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Artículos - diciembre 2011

# viernes, 30 de diciembre de 2011 18:59

Un spray contra la timidez

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He leído una noticia que me ha llamado la atención porque en mi entorno hay varias personas tímidas y sé cuánto sufren por ello y las limitaciones sociales que les supone. Para un niño un problema de timidez puede resultar terrible, sobre todo en la adolescencia, cuando comienza el escarceo amoroso. Algunas veces puede ser necesaria la terapia con un experto para superarlo. Ahora una nueva investigación promte una solución sorprendente para combatirla: un spray de oxitocina. Habéis leído bien, la sustancia que generan las mujeres durante el embarazo y el parto...

Un grupo de investigadores de la Universidad de Concordia de Montreal (Canadá) ha desarrollado un aerosol de oxitocina, hormona que se produce en grandes cantidades durante el embarazo, que podría servir para fomentar la extroversión y combatir la timidez. Según reconocen los autores de este hallazgo en la revista 'Psychophamarcology', "facilita la conducta social y modifica la forma en la que procesamos las señales sociales externas, su codificación y su interpretación" y, de hecho, en el ámbito médico suele conocerse como la hormona del apego o del abrazo.

En dicho estudio se utilizaron dos tipos de spray, que fueron administrados a cien hombres y mujeres de entre 18 y 35 años, uno con oxitocina y otro con una sustancia que funcionaba como placebo. "Los participantes que se administraron oxitocina intranasal tuvieron calificaciones más altas de extroversión, amabilidad y apertura a nuevas experiencias que quienes utilizaron el placebo", ha explicado Christopher Cardoso, uno de los autores del estudio, en declaraciones a la BBC.

Esto se debe, según Mark Ellenbogen, director de la investigación, a que la oxitocina "facilita el comportamiento social, cambiando la forma en la que uno se percibe a sí mismo". Además, un aspecto relevante del tratamiento es que no se produjeron efectos secundarios, salvo un poco de irritación nasal en un pequeño porcentaje, aunque todavía no saben "si habrá efectos negativos asociados a su uso continuado", aclaró Ellenbogen.

Los efectos positivos de la oxitocina también se vienen analizando en el tratamiento de fobias sociales o en casos de autismo. En ese sentido, el psiquiatra Eric Hollander del Colegio de Medicina de Nueva York, ha encontrado que la hormona mejora la capacidad de los autistas para reconocer las emociones.

La verdad es que esta noticia me ha sorprendido mucho y me hace preguntarme si entonces las embarazadas se convierten en personas súper simpáticas y sociales. Menos mal, porque no me quiero imaginar entonces lo que sería un parto sin oxitocina... Volviendo a la timidez, quería preguntarle a los tímidos/as que sigan el blog cómo conviven con su problema y si estarían dispuestos a probar este spray si llega a comercializarse. Me imagino a mucha gente echándose el spray antes de una cita amorosa...

 

 

# miércoles, 28 de diciembre de 2011 15:11

Los bloqueos del sobrepeso

Normalmente, detrás del sobrepeso y la dificultad para adelgazar se esnconden conflictos, problemas y bloqueos emocionales. Si ésto sno se solucionan, difícilmente tendrá éxito una dieta: Por eso muchos especialistas tratan la obesidad y el sobrepeso desde dos frentes: el nutricional y el psicológico. Así que, si tu objetivo para 2012 es perder peso, plantéate antes las cuestiones que tratamos en este post.

Hay gente que se pasa la vida a dieta y nunca consigue adelgazar, es más suelen recuperar más peso del que perdieron. La mayoría no sigue la dieta hasta al final ni logra hacer un mantenimiento coherente. La ansiedad, la tristeza, la sensación de vacío, la depresión, la falta de autoestima u otras razones les llevan a refugiarse en la comida. Salir de este círculo vicioso no es fácil, sobre todo sin ayuda o sin saber siquiera lo que nos ocurre.

En España, el 28% de la población padece obesidad, y tras esa cifra se esconden muchos bloqueos emocionales, pocos son los que están así porque realmente disfrutan comiendo y no tienen ningún problema con su físico. Por supuesto, también influyen la genética, los trastornos metabólicos, el sedentarismo y los malos hábitos nutricionales.

El sobrepeso y la obesidad no sólo son peligrosos para la salud y suponen barreras físicas, sino que pueden afectar gravemente a la autoestima de quien la padece, entrando en el círculo vicioso del que hemos hablado. Los expertos señalan que en un alto porcentaje, las personas obesas padecen ansiedad o depresión. La sociedad consumista y defensosa de la belleza, la juventud y la delgadez en la que vivimos tampoco ayuda.

Es precisamente la autoestima la que en el caso de muchas personas marca su relación con la comida. Si la tenemos baja, nuestra imagen corporal nos afectará más y tenemos un mayor riesgo de acabar comiendo compulsivamente. Todas esas personas que tienen kilos de más y no le dan importancia e incluso se sienten a gusto en su cuerpo, tienen la gran suerte de tener una buena autoestima.

La comida refleja algunos de los instintos más primarios del ser humano, y en muchas ocasiones que se convierte en una medicina, en un falso refugio al que acudir para saciar un vacío interior. En fucnión de lo que la comida represente para nosotros comeremos más o menos. Cuando nos encontramos mal solemos comer más y peor; otras veces abusamos o buscamos ciertos alimentos porque el efecto relajante e incluso evocador que nos producen.

