Alimentación y salud están directamente relacionadas. Tanto, que una mala dieta puede hacernos enfermar y un cambio a mejor en nuestros hábitos alimenticios puede ayudar curarnos una enfermedad. A grandes rasgos, la comida natural y fresca mantiene nuestra salud, mientras que la procesada, refinada y envasada, la merma.
¿Cuál es la mejor dieta? La mediterránea y la asiática están entre las "top ten". Pero se puede comer sano de muchas formas siempre y cuando los alimentos sean variados, frescos, de calidad, y se cocinen de forma sana. ¿Hay dietas curativas? Según los expertos que la defienden, la dieta macrobiótica, que siguen celebrities como Madonna y Gwyneth Paltrow, lo es. Quienes la promueven dicen incluso que previene y cura el cáncer.
¿En qué se basa la dieta macrobiótica? En una nutrición proporcionada, variada y de calidad, en el respeto por la naturaleza y un estilo de vida pacífico. Es decir, se trata de comer sano, tranquilo y en paz con el entorno. La macrobiótica, una ciencia oriental que ofrece una vida más sana y longeva, cuenta cada vez con más adeptos.
El padre de la macrobiótica moderna, Michio Kushi, un gran pacifista, la ha adaptado a los gustos y necesidades occidentales. Según Kushi, la forma de comer de la gente influye no sólo en su salud sino en el comportamiento. ¿Su primera regla? "Ser vivo no come a ser vivo". Para este experto las grasas animales producen hipertensión y ésta se traduce en agresividad.
La pirámide nutricional de la dieta macrobiótica se asemeja a la de la mediterránea, pero sin lácteos, carnes rojas ni pescados grasos. Éstos son sustituidos por proteínas vegetales, más puras y fáciles de digerir. Más o menos la mitad de lo que comas de debe provenir de cereales y pastas, mejor integrales. Un tercio de la alimentación deben ser vegetales (verduras de hoja, raíces y tubérculos), mejor cocinados. El resto deben ser algas, legumbres, derivados del tofu, sopa de miso o leche de soja. Para cocinar hay que usar aceite de oliva virgen de primera presión y sal marina.
La variedad y frescura de los alimentos es otro de los principios de la macrobiótica. Lo ideal es elegir alimentos de temporada y hacer comidas lo más variadas posibles. La dieta macrobiótica no se considera un método de adelgazamiento pero es difícil ver a alguien que siga esta alimentación con sobrepeso. Debido a su gran contenido en fibra, esta dieta también limpia el organismo, evitando que lo que sobra se almacene.
Los defensores de esta dieta afirman que potencia tanto las defensas y limpia tanto el organismo, que con un programa personalizado puede curar enfermedades como la diabetes o el cáncer.
La dieta mediterránea es, en realidad, parecida a la macrobiótica. El problema está en cómo se ha desvirtuado, ya que actualmente se abusa de los lácteos y sus derivados, de las grasas y productos refinados (harinas, azúcares...).
¿Os convence la dieta macrobiótica?