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Artículos - diciembre 2009

# martes, 29 de diciembre de 2009 15:57

Amigos con derecho a...

      Roce. Éste es el final de una frase que seguramente habréis oído muchas veces. Y "chorboagenda". Y "amienemigos". Un montón de calificativos en torno a la palabra amigo. Porque en una sociedad en la que la pareja, el amor y la fidelidad parecen estar devaluados, los amigos alcanzan una importancia excepcional en cualquiera de sus acepciones. Para mí los amigos siempre han sido una segunda familia. De hecho, creo que sin ellos mi vida estaría mucho más vacía, sería mucho más gris y anodina. Mis amigos me hacen sentir querida, especial, mejor persona incluso, me aportan perspectiva.

Pero no es de estos amigos "tradicionales" de los que quiero hablar en este post, sino de aquellos "amigos/as" con los que uno mantiene, además de cierta amistad, relaciones sexuales. Alabo la opción, porque siempre me ha costado ser amiga, sin ser pareja, de alguien con quien mantengo relaciones íntimas. Después de haber sido pareja, no tengo ningún problema en mantener la amistad con un ex (si es que es digno de tal cosa, claro), pero no me gusta volver a mezclar los sentimientos. También tengo amigos con los que existe cierto feeling, incluso cierta atracción, pero también prefiero no confundir las cosas. No me merece la pena poner en peligro una mistad por un rato de cama ¿satisfactorio? Aunque, como digo, hay quien puede hacerlo y parece no afectar siquiera a su amistad. ¿Seguro?

Otra cosa, más práctica que la anterior, es la "chorboagenda", es decir, una lista de números de teléfono en los que acudir en caso de necesidad sentimental o sexual (ir a cenar, irse a la cama...). Entiéndase, esos conocidos que siempre están dispuestos a tener sexo sin compromiso, la clave de que sigan estando en la agenda. El acuerdo siempre es mutuo y la cosa no trasciende. Tener chorboaganda, sobre todo en tiempos de soltería, me parece perfecto, el problema viene (al menos para mí) cuando uno tiene esta clase de agendas estando emparejado o casado. Y los/has hay a montones...

Por otra parte estarían los "amienemigos", término acuñado en la famosa serie Sexo en Nueva York. Esta clase de amigos son aquellos que, de repente, pueden convertirse en tu peor enemigo, hacerte alguna faena o hablar mal sobre ti. Con lo cual, muy amigos no son y mejor no tener ninguna "caída de Roma" con ellos... Y de éstos también hay por ahí bastantes sueltos.

Volviendo al terreno amoroso, lo del roce entre amigos se me antoja cosa harto difícil. Cuando el sexo se mezcla en una relación, hay que ser muy maduro o muy frío para que no afecte a la amistad. El problema es, también, que uno de los dos se enamore. Claro está que en una gran amistad entre un hombre y una mujer, dos hombres o dos mujeres, siempre existe una especie de atracción, de admiración y, en ocasiones, hasta de deseo. Pero materializar ese deseo puede resultar demasiado arriesgado.

Otra categoría que yo añadiría a esta lista de "amigos con derecho a" es de los amigos cibernéticos, esos que conoces a través de chats en internet y con los que luego quedas para conocerte o mantener sexo claro y directo. Hasta hace nada pensaba que eso era cosa de otros, pero en mi propio entorno cada vez son más las personas que acuden a las citas cibernéticas para hacer amigos, tener amantes o algo más.

Y otra cuestión que daría para otro post sería la de las parejas-amigos, ya que casi todo el que tiene una relación larga y estable se acaba convirtiendo en amigo-hermano/a de su pareja. A propósito de este tema, me viene a la cabeza una entrevista muy interesante que le hacían a Valeria Bruni, la hermana de Carla Bruni, en una conocida revista. Según esta interesantísima mujer, actriz y reconocida directora de cine, el problema de las relaciones es que rara vez se encuentra en una misma persona pasión y estabilidad. "Al principio la relación puede ser muy pasional , pero después tienes que mantaner ese recuerdo vivo para que no desaparezca nunca por completo. Si no lo haces, un buen día te despiertas y lanzas toda tu vida por la borda para volver a sentir algo parecido, minúsculo e inmenso al mismo tiempo". Este pensamiento de Bruni me recuerda a lago que siempre me dice un gran amigo mío: "después de mucho tiempo en pareja a todos se nos va la pasión y te fijas en otras personas, por eso cada día intento acordarme de lo que me hizo sentir mi pareja actual cuando la conocí. Nunca nadie puede superarlo...".

¿Tenéis amigos con derecho a roce o "chorboagenda"?