La tristeza, el miedo, la depresión... pueden provocar una relación obsesiva e insana con la comida, llevando a una situación de sobrepeso imposible de solucionar. Para poder adelgazar hay que partir desde un buen equilibrio emocional, hay que estar motivados y tener una relación normal con la comida. Esto será una garantía de éxito. Por el contrario, hacer dieta cuando estamos tristes, ansiosos o deprimidos no hará sino acentuar estas situaciones y hacernos comer incluso más.

Dado el gran esfuerzo que supone adelgazar y lo mucho que le cuesta a algunas personas, puede ser recomendable visitar antes a un psicólogo, un terapeuta o un coach nutricional antes de ponernos a dieta. Merecerá la pena aplazarla si así nos aseguramos el éxito posterior y, sobre todo, no volver a ganar el peso perdido y volver ala situación anterior.

Aprender a comer bien, adoptar unos buenos hábitos de vida, descubrir y analizar cuáles son nuestros bloqueos y conflictos emocionales y estar motivados son las claves para perder eso de una forma efectiva.

¿Cómo es vuestra relación con la comida?

# lunes, 26 de diciembre de 2011 10:59

Estragos navideños

Aviso: este post deberían abstenerse de leerlo los amantes de la Navidad, aquellos que disfrutan con las entrañables celebraciones familiares, los papanoeles y los árboles de Navidad, el turrón y los polvorones, las doce uvas y los regalos bajo el árbol de Navidad. Bueno, eso no está tan mal, a menos que te hagan los típicos regalos absurdos tipo un calzador, un libro de técnica sobre el tenis, un juego de saleros o un broche de fieltro con forma de menina (regalos que a mí me han hecho de verdad).

Este post está dirigido a todos aquellos que detestan la Navidad tanto como yo, es un homenaje a todos lo que quisieran irse al Caribe y pasarla bajo el sol, para aquéllos y aquéllas que están contando los días para que termine, que suspiran aliviados el día siete, cuando todo ha terminado... No sé si por la edad, por la crisis o por lo descreídos que nos hemos vuelto todos, pero cada vez somos más los que podríamos pasar sin Navidad. Mis amigas y yo, por ejemplo, tenemos un chat en el que nos desahogamos y nos reímos con los avatares navideños que vamos pasando.

Porque la Navidad no sólo hace estragos en el cuerpo (yo el día de Noche Buena tomé algo en mal estado en el apertivo, después cené demasiado y todavía arrastro un dolor de tripa importante), sino en la mente y en el alma. Y no me refiero sólo a la gente que lo pasa mal por las ausencias de familiares y amigos, que son muchos, sino por los que nos saturamos con tanta celebración forzada, tanto consumismo, tanto atasco y tanto menú navideño. Durante toda la Navidad, aunque intento controlarme y mentalizarme para estar 'súper feliz' no puedo evitar sentir algo así como una desazón, un sarampión interno y una sensación de inquietud permanente. Querría huir muy lejos hasta que todo pasara...

Por supuesto, léase todo esto desde la ironía y el humor. Claro que me gusta reunirme con mi familia y ver a mis sobrinos disfrutando de la Navidad (realmete es para ellos), pero podría ahorrármela perfectamete. De hecho, la Noche Vieja intento pasarla siempre fuera. Y este año voy a cumplir uno de los sueños de mi vida: darle la bienvenida al nuevo año ¡¡en verano¡¡ Creo que esto me va a reconciliar un poquito con la Navidad...

Volviendo al tema familiar. Por suerte, mi familia y la de mi pareja son gente muy pacífica y las fiestas se viven con cariño, paz y armonía. Pero no en todas las casas ocurre lo mismo. Los reencuentros, las viejas reencillas y el alcohol desatan monumentales discusiones y situaciones muy desagradables. Como lo que le ocurre a una amiga mía, a cuya familia política detesta y que tiene que soportar estoicamente el día de Navidad porque no le queda otra. Creo que practica meditación trascendental para aguantar las indirectas y los improperios que le lanzan descaradamente su suegra y sus cuñadas.

También conozco el caso de familias que cada vez pasan más de la Navidad, de sus tradiciones y sus menús. La madre de una conocida mía, por ejemplo, celebra cada año la Noche Buena con un menú del mundo: comida mejicana, japo, italiana, árabe... Y si pueden, aprovechan todos para hacer un viaje juntos. Como el que ha hecho otra amiga amiga a Tailandia, donde está ahora mismo con su pareja, sus padres y sus hijos. Otra de mis amigas se va también el día de Noche Vieja fuera de España para no tener que aguantar esa noche sin sus seres queridos.

En fin, no sé avosotros, pero a mí me da la impresión de que la Navidad ya no es lo que era. Y seguramente tendré que descedirme de todo esto si algún día tengo hijos, pero por el momento, espero con ansia el día 7 de enero, porque entonces ya faltará menos para el verano...

¿Sois 'pro' o 'anti' Navidad?

# lunes, 19 de diciembre de 2011 9:34

Cómo sobrevivir a la suegra en Navidad

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Para evitar que las parejas se atraganten con las uvas estas Navidades, la página web de encuentros Meetic les obsequia con el mejor de los regalos: un sencillo decálogo que ayuda a resolver situaciones conflictivas durante las esperadas vacaciones.Me ha gustado tanto esta noticia, que quiero compartirla con vosotros, por si las Navidades os traen el regalito de la suegra y demás familia poco apetecible. Como señala ña psicóloga de pareja Mila Cahue, para muchos, las fiestas de Navidad, lejos de ser unos días alegres, llegan a convertirse en una auténtica tortura. “Las reuniones familiares en las que predominan las tensiones, la obligación de ver a “la suegra” o a la familia política, el compromiso de hacer regalos o el tener que abrazar a quien no se quiere; son situaciones difíciles de gestionar, aunque frecuentes para muchas relaciones de pareja”, afirma.

