más guapa de lo que es.

Me encanta la gente con sentido del humor, me parece un signo de inteligencia. Alguien que te hace reír tiene muchos puntos para conquistarte. Sobre todo me gusta la gente que cuenta cosas divertidas de forma seria; también la gente que se ríe a carcajadas; la que sabe hacer reír a los demás; el humor negro; los gags de Faemino y Cansado; las manidísimas "performance" de Chiquito de la Calzada (qué crack); películas como "La fiera de mi niña", "La cena de los idiotas" o "Algo pasa con Mary"; programas como "Humor Amarillo"; series como "Me llamo Earl"; me fascina la risa espontánea de los niños.

Me río mucho con mis amigas, sobre todo cuando estamos juntas de vacaciones o de fin de semana. Siempre surgen situaciones divertidas o si no, las buscamos. Soy una gran apasionada de las "performances" para ellas. Para hacerlas reír soy capaz de salir a la calle con un mono de ninja de lunares fluorescentes que me compré hace años en la playa (esos errores de la moda).

Reconozco que mi sentido del humor es muy peculiar, me encanta inventarme chistes personalizados para mi novio o mis amigas, me caigo de risa mientras me los imagino y los cuento. Como cuando era pequeña y me entraba la risa en misa con mi prima; o en el cole, cuando el profesor madaba callar y tú no podías contenerte, cada vez te rerías más.

Ésas son precisamente las situaciones en las que más me río, cuando tienes que aguantarte la risa, cuando está prohinido reírse. Las caídas o los golpes también me hacen mucha gracia (yo me caí una vez en el metro y me volarón hasta las sandalias). Una vez, en una conocida discoteca vi a una chica dar una vuelta en el aire al tropezarse de frente con un sofá y quedarse perfectamente sentada al caer. También me he reído mucho en el gimnasio viendo a algunos chicos en su primera clase de aeróbic. Y me encanta recordar con mis amigas esas situaciones en las que nos reímos tanto.

¿Qué os hace reír?

miércoles, 08 de abril de 2009 9:20

De mudanzas, estrés y ruidos

Este es el segund post de mudanzas que escribo, porque otra vez he cambiado de casa. Y otra vez he vuelto a sufrir el estrés, que ya tenía olvidado, de hacer una mudanza. Por suerte, esta vez al cambio no le sumo también una ruptura sentimental, los dos factores que ocupan los primeros puestos en el ranking de situaciones estresantes para los psicólogos.

Como las otras veces que he cambiado de casa, unos días antes de comenzar con el "tsuami" siempre pienso que esta vez "son cuatro cosas" y que en una mañana me lo llevo todo. Ilusa de mí: uno, dos, tres, cuatro... no sé ni los días que me he llevado trasladando trastos y ropa con mi pareja. ¡Y todavía no he acabado! Con las dos pirmeras maletas de ropa y zapatos no dijo nada, con las dos siguientes empezó a poner sonrisas de circunstancia, con las siguientes se le transfiguraba la cara, con las que siguieron ya ni hablaba...

¿Cómo es posible que acumulemos tantas cosas en tan poco espacio? Ahora vivo en un mini estudio y si quiero al menos poder moverme en él, tengo que deshacerme de la mitad de lo que tengo. He empezado por la ropa, que atesoro desde hace años pero. La norma entre mis amigas es: ¿hace más de dos años que no te lo pones? ¡Fuera! Pero da tanta pena, sobre todo cuando ese precioso vestido está completamente nuevo, casi sin estrenar...

Pero la verdad es que desprenderte de cosas aligera, no sólo el espacio sino la mente. Te das cuenta de que no necesitas ni la cuarta parte de los cacharros que tienes para vivir, y además perfectamente bien. Otra cosa es el valor sentimental que ciertas cosas puedan tener para uno, aunque confieso que no tengo muchos apegos en ese sentido.

El estrés. Ése si que viene de serie con las mudanzas. Por mucho que te lo quieras tomar con calma, te sacude fuerte antes, durante y después del "evento". Después de trasladar los montones de trastos e intentar colocarlos mínimamente en la nueva casa, se que queda uno como si le hubiera pasado un obús por encima. Y además tienes que seguir trabajando y cumpliendo con todas tus obligaciones normales, cuando lo que uno querría es meterse en la camita y despertarse cuando todo estuviera ordenado y perfecto.