 

# domingo, 27 de diciembre de 2009 20:29

Un chico guapo en Navidad

 En plena apoteosis navideña y entre tantas informaciones preocupantes sobre aeropuertos, violencia doméstica y borrascas varias, decidí buscar alguna noticia ligera que nos hiciera, por un momento, pensar en otra cosa. Al menos a las mujeres y a algunos hombres... Un pequeño artículo sobre el joven modelo brasileño Marlon Teixeira me ha hecho deleitarme visualmente por un lado, y esbozar una de esas sonrisas amables por otro.

Con tan sólo 18 años recién cumplidos, Marlon es actualmente uno de los modelos más cotizados del mundo. Ha desfilado en las pasarelas más importantes para Hermés, Armani, Cavalli o D Squared y vive, como tantos otros modelos en alza, en Nueva York. Ha viajado por todo el mundo y las firmas se lo rifan.

  Pero el año pasado este brasileño era un chico más que se dedicaba a surfear en su pueblo y soñaba con ser arquitecto o cocinero. Hasta que se lesionó y, de puro aburrimiento, hizo caso a su abuela y fue a una agencia de modelos. Marlon dice, un año, después, darle gracias a Dios cada día por todo lo que le ha ocurrido, muchísimo más de lo que jamás hubiera imaginado. Incluso ha tenido que retractarse de ciertas opiniones, ya que para Marlon eso de ser modelo era algo de gays. Menos mal que su abuela, que confiaba plenamente en su potencial, le convenció para hacerse un  book.

De ser un absoluto desconocido, Marlon Teixeira llegó a firmar un contrato en exclusiva para Dior y a protagonizar editoriales de moda en las revistas más influyentes, como Vanity Fair, donde posó junto a Shakira. Incluso empieza a ser perseguido por los paparazzi. De no haber salido nunca de su pueblo, este chico ha pisado ya medio mundo, incluida España, país del que dice estar enamorado. El "pobre" ha tenido que aprender inglés como ha podido entre viaje y viaje.

La historia de Marlon me ha resultado una especie de moderno remake del típico cuento de Navidad: como si se tratara de un milagro, un chico de un pueblo perdido de Brasil se convierte en una auténtica celebridad en su país y en el mundo de la moda. En menos de un año se han hecho realidad muchos más sueños de los que podía siquiera imaginar. Una historia de cuento que me recuerda a la de la top Natalia Bodianova, que de llevar una vida más que dura dura en Rusia se convirtió en súper modelo y se casó con un aristócrata inglés.

Veo difícil que pueda llegar a convertirme en súper modelo ni nada parecido. Dudo mucho que llegue a tener la fortuna con la que debe contar ya este chico. Mr parece imposible que me convierta en una celebridad (¡ni quiero!). Pero 2010 está a la vuelta de la esquina y siempre, cuando menos te lo esperas, puede ocurrir algo que le da un giro inesperado a tu vida. Como decía Borges y tanto me gusta repetir, no hay un día en que no estemos, por un instante, en el paraíso. Invoco los paraísos que nos traerá el nuevo año. Brindaré por ello la última noche del año.

¿Qué os parece Marlon? ¿Alguna vez vuestra vida ha dado un cambio tan increíble?

# miércoles, 23 de diciembre de 2009 8:27

Vibraciones exprés

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El fast fitness y la fast beauty están cada vez más de moda. Es decir, sesiones de ejercicio o belleza rápidas (entre 10 y 30 min) que se hacen, sobre todo, al medio día. Desde los 10 minutos de una sesión de rayos uva a los 15 de una plataforma vibratoria o los 30 de un circuito de máquinas o una pedicura. Las mujeres son las mayores consumidoras de estos servicios exprés.

Masajes a Mil fue en España la empresa pionera en ofrecer servicios exprés (masajes y belleza) sin tener que pedir cita y con un horario de ensueño( ¡todos los días del año hasta las 12 de la noche!) para cientos de ocupadísimas. A Masajes a Mil puedes ir incluso a echarte una siesta de media hora en una de sus sillas de masaje ergonómicas. O a depilarte (para hombres hay un rasurado rápido de 5 min), a peinarte o a maquillarte. ¿Que sales del trabajo a las mil y te ha surgido una cita de última hora? Te pasas por Masajes a Mil y te haces un repaso integral.

Los clubes deportivos también han especializado su oferta con clases rápidas que puedan captar a clientes faltos de tiempo o a los que no les gusta hacer ejercicio pero necesitan cuidarse. Curves y Siluets son dos cadenas de gimnasios femeninos que ofrecen circuitos de ejercicio de media hora a los que las socias pueden incorporarse en cualquier momento. Una gran ventaja para quienes tienen complicadas jornadas laborales y nunca consiguen atenerse a un horario.

