Creo que en mis quince días de vacaciones en la playa he bebido más alcohol que en todo el año, y eso que yo soy bastante abstemia. Claras o mojitos a media mañana, vino en la comida, licor en la sobremesa, cervecita a media tarde, mojitos con la puesta de sol y alguna que otra copa o cóctel por la noche. ¿Alguien bebe todo eso habitualmente o durante un fin de semana?
Me da la impresión de que mi consumo alcohólico durante el verano no tiene nada que envidiar y seguramente sea inferior al de otros muchos; mis amigos me superaban con creces. Menos mal que, entre los paseos en la playa, los baños en el mar y los múltiples bailes nocturnos, las calorías se deben compensar, porque si no, volveríamos todos con unos cuantos kilos de más. ¿Sabéis que un sólo mojito puede tener más de 200 calorías? Si llego a ver cómo preparaban el último que me tomé en Tarifa, creo que me hubiera abstenido: ¡el camarero le echó más de la mitad del vaso de azúcar! Así estaban de ricos...
Yo en verano tengo tendencia a adelgazar, sobre todo porque las comidas suelen ser más ligeras que en invierno, priman los alimentos hidratantes y ligeros sonbre los calóricos (excepto los imperdonables helados). Pero hay mucha gente que coge peso en verano, me temo, que por una explosiva combinación de alcohol, comilonas y falta de actividad. De hecho, a finales de agosto y septiembre es normal encontrarse en las revistas planes y dietas para perder lo ganado en vacaciones y volver, como dice una amiga mía, al "redil alimenticio".
Para mí los días de mojitos y puestas de sol se acabaron por ahora. No renunciaré del todo a los cócteles, pero ya será algo esporádico, no podría aguantar semejante ritmo todo el año. El alcohol es una de las cosas que más desestabilizan las dietas; incluso la causa de que mucha gente que no come mucho, no consiga bajar de peso. Y lo peor es que uno puede no estar dándose cuenta de dónde le viene el exceso calórico. Tengo una amiga, cooperante de Cruz Roja, que pasó dos años viviendo en Guinea Bissau. Allí todo el mundo tomaba, cada día, un gin tonic como aperitivo, costumbre habitual entre los diplomáticos de este tipo de países por el alto contenido que la tónica tiene de quinina, preventiva de la malaria. Ella, que hace habitualmente deporte, notó que en poco tiempo había engordado dos kilos que no conseguía bajar y a los que no encontraba explicación: más tarde cayó en la cuenta de que el único cambio significativo en su dieta era la introducción de los gin tonics.
¿Os bebéis en verano todo lo que no tomáis durante el año?