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Artículos - enero 2006

 

El BMW 3.0 CSL decorado por Alexander Calder fue el primero de una larga serie de BMW pintados por importantes artistas.

Alexander Calder es uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Junto con Henry Moore, su obra contribuyó decisivamente a redefinir el concepto de escultura. Sin embargo, a distinción de las experimentaciones de Moore con el vacio y la forma masiva, que tanto influyeron en artistas como Chillida, Oteiza, o, en paralelo a Moore, Gargallo, las obras de Calder fueron siempre en busca de una cualidad completamente ajena a la escultura clásica: el movimiento.

Calder (Pennsylvania 1898 - New York 1976), comenzó a tomar contacto con el arte en su infancia, y tras haber estado a punto de estudiar ingeniería, hecho de relevancia en su carrera posterior, empezó a realizar ilustraciones para algunas revistas. Trasladado a Paris en 1926, comenzó a desarrollar su "Circo Calder", una suerte de Performance con alambres y materiales encontrados, que comenzó a hacerle popular entre los artistas que en aquel momento vivían en la capital mundial del arte. A algunos de ellos, Calder les hizo unos interesantes retratos tridimensionales en alambre.
En los años '30, inventó la llamada Escultura en movimiento o Móviles, en parte por su colaboración conceptual con Marcel Duchamp. La escultura móvil era un concepto interesante e innovador, que ya había sido experimentado por los artistas de la Unión Soviética, con el conocido caso del Monumento a la Tercera Internacional, de Vladimir Tatlin proyecto que no llegó a ejecutarse. Sin embargo, el interés de Calder caminaba más por la línea de introducir el dinamismo y la mutabilidad en las formas, aparte de la propia idea de obra viva. Sus primeros "móviles" eran esculturas mecanizadas que se movían mediante una serie de motores, en lo cual volvía a aflorar el interés de Calder por lo mecánico e ingenieril (las obras mecánicas fueron de gran fascinación para algunos de los artistas de la época, como inmortalizó el conocido Manifiesto Futurista. Pero pronto abandonó las esculturas mecanizadas para avanzar hacia las esculturas móviles libres, que se movían en función de las solas corrientes de aire.
Ese fue el paso inmediatamente anterior a la interesante etapa de las grandes obras monumentales. Una de ellas, significativamente realizada para el Pabellón Español en la Feria Internacional de Paris en 1937, la "Fuente de Mercurio", que simbolizaba la lucha del gobierno republicano contra el golpe de estado fascista de Franco. Las esculturas exteriores de Calder pronto se hicieron un hueco en el imaginario de la sociedad de vanguardia de la época, y de paso en el de las futuras generaciones, mediante grandes obras como la "Viuda Negra"
La escultura y la obra de Calder se hizo famosa en los últimos años de su vida, cuando recibió varios encargos para obras exteriores públicas, como reclamo de su conocido nombre y en una época en la que comenzaba a crecer desmedidamente el culto al individualismo artístico.

Fue en los años setenta, poco antes de morir, cuando Calder recibió sus dos encargos más atípicos: decorar un avión comercial para la compañía Braniff, y el encargo del corredor Hervé Poulain para decorar el BMW 3.0 CSL con el que iba a correr las 24 horas de Le Mans de 1975.

En 1972, la compañía aérea Braniff compró a Frontier varios Boeing 727, uno de los cuales fue decorado por Calder con motivo del bicentenario de la declaración de independencia de los Estados Unidos. La unidad, rebautizada por Braniff como N408BN, tuvo una larga y azarosa vida, pasando por las manos de varias compañías, hasta que en 1984 le fue retirada la decoración diseñada por el artista americano con motivo de la absorción de Braniff por Hyatt Hotels. El N408BN, bautizado por los pilotos de Braniff como "Sneaky Snake" tuvo un impactante final. Después de desposeído de su más valioso tesoro, su pintura, el avión fue destinado al cine, para acabar ¡¡Destruido en 1995 una pavorosa explosión en "Bad Boys (Dos policias rebeldes)" la película de Michael Bay con Will Smith y Martin Lawrence!!