Las vibraciones han sido el último sistema en incorporarse de forma más que exitosa a los servicios exprés. La famosa máquina Galileo supuso un boom en los centros de estética al ofrecer resultados en tan sólo 15 minutos y con sólo subirse a esta plataforma. Las vibraciones consiguen activar las fibras musculares, tonificando el cuerpo, estimulando el metabolismo, mejorando la circulación y hasta haciéndonos producir endorfinas como el ejercicio real. En el mundo del fitness la estrella es la Power Plate, una plataforma vibratoria pensada para hacer ejercicio sobre ella y así potenciar los efectos del entrenamiento.

El éxito de estas plataformas ha sido tal, que han comenzado a abrirse centros exclusivos de plataformas vibratorias a los que puedes ir en cualquier momento para cuidarte de forma rápida. Otros, como Siluets, las combinan con el resto de sus servicios. Otros ofrecen bonos o "tarifas planas" que incluyen servicios de estética, masajes y vibraciones. En Barcelona los pioneros son Power Plate Barcelona y en Madrid, Power Madrid.

¿Sois consumidores de fast fitness, fast beauty u otros servicios fast?

# domingo, 20 de diciembre de 2009 21:26

Las grasas, el enemigo

El consumo habitual de comida grasienta puede debilitar el sistema inmune, según muestran los resultados de un estudio realizado por expertos de la Universidad de Gothenburg (Suecia). Los responsables de esta investigación sometieron a ratones a una dieta basada en grasa de cerdo durante un largo periodo de tiempo, y observaron que la capacidad de los glóbulos blancos para atacar a las bacterias disminuyó. Además, observaron que un 60 por ciento de las calorías de estos ratones provenían de la grasa, en comparación con el diez por ciento de calorías de aquellos que no siguieron esta dieta.

 

Este estudio deja bastante mal parados a los pobres cerdos, aunque las realmente dañinas son las grasas trans, de las que tanto ha abusado la industria alimentaria. Por otra parte, el cerdo, cuando es ibérico, no es un producto desaconsejado para la salud y mucho menos para el paladar. Hablando de jamón ibérico de bellota, no hay estudio que lo tire por tierra.

La responsable de esta investigación, la doctora Louise Strandberg, señaló que "la obesidad está asociada habitualmente con una inflamación que no proviene de una infección, lo que simplemente significa que las defensas inmunes se activan de forma innecesaria. Irónicamente, los ratones con una dieta rica en grasas tienen un sistema inmune menos activo cuando realmente lo necesitan", subrayó.

Además, añadió que las personas obesas tienen un mayor riesgo de padecer una infección, por ejemplo en una operación. "En ratones, el estudio muestra que es la comida grasienta y no la obesidad misma la que afecta a la habilidad para combatir la sepsis causada por las bacterias", dijo.

Creo que este estudio muestra algo que ya sabíamos (hay que controlar la cantidad de grasas que comemos y evitar las saturadas) pero señala algo que tal vez no estábamos considerando: las grasas no sólo nos engordan y aumentan nuestro colesterol malo, sino que bajan nuestras defensas y nos hacen más vulnerables a las infecciones y enfermedades. No estaría mal que en los envases de los bollos industriales un aviso dijera "grasas que perjudicarán gravemente a su sistema inmune".

Ahora que las Navidades están aquí es muy probable que carguemos nuestros pobres organismos con stocks de grasa provenientes de patés, canapés, salsas, pasteles, turrones, polvorones, embutidos... a la que es francamente difícil resistirse. Así que me temo que después de las celebraciones navideñas estaremos todos menos protegidos frente a la gripe A, pero sobre todo, estaremos algo más voluminosos.

Las grasas que tomo provienen sobre todo del aceite de oliva, de girasol (cuando hago mayonesa), de las pipas de girasol, las nueces, el pescado azul, la mantequilla, la soja (o sea, vegetal), el queso y, de vez en cuando, algún que otro capricho dulce o salado. Pero no soy una gran consumidora de grasa y eso se nota siempre en los niveles de colesterol de mis analíticas. Como yo, cada vez más gente se preocupa por evitar las grasas saturadas en su dieta: pero las estadísiticas sobre obesidad general e infantil revelan otra cosa: que la dieta de muchos españoles es excesivamente rica en grasas.

¿Creéis que consumís demasiadas grasas y pueden estar afectando a vuestra salud?

 

 

# jueves, 17 de diciembre de 2009 9:22

¿Se lleva ser infiel?

