Si éste es uno de vuestro propósitos para la nueva temporada, lo vais a tener más facil, ya que la Ministra de Sanidad pretende ampliar la Ley Antitabaco. El objetivo de Trinidad Jiménez es prohibir que se fume en todos los espacios públicos, sitios de ocio y restaurantes. La medida aún se encuentra en fase de negociación con los principales sectores afectados, sobre todo la hostelería.
Sé que mucha gente teme que sus negocios se vean muy afectados por esta posible ley, y en los timpos que corren, lo último que necesitan son más motivos para ahuyentar a la clientela. Sin embargo, yo soy de las que se alegrarían si esta medida se hace realidad. He sido fumadora social pero lo dejé completamente hace años y, como suelen decir de los ex fumadores, me he convertido en una militante antitabaco más radical que los que nunca han fumado.
Seguramente al principio esta medida sería problemática, pero, igual que en otros países europeos, nos acabaríamos acostumbrando. A diferencia de la primera Ley, que daba la opción a los restaurantes o cafeterías de decidir si eran espacios libres de humos o no, con esta ampliación de la norma todos los locales sin excepción tendrán que respetar la medida. Todos seguiremos desayunando, comiendo, cenando o tomando algo en estos locales aunque no se pueda fumar. Lo que sí creo que habrá es más gente en la puerta calmando el vicio.
Para muchos no será lo mismo irse a tomar una copa o un café, a divertirse o simplemente charlar, sin la compañía del cigarro, que tanto parece invitar a la calma y las confesiones. Pero creo que incluso esta medida, aún en contra de su voluntad, será una buena inversión en la salud de todas estas personas. Y, sobre todo, será un alivio para todo el personal no fumador que trabajan en hostelería y que tiene que soportar horas y horas aspirando los humos ajenos.
Para quienes no fumamos, desayunar en una cafetería llena de humo es un infierno. Yo prefiero no entrar. Comer o cenar aspirando a tu lado el humo de alguien que fuma resulta muy incómodo. Y algunos garitos de copas se convierten en gigantes ceniceros dada la concetración de humos y la falta de ventilación. A mí personalmente me asquea llegar a casa con la ropa, el pelo y el cuerpo oliendo a tabacazo.
El hecho de que cada vez se pueda fumar en menos lugares públicos hará que, si no lo dejan, al menos mucha gente fume menos. Y eso nos beneficia a todos, tanto fumadores como no fumadores. Porque el tabaco, en mi opinión, es una droga dura, de esas que matan lentamente y en silencio, de esas que te enganchan y se aferran a tus neuronas para impedirte escapar.
No me parecería mal que esta ampliación de la ley permitiese la existencia de locales exclusivos para fumadores, en los que tanto el personal como los clientes fumaran a su antojo; cada individuo debe tener libertad para elegir sobre su salud y su ocio. Pero en los locales "mixtos" sí me parecería bien esta prohibición para que no se dieran casos tan esperpénticos como el de la cafetería de mi gimnasio, un local pequeñísimo y sin ventilación donde estaba permitido fumar. Si por casualidad después de haber estado haciendo una clase de spinning o unos relajantes estiramientos se te ocurría entrar a tomarte algo, casi vomitabas al recibir el impacto del humo en los pulmones expandidos por el ejercicio. Tampoco era muy agradable irte al vestuario con la ropa de deporte oliendo a humo.
¿Qué os parece este proyecto de ampliación de la Ley Antitabaco?