Entre las marcas de automóviles de cierto prestigio, aquellas que se
fijan en un público de alto poder adquisitivo, son frecuentes los
patrocinios y promociones de actividades no relacionadas con el mundo
del motor, desde la Volvo Ocean Race o el Volvo China Open, hasta los torneos de tenis patrocinados por Mercedes - Benz,
la presencia de estas firmas se rastrea en actividades un tanto
exclusivas afianzando la propia imagen de exclusividad y distinción de
las mismas. Como parte de esta estrategia de raíz comercial, estas
marcas suelen verse asociadas además, de una u otra manera, al mundo
del arte.
Aunque los ejemplos son muchos (próximamente iré
comentando y dando a conocer algunos de ellos) como caso interesante
quería destacar la colección de fotografías del alemán René Staud que Aston Martin
en serie limitada y autografiada, ofrece a sus clientes. Estrictamente,
una colección de fotografías no tiene por qué parecer una obra de arte
especialmente señalada, vanguardista o interesante. Sin embargo, la Colección René Staud para Aston Martin,
integra en su propia concepción la visión del automóvil como obra de
arte o, por ser preciso, como objeto de arte y diseño con fin
utilitario. Cada una de las imágenes es una composición fotográfica en
la que se pueden ver los diferentes modelos de Aston Martin junto a
algunas obras de arte de algunos de los artistas, arquitectos o
diseñadores más interesantes de los últimos años, como Tony Cragg, Rebecca Horn, o el arquitecto Jean Nouvel (autor de la ampliación del Museo Reina Sofía o del interesante edificio de la sociedad de Aguas de Barcelona)
Si bien el concepto de objeto utilitario de arte desciende de la propuesta de Arts & Crafts
enunciada por William Morris, en este caso la interesante serie de
fotografías de Staud hace confluir sobre cada imagen diferentes
muestras de arte. Los automóviles, en ocasiones firmados por
importantes diseñadores como Zagato,
como en el caso del Vanquish o el DB7, se colocan junto a las
creaciones de los artistas mencionados, y a la vez son encuadrados y
retratados en los sedosos y elegantes ambientes escogidos por Staud
para la realización de las imágenes. De esta manera, en la misma imagen
quedan integradas Fotografía, Escultura y Diseño, con la presencia de
estos automóviles realmente exclusivos como un Picasso.
Si bien,
como decíamos, la propia idea de una colección de fotografías no parece
descollante desde el punto de vista de la vanguardia artística, en este
caso la interesante forma en que se integran las distintas artes con el
automóvil, tenido este en cuenta como objeto artístico de diseño,
resulta suficiente para que traiga aqui esta mútiple obra. En lo
sucesivo iré dando a conocer algunos otros casos de los varios en los
que, como aqui, las marcas de automóviles, mediante su financiación o
sus propios objetos de diseño, se adentran en el mundo de las artes mayores decididamente.
Por
cierto, quizá alguien haya echado ya la cuenta. Efectivamente, un Aston
Martin, el DB5, fue el primer coche "Bond" en la célebre "Goldfinger".
Y, efectivamente, no tardaré muchoa incluir una serie de artículos
sobre una relación evidente e imprescindible: Automovil y Cine.