Hace poco me sorprendía la noticia de un hombre que se había autocastrado para evitar ser infiel a su mujer. Casi pierde la vida en el intento dada la imprudencia, pero el acto en sí revela una evidente realidad: para mucha gente, hombres y mujeres, es difícil resistirse a la infidelidad. Y quizá la atroz noticia refleja cuán física es en un hombre la infidelidad. Mirando a mi alrededor: los medios de comunicación y mi propio entorno, me doy cuenta de que la infidelidad es algo casi inherente al ser humano.

¿A quién no le han engañado alguna vez? ¿Quién no ha engañado? Con el pensamiento, seguro que casi todos. Pero en los tiempos que corren y viendo lo que se ve por ahí, casi parece uno imbécil si no engaña a su pareja. Yo actualmente no tengo, pero siempre he sido una persona fiel por principios. Y eso es lo que creo que le falta a mucha gente. Creo que ser infiel es algo extremadamente fácil. También creo que es algo que, a lo largo de una relación larga, puede ocurrirle a cualquiera, es humano sentir cosas, sexuales o no, por otras personas al margen de la pareja. Creo también que cualquier persona adulta debe, como mínimo, contemplar la posibilidad de que eso pueda ocurrir en su relación, incluso sin ser algo buscado. Siempre le digo a mis parejas que si alguna vez me son infieles de forma excepcional pero me siguen queriendo, que no me lo cuenten. Excepto que haya sido algo público y lo sepa todo el mundo menos yo.

Lo que me preocupa es la facilidad y hasta vulgaridad con la que la gente es infiel a sus parejas. Infidelidad ha habido siempre, incluso en el pasado para los hombres era algo casi institucionalizado tener mujer y amante (interesante planteamiento). Ahora son tanto hombres como mujeres quienes engañan sin pudor y, casi me atrevería a decir, sin sentimiento de culpa en muchos casos. No defiendo la fidelidad desde un punto de vista religioso (soy atea) ni mojigato. Sinmplemente, para mí, es una cuestión de principios. En este caso en concreto, aplico el más básico: prefiero no hacer lo que no me gustaría que me hicieran a mí. No puedo evitar ponerme en la situación del otro, pensar en el sufrimiento y profundo daño que supone saberse engañado. Tampoco me gusta el hecho de, aun estando sin pareja, tener una relación con alguien que la tiene, siempre pienso en la otra mujer. Y, por supuesto, me gusta la exclusividad, no me interesa reutilizar a un hombre.

Por supuesto, en cuestión de infidelidad, todo lo que acabo de decir podría convertirse en papel mojado. Porque no llevo toda la vida en una relación, porque mi pareja no es como mi hermano (¿qué hacer, si al final todas las parejas se convierten en hermanos?), porque no he vivido la situación de sentirme tan poco querida y deseada por mi pareja que haya tenido que buscar consuelo en brazos de otro... Pero sí he vivido situaciones normales, como desenamorarme o que se me cruce otra persona estando en pareja. Y siempre he preferido terminar mi anterior relación antes de tener siquiera un affaire.

En cuestión de infidelidades, y realmente respecto a casi cualquier cuestió, no es posible juzgar. Y lo digo por propia experiencia. Conozco a alguien que engaña a su pareja de forma habitual, que tiene incluso una doble vida. A mí esto me resultaba inaceptable, absurdo incluso existiendo la posibilidad de separarse y actuar como una person libre. Cuando me confesó sus motivos, pude ponerme en su lugar: adoraba a su mujer y tenía un hijo muy deseado con ella, pero no mantenían relaciones desde hacía años porque ella nunca quería. Y no sólo relaciones, ni siquiera recibía cariño o atención, así que al final acabó buscándolo fuera. ¿Por qué no se separaba? Porque seguía queriendo a su mujer y le entristecía que su hijo tuviera padres separados...

Como este caso intuyo que hay muchos. Pero también están los que engañan por absoluto ego y narcisismo, por inmadurez, por falta de nobleza o principios. He conocido también a gente a la que le es realmente difícil no ser infiel, quienes lo consideran smplemente una cuestión física o simplemente no creen en la fidelidad. Situación que me parece altamente respetable pero en cuyo caso me parecería justo hacérselo saber a la pareja para que pudiera decidir sobre su propia situación. Porque, en mi opinión, ése es el verdadero drama de la infidelidad: la parte engañada, la que vive pensando que es amada, que se mantiene totalmente fiel a su pareja mientras es vilipendiada públicamente. Pocas cosas hay más terribles que descubrir que todo el mundo sabe que tu pareja te engaña menos tú, o tener incluso relación, sin saberlo, con l@s amantes de tu pareja. Para mí es imperdonable decidir por la pareja, mantenerla en la ingnorancia por pura cobardía y narcisismo.