En opinión de Mila Cahue, “la Navidad es un periodo en el que cualquier pareja que se encuentre en una situación difícil sufre, pues si ya durante el año las familias respectivas pueden ser fuente de problemas, durante el descanso navideño estas tensiones se agudizan, poniendo a prueba las relaciones, y llevando a muchas de ellas hasta el límite o incluso a la toma de decisiones radicales o definitivas después de Reyes”.

Por este motivo y para evitar que las parejas no se atraganten con las uvas estas Navidades, Mila Cahue ha elaborado para Meetic las pautas para que las Navidades resulten una experiencia positiva para potenciar la relación de pareja, y que la relación con la suegra o la familia política sobreviva estas fiestas.

1. El primer concepto que hay que consolidar es que la familia es la que uno crea, no de la que uno procede. Con esto en mente, podemos empezar a organizar y a recolocar al resto de la familia y de los elementos que componen estas fiestas.

2. No se debe esperar al día 20 o al 23 de diciembre para decidir o tener claro qué se va a hacer en estas fechas. Al menos con un mes de antelación, se debería empezar a hablar con la pareja de las diferentes alternativas que han propuesto ambas familias, lo que les apetece hacer a ellos,  los planes que presenta cada uno, y decidir cuál es la opción más adecuada para este año (el que viene, ya se verá). No se aconsejan tomar decisiones para siempre;

 3. Igualmente, no se debe esperar al 20 o 23 de diciembre para informar a las respectivas familias de cuáles son  las intenciones acordadas por la pareja para estas fechas. Al menos con un mes de antelación, se debe empezar a hablar con las familias respectivas sobre los planes convenidos previamente en pareja, ya que si hay que hacer alguna modificación, todavía tengamos tiempo. Es posible que uno prefiera callarse hasta el último momento para evitar un conflicto. Simplemente hay que tener en cuenta que, si a la familia le va a sentar mal la decisión que tome la pareja, será mejor decirlo cuanto antes para no “amargar” las fiestas a ninguna de las partes. Es mejor decirlo con tiempo, escuchar los reproches previstos o no, y dejar que se calmen los ánimos. A veces uno no puede evitar el enfado de otros, pero lo importante es hacer lo que se haya pactado con la persona con la que se convive el resto del año.

4. Dentro del reparto de visitas a distintas casas, es importante que alguna de ellas sea exclusiva de la pareja o de la familia que hayan creado. ¿No os habéis tomado nunca las uvas los dos solos? Quizás este año sea el idóneo. ¿O por qué no una cena especial de Nochebuena para dos junto a una chimenea?

 5. Si en algunos de los lugares a los que se ha decidido asistir existen conflictos importantes con una o varias personas, pero no se quiere hacer un feo importante a otras, acortar todo lo posible la estancia. Si se trata de la cena de Nochebuena, acudir  con un escaso margen previo y posterior. La comida de Navidad puede intercambiarse por un café o una merienda. La Nochevieja puede suponer saltarse la cena e ir a las 11 de la noche, para salir un rato después de las campanadas. Las dificultades pequeñas se toleran y se lidian mejor.

6.  Concretar con la pareja lo que se va a hacer en caso de una situación conflictiva por algo de los dos o con alguien en particular. Por ejemplo, en el momento en que uno acapara la conversación, cambiar de tema y que el otro le siga para crear una dinámica diferente en el grupo; o si alguien es especialmente grosero o agresivo, cortar y cambiarse de habitación o de lugar en la sala. En estas situaciones las dos personas tienen que estar actuando al unísono; estas situaciones conflictivas suelen ser momentos magníficos de complicidad para la pareja.

7. Si alguno de los dos “flaquea” por algún tipo de presión momentánea, es necesario estar de acuerdo con la pareja en no ceder, darse un “tiempo aparte” (aunque sea ausentarse en el baño) y  convenir un nuevo posicionamiento. No se deben tomar decisiones unilaterales, pues son letales para la relación.

8. Controlar los pensamientos y, como consecuencia, las palabras y las acciones. Cuando llegan los días señalados, ya se ha marcado el ritmo, ya se han previsto las actuaciones, y ya está uno preparado para lo que tenga que hacer. Lo ideal es distraerse todo lo posible, fijándose en las partes agradables de cada momento y pensar que “hay que pasarlo”, pero que ya está todo previsto y que se cuenta con el apoyo recíproco de la pareja.

9. No se debe olvidar que es aconsejable reforzarse mutuamente tras la “prueba superada”. Si todo ha salido bien, o lo menos mal posible; y además la planificación ha sido adecuada, o se ha sabido corregir a tiempo, es importante que la pareja se dé una pequeña alegría que refuerce aún más sus vínculos.

10. Recordar que, lo que no se ha resuelto a 23 de diciembre, no se va a resolver los días 24, 25, 31, 1 ni el 6. Si para el año siguiente se quieren evitar situaciones desagradables, es importante empezar a resolverlas a partir del mismo 8 de enero.

 

¿Qué os ha parecido este decálogo?

