Como antítesis del gran coche, depredador de la ciudad y la carretera,
que fue el totem y el dios de los años centrales del siglo XX (coches
como el Ford Mustang Fastback en Estados Unidos, y quizá los diversos
Mercedes S y SL en Europa), en los últimos años del siglo XX, me atrevo
a decir que como consecuencia de vehículos como el Authi Mini, el
Renaul 4 y 5 y el Peugeot 205, los vehículos pequeños se han convertido
en una suerte de contrapunto a aquella visión del gran coche como
referencia. Los coches pequeños son símbolo de la sociedad moderna,
masificada, escasa de espacio, con urbanismos caóticos y a caballo de
la pobreza y el capricho. Probablemente son los últimos coches que van
a ser vistos como una alternativa mejor al mundo, antes de que el
automóvil pase a ser visto por completo como un enemigo mundial. Por
ello, los diseñadores y los publicistas fijan sus ojos en estos
productos. Como referencia de la modernidad y la juventud, y como
principal artículo en los objetivos de ventas
La importancia
iconográfica de los coches pequeños en la sociedad actual hace que sean
los preferidos a la hora de realizar intervenciones a caballo de dos
mundos, entre la moda, el diseño y el comercio. Si Warhol o Calder
plasmaron sus pinturas sobre rugientes y poderosos BMW de carreras, hoy
en día priman otros intereses.
Es el caso del experimento realizado entre Ford, el diseñador Bruce Oldfield y el director Jonhatan Frakes. Para el remake de "Thunderbirds"
se realizó una serie especial del Ford StreetKa, decorado totalmente en
Rosa, que sería el coche de Lady Penélope. En el proyecto de Ford, se
incorporó la posibilidad de diseñar un vestido con algunas piezas del
Ka recién preparado, para lo cual se recurrió a Bruce Oldfield,
reconocido modisto británico de larga trayectoria en el mundo de la
alta costura, y que ha trabajado para varias familias reales.
El
resultado fue el de la fotografía, un vestido con un corsé de fibra de
vidrio, falda y sombrero realizado con los materiales de recubrimiento,
y animado por algunos mazos de cables de la electrónica del Ka. El
vestido, destinado a ser subastado, fue valorado en 15000 libras.
Asi,
un coche auténticamente de capricho y bastante poco asequible, como el
StreetKa, actor de una película, y a partir del cual un modisto de alta
escuela crea un vestido que tiene poco de interesante y mucho de
barraca de feria, para ser subastado, eso si, en esas subastas
benéficas donde las familias de la nobleza compran su imagen
caritativa. Mi interés en este blog es atender las diversas
intersecciones entre manifestaciones artísticas y creativas y el mundo
del automóvil. Pero eso no garantiza que éstas tengan interés artístico
ni creativo. Este es un buen caso.
*Información obtenida a partir de http://www.seriouswheels.com/top-Ford-Streetka-Dress.htm