Recuerdo que uno de mis primeros novios me engañó y yo sufrí mucho con la situación. Sin embargo, fue capaz de sentarse frente a mí, reconocer lo que había hecho, pedir perdón y esperar pacientemente dos años para poder recuperar, simplemente, mi amistad. Hoy en día tenemos una magnífica relación y su infidelidad es algo que hasta, dada la que edad que teníamos, me parece hasta normal. Porque tampoco es fácil estar en el lugar de aquel que engaña y vive carcomido por la culpa, la de aquel que es consciente del daño que ha infringido a alguien a quien quiere.

¿Qué pensais de la infidelidad?

 

 

# lunes, 14 de diciembre de 2009 21:49

Gimnasio y cañas

Un estudio acaba de confirmar algo que ya tenía claro: el 60% de los españoles hace ejercicio y luego se va de cañas. Y otros muchos, lo primero que hacen al salir del gimnasio, es echarse un cigarrito entre pecho y espalda. Así somos los españoles...

 

A mí lo de irse de cañas después de hacer ejercicio me parece genial, mientras no se pasa uno con las cañas y lo que no son las cañas: aperitivos, copazos, tabaco... Porque ahí le tengo que volver a dar la razón a quienes afirman que de poco sirve el deporte si luego nos premiamos comiendo y bebiendo todo lo que queremos. Y encima es que abre el apetito. En mi gimnasio precisamente mucha gente se va a tomar algo después de la última clase de la semana, un spinning a última hora los viernes. Es una forma excelente de socializar y sacarle partido al gimnasio, ya que se consolidan muchas amistades y uno se asegura el plan para el viernes noche. Pero no sé si la mayoría tira por tierra lo que suda en la clase "rehidratándose" a base de bebidas poco adecuadas tipo cubata y similar. Fantástica de todas formas la manera en que los españoles disfrutamos de la vida con cualquier excusa.

Volviendo al estudio, el 60 por ciento de los españoles afirma que toma cañas en alguna ocasión con sus amigos o compañeros tras hacer algún tipo de ejercicio físico, según datos recogidos en la encuesta "¿Qué hacemos los españoles después del ejercicio físico?" realizada por Quota Research para Cerveceros de España. Me da la impresión de que los bebedores de cañas no son sólo los que van al gimnasio sino los que juegan al pádel o se echan un partidito de fútbol con los amigos los fines de semana.

La encuesta revela también un dato muy prometedor: "el 79 por ciento de la población española afirma hacer algún tipo de ejercicio físico, la mayoría de ellos al menos 3 veces por semana (76%), fundamentalmente entre semana (47%) y por las tardes (48%)". Según la investigación, no hay diferencias entre hombres y mujeres, aunque sí se aprecia una diferencia en la edad. Así, son los jóvenes menores de 34 años y los mayores de 55 los que con mayor frecuencia lo realizan.

En cuanto al tipo de ejercicio, la encuesta dice que la mayoría realiza deportes de equipo, siendo el pádel el deporte preferido por el 89 por ciento de los encuestados; el fútbol el 83 por ciento de los encuestados; el baloncestos el 80 por ciento de los encuestados o el tenis el 79 por ciento de los encuestados. Este grupo estaría mayoritariamente formado por hombres, con una media de edad de 33 años y que se muestran preocupados por su alimentación.

Pero según los realizadores del estudio, para casi la mitad de los españoles (45%) la forma más común de premiarse una vez terminado el ejercicio físico es disfrutar con amigos o pareja de unas cañas, hacer una buena comida (23%), dormir una siesta (15%) y comparar algún capricho. ¡Madre mía! Me pregunto a mí misma y pienso en mis amigos, y ¡lo hacemos todos! Aunque lo de comprarse un capricho después de sudar la camiseta (¿un par de zapatos tal vez?) es la primera vez que lo oigo...

Una vez concluido el ejercicio físico, el 70 por ciento de los españoles afirmó que, aparte del agua y otras bebidas específicas para deportistas, les gusta la cerveza por "sus propiedades refrescantes, su sabor, la necesidad de quitar la sed, su baja graduación y por ser una bebida sana". Aquí se le ve bastante el plumero a los patrocinadores del estudio: La cerveza es hidratante y nutritiva, en eso estamos todos de acuerdo, pero en exceso aporta demasiadas calorías. Lo ideal después de hacer ejercicio sería beber agua o alguna bebida isotónica.

En la encuesta, realizada con una muestra de 1.800 entrevistas, se observa además que casi la totalidad (92%) ha declarado estar preocupado por su alimentación, sobre todo las mujeres menores de 34 años y las mayores de 55. Pero la mayoría, me temo, se premia en exceso con la comida (¡me incluyo!) con la excusa de haber hecho algo de ejercicio. Y ésta es precisamente la causa de que muchos nos quejemos de que no conseguimos los resultados esperados.