# lunes, 19 de diciembre de 2011 9:20

España, líder en obesidad infantil

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Me ha dado mucha pena leer esta noticia, ya que nunca pensé que rabasaríamos a EEUU, el paraíso de la comida basura, en estas estadísticas. Pero la evidencia está ahí: "España ya supera a EEUU en porcentajes de obesidad infantil", según la nutricionista del Grupo de Investigación del Hospital Universitario de La Paz, la doctora Celia Fernández.

Ella y otros expertos en nutrición y actividad física de todo el mundo se reunieron el pasado jueves 15 de diciembre en Madrid con motivo del Congreso Internacional de Programas de Nutrición y Actividad Física para el Tratamiento de la Obesidad (PRONAF). La principal temática del congreso fue la presentación de los resultados de un estudio pionero sobre obesidad realizado en España durante los últimos 5 años. En él han participado más de 30 investigadores y miles de voluntarios con diferentes grados de obesidad y sobrepeso.

El estudio, del que se conocerán los datos obtenidos en los próximos días, "es un rompedor proyecto de I+D que cuenta con los mejores centros de investigación", explican desde PRONAF. Además, ha sido avalado por el Ministerio de Ciencia e Investigación y liderado por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

En la reunión también se analizaron las fórmulas más efectivas para terminar con la obesidad, la pandemia de este siglo, explican miembros de PRONAF. Según las estimaciones, se prevé que en 2030 el 37 por ciento de los hombres y una tercera parte de las mujeres españolas padezcan la enfermedad.

Los datos actuales tampoco son buenos, ya que el tratamiento de estos enfermos representa el 8 por ciento del gasto sanitario de España. Esto se produce por la escasa actividad física y la deficiente alimentación que siguen los ciudadanos.

Para el coordinador del proyecto PRONAF y doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la UPM, Pedro J. Benito, "la combinación de ejercicio aeróbico y cargas en la misma sesión es la mejor manera para perder peso y mantenerse". Es decir, la realización de ejercicio que implique movimiento, como correr en una cinta, junto con tonificación muscular, como hacer sentadillas con peso.

Los alarmantes datos sobre obesidad infantil podrían realcionarse con una noticia que comentaba el mes pasado en el post sobre el alto porcentaje de desnutrición infantil que la crisis económica ha ocasionado en nuestro país. Porque un niño desnutrido puede estar perfectamente obeso, y de hecho, es lo que está ocurriendo; el bajo presupuesto de muchas familias está haciendo que no puedan comprar frutas y verduras, alimentos básicos en una dieta saludable y equilibrada.

Resulta muy fácil comer mal cuando venden hamburguesas a un euro o no se tiene cultura nutricional, que es lo que le pasaba a la mayoría de participantes en el proyecto Pronaf. Tuve la ocasión de conocer a algunos de ellos y me contaban, por ejemplo, que no sabían que comer pasta por la noche les engordaba mucho, que cenaban hasta tres veces, que comían muy poco en el desayuno o la comida y mucho por la noche...

El sedentarismo es el otro gran problema de nuestros niños. Tanta Play, tanta tele, tanto ordenador, tanto Tuenti... han acabado por convertirles en sujetos sedentarios antes de tiempo...

Es una pena que un país como el nuestro, donde hay una variedad gastronómica única, donde se come y se cocina tan bien, donde el precio de los alimentos sigue siendo relativamente barato, donde es fácil comer un plato sano y nutritivo pos muy poco dinero (una legumbres, por ejemplo), nuestra tasa de obesidad infantil sea la más elevada ¿del mundo?

¿Cómo creéis que podría erradicarse este problema?

# jueves, 15 de diciembre de 2011 12:35

Antidepresivos bio

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No los encontrarás en la farmacia, ni en herbolarios ni en tiendas de alimentación biológica sino en el gimnasio. Barato, efectivo, placentero y, además, con efecto antidepresivo, os hablo de ejercicio físico.

A mí, que me encanta el yoga, ahora tengo aún más motivos para practicarlo, ya que en cada sesión liberas GAMA, un inhibidor cerebral. Por suerte no tengo depresión, pero todos tenemos días más flojos de ánimo que, al menos en mi caso, cambian completamente después de hacer ejercicio.Te da una pereza horrible ir, sobre todo cuando estás en casa calentito y tumbado en el sofá, pero al terminar alegras enormenente de haberle podido a la pereza. El 'momento ducha' después de una clase es para mí de los mejores del día.

Las famosas endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad, se activan realizando ejercicio aeróbico de forma habitual. Pero ni siquiera haría falta que te apuntaras a un gimnasio, un buen paseo puede producirte el mismo efecto. De hecho, a mí me encanta caminar, meproduce una sensación mental muy placentera.

Pero hay más. Recientemente expertos de la Universidad de Boston revelaban que la prática del yoga estimula el tálamo, responsable de la creación de un neurotransmisor inhibitorio cerebral que disminuye considerablemente cuando alguien tiene depresión.

Además de subir tu tono vital, de hacerte sentir más contento, aumentar tus niveles de energía y ayudarte a liberar el estrés, haciendo ejercicio perderás peso, mejorarás tu forma física y el aspecto de tu cuerpo, lo que se reflejará en tu autoestima y en tu estado de ánimo. Algo muy beneficioso para quiene spadecen depresión o tienen el ánimo bajo.

Para conseguir todos los extraordinarios beneficios del ejercicio necesitas encontrar una práctica que te guste, que te resulte placentera y te enganche. En un club deportivo encontrarás muchas opciones diferentes para hacer ejercicio, desde clases colectivas a entrenamientos en sala, actividades en la piscina o al aire libre. Si no te van los espacios cerrados, puedes probar con clases de pádel, esquí, running, bici, montañismo, baile… O acudir a un centro de yoga o pilates.

