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Artículos - junio 2009

# lunes, 29 de junio de 2009 22:32

Paulina, agua y limón

La diva mexicana ha reaparecido espléndida para presetar su noveno disco, Gran City Pop. Delgadísima, atlética, con una piel luminosa, luciendo piernas y haciendo gala de su desbordante energía y simpatía. Así aparecía Paulina en Fama, en El Hormiguero y en una conocida revista femenina. Tiene 38 años y está absolutamente espléndida. ¿Cómo lo consigue?

Por la web y en el mundillo del corazón corren rumores sobre ciertos retoques estéticos (bótox, colágeno, liposucciones...). Aparte de rumores y suposiciones, no hay ninguna información conluyente. Vi su actuación en Fama y en El Hormiguero y no me dio la impresión de estar operada. Si es así, desde luego se lo han hecho maravillosamente bien.

La impresión que tuve es la de estar viendo a una mujer que se cuida y se quiere a sí misma, y que además no tiene problema en hablar de sus secretos de belleza. Como ha hecho en la conocida revista femenina, en la que aparece emulando a grandes divas del cine. En el reportaje Paulina habla, como pilares de su belleza, forma física y bienestar, de una buena alimentación, ejercicio y cuidados espirituales. Personalmente, creo que ésta es la mejor combinación para estar guapa y feliz.

Entre sus secretos de belleza, Paulina dice tomar cada mañana en ayunas un vaso de agua tibia con dos limones exprimidos. Esto depura el organismo, remineraliza, estimula el páncreas y el hígado, combate el estreñimiento y le da luminosidad a la piel (debido a la eliminación de toxinas). Una fórmula que ya he oído recomendar a muchos homeópatas, terapeutas alternativos e incluso médicos. El único inconveniente puede ser tener un estómago delicado, en cuyo caso no sería conveniente, o sensibilidad dental, lo que puede solucionarse tomándolo con pajita.

Para Paulina, otra clave para mantenerse joven y sana es la alimentación. Es fan de la dieta del famoso doctor Perricone, que recomienda comer mucho salmón. De hecho, Paulina dice comer mucho pescado azul por lo beneficiosas que son sus grasas para la piel y el organismo. Cuando necesita perder peso, la cantante dice suprimir totalmente los hidratos de carbono (pan, pasta, arroz...) y las carnes rojas, y comer proteínas saludables (pavo, pollo), además de legumbres verdes y verduras. Cuando está más a gusto con la báscula vuelve a introducir los hidratos, pero siempre integrales.

Además de ejercicio físico (puede vérsela muchas veces entrenando), Paulina hace "ejercicio espiritual". De hecho, tiene su propio maestro, medita y hace yoga para "nutrir el alma". La cantante dice no ser ninguna santa pero intentar hacer felices a los que la rodean, intentar transmitir energía positiva. Y lo consigue, porque es una mujer con luz. Además, es miembro fundador de Alas, una asociación solidaria a la que también pertenecen Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Shakira y Ricky Martin.

Te puede gustar o no su música, te puede gustar o no su personalidad, pero Paulina Rubio es una mujer que brilla, con una energía que proviene del interior y con una positividad increíble.

¿Os gusta Paulina?

 

# viernes, 26 de junio de 2009 9:08

Alli ya está aquí

Alli ya está aquí

 

Esta píldora supone toda una revolución para las personas con sobrepeso, que por fin cuentan con una ayuda sana y efectiva en su lucha por perder peso. ¿Cuál es la gran novedad? Se trata del primer y único medicamento adelgazante sin receta médica aprobado por la Comisión Europea. Los farmacéuticos serán los encargados de valorar si la persona que la solicita cumple con el perfil al que va destinado Alli.

 

¿Cuál es éste perfil? Personas con un IMC (índice de masa corporal superior a 28), que se comprometan a cambiar sus hábitos de vida para seguir una dieta baja en calorías y grasas, y hagan ejercicio físico de forma regular.