¿Sois de los de ir cañas después de hacer deporte?

# lunes, 14 de diciembre de 2009 8:52

Navidad 'bio'

Hasta las Navidades se adaptan a los nuevos tiempos. El interés por la comida biológica, sana y ligera ha dado lugar a un montón de productos y servicios para quienes seguir siendo fieles a sus "principios nutricionales", necesidades dietéticas o estilo de vida. ¿O será que ya nos hemos cansado de los polvorones y no nos compensa como antes beber y comer en exceso? Hay quien incluso se decide por menús típicos de otros países (asiáico, por ejemplo) para celebrar la Nochebuena o la Navidad.

Me gustan las tradiciones pero reconozco que prefiero unos bombones, un panettone, unas galletas o cualquier otro dulce made "in spain" a los mazapanes, turrones y polvorones. Me resultan excesivamente pesados y tampoco me encantan. Suelo probar algún trocito de algo pero casi siempre por compromiso. Yo, que vivo sola, no compraría para mí ninguno de estos dulces típicos, y me da la impresión que poca gente de mi generación a no ser que tengan niños. Son mis padres quienes siguen comprando estos dulces típicos, aunque cada vez menos. Yo siempre les llevo un panettone, esta vez traído directamente de Roma, que es visto y no visto cuando se abre, mientras la bandeja de los turrones languidece en el salón.

Hace ya tiempo que en los supermercados pueden comprarse versiones light o dietéticas de los turrones y dulces de Navidad, sobre todo pensando en diabéticos o celíacos. Pero ojo, no los compréis pensando que engordan menos: el azúcar se compensa con más materia grasa para potenciar el sabor. Muchos restaurantes comienzan también a ofrecer menús ligeros para las cenas de Navidad, pensando en el permanente interés de la población por guardar la línea.

Pero lo que más me ha llamado la atención y además me ha confirmado esta "tendencia saludable" de las Navidades, han sido las cestas ecológicas y los catering "bio" para Navidad. Como los de la cadena belga Le Pain Quotidien, que ofrece monísimas cestas de Navidad ecológicas y menús biológicos y saludables para Navidad. También te llevan a casa sus típicos y deliciosos desayunos a base de panes biológicos y mermeladas caseras.

En la web Sabores de Andalucía pueden comprarse cajas de dulces ecológicos. También venden jamones, quesos y aceites, alimentos naturales por excelencia... no creo que haya nada más sano y biológicos que un buen jamón ibérico de bellota.

Y es que a propósito del post aprovecho para comentar que muchos oportunistas se han subido al carro de lo ecológico ofreciendo productos de dudoso origen. Tampoco podemos olvidarnos de que, en definitiva, se trata de una vuelta a los orígenes,  a la alimentación de nuestros abuelos, que eran quienes de verdad comían "biológico": productos directamente recogidos de la huerta, fruta recién cogida de los árboles, carnes de sus propios animales, guisos y dulces preparados en casa sin ningín tipo de aditivos, colorante so conservantes. ¿No nos habremos vuelto un pelín vagos...?

¿Son vuestras Navidades light, biológicas o completamente tradicionales?

# jueves, 10 de diciembre de 2009 10:37

¿Metrobotellón?

Acabo de ver en la televisión una noticia que me ha dejado anonadada: la última moda entre los adolescentes es hacer botellón en el metro mientras van a su destinos de marcha, si es que llegan. Ya había visto antes a jóvenes bebiendo en los vagones o en los andenes, pero no de forma organizada. Parece ser que el invierno les hace buscar el calor de los vagones, donde ponen hasta música con los móviles. Tengo que reconocer que son muy ingeniosos, pero la noticia me preocupa.

Londres, Berlín, Praga, Madrid, Barcelona... en las imágenes que acompañaban el reportaje se veáin escenas de metrobotellón en todas estas ciudades. Pero aún tratándose del extranjero, eran chicos españoles los que "la liaban" en el metro. La imagen que más me ha impactado ha sido la de un chico etílico durmiendo la mona en el suelo y entre la gente, que ni le miraba. ¿Tanto bebemos los españoles que hemos patentado y exportado el metrobotellón? En el reportaje inbcluso decían que también estaban cogiendo la bonita costumbre de meterse rayas o pastillas en el metro. También fuman dentro de los vagones porque, como ellos mismos dicen, "¿cómo nos vamos a tomar una copa sin fumarnos un cigarro"? Tremendo...