Si tenéis depresión os recomiendo probar la opción del yoga, ya que produce una estimulación total del organismo y de la salud. Tonifica y estira los músculos, te ayuda a sentirte más fuerte y a equilibrar cuerpo y mente, además de producir todas esas sustancias beneficiosas de las que hablamos. Pero es importante encontrar el estilo adecuado, más o menos atlético o meditativo. El yoga Bikram, por ejemplo, al realizarse en una habitación caliente, puede ser muy beneficioso para las personas deprimidas, que siempre tienen esa desagradable sensación de frío interno.

Ahora mismo, mientras escribo este artículo, estoy pasando por una gripe fuerte o un enfriamiento típico del invierno que me ha dejado KO durante varios días. Llevo dos días sin salir de casa, con fiebre y sin apenas moverme, y os aseguro que mi ánimo ha decaído bastante. No veo el momento de salir de casa, caminar, moverme y hacer yoga para volver a subir mi tono vital.

¿Os va tan bien el ejercicio como a mí?

# lunes, 12 de diciembre de 2011 8:58

¿Quién concilia aquí?

Desgraciadamente, creo que en la mayor parte de los casos el esfuerzo lo siguen haciendo las mujeres, como afirmaban recientemente no sólo las participantes sino incluso algunos hombres en un debate televisivo que vi hace poco. Y como tristemente leí recientemente en un artículo de la revista Marie Claire, "España es uno de los peores países para compatibilizar vida familiar y laboral". Hasta el propio Rubalcaba hacía el pasado 7 de noviembre en el debate televisado de los dos candidatos al poder la siguiente afirmación: "Coincido con usted: las mujeres concilian bastante más que nosotros".

El problema, a mi entender, no son sólo los criminales horarios que sigue habiendo en las empresas españolas respecto a las europeas, sino la actitud -aún cultural diría yo- de los hombres. La palabra 'ayudar' en lugar de repartir equitativamente las tareas, sigue rigiendo sus mentes. Y como digo, estoy segura de que en la mayoría de los casos aún se trata de una cuestión cultural, o a lo mejor de un sentimiento respecto a los hijos no tan fuerte como el de la persona que los trae al mundo (aquí especulo totalmente), porque si no, no me entra en la cabeza que si ambos miembros de una pareja trabajan igual de duro fuera de casa, una de ellas tenga que soportar también la carga del trabajo dentro de casa, es decir, las tareas domésticas y los niños.

Tan difícil se ha puesto lo de conciliar en esta última década, que ha tenido que entrar en escena un nuevo actor para ayudar a los desbordados protagonitas: los abuelos. Sin ellos y sin las personas extranjeras de servicio en el caso de los más pudientes, no sé qué sería de los niños españoles. Ellos son en muchos casos quienes los llevan y los recogen del colegio, quien se quedan con ellos cuando son muy pequeños, quienes los acompañan a jugar al parque y hasta les ayudan con las tareas escolares. Y curiosamente, a diferencia de lo que seguramete hicieron con sus hijos, muchos de estos abuelos se implican tanto como las abuelas en el cuidado de sus nietos.

En el artículo que os comentaba tres mujeres famosas cuentan los malabares que tiene que hacer para poder conciliar vida profesional y familiar, el agotamiento físico y mental que ello les supone, y lo mucho que sufren cada vez que se alejan de sus hijos para trabajar. Las tres famosas son Cayetana Guillén Cuervo, Lucía Etxebarria y la diseñadora Alma Aguilar, que se llevaba a su hija con ella al taller cuando era muy pequeña. Pero la mayoría de las mujeres que trabajan no se pueden llevar a sus hijos al trabajo, en los que, como en muchos países europeos, podría haber guarderías. Al respecto de esta solución para ayudar a los padres a conciliar, más de una vez he oído decir a hombres de mi entorno que si las mujeres tuvieran cerca a sus hijos no trabajarían ni la mitad. Me encantaría hacer una apuesta al respecto...

Uno de los problemas que pesa sobre la conciliación es conseguir una adecuada productividad laboral que lo permita, como ocurre en Europa, donde curiosamente las jornadas laborales son menores que en España. ¿Qué hacemos mal entonces? A mi entender aún no tenemos una 'cultura del trabajo' lo suficientemente sólida entre trabajadores y empresarios que nos permita a todos optimizar las horas trabajadas y hacernos responsabales de nuestras jornadas laborales, ya sea en la oficina o en casa. Porque ésta es otra gran solución para poder conciliar vida laboral y personal: trabajar en parte desde casa. Que el trabajador aproveche realmente las horas que pasa en la oficina y los empresarios sean más flexibles con los horarios. Que deje de verse mal que una persona se vaya a su hora en lugar de alargar inútilmente la jornada. Que se acorten las dos horas para la comida que aún se mantienen en muchas empresas para que los trabajadores se puedan marchar antes. Que todo el mundo entienda que es necesario cumplir un horaro razonable, que no hace falta alargalo para aumentar la productividad. A mi entender, la solución está en el trabajo por objetivos, que cada empresario debería marcar claramente a su empleados para que no alargasen inútilmente sus jornadas.

