Todas somos chicas Dove. Porque, quién de cuantas muejres conocéis tiene el cuerpo de Heidi Klum, Gisele Bundchen o Naomi Campbell. ¿Cuántas la cara, la perfección de la piel, la altura y las medidas? Tal vez una o dos se aproximen, pero el resto de las mujeres somos como las más de 200 chicas que se presentaron al Dove Urban Casting.
Éste ha sido el primer casting abierto y real para un anuncio de belleza femenina. Porque a los otros se presentan chicas muy pocos reales. De hecho, más que mujeres, los anuncios de anticelulíticos de las grandes firmas cosméticas los hacen adolescentes casi niñas, las únicas con una piel perfecta. El anuncio de Perfect Curves, el sérum reafirmante anticelulítico de Dove lo protagonizarán tres mujeres reales.
Noemi, Marisol y Georgina, las tres ganadoras del concurso Dove son tres mujeres de verdad, con las que podría identificarse cualquiera. No son especialmente altas, ni delgadas, ni tienen medidas perfectas, pero en mi opinión son muy guapas y tienen cuerpos muy bonitos. Cuerpos con curvas, de esos que hacen que la ropa siente bien, que dan impresión de salud y feminidad.
En el casting, el primero online de esa magnitud en España, no se tenían en cuenta las medidas o altura de las candidatas, sino su personalidad y simpatía. Evidentemente, también se buscaban cuerpos armónicos, pero respetando las curvas de cada mujer.
Y ese es el gran acierto de Dove y su Manifiesto por la Belleza Real. Como ellos mismos decían, reafirmar la piel de una súper modelo no tiene ningún mérito; ofrecer un producto de belleza eficaz a una mujer normal, sí. Como muchas de vosotras, muchas veces uso cremas de Dove, me gustan, me resultan agradables y suaves, su textura, aroma y resultados me convencen. Su imagen, seguramente por su filosofía, me atrae, son productos de gama media que destacan entre el resto en las perfumerías.
Sea o no una acertada campaña de marketing, alabo la iniciativa de Dove. Porque le dice a las mujeres que, manteniendo sus curvas, pueden mejorar su belleza, que pueden tener una piel bonita y suave sean cuáles sean sus medidas, que pueden resultar atractivas siendo ellas mismas. Que no hace falta estar tan delgadas como las modelos para ser bellas. Porque además, como os he dicho antes, los cuerpos por los que tanto suspiramos, muchas veces se corresponden con el de niñas o adolescentes.
Partiendo del modelo de belleza real que nos propone Dove se pueden hacer muchas cosas. Sin ponernos metas tan imposibles como la de tener un cuerpo como el de las modelos, seguramente conseguiremos potenciar mucho más nuestra belleza, cuidar nuestros cuerpos en lugar de macharcarlos, lucirlos en lugar de ocultarlos.
¿Sois chicas Dove?