Ahora que llegan las Navidades me temo que los botellones en el metro se van a multiplicar. No hay año que no vea adolescentes completamente borrachos tirados por los andenes del metro, cantando, gritando y bebiendo por la calle. El día de Nochevieja mejor ni salir de casa, lo que se ve de madrugada es digno de una película de terror. ¿A quién no le gusta tomarse una copa de vez en cuando o una cerveza con los amigos, más aún en estas fechas? Pero creo que el consumo de alcohol de los jóvenes españoles es un lamentable termómetro del consumo alcohólico de la población española.

Todos hemos sido jóvenes y hemos cometido estupideces, entre ellas, beber de más. Para socializar, para divertirnos, porque era lo q ue hacía todo el mundo. Pero no es la mejor práctica del mundo. Y en exceso, convierte a miles de jóvenes (que por cierto veo por mi barrio cada fin de semana) en fantoches con cara de muerto, en muñecos de trapo que se caen, que se vomitan encima, que acaban haciendo más de una torntería por el grado de inconsciencia que alcanzan. Los reportajes que salen de vez en cuando en televisión sobre el consumo de drogas en España son escalofriantes, y las cosas que han llegado a hacer muchos jóvenes delante de las cámaras sin ningún tipo de pudor, para morirse de verguenza al día siguiente.

Beber en exceso suele ser una práctica habitual entre muchos jóvenes. Una práctica que, por suerte, para muchos es simplemente transitoria, propia de una edad. Pero para otros muchos se acaba convirtiendo en un hábito. Un hábito que empeora su calidad de vida, que acarrea enfermedades y situaciones de agresividad y violencia. Beber en exceso le arrebata la dignidad a cualquiera, jóvenes o adultos.

¿Qué pensais sobre el excesivo consumo de alcohol entre los jóvenes y los no tan jóvenes?

 

# martes, 08 de diciembre de 2009 17:06

Alimentación visual

Acabo de leer un artículo sobre emociones y alimentación que afirma que los "kilos anímicos" son los más difíciles de perder. Porque llenan una carencia. Porque curan una herida. Porque sustituyen una pérdida. El amor también pesa mucho en la dieta: o te hace olvidarte por completo de comer, o te lleva direct@ a la nevera. El artículo dice también que engordar es síntoma de que algo va mal. Creo que es cierto: la comida puede llegar a convertirse en un alimento para el alma cuando no estamos bien.

Acabo de volver de Roma, donde durante cuatro días, además de con pasta, he alimentado mi alma y mi hambre de vivir con la vista. La "ciudad abierta" es un espectáculo para los sentidos. No hay calle que no merezca una parada para contemplar, no hay rincón que no emocione, que no te haga sonreír o suspirar. Porque este hambre de vivir, frustrado, es el que creo que lleva a muchas personas a comer para acallar sus emociones. Cuando uno pasea por una ciudad como Roma no se acuerda ni de comer, al final entra en una trattoria atraído por la vista y el olfato, pero no por una necesidad emocional. Una copa de vino, una comida sabrosa pero moderada y una buena compañía son suficientes para llenar el estómago.

Ese hambre emocional de la que os hablaba al principio afecta a muchas personas, que no consiguen bajar de peso por muchas dietas que sigan. Afecta a personas con dolores en el alma, que pasan mucho tiempo solas, que tienen relacione sentimentales que no les llenan, que se aburren o están demasiado ociosas. O todo lo contrario, consume a tantas y tantas personas que viven en las sociedades avanzadas, donde el ritmo de la vida no te deja muchas veces disfrutar de la propia vida.

Toda esta gente, entre la que todos nos podemos incluir de vez en cuando, podría satisfacer su hambre con estímulos visuales y afectivos más que con comida. Extraña conexión entre comida y viajes la de este post, lo sé, pero ha surgido de forma espontánea al leer el artículo y acordarme de toda la belleza de la que me he "alimentado" en Roma. Y de la que he disfrutado siempre que he viajado: pero también siempre que voy al cine, cuando leo, contemplo una obra de arte o simplemente charlo con alguien cuya conversación me resulta interesante. Como hoy mismo con una amiga; hemos tardado, imbuidas en la conversación, casi cuatro horas en comer. El menú era delicioso, pero aún más la compañía.

Hace tiempo que tengo clara esa conexión entre la comida y las emociones. Pero creo que muchas personas con sobrepeso aún no la han descubierto. Los hábitos de vida, sobre todo el sedentarismo, también juegan un papel determinante. Y, en mi opinión, el sedentarismo alimenta también ese vacío vital del que hablaba. Andar, ver, viajar, contemplar... la acción llena, la inmovilidad vacía cuando no es elegida. Sé que no todo el mundo puede viajar, pero sí pasear, conocer, descubrir, admirar cosas bellas que nutran el alma y lleven a nuestra mente lejos de las obesiones del cuerpo.