Pero, como comentaba antes, creo que el gran problema de la conciliación está más en casa que en la oficina. ¿Por qué la mujere tiene que llevar el peso de la casa y los hijos si también trabaja fuera? El desgaste, el cansancio, el estrés y la sensación de frustración permanente son un precio demasiado elevado e injusto. Por no hablar de las mujeres que ni siquiera cuentan con la ayuda de abuelos o canguros por horas. Yo no tengo hijos, pero todas las amigas madres que tengo me dicen siempre lo mismo: "no te hagas ilusiones, los hijos son para ti". Y sus parejas las ayudan, pero, como ellas cuentan, nunca saben dónde está la ropa de los niños, qué necesitan para ir al cole, qué hace falta comprar en la casa, qué citas médicas tienen... todo se lo preguntan a ellas. ¿Por qué? ¿Es falta de interés, de implicación, o algún tipo de gen malévolo e implícito al género masculino que les impide ocuparse de sus hijos igual que las mujeres?

Por supuesto, no quiero generalizar, mis propios hermanos son el ejemplo absolutamente contrario a todo lo que he dicho. Ellos cocinan, hacen las taras domésticas y cuidan de sus hijos igual que sus mujeres. Y eso, creo, se lo deben a mi madre, que siempre nos encargó las tareas domésticas a todos por igual. Por eso quiero pensar que esta falta de implicación se debe aún a una cuestión cultural solucionable... ¿en qué generación?

Desde aquí pido la opinión de los hombres sobre el tema 'conciliación familiar'. No descarto pensar que tal vez muchos de ellos tengan jornadas laborales aún más largas y estresantes que las de sus compañeras, o que sí estén repartiéndose equitativamente las tareas domésticas, o que incluso sean ellos los que cuiden de sus hijos en lugar de sus mujeres...

 

# miércoles, 07 de diciembre de 2011 11:19

Comer bien: renovarse o morir

A cierta edad, y hablo a partir de los 30, hay que tomar una decisión, a mi entender, muy importante: cuidarse o dejarse. Y no me refiero solamente al aspecto físico, sino a la salud. La adolescencia, la década de los veinte, es la etapa de las locuras, de los excesos, de las tonterías... Cuando fumamos, bebemos, comemos comida basura, dormimos poco, pasamos de hacer ejercicio y el cuerpo lo aguanta todo. Pero a partir de los 30 las cosas cambian, ya no pierdes peso con tanta facilidad, ya se empiezan a marcar las primeras líneas de expresión, comienzas a no aguntar tan bien los excesos...

Ese, para mí, es el momento clave, ya que cuanto antes adoptes unos buenos hábitos alimenticios y de vida, mejor. Y no me refiero a tener que dejar de salir y quedarse castamente en casa para dormir todos los días 9 horas, no probar el alcohol o no entrar jamás a un establecimiento fast food. Hablo de empezar a actuar con cabeza, de ser inteligente y empezar a compensar los excesos con una alimentación lo más sana posible y unos buenos hábitos. De eso dependerá que envejezcamos con salud, un buen aspecto físico y que nos mantengamos jóvenes durante más tiempo.

Lo ideal de este proceso de toma de decisiones y buenos hábitos es que además resulte placentero. Por lo menos ese es mi caso, no me cuesta nada no entrar en burguers porque realmente no me entusiasma ese tipo de comida, disfruto mucho más comiendo platos mediterráneos o alimentos más naturales. Entre el star system, y como su propia entrenadora personal afirma, Gwyneth Paltrow me parece un buen ejemplo a seguir: es una mujer que se cuida a través de la alimentación y el ejercicio físico, pero que disfruta con una buena comida, como demuestra cada vez que pasa por España. De hecho, en su web ofrece muchos trucos y recetas de cocina ricas y sanas. Según Tracy Anderson, la coach de la que os hablaba, Gwyneth es muy constante y trabaja duro para mantener los resultados. Porque, no nos engañemos, cuidarse requiere esfuerzo y debe ser algo de por vida por muy esclavo que suene.

Esta misma entrenadora recomineda en su web un programa de alimentación y ejercicio para cambiar el cuerpo y mejorar la salud, dirigido no sólo a estrellas sino a personas que trabajen ocho horas en una oficina. Porque, y esto no es sólo privilegio de los famosos o de la gente con mucho dinero para contratar un entrenador personal, todos podemos cambiar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra salud. En nuestras manos teemos las dos herramientas más poderosas y baratas: la alimentación y la actividad física.

Nuestro aspecto físico es importante, ya que está directamente relacionado con nuestra autoestima y determina nuestras relaciones sociales pero, por supuesto, no es la única razón para querer adoptar uno buenos hábitos de vida. Comer mal, rápido y poco variado o fresco, puede acarrearnos graves problemas de salud (desde malas digestiones a diabetes, obesidad o cáncer) y hacernos envejecer antes de tiempo. Como dice la doctora Irina Matveikova en su libro Inteligencia digestiva, "el sistema digestivo tiene una capacidad de recuperación muy rápida. Si empiezas a cuidar tu alimentación, en sólo quince días notarás grandes cambios".

La medician antiaging o el coaching antienvejecimiento es el resultado de esta preocupación de la que estamos hablando por preservar la salud y la juventud durante más tiempo. Hasta ahora técnicas no tan desarrolladas en nuestro país, me encanta la iniciativa de María Talavera y Carmen Giménez- Cuenca, que han puesto en marcha talleres y cursos sobre anti-aging para mujeres de todas las edades. Nutrición, desintoxicación, ejercicio físico, control del estrés, gestión de las emociones, desarrollo de la autoestima, sexualidad, neuroplasticidad, humor, imagen... estas expertas reeducan a las mujeres en todos estos aspectos de la vida para hacerlas sentir poderosas, enérgicas, amorosas, equilibradas y jóvenes independientemente de su edad. Puedes informarte en Followlead (Tel. 670443435).

