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Dentro de las revisiones rutinarias que se le hacen a la mujer embarazada es tomarle la tensión arterial en cada consulta. No es cuestión baladí.
La hipertensión es un asunto muy serio siempre que se padezca y en el embarazo, también. Si sucede, hay que controlarla. Durante el embarazo es una de las complicaciones más frecuentes ya que se presenta del 7 al 10% de todas las mujeres gestantes.
Cuando existe este cuadro durante este período se la denomina enfermedad hipertensiva del embarazo e incluye una gran diversidad de procesos que tienen como factor común la presencia de hipertensión arterial durante la gestación.
Es causa de otras complicaciones tanto en la madre como en el bebé, ya que puede provocar retraso en el crecimiento intrauterino, parto prematuro, muerte intrauterina, o secuelas posnatales.
Se considera tensión arterial normal cuando la presión sistólica sea menor de 120 mm de mercurio y la diastólica de 80 mm la diastólica. Cuando la diastólica es igual o mayor de 90 y la sistólica de 140 se dice que existe hipertensión arterial. (Esto te lo puede explicar tu farmacéutico).
Existen cuatro clasificaciones de la presión arterial durante el embarazo:
• Hipertensión arterial crónica o previa al embarazo.
Es la hipertensión que aparece (como mínimo) 20 semanas antes de la gestación.
• Hipertensión arterial inducida por el embarazo o preeclampsia
Se desarrolla como consecuencia del embarazo y en general desaparece después del parto.
• Hipertensión arterial crónica sobre la cual se agrega una preeclampsia
Es la hipertensión que apareció 20 semanas antes de la gestación y que luego se complica con la hipertensión inducida por el embarazo o preeclampsia.
• Hipertensión arterial transitoria o gestacional
La hipertensión arterial transitoria, también denominada hipertensión gestacional, es la que aparece generalmente tardíamente en el embarazo. Es leve o moderada, sin proteinuria y desaparece después del parto.
CONSECUENCIAS (NEGATIVAS) DE NO TRATAR LA HIPERTENSIÓN
En el feto se puede producir un retraso de crecimiento por alteraciones en la placenta y sufrimiento fetal derivado de ello.
En la madre la tensión elevada afecta a la capa más interna de los vasos, el endotelio, de diversos órganos además de producirse vasoconstricción.
En el riñón se pueden producir lesiones en los glomérulos (los filtros de la sangre) disminuyendo su función, la filtración glomerular. Puede durar tiempo después del parto.
Las plaquetas se pueden adherir al endotelio disminuyendo su número en la circulación. Además se pueden asociar alteraciones de la coagulación por consumo de sus factores.
En la retina la patología endotelial se manifiesta como pequeñas hemorragias y edema.
En el cerebro se puede inducir también edema con riesgo de convulsiones (a lo que se llama eclampsia) aunque la TA no sea muy alta.
Cuando la preeclampsia es severa también puede afectar al hígado elevándose los enzimas y con riesgo de hemorragia subcapsular y necrosis periportal (la muerte de las células de esa zona del hígado).
Pero, ¡todas tranquilas! Se puede (y se debe) tratar. ¿Cómo?
No difiere mucho de los tratamientos utilizados para la hipertensión arterial inducida por el embarazo. Una forma eficaz de controlarla de una mujer en este estado es que se la tome periódicamente en su casa. De esta forma, se evita la confusión que pueda derivarse de la habilidad de la TA (tensión arterial) y que puede elevarse al llegar a la consulta del médico. Esto también permite saber cuál debe ser la actividad física que puede hacer la madre para controlar adecuadamente la TA. La mujer debe presentar los datos recogidos de la TA cada vez que acude a la visita prenatal para control del embarazo. Debe valorarse la necesidad de tratamiento farmacológico porque no siempre es necesario hacerlo durante todo el embarazo. A mitad del embarazo se reduce levemente la TA y puede ser una TA adecuada pudiéndose evitar la medicación.
A diferencia del tratamiento de la hipertensión arterial fuera del embarazo, la mujer no debe hacer excesivo ejercicio físico. Por el contrario, se beneficia de hacer reposo relativo, reduciendo su actividad física y descansando más tiempo. Así mejora la perfusión sanguínea (la llegada de sangre y, por lo tanto, de nutrientes) a la placenta y al feto. No se debe reducir la sal de la dieta. Esto se recomienda sólo cuando antes del embarazo se sabía que la TA era especialmente sensible a la restricción de sal. Entonces, y cuando existe alteración en la función del riñón, puede ser beneficioso disminuir la cantidad de sal la dieta.
Son claramente perjudiciales el alcohol y el tabaco.

Cuando el reposo no es suficiente para el control adecuado de la TA y persiste igual o mayor de 100 debe iniciarse el tratamiento farmacológico para evitar complicaciones vasculares y preeclampsia. Es dudoso el beneficio del tratamiento a ultranza de la TA especialmente cuando no llega a 100 porque al reducirse ésta, también disminuye la llegada de sangre a la placenta y puede ser perjudicial. El fármaco más utilizado por no tener efectos adversos para el feto ni la madre es la a-metildopa. Otro fármaco con su misma acción, en el sistema nervioso central, es la clonidina, también usada en el embarazo. Con mecanismos de acción distintos están el labetalol, la nifedipina y la hidralacina. Los inhibidores del enzima de conversión (IECAs) que se utilizan con frecuencia y son eficaces fuera del embarazo, no deben utilizarse durante éste. No son adecuados los diuréticos.
Existen muchas razones por las que una mujer embarazada pueda padecer hipertensión pero un factor importante es el exceso de peso. Por ello es tan importante cuidarse en el embarazo. No se trata de hacer dieta sino de comer bien, de manera sana y equilibrada, esto es olvidarse de los fritos, bollería industrial, dulces, exceso de carnes rojas, siempre mejor plancha y carnes blancas, mucha fruta, verdura, hidratos de carbono fundamentales ¡a diario! (son la gasolina del cuerpo) y siempre, siempre, mucha agua (sí, ya sé que se va todo el rato al baño pero es fantástico hacer trabajar así al riñón).
Estos datos los he recogido de la página oficial de la Clínica Universitaria de Navarra (por si deseas ampliar información)
¡Que tengas un buen día!
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