El BMW de Hervé Poulain corrió mejor suerte. En 1975, el corredor tuvo la idea de correr las 24 horas de Le Mans con un coche decorado por Alexander Calder. Pero Poulain ya había participado en 1973 en la redacción de una obra fundamental para los estudios sobre Arte y Automóvil, "El Arte y el Automóvil". Por tanto, la figura de Poulain fue fundamental para la creación de todos los hoy llamados BMW Art Cars. En las 14 participaciones en Le Mans, Poulain condujo el M1 pintado por Warhol (Próximamente en esta web), el 3.0 CSL de Stella o el precioso 320 de Liechenstein.
En 1975, Poulain, con el 3.0 CSL privado abandonó a las 9 horas de la carrera, cuando era quinto de la clasificación Scratch. Pero el coche causó tanta sensación que Poulain volvió al año siguiente con otro CSL decorado por Frank Stella, y en los sucesivos con diferentes diseños, como comentamos.
El diseño de Calder para el BMW CSL tuvo muy en cuenta sus colores predilectos para las esculturas móviles, colores cálidos, rojos, naranjas etc, llenos de vibración y dinamismo, y también la distribución asimétrica de los motivos y colores, con una preciosa diagonal sobre el techo, y las aletas en diferentes colores. El BMW de Calder es probablemente el paradigma de los coches decorados para BMW y Poulain, por su belleza y simbolismo, y por su calidad artística. El BMW CSL fue sin duda un vehículo que marcó época, hasta el hecho de que periódicamente la marca recupera esa siglas para alguna de sus creaciones más especiales, como el reciente M3 CSL.
El CSL fue a parar inicialmente al incipiente Museo BMW. BMW creó un museo para su Art Cars, además de comenzar una interesante acción de promoción cultural en campos insospechados para el sector del automóvil. Los Art Cars tienen una apretada agenda de exposiciones itinerantes en grupo e individualmente (el M1 de Warhol estuvo en Zaragoza en 2002 en la exposición "El juego en el arte del siglo XX). En la misma línea, BMW desarrolla eventos como un premio anual de Pintura para jóvenes artistas en, o, también vinculada al automóvil, la exposición "Auto-nom-mobile" inaugurada en Kassel en 2003. Pero no hay que olvidar, y esa es una de las motivaciones del inicio de este blog, que BMW participó activamente en la revolución de la publicidad televisiva del automóvil, con una campaña que hoy en día es ya un clásico, amado y odiado por igual..."¿Te gusta conducir...?"

Por su parte, Calder sigue siendo uno de los artistas fundamentales del siglo XX, y la participación en proyectos como el de Braniff y el de Poulain en los últimos años de su vida sin duda le aportan una dimensión aumentada y proyectada hacia los nuevos caminos del arte, que por otra parte siempre, desde sus inicios en Paris, había buscado. En 1992, el IVAM, centro de arte Julio González le dedicó una exposición antológica de la que queda un fabuloso catálogo editado que, aunque en la actualidad se encuentra agotado, puede consultarse en algunas bibliotecas públicas o universitarias sin dificultad.

*Fuentes: www.calder.org y www.bmwgroup.com
*Foto: www.bmwworld.com

 

Para cerrar el asunto del coche de Bond, y también para agradecer a todos los que habéis posteado comentarios vuestros halagos y animos, introduzco aqui el último dato sobre la subasta.

El coche fue efectivamente vendido el día de autos (cielos...), con el número de lote 115, por dos millones noventamil dólares (2,090,000 $), que pagó un pujante anónimo que sigo cruzando los dedos porque sea alguien que yo conozca (cielos, de nuevo...)

Enhorabuena a los premiados

*Foto: www.astonmartins.com

# domingo, 15 de enero de 2006 22:10

Martin, Aston Martin

 

Hace unos días, varios medios de comunicación dieron la noticia de que uno de los Aston Martin DB5 de James Bond iba a ser vendido en subasta en EEUU. Y eso ha hecho que, inevitablemente, uno de los artículos en preparación para abordar las apariciones y la influencia del cine en el automóvil y viceversa, debiese ser publicado en este mismo instante.

Como ya hemos comentado en ¿Dónde está el depósito...? en otras ocasiones, una de las más evidentes relaciones entre el automóvil y la cultura visual de nuestro tiempo es aquella producida mediante el cine.

Estos dos inventos, nacidos casi al tiempo en la inquieta y oscura Europa de finales del siglo XIX, desde los primeros pasos de ambos han mostrado una química especial que los acercaba entre si. Sin embargo, es a partir de la serie de películas protagonizadas por el famoso espia James Bond, cuando algo comenzó a cambiar en la relación entre cine y automóvil. En 1964, en "Goldfinger" tuvo como indudable co-protagonista no a un actor, sino a un coche: el Aston Martin DB5. Los productores tuvieron desde el inicio la intención de hacer del coche "una estrella", y para ello en la película lo dotaron de toda una serie de gadgets memorables para la historia del cine de acción.