¿Pensáis también que todos podemos envejecer mejor cuidando nuestros hábitos de vida? ¿Cómo os cuidáis vosotros?

 

# lunes, 05 de diciembre de 2011 10:53

Ligarse a un 'bollicao'

A lo largo de la vida de este blog he escrito diferentes post acerca de las relaciones de mujeres maduras con hombres más jóvenes que ellas, y creo que el tema sigue dando de qué hablar. No sé vosotr@s, pero yo cada vez vez veo más relaciones o parejas de este tipo en mi entorno. Recientemente unos amigos míos que encajan totalmente en este perfil -ella 37, él 30- han sido padres; el viernes quedé con una amiga de 39 quer está empezando a salir con un hombre de 30; en la tele no dejo de ver a Terelu paseando su amor con el piloto Carlos Pombo (ella 46, él 41); ¿quién no se sorprendía con la historia de Shakira y Piqué, ella 34 y él 24?

Y francamente, me encanta. Parece que por fin hemos superado los tabús y los complejos y muchas mujeres salen sin complejos con hombres bastante más jóvenes que ellas. Entre los famosos hay numeroso ejemplos: Kylie Minogue (43) y el guapísimo Andrés Velencoso (33), los actores Valeria Bruni Tedeschi (47) y Louis Garrel, Eva Longoria (36) y Eduardo Cruz (26) o los 'malogrados' Demi Moore, increíble a sus 49 años, y el 'cañón' Ashton Kutcher (33). Es cierto que estamos hablando de mujeres bellísimas al margen de su edad, pero creo que el fenómeno "mujer madura con bollicao" se está extendiendo cada vez más entre la población femenina debido a que las mujeres cada vez están más guapas y más jóvenes a los 30, 40 e incluso 50 (¿No os siguen pareciendo Demi Moore o Sharon Stone impresionantes) pero, sobre todo, que por fin las féminas hemos superado el miedo al 'qué dirán'.

¿Qué nos aporta un hombre joven? Frescura, energía, alegría... y, por qué no decirlo, belleza y buen sexo. Porque a cierta edad muchos hombres, como dicen 'mis amigas maduras que salen con bollicaos', se vuelven aburridos, perezosos, no tienen ganas de salir y pierden interés y facultades en el sexo. Mientras que muchas mujeres a esa edad comienzan a disfrutar de una vida sexual plena y muy activa. Algunas, ciertamente, están enganchadas a sus novios más jóvenes por el sexo, pero realmente son la minoría. Creo que se trata más bien de haber abierto nuestra mente a cualquier pareja, no necesariamente un hombre de nuestra edad o preferiblemente mayor como la sociedad les imponía a nuestras abuelas. Simplmente, el abanico de posibilidades se ha ampliado para las mujeres frente al monopolio de parejas más jóvenes que antes ostentaban los hombres.

Por supuesto, estar con un hombre más joven sobre todo si la diferencia de edad es notable, también tiene sus riesgos e incovenientes. Pasado un tiempo, cuando la relación avanza, algunas mujeres comienzan a pensar en "qué pasará cuando yo tenga 60 y él 40", cuando la experiencia y madurez dejen de ser un atractivo y un valor añadido para sus jóvenes amores... Muchas mujeres temen entonces ser abandonadas por chicas jóvenes.

Como leí en un artículo publicado en una conocida revista femenina, también existe el llamado 'síndrome cougar town', es decir, el caso de mujeres maduras, atractivas y poderosas que siempre están a la caza de hombres jóvenes. El máximo exponente de este síndrome sería Madonna, de quien afirma el artículo, biscaría sentirse joven a través de sus amantes. Y creo que de esto hay bastante en el caso de mujeres maduras que salen con hombres másjóvenes, que las hacen rejuvenecer y ver la vida de una forma más alegre y divertida. Pero también creo que, actualmente y por suuerte, simplmente ocurre que una mujer se enamora de un hombre más joven sin habérselo planteado, se enamora de una persona al margen de su edad.

Lo que el artículo que os he comentado recomendaba a las mujeres que salen con hombres más jóvenes es asumir su edad y no pretender retroceder a la de sus parejas, cambiando su forma de vestir o comportarse, o pretender integrarle en tu círculo social... que le dobla la edad.

Solamente he tenido una pareja más joven que yo, cuatro años, siempre me han gustado los hombres algo mayores que yo o al menos de mi edad. Reconozco que tal vez me haría sentir insegura estar con un hombre diez años más joven que yo, pero también tengo claro que uno no elije de quién se enamora, y en esta sorprendente vida, todo es posible...

Esta vez, mi pregunta va dirigida al público masculino más joven: ¿qué os atrae de las mujeres más mayores que vosotros?

 

# viernes, 02 de diciembre de 2011 9:23

Enfadarse ¿es bueno?

Yo no suelo enfadarme, o al menos no de forma agresiva ni escandalosa, por eso me violenta tanto ver a alguien hecho un energúmeno, gritando o dando golpes a las puertas por un simple enfado. Aunque estoy intentando entender los típicos enfados masculinos porque veo que muchos hombres reaccionan así, entre ellos mi novio, y para ellos es una descarga necesaria. Mis amigas también me dicen qmue yo tengo mucha capacidad de contención, pero que no todo el mundo es así.

