É
ste es el triple propósito de la mayoría de los españoles, sobre todo después del verano y en Año Nuevo. Pero, ¿la mayoría se queda sólo en la intención? Por mi parte, hace muchos años que dejé de fumar -social y tontamente-, estoy en mi peso e intento hacer todo el ejercicio que puedo para contrarrestar las muchas horas que paso sentada al ordenador.
Tras enero, septiembre es el mes donde más personas deciden dejar de fumar. Según los expertos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) a lo largo de este año han podido dejar de fumar entre 400.000 y 600.000 personas, principalmente motivados por el aumento del precio (el gasto medio de fumar es de unos 1.500 € anuales) y la ley antitabaco que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados, además de la aparición de imágenes explicitas sobre las consecuencias de fumar en las cajetillas. Entonces la nueva Ley no has estado tan mal…
El primer consejo para dejar este mal hábito es tener claro que se desea dejar de fumar, que es lo que me pasó a mí, llegué a odiar el tabaco y todo lo que conllevaba. Yo no tuve ningún problema para dejarlo, pero en caso de que os cueste mucho, merece acudir a un centro de salud o a un médico especializado para superar esta adicción tan perjudicial para la salud. ¿Podéis creer que hay un alto sector de la población que no deja de fumar ni tras haber sufrido un infarto, un ictus o algún tipo de enfermedad grave? Según los expertos, a las mujeres es a quien más nos cuesta dejar de fumar por los kilos que suelen ganar (entre 3 y 5), algo que puede solucionarse apuntándose a un gimnasio.
En cuanto a los otros dos propósitos, el principal consejo que da el presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Javier Salvador, es "no a las restricciones drásticas". "No a las dietas duras polarizadas excluyendo determinados alimentos como los carbohidratos", afirma. Vamos, que os olvidéis de la dieta Dukan…
Como explica este endocrino, el exceso de peso acumulado suele deberse a un exceso de grasa. Con la realización de dietas drásticas con el objetivo de perder peso de forma rápida, lo que se pierde fundamentalmente es masa muscular, lo que es desaconsejable. Por ello, debe de retomarse una alimentación saludable con un aporte calórico normal o levemente inferior.
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Deben de eliminarse los alimentos ricos en grasas y sustituirlos por alimentos típicos de la dieta mediterránea, como la fruta, verdura, carnes no grasas, utilización de aceites vegetales con moderación y huir de las reducciones drásticas, que provocan pérdida de peso pero que no elimine el exceso de grasa, que es lo que le puede deteriorar la salud", añade el experto.
En esta época del año también somos las mujeres las que realizamos más dietas dada nuestra mayor preocupación por la imagen. A lo mejor si nos gastáramos más en expertos que tratasen nuestros problemas de autoestima no necesitaríamos pasar tanta hambre (bueno, reconozco que yo hambre no paso porque tengo una genética agradecida y hago ejercicio).
Como dicen los expertos, para perder peso hay que olvidarse de las dietas estrictas y rápidas, "la dieta como tal concepto debe hacerse durante toda la vida, lo que hace falta es hacer una recomendación saludable, que perdure en el tiempo y que se convierta en nuestro hábito de alimentación para siempre", puntualiza el experto.
Apuntarse al gimnasio y realizar con mayor frecuencia ejercicio físico es el tercer gran objetivo que muchos españoles se proponen tras el verano. Pero aquí también hay que ser prudentes, no podemos pretender recuperar la forma física el primer día de gimnasio, porque seguramente acabaremos con una paliza tremenda y no querremos volver más. Hay que tener en cuenta la edad que uno tiene, el estado de forma y salud, el tiempo que lleva sin hacer ejercicio… y comenzar con actividades suaves. Por supuesto, tampoco vale hacer deporte todos los días durante un mes y luego dejarlo, debe ser algo permanente en nuestras vidas.
¿Estos son también vuestros tres propósitos después del verano o tenéis alguno más?