¿La vuelta al trabajo ha supuesto también una vuelta al estrés? En pequeñas dosis, no es más que un mecanismos fisiológico que incluso nos ayuda a hacer frente a nuestras actividades y retos diarios: nos mantiene activos, nos motiva y empuja a hacer cosas. Pero cuando los niveles se disparan, puede convertirse en algo muy nocivo para la salud, mermando las capacidades físicas e intelectuales.
Además de perjudicar nuestra salud, el estrés puede ocasionarnos muchos problemas. Por ejemplo, conducir estresado aumenta el riesgo de accidentes; favorece la disfunción eréctil y pone al corazón en jaque. Según los expertos, lo importante no es la cantidad de estrés que haya en nuestras vidas sino cómo lo manejamos.
En tu mente está la clave para manejar el estrés. Lo primero, tratar de generar penasamientos positivos, lo que los americanos han denominado técnicas de reframing (cambio de enfoque de los problemas). Por ejemplo, escribir una lista de las peores cosas que podrían sucederte en caso de gran estrés, y qué podrías hacer para plantarles cara.
Las técnicas de relajación y meditación también son muy efectivas contra el estrés. Y, por supuesto, la práctica de ejercicio físico regular ayuda a mitigar los efectos del estrés (ansiedad, irritación, nervios, cansancio) en el cuerpo. ¿Lo mejor? Apuntarte a un gimnasio o a alguna actividad deportiva (pádel, natación, mountain bike). En el gym, trata de buscar actividades que te hagan descargar adrenalina por un lado, y por otro relajarte: por ejemplo, combinando clases de spinning con sesiones de yoga o pilates.
En el trabajo es importante hacer pequeños descansos cuando sientas que el estrés empieza a agobiarte. Levántate, da un pequeño paseo, haz algunos estiramientos y respiraciones relajantes. Procura no pasar más de tres horas sin levantarte de tu puesto y evita en lo posible comer frente al ordenador.
Tu alimentación también juega un papel importante en la batalla contra el estrés. Tus mayores enemigos son el tabaco, el alcohol y las bebidas estimulantes, sobre todo el café. Una dieta variada, rica en frutas y verduras, te ayudará a mitigar los efectos indeseables del estrés en tu organismo, ya que éste merma tu sistema inmune. Comienza con un buen desayuno que contenga fruta fresca y algo de proteínas. Entre horas, tómate una pieza de fruta o un puñadito de frutos secos sin tostar. Procura sustituir la carne por pescado (mejor azul) e incluye siempre una ración de vegetales en cada comida. En tu mesa de trabajo, que no falte una botella de agua.
¿Sufrís estrés? ¿Cómo lo combatís?