Depresión, una palabra que me hace temblar. Yo misma padecí una en la adolescencia, una etapa muy delicada en las chicas. A mi alrededor me he quedado sin dedos de las manos para contar a las personas queridas que la han padecido o la padecen actualmente, y más dada la situación del país. Por eso cualquier noticia que hable de soluciones me llama la atención, sobre todo cuando no se trata de medicación o tratamientos caros sino de algo tan sencillo y barato como caminar, algo que yo, instintivamente hice en su momento y que ahora ha adoptado como parte de su rutina de curación una persona muy querida de mi entorno. Y es que no me canso de decirlo, caminar es el mejor ejercicio que hay y el más beneficioso para el cuerpo y la mente.
Y tengo razones científicas para corroborarlo: investigadores
de la Universidad de Stirling, en Escocia, aseguran que una simple caminata tranquila
puede ser un componente importante a la hora de combatir algunos síntomas de la
depresión, un trastorno mental que afecta a una de cada diez personas a lo
largo de su vida.
Así se desprende de una revisión de ocho estudios con un total de 341 pacientes
publicada en la revista 'Mental Health and Physical Activity', con la que han
tratado de corroborar el papel que puede jugar la actividad física como parte
del tratamiento de esta dolencia.
Los autores del informe sostienen que "caminar es una intervención
efectiva de la depresión" y tiene un efecto similar a otras formas más
enérgicas de ejercicio físico.
Sin embargo, según han explicado en declaraciones a la BBC recogidas por Europa
Press, la ventaja de caminar es que "la mayoría de personas puede hacerlo
fácilmente, genera poco o ningún coste económico y es relativamente fácil de
incorporar a la rutina diaria". Efectivamente, esto es lo que hace de caminar mi ejercicio preferido: ¡todo el mundo puede hacerlo y los beneficios son enormes!
Para el profesor de la Universidad de Exeter Adrian Taylor, el ejercicio es una
distracción de las preocupaciones, lo que da una sensación de control y libera
hormonas del "bienestar". Yo, cuando tengo un día malo, de mucho trabajo o algo decaído, me voy al centro a darme una vuelta viendo gente, escaparates, despejándome y sintiendo la agradable sensación de moverte. Al poco rato de estar caminando notas cómo la mente va aflojando y empiezas a sentirte mejor, a olvidar los pensamiento negativos y obsesivos y a encontrarte mejor.
No obstante, todavía debe investigarse esta potencial terapéutico del
tradicional paseo ya que, según apuntan, todavía hay preguntas abiertas sobre
la duración y la rapidez en que se debe hacer ese ejercicio, además de si ha de
realizarse en lugares cerrados o abiertos. Para mí lo ideal es caminar al aire libre, si puede ser por el campo, aunque a mí me encanta hacerlo por la ciudad. ¿El tiempo? A mí se me pasa volando, pero al menos media hora.
En una investigación similar, la organización benéfica de la salud Mental Mind
ha demostrado que pasar tiempo al aire libre ayuda a mantener la salud mental. El director de esta entidad, Paul Farmer, ha reconocido que "lo importante
es encontrar un tipo de ejercicio con el que uno disfrute", para lo que es
necesario probar diferentes actividades, "ya sea caminar, montar en
bicicleta, dedicarse a la jardinería o incluso nadar en aguas abiertas". Totalmente de acuerdo, otra cosa que me hace sentir de maravilla es estar al aire libre, ya sea en una terraza tomando algo, en un jardín, una playa, una piscina o un monte.
"Hacer ejercicio con otros puede tener incluso un mayor impacto, pues
brinda una oportunidad de socializar, simplemente reír y disfrutar una pausa de
la familia y el trabajo", ha admitido. Como os contaba, esta persona de mi entorno que está pasando por un proceso de depresión sale a caminar con su marido, algo que le da ánimos, fuerzas y la hace sentir más segura. Y, algo muy importante también, porque a la vez que camina de forma tranquila y suave, habla, se desahoga, cuenta lo que siente.
Continuando con el tema de la depresión, algo que uno no puede evitar padecer, sí he de decir que también me he encontrado con el caso de personas que se instalan en los problemas, el victimismo y el drama, culpando siempre a los demás y a las circunstancias desfavorables de sus problemas. Seguramente sin darse cuenta, pero con ello no sólo se machacan más a sí mismo sino a los que les rodean y les quieren. Y como también conozco a gente en esta situación, me ha gustado otra noticia que he el leído y que se complementa muy bien con la anterior.
