Desde el punto de vista de la significación social y del impacto sobre
el mundo, probablemente los coches son el equivalente del siglo XX a
las grandes catedrales góticas. Sustentadores del desarrollo económico,
rectores del urbanismo de las ciudades, objeto de devoción de los
ciudadanos, y a la vez tormento que les oprime.
Pero
también son objetos estrechamente relacionados con el arte, con el
diseño y con la creatividad. Desde los encendidos versos de Marinetti
poniendo al automóvil por encima de la Victoria alada de Samotracia hasta
los diseños de Romero Britto sobre el nuevo Volvo V50, el automóvil ha
andado siempre a revueltas con el arte en el sentido más amplio del
término.
Desde este blog, trataremos de resaltar y analizar esta
relación Arte - Diseño - Automóvil - Sociedad, mediante artículos,
reportajes y ensayos que den a conocer aspectos nuevos y transversales
de esta apasionante relación que se desarrolla desde hace más de cien
años.
P.D: Quizá algunos hayan reconocido ya la frase que da
nombre al blog, extraida de un spot de Audi que, a principios de los
años 90, iniciaba una época dorada en la publicidad televisiva del
automóvil. En él, un hombre quedaba abstraido a la puerta de un
aeropuerto sin poder recordar dónde estaba el depósito de su A6
TDI...¿Donde está el depósito...?