Inaugurando la temporada de cervezas veraniegas en una tarraza me hablaba una amiga sobre un chico gay con el que coincide en el gimnasio. Por lo visto han cogido mucha confianza porque los dos sufren lo suyo para estar guapos. Él primer día él ya le dijo que estaba fatal de los nervios, que tenía ansiedad, problemas para dormir, la autoestima baja y que, además, comía compulsivamente por las noches. Más adelante le confesó que su novio era muy guapo y eso le estresaba mucho.
Si entre las parejas heteros hay competencia e infidelidad, parece ser que entre las gays el tema es aún más complicado. El conocido de mi amiga sufre muchísimo pensando que su novio vaya a dejarle por otro más guapo, así que no para de ir al gimnasio a ver si consigue un cuerpo tan esbelto como el de su pareja y de paso libera un poco de adrenalina, que tantos celos e inseguridades le tienen todo el día en vilo.
Esta historia me recordaba al capítulo de Sexo en Nueva York en el que Miranda se liga a un policía guapísimo. Tan guapo, que el primer día que salen a cenar el resto de mujeres del restaurante, incluida la camarera, no le quita ojo de encima. Él no les presta ninguna atención, de hecho, está fascinado con Miranda, pero ella cada vez se siente más insegura y comienza a pedir cócteles sin parar para animarse un poco. Cuando llegan a su apartamento, ella está borracha como una cuba. Pasan la noche juntos, pero al día siguiente ella se despierta sola, con una resaca horrorosa y una nota en el recibidor con el teléfono de Alcohólicos Anónimos.
Por supuesto, esto de la belleza es muy subjetivo. Y como ejemplo, el de una amiga mía que salía con un chico más bien feíto y algo gordito. Ella era mucho más guapa y atractiva, pero sufría muchísimo, llegó a obsesionarse con la idea de que todas las mujeres con las que hablara su novio se enamorarían de él y se lo quitarían. No se separaba un minuto de él, controlaba todos sus movimientos y se moría de celos. Como os imagináis, no funcionó.
A todos nos suele parecer tan guapa y especial nuestra pareja cuando estamos enamorados que siempre tememos que los demás se echen en sus brazos atraídos por tantos encantos. Sentir celos, si se gestionan bien, es un sentimiento normal. A medida que maduramos, vamos ganando seguridad en nosotros mismos y nos sentimos más fuertes en las relaciones. Porque, por mucho que hagamos, si nuestra pareja se quiere ir con otro/a, no vamos a impedirlo por encerralo en una urna.
Hasta aquí todo normal. Pero si pienso en hombres como Brad Pitt, George Clooney, Clive Owen o Jugh Jackman, o modelos tan guapos como Andrés Valencoso, la cosa cambia. Igual que cambiaría para ellos ser la pareja de Angelina Jolie, Scarlett Johansson o Eva Mendes. A no ser que nosotros fuéramos tan espectaculares o tuviéramos la autoestoima por las nubes, creo que todos nos sentiríamos inseguros, tendríamos pensamientos obsesivos y comportamientos de "adolescente celoso".
En general mis parejas han sido hombres medianamente guapos y atractivos, pero nunca he estado con alguien increíblemente guapo. He conocido a algunos hombres bastante espectaculares y no me he sentido muy atraída por ellos, tal vez por la inseguridad que inconscientemente pudieran causarme y porque también me considero bastante realista (no soy Angelina Jolie precisamente).
He hablado algunas veces con mis amigas de este tema y todas coincidimos en que no nos gustaría demasiado estar con un hombre muy guapo, el típico al que todas las mujeres mirasen. Y no precisamente por los celos y la inseguridad, que también, sino porque nos da la impresión de que a un hombre con tanto éxito le costaría más ser fiel (¿es así, guapos anónimos?).
Y si a que un hombre es guapo se le suma que es famoso, el cóctel se vuelve extremadamente peligroso para la salud mental. Eso creo que lo llevaría mal. Estar con alguien a quien todo el mundo mira, a quien todo el mundo quiere conocer, a quien todo el mundo desea... lo llevaría francamente mal a no ser que él me transmitiera mucha seguridad y confianza.
Creo que los celos no son uno de mis defectos y en general le doy bastante libertad a mi pareja, pero no sé cómo me comportaría si estuviera con alguien así. Y no quiero descubrirlo...
¿Habéis salido con alguien mucho más guapo que vosotros?