Hace poco me sorprendía la noticia de un hombre que se había autocastrado para evitar ser infiel a su mujer. Casi pierde la vida en el intento dada la imprudencia, pero el acto en sí revela una evidente realidad: para mucha gente, hombres y mujeres, es difícil resistirse a la infidelidad. Y quizá la atroz noticia refleja cuán física es en un hombre la infidelidad. Mirando a mi alrededor: los medios de comunicación y mi propio entorno, me doy cuenta de que la infidelidad es algo casi inherente al ser humano.
¿A quién no le han engañado alguna vez? ¿Quién no ha engañado? Con el pensamiento, seguro que casi todos. Pero en los tiempos que corren y viendo lo que se ve por ahí, casi parece uno imbécil si no engaña a su pareja. Yo actualmente no tengo, pero siempre he sido una persona fiel por principios. Y eso es lo que creo que le falta a mucha gente. Creo que ser infiel es algo extremadamente fácil. También creo que es algo que, a lo largo de una relación larga, puede ocurrirle a cualquiera, es humano sentir cosas, sexuales o no, por otras personas al margen de la pareja. Creo también que cualquier persona adulta debe, como mínimo, contemplar la posibilidad de que eso pueda ocurrir en su relación, incluso sin ser algo buscado. Siempre le digo a mis parejas que si alguna vez me son infieles de forma excepcional pero me siguen queriendo, que no me lo cuenten. Excepto que haya sido algo público y lo sepa todo el mundo menos yo.
Lo que me preocupa es la facilidad y hasta vulgaridad con la que la gente es infiel a sus parejas. Infidelidad ha habido siempre, incluso en el pasado para los hombres era algo casi institucionalizado tener mujer y amante (interesante planteamiento). Ahora son tanto hombres como mujeres quienes engañan sin pudor y, casi me atrevería a decir, sin sentimiento de culpa en muchos casos. No defiendo la fidelidad desde un punto de vista religioso (soy atea) ni mojigato. Sinmplemente, para mí, es una cuestión de principios. En este caso en concreto, aplico el más básico: prefiero no hacer lo que no me gustaría que me hicieran a mí. No puedo evitar ponerme en la situación del otro, pensar en el sufrimiento y profundo daño que supone saberse engañado. Tampoco me gusta el hecho de, aun estando sin pareja, tener una relación con alguien que la tiene, siempre pienso en la otra mujer. Y, por supuesto, me gusta la exclusividad, no me interesa reutilizar a un hombre.
Por supuesto, en cuestión de infidelidad, todo lo que acabo de decir podría convertirse en papel mojado. Porque no llevo toda la vida en una relación, porque mi pareja no es como mi hermano (¿qué hacer, si al final todas las parejas se convierten en hermanos?), porque no he vivido la situación de sentirme tan poco querida y deseada por mi pareja que haya tenido que buscar consuelo en brazos de otro... Pero sí he vivido situaciones normales, como desenamorarme o que se me cruce otra persona estando en pareja. Y siempre he preferido terminar mi anterior relación antes de tener siquiera un affaire.
En cuestión de infidelidades, y realmente respecto a casi cualquier cuestió, no es posible juzgar. Y lo digo por propia experiencia. Conozco a alguien que engaña a su pareja de forma habitual, que tiene incluso una doble vida. A mí esto me resultaba inaceptable, absurdo incluso existiendo la posibilidad de separarse y actuar como una person libre. Cuando me confesó sus motivos, pude ponerme en su lugar: adoraba a su mujer y tenía un hijo muy deseado con ella, pero no mantenían relaciones desde hacía años porque ella nunca quería. Y no sólo relaciones, ni siquiera recibía cariño o atención, así que al final acabó buscándolo fuera. ¿Por qué no se separaba? Porque seguía queriendo a su mujer y le entristecía que su hijo tuviera padres separados...
Como este caso intuyo que hay muchos. Pero también están los que engañan por absoluto ego y narcisismo, por inmadurez, por falta de nobleza o principios. He conocido también a gente a la que le es realmente difícil no ser infiel, quienes lo consideran smplemente una cuestión física o simplemente no creen en la fidelidad. Situación que me parece altamente respetable pero en cuyo caso me parecería justo hacérselo saber a la pareja para que pudiera decidir sobre su propia situación. Porque, en mi opinión, ése es el verdadero drama de la infidelidad: la parte engañada, la que vive pensando que es amada, que se mantiene totalmente fiel a su pareja mientras es vilipendiada públicamente. Pocas cosas hay más terribles que descubrir que todo el mundo sabe que tu pareja te engaña menos tú, o tener incluso relación, sin saberlo, con l@s amantes de tu pareja. Para mí es imperdonable decidir por la pareja, mantenerla en la ingnorancia por pura cobardía y narcisismo.
Recuerdo que uno de mis primeros novios me engañó y yo sufrí mucho con la situación. Sin embargo, fue capaz de sentarse frente a mí, reconocer lo que había hecho, pedir perdón y esperar pacientemente dos años para poder recuperar, simplemente, mi amistad. Hoy en día tenemos una magnífica relación y su infidelidad es algo que hasta, dada la que edad que teníamos, me parece hasta normal. Porque tampoco es fácil estar en el lugar de aquel que engaña y vive carcomido por la culpa, la de aquel que es consciente del daño que ha infringido a alguien a quien quiere.
¿Qué pensais de la infidelidad?