Empatizar
con la otra persona, preocuparse de su estado, y ayudarle en todo lo posible es
una manera de reducir la percepción de los problemas propios y, por tanto, de
alcanzar la felicidad, sostiene el periodista y escritor Francesc Miralles,
autor del libro '365 ideas para cambiar tu vida. Hoy puede ser un gran día'.
"Vaciarte de ti mismo para llenarte de los demás" es, en su opinión,
la "manera directa" de llegar a la meta de la felicidad. Por lo que
considera positivo que alrededor exista una "interacción muy alta",
que posibilite escuchar y "echar una mano" al otro. "En el
momento en el que estamos dedicados al otro, ese tiempo no lo dedicamos a
nuestros problemas", asegura en una entrevista a Europa Press.
Miralles reconoce que el optimismo está marcado genéticamente aunque matiza que
existan otros factores, como la educación o la actitud de los padres, que son
determinantes a la hora de que la persona afronte de una manera u otra las
dificultades que se interponen en su camino. "Si tus padres son pesimistas, sienten miedo, tienen ansiedad, los hijos
lo perciben", asegura el escritor, quien pone por ejemplo a los
descendientes de pilotos de coche, que están acostumbrado al éxito, y que tiene
otro tipo de actitud.
En relación a si esta forma de ser puede reconducirse con el paso del tiempo,
Miralles pone como límite los 30 años ya que, a partir de entonces, la conducta
no es tan "moldeable". En este sentido, sobre los libros de autoayuda que aportan consejos para ir
cambiando la actitud y la mentalidad progresivamente, el periodista argumenta
que "han existido siempre y que hay unos mejores que otros". No
obstante, considera que "no hacen daño a nadie" y que no es cómo
elegir a un "mal terapeuta", que puede hacerte "sumergir"
en un aspecto personal no aconsejado.
Miralles también habla de algo que nos preocupa a todos y que está provocando muchas depresiones: considera que la actual coyuntura
económica puede ser la oportunidad de reinventarse y, en este sentido, apunta a
todas inquietudes artísticas que están brotando en estos momentos, a
consecuencia del aumento de tiempo de libre de los que pierden su empleo.
Sobre la pérdida de poder adquisitivo, este especialista argumenta que no puede
suponer un obstáculo a la felicidad. "Hay que bajar el listón",
acostumbrarse a vivir con los medios con los que se cuente, y ser más
previsores, argumenta. De este modo, alude a Buda, quien señalaba como
principal fuente de infelidad el hecho de que no haya límite para tener lo que
se desee. "Tienes una armonía con lo que tienes y aniquilas el
deseo", apostilla.
La situación actual ha sido la responsable, prosigue Miralles, de que algunas
personas que han perdido su trabajo hayan descubierto habilidades o vocaciones
ocultas. También de que la sociedad haya reforzado valores como la
espiritualidad, sensibilidad y solidaridad. Con todo, el periodista apuesta porque,
cada persona, tenga un proyecto vital y encuentre una actividad con la que se
sienta especial.
Por otra parte, el autor de '365 ideas para cambiar tu vida. Hoy puede ser un
gran día' se ha referido al continuo bombardeo de noticias negativas que
provienen de los medios de comunicación, al señalar que fomentan un estado de
ánimo negativo. En este sentido, apuesta por la creación de una sección de
'emprendedores', que pueda servir de ejemplo para el resto de ciudadanos.
En relación a su libro, informa de que es una recopilación de sus 12 años
dedicados a la divulgación de artículos de psicología y de un
"recordatorio" de las actitudes que conforman la felicidad humana. "Es un libro muy completo en el que se recoge temas como la inteligencia
social, empatía, neurología", señala este autor, quien aconseja que el
lector lo vaya leyendo poco a poco y vaya indagando en "sus propios
procesos".
Las dos noticias que os he comentado me han resultado muy interesantes. ¿Mi conclusión? Planteándola de forma muy breve: caminar, pensar más en los demás que en nosotros mismos y tratar de ser felices con lo que tenemos nos puede ayudar mucho a esquivar la depresión.