 

Allí no es para quienes quieren perder 2 ó 3 kilos, ni para quienes quieren darse un atracón y luego no engordar, ni para quienes tengan unos malos hábitos alimenticios y de vida, ni para quienes ya están delgados.

 

¿Cómo funciona? Alli, de los laboratorios Glaxo, actúa uniéndose a algunas de las enzimas que rompe la grasa. Esto hace que sólo una parte de la grasa ingerida se digiera, eliminándose el resto a través de las heces. El producto lo elimina el propio organismo en un 98%, no creando dependencia.

 

Este producto actúa sólo en el tubo digestivo, no entra en el torrente sanguíneo, por lo que no afecta a la frecuencia cardíaca ni produce insomnio.

 

A su favor. Alli ayuda a potenciar la pérdida de peso en un 50% más que haciendo sólo dieta. Por cada dos kilos que consigas perder, Alli te ayuda a librarte de uno más.

 

Presentación. Alli viene en botes de 84 cápsulas, para el tratamiento de un mes, y cuesta unos 59 euros. Se toma tres veces al día con las principales comidas.

 

Para quién. Para personas mayores de 18 años, que se comprometan a perder peso de forma gradual mediante una alimentación sana, baja en grasas y calorías, y que hagan algo de actividad física.

 

Contraindicada. Para menores, embarazadas, personas trasplantadas, con arritmias, diabetes o trastornos alimenticios.

 

Efectos secundarios. Si se excede la cantidad diaria de grasa recomendada (un 15% en cada comida) Alli puede producir unas ganas molestas e irrefrenables de ir al baño.

 

Dónde comprarlo. Lo encontrarás en farmacias junto con un programa que te proporciona consejos para seguir una alimentación y unos hábitos de vida saludables.

 

Recuerda. Alli no es un producto milagro ni una pastilla para tomar cuando hagamos un exceso alimenticio, es un fármaco que ayuda a combatir la obesidad y el sobrepeso.

 

¿Sois candidatos para Alli?

 

# martes, 23 de junio de 2009 11:19

A cada edad, su dieta

A los 20, los 30 o los 40 no se tienen las mismas necesidades nutricionales. Para mantenerte sana y en tu peso debes conocerlas para adaptar tu alimentación a cada momento. Tu práctica física, tus hábitos, si has sido mamá, si te ha llegado la menopausia... también condicionan tu forma de comer. Descubre en qué momento estás y adapta tu dieta, con pequeños cambios puedes conseguir grandes resultados.

A los 20 años. Tu cuerpo todavía está cambiando y tu índice de grasa corporal es elevado. Tus necesidadesd energéticas son altas, necesitas comer bien. Es la edad en la que suelen abandonarse los buenos hábitos alimenticios de los padres, en la que que se deja de hacer deporte, se empieza a salir de marcha... Es normal consumir fast food con los amigos, tomar más dulces, saltarse comidas, beber refrescos y alcohol, lo que puede desestabilizar mucho la balanza y acarrear algún tipo de trastorno alimenticio. Tus pautas. Nunca dejes de comer para bajar de peso, es la peor inversión en tu salud que puedes hacer. Todo lo cotrario, no te saltes comidas pero hazlas más sanas. Si te has independizado, dile a tus padres que te den un cursillo de cocina y te enseñen a comprar para que puedas seguir una dieta equilibrada. Es el momento de aficionarte a las frutas y verduras y de retomar el ejercicio físico (así podrás darte caprichos). Cuando salgas, cuidado con el alcohol, mejor agua y refrescos light (como excepción cuando salgas, no deben estar presentes en tu día a día). No descuides el consumo de lácteos pero pásate a los semis o desnatados. Empieza a introducir en tu dieta alimentos integrales (pan, galletas, cereales).