La adaptación a un espacio nuevo tampoco es fácil. Hasta que uno se hace con el espcio se siente raro, desubicado, extraño en su propia casa. Lo peor para mí es volver a dormir bien. Los primeros días no pegué ojo en mi nueva casa. La cama me resultaba rara, me despertaba en mitad de la noche sin saber dónde estaba, me despertaba nerviosa... Por no hablar de los ruidos. Muchos. De día y de noche, sobre todo los fines de semana. Es lo que tiene vivir en el centro, que tienes vida las 24 horas del día.

¿Os estresan tanto como a mí las mudanzas?

lunes, 06 de abril de 2009 21:43

Ay, la primavera

Que la sangre altera. Y cuánta razón tienen el dicho. A unos les entran renovadas ganas de vivir, a otros les da por enamorarse, muchos comienzan a sufrir las temidas alergias, otros cuantos caen en una perezosa astenia primaveral... a todos nos remueve de alguna manera los cimientos. No es ni más ni menos que el propio ciclo de la vida, como el nacimiento de un bebé que, en verano, alcanzará la esplendorosa juventud.

A mí la primavera me encanta, porque es el maravilloso preludio del verano, que me fascina. No sé lo que es la astenia, a mí todos los males me llegan en otoño. Espero todo el año este cambio de hora, cuando los días se van alargando, la gente se queda en la calle hasta más tarde, el sol comienza a brillar y nuestro aspecto, gris y apagado, empieza a cambiar. Es entonces cusndo los sonidos, los olores, las sensaciones y ecos del pasado vienen a mí.

Con el buen tiempo, hasta los enfermos mejoran, sobre todo los que padecen depresión y tristeza. La vida les acaba pudiendo; la luz, el bullicio, la alegría ajena les termina sacando de su letargo. Recibir el sol es no sólo un regalo de la naturaleza que nos hace snetir bien y nos mejora el humor, sino una necesidad fisiológica, ya que es absolutamente necesario para sintetizar la vitamina D, fundamental para que nuestro cuerpo pueda absorber el calcio y los minerales.

¿Por qué uno se enamora más en primavera? Creo que porque el buen tiempo nos convierte en personas más alegres y, en consecuncia, más bellas. Salimos más, somos más simpáticos, tenemos más ganas de arreglarnos y gustar. Y una indescriptibe sensación se instala en nuestro estómago, un "no sé qué" difícil de explicar que nos pide vivir, querer, sentir, enamorarnos.

Podríamos decir que el ciclo del amor también comienza en la primavera, la época por excelencia de la conquista, de los primeros y excitantes encuentros. Nunca estamos más bellos que en los comienzos de un amor, es como si la naturaleza nos ayudara a brillar para llamar la atención del amante. Con el verano viene el esplendor de los sentimeintos y las pasiones, la sensualidad y el erotismo. Con el otoño llega la calma, la complicidad; con la caída de las hojas, caen también las capas que nos recubren y comenzamos a vernos tal como somos. El frío del invierno une, serena, trae el amor pausado, profundo y verdadero; tal vez la muerte...

No recuerdo primaveras tristes, excepto aquella "Primavera con una esquina rota", de Benedetti, un libro precioso, por cierto. Quiero desearos desde aquí una primavera espléndida, que os haga sentir vivos.

Mientras, empezaré a abrir cada noche la ventana para ver si una de ellas, medio dormida junto al cuerpo de mi amante, me sorprende una leve brisa de aire tibio, augurio del verano... 

 

jueves, 02 de abril de 2009 16:01

El cuerpo, ese milagro

El cuerpo humano es maravilloso. Nos permite movernos, ver hablar, sentir; nos da placer; nos permite hacer. Es nuestro espacio en el mundo, el continente de un valiosísimo contenido. Para los grandes maestros espirituales es nuestro deber cuidarlo, ya que durante nuestra vida "terrenal" debemos irnos preparando para la espiritual. Pero aun no cuidándolo, aun maltratándolo, aguanta y se regenera una y otra vez.