Desde ese momento, los coches estrella nunca han abandonado las series de Bond, con una memorable lista (Renault 5 MaxiTurbo, Aston Martin Vantage o Vanquish, BMW Z8, Z4 y Z3, Ferrari 355 Spider...) Pero además los coches con protagonismo estelar han ido poblando la historia del cine, con casos inolvidables como el Ford Mustang Fastback '68 y el Dodge Charger de "Bullit", recreado incluso en anuncios de Tv. Hasta tal punto que la extensa y excelsa base de datos del cine en internet, www.imdb.com, le ha salido ya un suplemento dedicado a base de datos de coches aparecidos en películas, www.imcdb.org

El Aston Martin DB5 se presentó en la película a todo el mundo, y convirtió al fabricante, de un constructor de coches minoritario, en una marca de referencia vinculada al lujo, el glamour y la distinción. Desde entonces, muchos coches han seguido el mismo camino, pero ninguno con el éxito de este.

El DB5 era en realidad una evolución potenciada del precioso DB4 GT, diseñado por Ercole Spada para Zagato, y presentado con gran éxito en el Salón de Paris de 1958. Virtualmente idéntico, las diferencias estaban en el motor y la optimización del bastidor, llegando a los 282 Cv.

Para la serie de Bond se fabricaron cuatro coches. Uno de ellos, el que protagonizaba las escenas de acción en la película, era el llamado "Effects Car" y paradójicamente fue devuelto a Aston Martin después de los rodajes para que le fuese retirado por completo todo el atalaje de gadgets. El otro era un DB5 totalmente de serie que se utilizaba exclusivamente para las escenas en las que el coche rodaba sin mas, y era el llamado "Road Car". Para la promoción de "Thunderball" en 1966, se prepararon dos coches más, dos unidades de serie a las que se instaló parte del repertorio de gadgets que también adornaban al "Effects Car". Estos coches, llamados "Press Cars" fueron destinados a la promoción comercial de la película durante semanas, e incluso llevaban instalada una placa en la matrícula que rezaba "Está vd. siguiendo a uno de los auténticos coches Aston Martin de James Bond - véalo en Sears". La promoción tuvo su punto culminante cuando uno de los coches fue usado como "Pace Car" en unas carreras en Laguna Seca, conducido por Jackie Stewart.

El coche que ahora se subasta en RM Auctions, es el chasis 2008/R, uno de los "Press Cars" (y por tanto no estrictamente uno de los usados para el rodaje de las películas de Bond), que había sido propiedad de Sir Anthony Bamford, de Ashburne, y posteriormente de B.H. Atchley, poseedor del Museo de coches de Smokey Mountain. La subasta tendrá lugar el 20 de Enero en el Arizona Biltmore Resort & Spa, de Phoenix, a las 10 de la mañana. Si alguno de mis distinguidos lectores se hace con esta belleza...¡¡Que me deje conducirlo por dios!!

*Fuentes: RM Auctions, y www.astonmartins.com. Foto www.astonmartins.com

 

Desde el inicio de ¿Dónde está el depósito...? pensé que había que resolver a una cuestión teórica que estaba en la esencia de la creación de este proyecto: ¿Cuál es la diferencia entre los coches como objeto de arte que trato de presentar aqui, y el fenómeno emergente del Tuning?
Quizá a los ojos de muchos de los visitantes asiduos u ocasionales del blog les parezca una diatriba estéril, o en cualquier caso vacía. Sin embargo, para mi planteamiento es importante ver si existen similitudes, o en su caso en qué radican las diferencias entre las manifestaciones artísticas realizadas sobre automóviles o incluso el diseño industrial como objeto artístico, y el Tuning como expresión artística.