A los 30 años. Si te cuidas, puedes estar estupenda, en tu mejor momento de belleza. Y eso pasa por una dieta sana y una práctica habitual de ejercicio, tu cuerpo ya no quema tantas calorías como cuando tenías veinte años. Si vieves en pareja, es posible que luzcas las famosas "curvas de la felicidad": relajación, cenas, comidas en casa, menos actividad... No te relajes, es el momento de apuntarte al gimnasio o plantearle a tu pareja hacer ejercicio juntos, y revisar lo que comes. Las frutas y verduras deben ser un básico, y las legumbres tus mayores aliadas. Es posible que trabajes mucho y tengas poco tiempo para cocinar, que el estrés te haga comer mal, que acabes picando cosas prohibidas en la oficina... Revisa tus puntos débiles y ponles solución: cocina el fin de semana y congela porciones, llévate fruta, frutos secos y yogures a la oficina, olvídate del tabaco y el alcohol. Dado tu mayor poder adquisitivo, es el momento de introducir alimentos biológicos en tu dieta. Si estás pensando en tener un bebé, pon especial atención en el consumo de verduras de hoja verde (brécol, espiacas, acelgas...).

A los 40 años. Ésta es una edad compleja, pero si te cuidas, puedes estar tan estupeda como Demi Moore. Es el momento de la menopausia y los grandes cambios hormonales. Al producir menos hormonas las grasas no se sintetizan igual y tienden a acumularse en tu cintura. Comes lo mismo y engordas, te pones a dieta y no hay manera de bajar de peso... La clave está en el ejercicio físico. Al desceder tu masa muscular con el cambio hormonal, tu cuerpo consume menos energía. Invierte el proceso haciendo tonificación (fíjate en Madonna) al menos dos días en semana, ejercicio aeróbico (por ejemplo, caminar cada día) o aficionándotea disciplinas como el yoga. Disminuye la cantidad de sal para evitar la retención de líquidos, modera el consumo de grasas y frutos secos (si después no los vas a quemar) y dale prioridad a las proteínas (sobre todo pescado). Los lácteos, desnatados o de soja (libre de grasa aimal y beneficiosa para tu sistema hormonal). Aficiónate al té verde (antioxidante) y a las infusiones de salvia (alivian los síntomas de la menopausia).

¿Cuáles son vuestros secretos para estar estupend@s en vuestra edad?

# jueves, 18 de junio de 2009 10:24

El súper de moda

Mercadona. Ésta es una de las palabras que más oigo últimamente, sobre todo de mi propia boca. Como mucha gente, estoy enganchada a este súper, donde hay verdaderos "hits". Presidido y gestionado de forma brillante por el empresario valenciano Juan Roig, que bajo el modelo de "calidad total" ha lanzado a estrellato esta cadena de supermercados de origen familiar y capital 100% español.

Tanto es el interés que me ha despertado Mercadona, que entré en su web para enterarme de quién estaba detrás de este éxito empresarial, y de ahí el post. En los tiempos de crisis que corren, la cadena se ha convertido en la mejor en la relación calidad-precio. Y no sólo es ventajosa para los clientes, el 100% de la plantilla de los 1.223 supermercados tiene contrato fijo. Un auténtico lujo hoy en día.

Desde este post aprovecho para pedirle a Juan Roig que abra un Mercadona en el centro de Madrid, que no hay ninguno. Como no tengo coche, aprovecho cada vez que voy a casa de mi novio para pasarme a hacer una compritas que luego tengo que cargar en el metro de vuelta a casa. Tanto me gusta ir al Mercadona a descubirir los productos de los que habla la gente, que mi novio me ha propuesto, como plan estrella, ir juntos, ya que él compra allí habitualmente y se lo conoce muy bien. En lugar de pedirle que me lleve a cenar, le pido que me lleve al súper...

La política del Mercadona, SPB (siempre precios bajos), es la clave de su éxito. Además de sus marcas propias: Bosque Verde, Hacendado y Deli Plus. Según dicen en la web, la base para mantener precios bajos es comprar directamente en origen, sin intermediarios.