Me decía contaba un amigo fisioterapueta que no somos conscientes de la cantidad de veces que nos morimos diariamente y cómo nuestro cuerpo sobrevive. Cuando nacemos, el número de células que se multiplica supera cada día al que mueren; en el meridiano de nuestra vida esta proporción se equilibra y, al avanzar hacia el final, el proceso de la vida comienza a revertirse, muriendo cada vez más células de las que nacen. ¿Habéis visto El asombroso caso de Benjamin Button? En esta película ocurre todo lo contrario, Brad Pitt nace viejo y va rejuveneciendo a lo largo de su vida. En principio la idea puede parecer apetecible, pero invertir el proceso natural de la vida, al ir rejuveneciendo también va perdiendo experiencias, conocimientos, capacidades... Y la infancia acaba siendo tan dura como la propia vejez.

Por lo que mi amigo me contaba, la mayoría de las veces, afortunadamente, no somos conscientes de lo que ocurre en nuestro organismo; células que se repcoducen mal y son eliminadas por el sistema defensivo antes de causar una enfermedad; músculos que se contraen y se destensan como por arte de magia, órganos que se saturan de toxinas que son eliminadas de forma natural, pensamientos obsesivos y sustancias extrañas que destruyen neuronas en nuestro cerebro. Pero milagrosamente, el cuerpo humano ha desarrollado fabulosos mecanismos de defensa contra los propios humanos poseedores de esos cuerpos.

Como el sueño, el proceso de recuperación fisiológico más perfecto del mundo. Mientras dormimos, el organismo se recupera milagrosamente de todos los daños que le infringimos de día. Por eso es tan importante dormir las horas que nuestro cuerpo nos pide o al menos un mínimo aceptable. No hay mayor freno al enevejecimiento que un sueño reparador y una alimentación adecuada.

La alimentación, el carburante de nuestros órganos, huesos, músculos, piel, cerebro y emociones. ¿Cómo es posible que neguemos a nuestro propio cuerpo los nutrientes que necesita? Somos unos necios cuando nos privamos de comer en haras de un cuerpo perfecto. Si supiéramos el daño que física y psicológicamente podemos hacernos al pasar hambre, eliminaríamos todas esas ideas de perfección de nuestra mente y disfrutaríamos ante la imagen de un cuerpo bien nutrido, de carne y hueso. No comer no sólo machaca el metabolismo sino que puede suponer la diferencia entre una persona no sólo sana sino feliz. El exceso de alimento resulta igual de dañino; lo que no se consume se almacena, se estanca, se hace pesado y nocivo.

El sedentarismo es, sin duda, el mayor enemigo de un cuerpo diseñado para estar en movimiento. Pero la hiperactividad también resulta nefasta; hay que respetar los períodos de descanso que el cuerpo y la mente nos piden. Las enfermedades, los pequeños pero repetitivos problemas de salud, la falta de alegría o energía, nos hablan desde dentro diciéndonos que algo no va bien, que debemos parar o cuidarnos más.

Una persona alegre y tranquila suele ser una persona sana, en su peso. Pero, cómo encontrar este equilibrio que nuestro cuerpo y nuestra mente necesitan. Paracticar una actividad física como el yoga puede ayudarnos a conseguirlo, ya que no sólo ejercita el cuerpo mediante las asanas sino que le proporciona control a la mente y acerca ambos al espíritu. Meditar, una párctica fundamental en esta disciplina permite a cualquier persona encontra su equilibrio, calmarse y "verse" a sí mismo. 

Realmente, todo lo que necesitamos está en nosotros, en nuestro código genético o en nuestra alma. Sólo hay que intentar vivir de forma más consciente. Si el camino que todos recorremos en la vida lo hacemos hacia nosotros mismos, tendremos más posibilidades de ser felices y sentirnos satisfechos y tranquilos, ya que sólo estando en paz con nosotros mismos podemos estarlo con los demás. Nadie puede ser respobsable de nuestra felicidad más que nosotros mismos.

Volviendo una vez más a la conversación con el fisioterapeuta. Tras largos años de experiencia profesional, su conclusión es que poca gente tiene de verdad un problema de salud o de espalda, el motivo por el que casi todos acudimos a este especialista. Ni la artritis, ni la artrosis, ni las hernias, ni la osteoporosis, ni las contracturas son impedimientos reales para no ejercitar nuestro cuerpo. De hecho, según me comentaba este experto, casi todos tenemos hernias de espalda a lo largo de nuestra vida, pero se regeneran solas. Y si de verdad tenemos éste u otro problema de salud, lo importante es encontrar un buen profesional que sepa dirigir nuestra práctica fìsica para que nuestro cuerpo no se anquilose.

¿Cuidáis vuestro maravilloso cuerpo?