Parar, estarte quieto, caminar en lugar de correr, dormir más, descansar, meditar, comer despacio y con tiempo, hacer sólo una cosa a la vez, leer, disfrutar de las pequeñas cosas... Éstas son las claves de la "cultura slow", importada de USA. No han inventado nada nuevo, pero le han dado un nombre "cool" y ya son muchas las celebrities que están adoptando este estilo de vida más tranquilo.
Las slow gym o gimnasias suaves triunfan desde hace años en los clubes de fitness (ahora wellness) de todo el mundo. Yoga, tai chi, pilates, body balance, estiramientos, tonificación... por suerte, hace tiempo que los expertos se dieron cuenta de que para mantenerse sano y en forma, e incluso controlar el peso, no hace falta matarse en el gimnasio. Haciendo yoga, por ejemplo, se activa el metabolismo y se queman muchas calorías, además de los beneficios mentales y espiritules que tiene esta disciplina, tan necesarios en los estresados tiempos que corren.
Caminar se ha convertido para los "practicantes de la calma" en el ejercicio estrella, el más beneficioso para el organismo. Cuida el corazón, tonifica las piernas, permite controlar el peso, nos hace producir endorfinas... y puede hacerse en cualquier lugar y en cualquier momento. No hay ejercicio más eficiente, práctico y barato. Aunque, por supuesto, los entrenadores personales que predican el ejercicio slow (que ya los hay), aconsejan emplear zapatillas adecuadas, como las de MBT, que por su forma cóncava, reducen el impacto, mejoran la postura y aumentan la actividad muscular.
Comer bien, ligero y equilibrado también parte de la "cultura slow". Tomarse tiempo para comer (olvídate de los bocados rápidos delante del ordenador), incluir en la dieta abundantes frutas y verduras, beber mucha agua, resulta imprescindible para que nuestro organismo funcione correctamente. El desayuno se presenta como un momento clave del día, que puede servirnos para hacernos una composición tranquila y relajada de lo que vamos a hacer.
Esta nueva filosofía de vida nació en Roma en 1986 como un movimiento reivindicativo contra la comida fast food. Y, fracamente, me gusta, porque anima a huir del estrés, a disfrutar a otro ritmo de la vida, a tomarnos las cosas con más calma, a cuidar nuestro cuerpo en lugar de machacarlo. Desde que practico yoga, cada vez me siento más en esta "onda slow" y lo he notado en todos los aspectos de mi vida.
Hacer una sola cosa a la vez. Creo que para muchas de las "súperwoman" y "súperhombres" que habitan las ciudades moderas, esto es casi un imposible, un sueño. ¿Cuándo fue la última vez que sentaste, solo, a leer, ver una película o, simplemente, no hacer nada? Si tus obligaciones te lo impiden, aprovecha momentos como el de la comida, para irte tú solo a dar una vuelta, leer (llévate la comida y come en un parque), pasear o escuchar música con tu iPod.
Dormir. Algo de lo que también andamos escasos en el "mundo moderno", sobre todo quienes trabajan y cuidan niños pequeños. Nada altera tanto a una persona como la falta de sueño y el estrés. Para esto no tengo una solución, pero sé que la famosa siesta española está entre las recomendaciones de esta nueva tendencia mundial.
¿Practicáis la "cultura slow"?