Para mí, lo mejor del Mercadona es que encuentras de todo: alimentación (incluso productos propios sin gluten), droguería, perfumería y comida para mascotas (el último día que estuve un señor se llevó como 30 latas de comidas para gatos que guardó sigilosamente en una mochila...). En la parte de alimentación hay muchos productos sanos, integrales e incluso de soja, lo que a mí me supone una gran ahorro. Los productos de limpieza, según me dice una amiga muy alérgica, son los mejores y los únicos que puede usar.

No sé a vosotr@s, pero a mí me encanta ir al Mercadona  y probar nuevos productos. Por ahora, mis preferidos son:

- Los cereales de chocolate de Hacendado. ¡Irresistibles!

- La leche de soja Yosoy, mucho más barata que las que compro en herbolarios.

- Los frutos secos y las conservas

- El pan integral sin azúcar de Hacendado y el pan de nueces

-  La crema hidratante de aloe vera y la de aceite de oliva de Deli Plus

No la he probado, pero dicen que su crema hidratante de caviar es buenísima.

¿Sois fans del Mercadona? ¿Cuáles son vuestros 'hits'?

  

# martes, 16 de junio de 2009 13:35

Como más que mi novio

Primera cita. Cena romántica en un sitio especial. Pedís un entrante para compartir que él apenas prueba y tú te comerías enterito. Llega el segundo plato, algo fácil de comer (nunca espaguetis ni hamburguesas) para no mancharte ni tener que absorber. Estais en un sitio de "nouvelle cuisine" y los platos son tan minimalistas que necesitarías tres o cuatro para quitarte el hambre. Compartís un postre dulce y tienes que controlarte para no comértelo enterito tú sola. Tras la cena una copa y te lleva a casa, un auténtico caballero. Cuando llegas, abres la nevera y te comes la tortilla de patatas que sobró al medio día.

Pasa el tiempo y vas cogiendo confianza con tu chico, así que cada vez comes más cuando quedáis a cenar. Pero él o parece aumentar la cantidad... "Me saldría más barato comprarte un traje que invitarte a cenar", te dice alguna vez bromeando. Pero lleva razón, comes más que él.

Por fin vivís juntos, tenéis una relación sólida y estable. Comiditas en casa, tardes de peli y palomitas, cenas con amigos... Él apenas cena y tú te metes unos platos de pasta o unos bocadillos enormes. Siempre tienes galletas, cholate, helado y otros caprichos a mano que él casi nuca prueba, no parece tener la misma necesidad de dulce que tú.

Un día te vas a poner tus vaqueros preferidos y no te abrocha la cremallera. Te pesas y ves que has ganado un par de kilillos. Te pones a dieta inmediatamente pero te cuesta muchísimo seguirla. Él, encantador, te dice que estás estupeda, que le gustas más así. Así que le sigues dando al pan y a los bollos mientras él sigue comiendo de forma moderada, nunca le has pillado dándose un atracón. Gourmet y sibarita sí, pero nunca glotón.

Son muchas las mujeres que viven permanentemente a dieta o controlan su alimentación para no coger peso. El resto de las mortales intentamos, simplemente, no comernos el paquete entero de galletas o la tableta de chocolate. Una afición que ellos no parecen compartir; si acaso, la cerveza.

Por eso me gustan los hombres que comen bien, que disfrutan sentándose a la mesa. Porque a mí me encanta y me daría corte comer más que mi pareja. Me ha pasado alguna vez. De hecho, tuve una época en la que hacía mucho deporte y salía del gimnasio con tanta hambre que era capaz de comerme un cocido para cenar. Por aquella época asustaba a mis ligues, que no eran capaces de creerse que una chica fuera capaz de comer tanto. Y encima despacísimo, las cenas se les hacían eternas conmigo. Yo misma me adelantaba a decir eso de que les saldría más barato comprarme un traje.