Las siete lámparas del Tuning
Estrictamente, es evidente e irrefutable que el Tuning es un fenómeno cultural en toda su extensión. Atado a un tipo de cultura urbana de la que participa en cierta medida también del graffiti, diferentes tipos de música desde el Hip Hop hasta las distintas manifestaciones del Tecno. Pero no es menos cierto que, aunque en España ha tenido un auge espectacular en los últimos cinco o diez años, este fenómeno, con más o menos variantes, se ha desarrollado en otros países de Europa y en EEUU desde hace años. Desde preparadores clásicos dedicados a modificar coches deportivos de lujo como Brabus o Koenig, hasta los clásicos Hot Rod americanos inmortalizados por George Lucas en "American Graffiti".
Sin embargo, en los últimos años la vertiente más extrema del Tuning parece haber alcanzado un gran auge. En la semántica de este nuevo Tuning se aúnan tres contenidos esenciales: la personalización del vehículo, la modificación de sus formas, y la espectacularidad de las formas bi y tridimensionales. Y un corolario sobre todas ellas: que las modificaciones destinadas a mejorar el coche técnicamente sean mucho más evidentes que eficaces. Dicho de otra manera, además del básico punto de partida de modificar en parte el coche para hacerlo único, estas modificaciones suelen realizarse sobre los elementos que otorgan volumen al coche (aletas, paragolpes delanteros y traseros, y alerones), y en los que caracterizan su forma esencial (faros y pilotos, configuradores de la "mirada"). Por encima de estas modificaciones tiene además gran importancia la pintura del vehículo. Y ahi pueden verse desde pinturas de un solo color, a veces con leves decoraciones geométricas hasta espectaculares pinturas en varios colores, y a menudo incluso con figuracion representando variados elementos, desde rayos hasta animales salvajes, calaveras, nubes, paisajes...
En toda esta modificación, y en su entorno cultural de concentraciones, música, estética, e incluso ideología, evidentemente existe un contexto creativo y en cierta manera artístico, que valdrá la pena analizar en su momento desde el punto de vista de la cultura urbana espontánea y más o menos rabiosamente contemporánea.

Automovil como arte
La observación del automóvil como obra de arte, en cambio, parte de presupuestos diferentes aunque probablemente convergentes. El auge del estudio del diseño en los últimos años, desde el estudio de los Arts and crafts de William Morris hasta el esplendoroso diseño escandinavo de los últimos cien años, ha permitido establecer diferentes enfoques sobre la tradicional concepción del Arte, y traer a los museos de arte contemporáneo desde la silla de Rietveld hasta el VW Escarabajo. El automóvil, como pieza de diseño industrial, puede bien ser tenido en cuenta como obra de arte utilitaria, al igual que tantas piezas que aún hoy en día se muestran en los museos tradicionales.
Pero además el automóvil ha atraído sobre sí mismo muchas miradas artísticas a lo largo del siglo XX, como las de los pintores. Producto de ello han quedado las varias experiencias, como los BMW Art Cars, de automóviles pintados por artistas, pero también de coches como motivo pictórico en lienzos. Ahora bien, en estas realizaciones hay una diferencia sustancial respecto a las creaciones de los modificadores del Tuning: La pintura sobre automóvil en ningún momento contempla modificar la forma esencial de diseño del automóvil, sino más bien complementarla mediante otra obra de arte realizada sobre su carrocería. Asi se puede apreciar en todas las obras realizadas sobre los BMW, asi como en el Volvo de Romero Britto o en otras varias realizaciones.

Así, se podría resumir que, si bien el Tuning, en su vertiente más próxima a la visión artística del automóvil, plantea la transformación del coche en algo sustancialmente distinto a la forma inicial, en el caso de la Pintura sobre automóvil bien puede entenderse que se busca complementar una obra de diseño utilitaria inicial, con otra obra de arte sobre su superficie. Como colocar un mural de cerámica creativa en la entrada de un edificio de vanguardia.

De manera que mi interés en este blog está claramente volcado en el automóvil como arte, en sus diferentes vertientes (creación audiovisual en torno al mismo, pintura sobre automóvil, diseño artístico utilitario...) y en ningún caso este renovado fenómeno del Tuning cuyas raíces culturales y apuestas estéticas son densas pero no forman parte de mis intereses desde el punto de vista artístico.

* Tech-Art Cayenne, foto obtenida en www.seriouswheels.com

# lunes, 02 de enero de 2006 22:01

Carbage

 

Lo que yo puedo tardar en explicar varios farragosos párrafos, los muchachos de Top Gear lo resumen en unas pocas frases y una palabra. Francamente, aunque reconozco que el Tuning tiene una raíz cultural y estética elaborada, realmente no está entre mis objetivos.
Jeremy Clarkson y sus muchachos, que hacen con el Top Gear de la BBC el mejor programa de coches del mundo, lo han plasmado perfectamente en un apartado de su web: Carbage.

Si te gusta el Tuning, yo que tú no entraría.

Saludos

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