En mi afán por intentar entender la naturaleza del enfado y discenir si en los hombres, como algunas otras de mis amigas dicen, "viene de serie", encontré un artículo muy interesante en la revista Psychologies que os resumo a continuación. Porque, como yo imaginaba, se puede uno enfadar sin explotar...

Según este artóculo el enfado es una reacción natural que nos permite afrontar las amenazas y establecer los límites con los demás. Según los expertos que opinan, no hay que eliminarlo o evitarlo sino  aprender a canalizarlo y regularlo. ¿Por qué se produce? Por una frustración o hecho que juzgamos como inaceptable, injusto o inconveniente. Pero claro, cada persona tiene una interpretación subjetiva y diferente de lo que es inaceptable, unos tienen los límites más altos que otros...

También se da el caso totalmente contrario, el de las personas que reprimen e interiorizan el enfado para que los demás no vean lo que sienten aunque eso pueda repercutir en nuestra salud. Esto me pasaba a mí mucho de jovencita, algo que tampoco es saludable porque se va a acumulando y generándote una grandísima frustración interior. Pero sí me parece bueno y razonable intentar no perder el control cuando nos enfadamos y mantenernos dentro de unos límites normales, tanto por uno mismo como por los demás.

Ahora me río, pero al principio me asustaba un poco cuando mi novio, después de dos horas de conversaciones con una conocida compañía telefónica, explotaba y tiraba el router contra el suelo. Aunque después de mi experiencia con la misma compañía reconozco que he estado a punto de estrellar el teléfono móvil contra la pared y luego saltar encima. O cuando se enfadaba por algo que no había salido como él quería y le daba un puñetazo a lo primero que se le ponía por delante. Por supuesto, jamás a mí, conmigo es un auténtico caballero, pero supongo que las mujeres sabéis perfectamente de lo que os hablo, es su forma de liberar la frustración. Y la verdad es que les funciona, porque al rato ya se les ha olvidado.

Pero una cosa es una descarga de tensión o liberación de emociones, como cuando nosotras les gritamos a nuestras parejas o nos enfadamos terriblemente por una tontería porque estamos alteradas hormonalmente. Y otra es dejarse llevar por las ira, una expresión la mayoría muchas veces irracional, inoportuna e infantil. Cuando uno va haciéndose adulto y madurando lo normal es sea capaz de controlar los enfados. Porque hay gente que se enfada por absolutamente todo, algo que no entiendo ni aguanto... No sé para vosotros, pero para mí la gente que es capaz de enfadarse con educación, sin gritar ni alterarse, es tremendamente inteligente.

La ira, el enfado o la rabia son razonamientos emocionales, como dice el artículo, que aparecen como una señal de alarma. Pero, como explica la psicóloga clínica norteamericana Harriet Goldhor Lerner, a menudo nos negamos a escuchar por qué los demás están enfadados y frecuentemente somos nosotros mismos quienes preferimos callarnos, especialmente en le caso de las mujeres. Según Lerner esto es así porque socialmente vemos el género femenino como las cuidadoras, las pacifistas, las que estabilizan a los demás. Yo, desde luego, me encuentro dentro de ese perfil, me paso la vida mediando, calmando, quitándole importancia a los denfados ajenos... y a veces me cansa un poco que los demás no sena capaces de hacerlo también. de evitar el conflicto. 

"Porque si las mujeres mostramos cólera nos volvemos vulgares, perdemos nuestra feminidad o incluso nuestro carácter maternal o atractivo sexual". Yo no diría tanto como esta psicóloga pero sí reconozco que me resulta vulgar e insoportable oír a una mujer gritar, sobre todo a la típica adolescente descontrolada. Aunque también creo que las muejres deberíamos alzar más la voz y mostrar nuestro enfado ante determinadas situaciones, sobre todo cuando hablamos de desigualdades de género o amistades vampirizantes. Por mi experiencia, y por lo que mis amigas y mi pareja me dicen, es raro que yo me enfade, pero cuando lo hago me pongo tan seria y hablo con tanta calma que todas se asustan más y me hacen más caso que si me pusiera a dar gritos.

El problema, como dice el artículo, es que la cólera no desparece solo con evitarla, reprimirla o actuar como si nada hubiera ocurrido. El secreto está en encontrar el término medio entre reprimir el sentimiento, que tarde o temprano saldrá, y tener un comportamiento agresivo o violento. Si éste es el caso, creo que es absolutamente necesaria la ayuda psicológica.

Otra cosa que me llama la atención en el enfado es lo que le dura a cada persona y lo rencorosas que pueden llegar a ser algunas. Cuando me enfado por algo que considero injusto no suelo gritar, pero sí necesito que me dejen tranquila hasta que se me pase, como le ocurre a muchos hombres. Pero suele durarme muy poco; una vez que me calmo, suelo hablar del tema (casi siempre evito hacrelo en caliente, suele ser un error) y acto seguido se me olvida, no soy rencorosa y odio los reproches. De hecho, creo que no hay nada que me produzca más rechazo que alguien enfadado, gritando, descontrolado y haciendo reproches, ya sea hombre o mujer.

No sólo es importante controlar los enfados por nuestro entorno, sino por nuestra propia salud. Como dice el artículo, cuando la mente no puede manejar los conflictos, el cuerpo sufre las consecuencias: dolores de espalda, úlceras, insomnio y hasta depresión. Si no queremos somatizar los síntomas, hay que saber canalizar esta emoción de manera adecuada, y a veces puede ser necesaria la ayuda de un experto.

¿Os enfadáis mucho?

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