Ahora hago menos ejercicio y también como menos, pero me siguen perdiendo los dulces, cosa que a mi pareja no le pasa. Creo que no hay un solo día en el que no me tome un par de galletas, una magdalena, un batido de chocolate, un helado... mientras él puede estar días sin probar el dulce. Así que creo que las mujeres, influenciadas por las hormonas, tenemos una forma de comer completamente emocional.

¿Coméis más que vuestras parejas?

 

 

# viernes, 12 de junio de 2009 10:42

Belleza para dos

Hace poco hablaba en un post sobre cuánto se cuidan ellos en comparación con sus parejas. Cremas hidratantes, contorno de ojos, lociones, depilaciones... poco a poco van adoptando hábitos de belleza parecidos a los nuestros. Tanto es así, que incluso vienen con nosotras a los centros de estética.

Cada vez veo más reportajes en las revistas sobre belleza en pareja: desde darse un masaje juntos hasta hacer un recorrido spa, pasando por tratamientos corporales y faciales. En centros tan exclusivos como Caroli Health Club puedes hacerte un tratamiento de lujo con tu pareja: exfoliación con cacao, masaje con mousse de chocololate, hidratación facial... del que saldréis guapos y relajados. Los tratamientos se adaptan a él y a ella, según el tipo de piel de cada uno y sus necesidades de belleza.

Me da la impresión de que a muchas chicas les agradaría la idea de ir con su pareja a un centro de belleza, pasar un rato juntos y salir de allí divinos. De hecho, seguramente a más de una mujer le gustaría conseguir que su pareja por fin se depilase las cejas, tuviera la piel más suave o se hiciera una buena limpieza de cutis.

Pero, ¿les apetecerá a ellos hacer ese plan en pareja? Igual para ellos el plan perfecto en pareja sería ir juntos al fútbol... Yo creo que si se trata de un masaje, un circuito spa o una relajación en un hamman, bien; si empezamos a quitar pelos, poner mascarillas, hacer extracciones de puntos negros o limar uñas, regular. Pero igual me equivoco...

Creo que a mi pareja sí le gustaría probar este tipo de tratamientos, incluso le parecería un plan divertido y diferente para hacer juntos. Pero me da la impresión de que si tuviera que elegir entre facial o masaje, se tiraría a por el segundo. No sé si de forma habitual se aficionaría a este tipo de cosas, pero a lo mejor de vez en cuando en plan "puesto a punto" no le importaría.

El problema de este tipo de planes en pareja, como siempre, suele ser el precio, bastante elevado. Así que a lo mejor la alternativa puede ser montarse el centro de belleza en casa. ¿Os imagináis haciéndoos la manicura mientras él se pone una mascarilla facial? Umm, no sé... Creo que tampoco me importaría hacer de vez en cuando un plan de este tipo en un centro de belleza o un spa para darme un homenaje, pero normalmente me tomo los momentos de belleza como ratitos para desconectar. Por ahora, además, prefiero que vea el resultado final a que esté presente en todo el proceso de "recauchutaje".

¿Haríais un plan de belleza para dos?

 

# martes, 09 de junio de 2009 9:07

Verano: ¿engordas o adelgazas?

La mayoría de la gente adelgaza en verano. Y es lógico, si nuestra dieta se basa en los alimentos de la estación, éstos son mucho más ligeros e hidratantes. Debido al calor y la bajada de la actividad del metabolismo, el organismo necesita menos calorías y más líquidos. Sandía, gazpacho, ensaladas, zumos, agua fresca... son "básicos" en los días estivales.

Pero también hay quien engorda en verano. Las vacaciones, las siestas, los churinguitos, las cañas, las comilonas, las copas, la falta de actividad... actúan en ellos como una dieta hipercalórica. Lo peor es que mucha gente, sobre todo mujeres, pasan meses a dieta para pasar la prueba del biquini, y luego echan a perder todos sus esfuerzos en cuanto llegan a las esperadas vacaciones.

