Hace tiempo escribí un post sobre la varopinta fauna que acude a los gimnasios, yo entre ella, por supuesto. Vuelvo sobre el tema porque el otro día asistí a una de las clases más divertidas de mi vida. Y no por las habilidades de la profesora precisamente, sino por las de una alumna muy peculiar.
La clase era de body pump, un programa de tonificación que se hace con barras con discos a los lados (en plan halterofilia) y al ritmo de la música. La clase se divide en 10 series, cada una dedicada a trabajar cada parte del cuerpo con ejercicios específicos. Un jueves de verano, a las 8 de la tarde, vas haciendo un esfuerzo casi sobrehumano. Pero esta semana pienso repetir...
Habíamos hecho ya el calentamiento y estábamos terminando la serie de sentadillas cuando una de las relaciones públicas del club abrió la puerta y metió en clase a una señora. ¿Habéis visto Algo pasa con Mary? Pues era del estilo de la peculiar dama con la que vive Cameron Díaz, pero en moreno. El atuendo gimnástico no tenía desperdicio: zapatillas deportivas vaqueras con cuña, pantalón tipo fuseau (aquellos con una cinta elástica enganchada al pie), camiseta de flores tipo las que lleva mi madre para ir informal, collar de perlas, pendientes, una buena capa de maquillaje y el pelo, de peluquería.
Me cayó inmediatamente simpática, sobre todo porque no paraba de sonreír y mirar sin ver, como si la cosa no fuera con ella. Como la clase ya estaba empezada y la profesora dirigiendo una serie, otra alumna la ayudó a coger el material: barra, discos pequeños, step y colchoneta. Inmediatamente la profesora se acercó para darle unas explicaciones sobre las sentadillas que estábamos haciendo. Y entonces, supe que tenía en clase a uno de los mejores especímenes de gimnasio (entiéndase desde el respeto y el sentido del humor, por favor) que había visto en mucho tiempo. La profesora le indicó que separara los pies el ancho de la cadera, que se colocara la barra sobre los hombros y bajara como sentándose en una silla. La miró y le dijo que sí a todo con los ojos achinados de una miope. En cuanto la profesora se dio la vuelta junto los pies, alzó la barrá por encima de su cabeza en plan legionario y se puso a hacer las sentadillas más curiosiosas y difíciles que he visto en mi vida: bajaba de puntillas, con los pies juntos, separando las rodillas a la vez y sosteniendo la barra en alto.
En cuanto la profesora se dio la vuelta y la vio, corrió veloz hacia ella para evitar el desastre. Dio igual, ella seguía haciendo sus sentadillas con la misma sonrisa y sin inmutarse. En vista de lo visto, para la siguiente serie, espalda, la profe le quitó directamente el peso y la dejó sólo con la barra para que al menos no se autolesionase. Peso muerto, remo, cargadas.. al minuto, los 15 que éramos en clase estábamos más pendientes de la mujer que de los ejercicios. Nunca he visto cosa igual. No era que fuera descoordinada, sino que de verdad parecía que lo hacía a propósito, era imposible hacer algo tan raro, tan difícil y tan complejo al mismo tiempo. En cada ejercicio ella se balanceaba, se contorneaba, lanzaba la barra arriba y abajo... todo eso sin perder la sonrisa en ningún momento.
La profesora, igual que el resto de la clase, alternaba la preocupación por la integridad de la pobre mujer y los desesperados intentos de enseñarle cómo hacer los ejercicios, con unas ganas locas de reírse. De hecho, se iba disimuladamente a beber agua, a abrir una ventana o a corregir a otro alumno para, literalmente, partirse de risa. Durante las explicaiones para todos le salían gallos y resoplidos de los esfuerzos que hacía para contenerse.
Cuando bajamos al step para hacer pecho y tríceps la risa ya era prácticamente incontenible. Pobre mujer, parecía que había dejado el punto de cruz para coger la barra de body pump. En el estep se tumbó tiesa como un bacalao, con las piernas completamete estiradas y rígidas. La profesora tuvo que saltar de su tarima para, con gran esfuerzo, doblárselas y colocarle la bara a la altura del pecho y no 70 metros por detrás. La cosa alcanzó tales dimensiones, que en algún momento llegué a plantarme que se tratara de una cámara indiscreta. Cada vez que había que tumbarse o levantarse del step la señora prácticamente rodaba por el suelo o literalmente se acostaba como si estuviera en la cama.
Hacia el final de la clase aquello era un poema. La profesora sudaba ríos de tinta y luchaba por aguantarse la risa (yo creo que cuando salió, se debió estar riendo cuatro horas), y el resto casi no podíamos ni mirarla porque se nos iba la fuerza para levantar la barra. Así que allí estábamos todos aguantando el tipo, viendo de reojo cómo la mujer hacía sus "performances" e intentando no soltar la carcajada que todos nos aguantàbamos. Para mí, el momento estelar y en el que tuve que darme la vuelta pará reírme, fue cuando llegó el momento de hacer flexiones. Prudentemente, la profesora la colocó a cuatro patitas para que simplemente hiciera el gesto. Luego se dirigió a nosotros para decirnos las opciones de posiciones que teníamos. En cuanto se dio la vuelta, la mujer estaba colocada, cual marine, con las piernas estiradas y el culo en pompa para hacer fondos como la primera.
Ni en los abdominales y estiramientos pasó desapercibida la señora. Cuando llegó el momento de bajar al suelo, la profesora le dijo que pusiera la colchoneta para tumbarse encima. Ella la retiró del step, la plantó en el suelo e inmediatamente se tumbó fuera de ella... Respecto a los estiramientos, creo que podría editarse un nuevo libro con las posiciones que hizo. Por curiosidad los he probado luego en clase y eran completamente imposibles.
Tras la clase, en el vestuario las risas fueron generalizadas. No de la pobre señora, que bastante hizo hizo con aguantar toda la clase con la sonrisa puesta, sino de la situación en sí. Os aseguro que llevo muchos años yendo al gimnasio y jamás había visto a alguien tan increíble, hacía como una reinterpretación de cada ejercicio, tenía una especie de descoordinación generalizada cuyo resultado eran posturas y movimientos incalificables.
¿Tenéis alguna anécdota divertida de vuestro gimnasio?