Me encanta esta expresión, que utiliza una amiga mía cuando se está pasando un poco con las comilonas o los caprichos. Después del verano, la mayoría necesitamos volver al "redil alimenticio", del que nos hemos "descarriado" durante las vacaciones. Saltarse los horarios, desayunar 'a la americana', abusar de los helados y los dulces, aficionarse a la paella y al chiringuito, tomar cañas o cócteles a cualquier hora...
Volver a la cruda realidad no es fácil. Ensaladas, legumbres, comidas ligeritas, yogures desnatados, cenas frugales... atrás quedaron los días de mojitos y paellas. Pero hace bien. Cuando termino las vacaciones hasta me apetece volver a mi rutina y a mis buenos hábitos. Y a los que intentan alargar las bondades del verano, por todas partes los medios de comunicación les recuerdan que hay que volver a portarse bien.
Normalmente, con volver a los horarios de comidas y ajustar las cantidades, uno recupera la figura y ayuda al organismo a depurarse de los excesos. Ponerse a hacer dieta después del verano me parece una tortura, bastante tiene uno ya con volver al trabajo y a las obligaciones diarias. Pero sí he visto una dieta que me apetece seguir: una sobre alimentos que te suben la moral para superar la 'depresión post verano'.
¿Cuáles son? El plátano por su contenido en triptófano, imprescindible para la producción de serotinina, que favorece el bienestar emocional y el sueño. El queso fresco (de cabra, mozzarella, feta), ricos también en triptófano y vitamina B12, cuyo déficit provoca mal humor; El germen de trigo, rico en vitamina E, B y magnesio, con gran poder antioxidante; las nueces, ricas en antioxidantes y beneficiosas para el sistema inmunitario; los garbanzos, que estabilizan la tasa de azúcar en sangre, evitan el cansancio y cuidan el sistema nervioso; el pescado azul, que refuerza las células cerebrales.
¿Habéis vuelto ya al redil alimenticio?