Sin hacer grandes sacrificios, es fácil adelgazar en verano. La clave, en mi opinión, está en escuchar al cuerpo de forma inteligente. Cuanto más sube la temperatura más hidratación necesita nuestro organismo. Si en lugar de quitarnos la sed a base de refrescos, zumos envasados o cervezas, lo hacemos con agua, zumos naturales o cerveza sin alcohol, nuestra línea saldrá ganando.

Las necesidades energéticas también disminuyen en verano, el tiempo por excelencia de la fruta, las ensaladas, el gazpacho, el salmorejo o las cremas frías. Apetece comer menos carne, menos guisos, menos platos fuertes y menos cantidad. Pero si a las ensaladas les añadimos salsas, quesos grasos u otros ingredientes típicos de la comida fast food, no nos servirá de nada "comer verde". Una ensalada puede ser un plato único y bajo en calorías si añadimos proteínas de calidad (atún, huevo, nueces, anchoas, queso fresco o de cabra, salmón, pollo) y la aliñamos con aceite de oliva o una salsa ligera de yogur.

Los chiringuitos son la perdición de mucha gente en verano, sobre todo hombres. Las cervezas y tapas del aperitivo, la paella, el helado y las copas del medio día, las patatas fritas con otra cerveza a media tarde, las copas de la noche... pueden doblar las calorías que ingerimos normalmente y echar al traste todos nuestros esfuerzos por mantener el peso.

Las vacaciones nos proporcionan más tiempo libre, que aprovechamos para descansar. Lo ideal es bajar el ritmo pero tampoco dejarlo a cero. Pasear, nadar, bailar, hacer algún deporte náutico o de montaña, organizar excursiones... pueden marcar la diferencia entre engordar o adelgazar en verano.

A mí el verano me adelgaza. Tengo menos hambre y más ganas de fruta, verduras, agua y cosas frescas. En la playa me gusta tomar el sol pero no aguanto mucho tumbada en la toalla, me encanta pasear por la orilla del mar, bañarme, nadar, bailar por la noche... Duermo y descanso mucho más de lo habitual, pero bajo de peso por la combinación de una dieta más ligera (la que pide el propio organismo) y el "desgaste" de la playa.

¿Adelgazáis o engordáis en verano?

# jueves, 04 de junio de 2009 16:14

Qué beber en verano

Las cañitas, los refrescos, los cócteles, son muy apetecibles cuando hace calor. Pero, excepto la cerveza, no son lo más adecuado para hidratarnos. El agua y las bebidas isotónicas son las estrellas del verano. Estas últimas resultan casi imprescindibles cuando se hace ejercicio o intensos esfuerzos físicos.

Como ya sabéis, el agua es la única bebida que no aporta calorías, así que, en verano más que nunca, hay que "tirar" de ella para quitarnos la sed. Antes de abrir una lata de refresco, tómate un buen vaso de agua fresca y luego decide si quieres bebértelo. Si al agua le añades una rodaja de limón, estará mucho más rica y te aportará vitaminas y antioxidantes.

Un estudio titulado "Doctor, ¿qué bebo para mejorar mi salud y mi bienestar?", y que reúne la opinión de más de 2.500 médicos, confirma que el agua y las bebidas isotónicas son las más hidratantes. ¿Lo mejor? Tú misma puedes preparar una bebida isotónica con agua, una pizca de azúzar moreno, una pizca de sal o bicarbonato, y un chorrito de limón. Haz una jarra grande, mantenla fresca en la nevera y ¡no esperes a tener sed!

¿Por qué son tan interesantes las bebidas isotónicas? Según el estudio, dado a conocer por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), es debido a la gran cantidad de electrolitos y sales minerales que contienen. En verano, con las altas temperaturas, sobre todo si nos exponemos al sol o hacemos esfuerzos físicos, la pérdida de estas sustancias es muy elevada. Tanto, que a veces el agua no es suficiente para reponerla.

