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Artículos - diciembre 2005

 

En "¿Dónde está el depósito...?" ya he hablado de pasada de las experiencias de unión de pintura actual y automóvil. En algunos artículos he tratado sobre algunos ejemplares de coches surgidos de la promoción publicitaria de películas (Ford Ka "Thunderbirds"), de la experiencia de diseñadores de moda (Mini "Versace", Opel Tigra Twintop "Gilles Deacon"), o de la oportunidad de un fenómeno de moda en relación al diseño gráfico (Nissan Micra "Jordi Labanda"). Pero estrictamente no deberíamos considerar esto como "automóviles obras de arte", sino más bien como Pintura sobre automóvil o Automóviles singulares.
La Pintura sobre automóvil es en realidad un hecho cotidiano cuyo origen probablemente está muy relacionado con la publicidad. Las hoy veneradas camionetas de reparto rotuladas de principios de siglo XX, muestra perfecta hoy en día de la estética "retro" siempre tan de moda, incorporaban sin embargo impecables muestras de arte contemporáneo en sus laterales: los rótulos, imágenes y logotipos inspirados en la cartelería moderna inaugurada por Toulouse - Lautrec, y la estética decorativa del Art-Nouveau (también llamado Jugendstil, en Alemania, Sezession, en Austria, y New Style en Estados Unidos y Reino Unido). Sin embargo, la distancia que separa un automóvil rotulado de una obra de arte sobre automóvil es tan nítida (o tan difusa) como la que separa a la pintura de vanguardia del diseño gráfico. Sobre esta delicada diferencia hablaremos en otro momento, por ahora me conformo con plantear que cuando me refiero a Pintura sobre automóvil hablo estrictamente de experiencias únicas de artistas decorando singularmente una unidad de automóvil con una obra única de arte.

Los casos de pintores interviniendo sobre automóviles para crear obras carrocerías decoradas como piezas únicas no son demasiados ni excesivamente conocidos. Sin ninguna duda, el conjunto de referencia en este sentido es la colección de coches pintados por artistas contemporáneos que BMW posee en su factoría de Spartanburg, en Carolina del Sur. Pero también hay otros casos reseñables, como el del diseñador Romero Britto, decorando un Volvo V50, o el interesante y poco conocido concurso convocado por Nissan y la Escuela de Bellas Artes de Barcelona durante el Salón del Automóvil de Barcelona de 2003. Y algunas otras piezas que iremos dando a conocer gradualmente. Prepárense pues para ver una espléndida colección de arte... sobre ruedas.

 

Uno de los objetivos de ¿Dónde está el depósito...? es incluir algunos artículos y reflexiones en torno al papel del automóvil dentro del cine, y de las relaciones entre ambos, ya sean estas comerciales, estéticas o ideológicas, y lo hagan de forma más sutil y soslayada o de manera clara y evidente.

Por ello, para iniciar esta línea de artículos, creo que la mejor experiencia posible es precisamente una producción cinematográfica de calidad, con grandes actores, buenos directores y gran realización, pero producida por...BMW.

Probablemente animados por la repercusión mediática de la aparición de los BMW en la saga de Bond, que en Goldeneye, El mañana nunca muere, y El mundo no es suficiente, se pasaba de los preciosos y británicos Aston Martin a los automóviles germanos, en la firma bávara pensaron que la unión entre coches y cine podía dar más de si que el patrocinio de una saga en decadencia. El proyecto The Hire vió la luz en 2001, como una serie de cortometrajes dirigidos por directores conocidos a nivel internacional, y protagonizados por actores de renombre, cuyo nexo de unión sería siempre un conductor que recibe encargos diversos, que interpreta Clive Owen, y un BMW. El objetivo era introducir un planteamiento nuevo dentro de la producción cinematográfica, destinado fundamentalmente a Internet, pero con un gran cuidado y gasto en la producción y realización. La serie se realizó en dos temporadas, completando ocho cortometrajes, todos ellos de duración inferior a los 10 minutos. Los directores fueron John Woo, Joe Carnahan, Tony Scott, John Frankenheimer, Ang Lee, Wong Kar-Wai, Guy Ritchie y Alejandro González Iñarritu. Además del poderoso Clive Owen, que luego fue postulado como un posible James Bond, por los capítulos pasan actores como Gary Oldman, Mickey Rourke o F. Murray Abraham, o artistas como Madonna, James Brown o Marilyn Manson.

Los cortos, de cuidada estética, y cada uno muy deudor de las filmografías de sus creadores, para bien y para mal, resultan un interesante experimento. En todos ellos se aprecia una potente realización, en algunos muy deudora de la estética del video-clip y el spot de tv, y una espléndida fotografía en todos los casos (que, no por casualidad, hace lucir mucho a los preciosos BMW que aparecen). Algunos de estos pequeños cortos parecen ser la historia desarrollada que queda insinuada en muchos anuncios de televisión, como Beat the devil, dirigido por Tony Scott . Otros tienen más estética y estructura de video-clip, precisamente como el dirigido por Guy Ritchie. Y algunos resultan un elegante y sedoso argumento desarrollado en unos pocos minutos, como el dirigido por Wong Kar-Wai.

Si bien en todos ellos se hace muy presente, en algunos incluso demasiado, el BMW, lo cierto es que en la mayoría el automóvil aparece perfectamente integrado en la historia y en la secuencia de planos con que se cuenta la misma, y en algunos de ellos especialmente, incorporando a la historia las formas curvadas y sensuales de un Z4 o las amplias superficies y grandes potencias lineales de un serie 7. Los coches tienen su propia personalidad también, y así Wong Kar-Wai hace a la protagonista de su corto conducir un ligero y femenino Z3, mientras que Alejandro González Iñarritu se sirve de un voluminoso X5 para la huida de Clive Owen después de una gran matanza en sudamérica, en unas secuencias llenas de dramatismo que recuerdan a otras luego vistas en 21 gramos.

The Hire plantea, como balance, algunas cosas dignas de mención y de interés:

  • Por un lado, la creación de una serie de producciones para Internet que, sin embargo, estaban realizadas con la misma calidad que cualquier película de distribución comercial.
  • Una firma de automóviles como patrocinadora de una producción automovilística, trascendía la mera aparición del super-coche de James Bond, y pasaba a incorporarse haciendo de los BMW un actor más de cada película, sin que por ello los cortometrajes se conviertan en un spot de tv.
  • El resultado de las producciones refuerza la línea de creaciones publicitarias de los últimos 10 años, especialmente las de BMW y el grupo VW, que avanzaban decididamente por el camino del Spot-Película, con una historia contada en pocos segundos.
La serie recibió algunos premios internacionales, como en el Festival de Publicidad de Cannes de 2002, así como en el Festival de Cortometrajes de Los Angeles en el mismo año. En 2003, la serie pasó a formar parte de los fondos del MOMA, como una muestra de producción audiovisual con un planteamiento integrado del espectáculo y el entretenimiento. La serie canceló el sitio web en el que se podía ver a través de Internet el 21 de Octubre de 2005, después de cuatro años de emisión. Independientemente de otras consideraciones, creo que es un hecho indudable que The Hire es un interesante paso en la diversificación de las miradas sobre el mundo del cine, pero también sobre el automóvil como actor dentro del mundo del cine, con su propia personalidad y características más allá de un objeto de atrezzo.

*Este artículo ha sido posible gracias a Juan Manuel Ortego Bielsa que me dió a conocer por primera vez esta estupenda experiencia cinematográfica

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