El nuevo Mini, fabricado por BMW, es un ejemplo de sólida operación de
marketing sobre un producto que, de por sí, tiene muchas virtudes. En
otro post analizaré con detenimiento los dos más célebres ejemplos de
"revival" de coches con aura de leyenda: el Mini y el VW Beetle. Por
ahora me conformo con adelantar que, en mi opinión, el nuevo Mini, en
parte por esa política de marketing y en parte por sus propios méritos,
se ha convertido ya en un elemento esencial de la iconografía de la
nueva modernidad, trascendiendo en mucho el ámbito de lo meramente
automovilístico.
La política de publicidad de Mini les llevó a apadrinar en 2005 el evento Life Ball,
una subasta benéfica para recaudar fondos que permitan luchar contra el
SIDA. En esta fundación coincide también Donatella Versace que, para la
pasada edición (julio de 2005) decidió aportar un coche decorado por
ella misma a la subasta. Lógicamente el coche fue un Mini, en este caso
en la versión descapotable (cabrio, o hasta roadster, para los
puristas).
La preparación de Versace es en cierta manera un
interesante experimento, dado que la transformación afecta a algunas de
las partes del interior, como la tapicería, con el emblema de la firma,
que más bien parece el escudo de Agamenón, con la cara de la Medusa
Gorgona. Este mismo emblema aparece en el pomo de la palanca de
cambios, y en los laterales de la capota. La carrocería queda decorada
con unas formas vegetales doradas, de claro recuerdo clásico y
renacentista, sobre un fondo negro intenso. La transformación fue
realizada en Viena.
Si el resultado final del coche no es
demasiado de mi gusto, es justo reconocer que está plenamente dentro de
la identidad más esencial de Versace. El motivo de las hojas doradas
puede verse también en una interesante edición especial firmada por
Versace del teléfono móvil Nokia 7270 en
la web de Nokia Austria, una edición limitada que, curiosamente, solo
se ofrece en la web austriaca. El conjunto, a primera vista efectista y
un tanto barroco (cosa por otra parte no extraña viniendo de donde
viene) se muestra sin embargo más elegante, especialmente en lo
relativo a la carrocería, al observarlo con más detenimiento. Los
"complementos" como faros, capota o pomo de pedrería (inevitable
recordar los inefables pomos con moluscos y arena de mar que adornaron
tantos y tantos Seat 131, 1430 o 127...) ya no resultan tan
convincentes. No obstante, lo interesante del Mini decorado por Versace
es la capacidad para prolongar una imagen corporativa y convertir al
automóvil, efectivamente, al igual que al teléfono móvil, en un objeto
más de su tienda de accesorios y complementos. Diseño en estado puro en
el coche, con un toque de distinción discutible pero personal.
*Información obtenida en http://www.seriouswheels.com/top-2005-Mini-Cabriolet-Donatella-Versace.htm