Aunque los refrescos o cócteles también contienen agua, su contenido en estas sustancias es mucho más bajo, por lo que quitarnos la sed con ellos no nos asegura una buena hidratación. De hecho, la capacidad de hidratación de las bebidas disminuye a medida que aumenta su graduación.

Debido a que el 80% de nuestro cuerpo es agua, los médicos recomiendan beber diariamente entre 1,5 y 2 litros de agua. Lo ideal es combinar el agua con zumos naturales de frutas, infusiones (el té frío casero es una buena opción), bebidas isotónicas, batidos, granizados, gazpacho, caldos y, de forma moderada, refrescos y bebidas alcohólicas. Entre éstas, el vino y la cerveza son las más saludables, pero no podemos pretender hidratarnos a base de ellas.

Aunque sabe lo importante que es beber agua, hay mucha gente a la que le resulta insípida y recurre demasiado a los refrescos. Los normales contienen demasiadas calorías y gas; los light contienen edulcorantes poco saludables si el consumo es elevado. Lo ideal es moderar este tipo de bebidas y buscar sustitutos naturales: agua con sabores, té frío sin azúcar, cerveza sin alcohol, zumos naturales (el de piña te depura y te ayuda a digerir los alimentos; el de sandía es delicioso).

Un día sólo a base de líquidos y fruta puede ser una buena cura desintoxicante, sobre todo si estás cometiendo demasiados excesos con el alcohol y la comida.

¿Cómo os hidratáis en verano? ¿Tomáis a menudo bebidas isotónicas?

 

# martes, 02 de junio de 2009 9:20

Personajes de gimnasio II

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Hace tiempo escribí un post sobre la varopinta fauna que acude a los gimnasios, yo entre ella, por supuesto. Vuelvo sobre el tema porque el otro día asistí a una de las clases más divertidas de mi vida. Y no por las habilidades de la profesora precisamente, sino por las de una alumna muy peculiar.

La clase era de body pump, un programa de tonificación que se hace con barras con discos a los lados (en plan halterofilia) y al ritmo de la música. La clase se divide en 10 series, cada una dedicada a trabajar cada parte del cuerpo con ejercicios específicos. Un jueves de verano, a las 8 de la tarde, vas haciendo un esfuerzo casi sobrehumano. Pero esta semana pienso repetir...

Habíamos hecho ya el calentamiento y estábamos terminando la serie de sentadillas cuando una de las relaciones públicas del club abrió la puerta y metió en clase a una señora. ¿Habéis visto Algo pasa con Mary? Pues era del estilo de la peculiar dama con la que vive Cameron Díaz, pero en moreno. El atuendo gimnástico no tenía desperdicio: zapatillas deportivas vaqueras con cuña, pantalón tipo fuseau (aquellos con una cinta elástica enganchada al pie), camiseta de flores tipo las que lleva mi madre para ir informal, collar de perlas, pendientes, una buena capa de maquillaje y el pelo, de peluquería.

Me cayó inmediatamente simpática, sobre todo porque no paraba de sonreír y mirar sin ver, como si la cosa no fuera con ella. Como la clase ya estaba empezada y la profesora dirigiendo una serie, otra alumna la ayudó a coger el material: barra, discos pequeños, step y colchoneta. Inmediatamente la profesora se acercó para darle unas explicaciones sobre las sentadillas que estábamos haciendo. Y entonces, supe que tenía en clase a uno de los mejores especímenes de gimnasio (entiéndase desde el respeto y el sentido del humor, por favor) que había visto en mucho tiempo. La profesora le indicó que separara los pies el ancho de la cadera, que se colocara la barra sobre los hombros y bajara como sentándose en una silla. La miró y le dijo que sí a todo con los ojos achinados de una miope. En cuanto la profesora se dio la vuelta junto los pies, alzó la barrá por encima de su cabeza en plan legionario y se puso a hacer las sentadillas más curiosiosas y difíciles que he visto en mi vida: bajaba de puntillas, con los pies juntos, separando las rodillas a la vez y sosteniendo la barra en alto.