Cuando los placeres del alma se unen a los placeres gastronómicos, se alcanza la sublimación culinaria. Para mí, tomar una copa de vino comtemplando el Panteón en una maravillosa terraza de invierno, convertía en exquisitos los pequeños aperitivos que nos sirvieron. Tomar un trozo de pizza frente al Colosseo, sin duda, llena mucho más que el estómago.

Es demasiado tentador dejarse adormecer por la inactividad, mecerse en los peligrosos brazos del sedentarismo, darle la espalda a la vida por el propio miedo a vivirla. Pero sólo haciendo un esfuerzo por despertar se equilibran las necesidades del cuerpo y la mente.

¿En qué momentos de felicidad os olvidáis hasta de comer?

 

 

 

# martes, 01 de diciembre de 2009 9:42

¿Dónde pasarías la Navidad?

Ya está aquí. No hay vuelta atrás. Es irremediable. Tienen preliminares, celebración y resaca. Es la Navidad. Uno de los momentos más esperados del año para mucha gente, sobre todo niños, y otro de los más odiados por otra buena parte. Yo me quedo en un 50/50. Hay cosas que me gustan y otras que me saltaría sin ningún tipo de remordimientos. Me gusta reunirme con mi familia, disfrutar de las deliciosas cosas que cocinan mis padres, ver la ilusión en la cara de mis sobrinas, tener algún día de fiesta, recibir mensajes de la gente a la que quiero...

Pero hay otras muchas cosas que no me gustan de la Navidad. Como el gentío que empieza a tomar las calles durante todo el mes de diciembre, las tiendas abarrotadas, las compras compulsivas del día de Reyes, las celebraciones de compromiso, las frases hechas, las borracheras descontroladas, el bombardeo publicitario y las trilladísimas fiestas de Nochevieja. Hace años que no me lo paso realmente bien el último día del año. Siempre digo que no voy a salir y siempre acabo en una fiesta que, aunque celebro con mis amigos, ni "fu ni fa". Y todos piensan lo mismo: nos lo pasamos mejor cualquier otro día sin el agobio del tráfico, de la gente descontrolada, de la obligación de divertirnos...

Porque a mí lo que me gustaría (y creo que ya es la tercera vez que lo cuento en el blog) es pasar la Nochevieja en la playa, con sol y calor. Celebrar el Año Nuevo bañándome en el mar, como en Brasil. ¿Qué me impide hacerlo? Se trata a medias de una cuestión económica y familiar, ya que por una parte resulta caro irse a un país tropical en esas fechas y, por otra, me da pena no estar con mi familia en esas fechas. Aunque creo que realmente no lo hago porque no encuentro compañer@s de aventuras. Aunque ya tengo a mis amigos bastante convencidos...

Pasar la Nochevieja en la nieve también me parece una opción bonita. Acostarse prontito y esquiar al día siguiente también es una idea estupenda y mucho más asequible. De hecho, puede que ésta, lamentándolo por la playa, la opción de este año. Todo menos ir a una fiesta infame, acostarse a las tantas y pasarse durmiendo el primer día del año. Me debo estar haciendo mayor, porque esa idea ya no me atrae nada.

Pero, como bien saben los ricos, hay opciones increíbles para pasar la Nochevieja. Justamente ahora estoy limpiándome la baba que se me ha caído tras leer un par de reportajes sobre lugares maravillosos donde pasar la última noche del año. Por ejemplo, en alguno de los increíbles hoteles spa de la cadena Six Senses en Asia, o en las paradisíacas playas de Las Maldivas. O en un exótico riad en Marruecos. O en Nueva York, o en Venecia... Cualquiera de estos planos me vendría maravillosamente bien.

Una de las revistas que he leído proponía planes muy atractivos para los más intrépidos, como dormir en un iglú de lujo en Los Alpes, nadar entre tiburones, hacer un safari en Kenia o ver el fin del mundo en el glaciar Perito Moreno. También me sirve...

Creo que lo que realmente me gustaría es pasar cada Nochevieja de una forma diferente, conocer las costumbres de distintos países y culturas. En occidente la Navidad está asociada al frío y la nieve, Pero en Sudamérica, por ejemplo, se celebra en pleno verano. Y sería fantástico poder cambiar el escenario y darle algo de variedad a una celebración tan especial. Una celebración que, pese a todo los que os he dicho, siempre es estupenda si se está con familia y amigos.

¿Dónde y cómo os gustaría pasar la Navidad o la Nochevieja?

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