En cuanto la profesora se dio la vuelta y la vio, corrió veloz hacia ella para evitar el desastre. Dio igual, ella seguía haciendo sus sentadillas con la misma sonrisa y sin inmutarse. En vista de lo visto, para la siguiente serie, espalda, la profe le quitó directamente el peso y la dejó sólo con la barra para que al menos no se autolesionase. Peso muerto, remo, cargadas.. al minuto, los 15 que éramos en clase estábamos más pendientes de la mujer que de los ejercicios. Nunca he visto cosa igual. No era que fuera descoordinada, sino que de verdad parecía que lo hacía a propósito, era imposible hacer algo tan raro, tan difícil y tan complejo al mismo tiempo. En cada ejercicio ella se balanceaba, se contorneaba, lanzaba la barra arriba y abajo... todo eso sin perder la sonrisa en ningún momento.

La profesora, igual que el resto de la clase, alternaba la preocupación por la integridad de la pobre mujer y los desesperados intentos de enseñarle cómo hacer los ejercicios, con unas ganas locas de reírse. De hecho, se iba disimuladamente a beber agua, a abrir una ventana o a corregir a otro alumno para, literalmente, partirse de risa. Durante las explicaiones para todos le salían gallos y resoplidos de los esfuerzos que hacía para contenerse.

Cuando bajamos al step para hacer pecho y tríceps la risa ya era prácticamente incontenible. Pobre mujer, parecía que había dejado el punto de cruz para coger la barra de body pump. En el estep se tumbó tiesa como un bacalao, con las piernas completamete estiradas y rígidas. La profesora tuvo que saltar de su tarima para, con gran esfuerzo, doblárselas y colocarle la bara a la altura del pecho y no 70 metros por detrás. La cosa alcanzó tales dimensiones, que en algún momento llegué a plantarme que se tratara de una cámara indiscreta. Cada vez que había que tumbarse o levantarse del step la señora prácticamente rodaba por el suelo o literalmente se acostaba como si estuviera en la cama.

Hacia el final de la clase aquello era un poema. La profesora sudaba ríos de tinta y luchaba por aguantarse la risa (yo creo que cuando salió, se debió estar riendo cuatro horas), y el resto casi no podíamos ni mirarla porque se nos iba la fuerza para levantar la barra. Así que allí estábamos todos aguantando el tipo, viendo de reojo cómo la mujer hacía sus "performances" e intentando no soltar la carcajada que todos nos aguantàbamos. Para mí, el momento estelar y en el que tuve que darme la vuelta pará reírme, fue cuando llegó el momento de hacer flexiones. Prudentemente, la profesora la colocó a cuatro patitas para que simplemente hiciera el gesto. Luego se dirigió a nosotros para decirnos las opciones de posiciones que teníamos. En cuanto se dio la vuelta, la mujer estaba colocada, cual marine, con las piernas estiradas y el culo en pompa para hacer fondos como la primera.

Ni en los abdominales y estiramientos pasó desapercibida la señora. Cuando llegó el momento de bajar al suelo, la profesora le dijo que pusiera la colchoneta para tumbarse encima. Ella la retiró del step, la plantó en el suelo e inmediatamente se tumbó fuera de ella... Respecto a los estiramientos, creo que podría editarse un nuevo libro con las posiciones que hizo. Por curiosidad los he probado luego en clase y eran completamente imposibles.

Tras la clase, en el vestuario las risas fueron generalizadas. No de la pobre señora, que bastante hizo hizo con aguantar toda la clase con la sonrisa puesta, sino de la situación en sí. Os aseguro que llevo muchos años yendo al gimnasio y jamás había visto a alguien tan increíble, hacía como una reinterpretación de cada ejercicio, tenía una especie de descoordinación generalizada cuyo resultado eran posturas y movimientos incalificables.

¿Tenéis alguna anécdota divertida de vuestro gimnasio?

 

 

 

 

 

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