Desde el inicio de ¿Dónde está el depósito...?
pensé que había que resolver a una cuestión teórica que estaba en la
esencia de la creación de este proyecto: ¿Cuál es la diferencia entre
los coches como objeto de arte que trato de presentar aqui, y el
fenómeno emergente del Tuning?
Quizá
a los ojos de muchos de los visitantes asiduos u ocasionales del blog
les parezca una diatriba estéril, o en cualquier caso vacía. Sin
embargo, para mi planteamiento es importante ver si existen
similitudes, o en su caso en qué radican las diferencias entre las
manifestaciones artísticas realizadas sobre automóviles o incluso el
diseño industrial como objeto artístico, y el Tuning como expresión artística.
Las siete lámparas del Tuning
Estrictamente, es evidente e irrefutable que el Tuning es un fenómeno cultural en toda su extensión. Atado a un tipo de cultura urbana de la que participa en cierta medida también del graffiti, diferentes tipos de música desde el Hip Hop hasta las distintas manifestaciones del Tecno.
Pero no es menos cierto que, aunque en España ha tenido un auge
espectacular en los últimos cinco o diez años, este fenómeno, con más o
menos variantes, se ha desarrollado en otros países de Europa y en EEUU
desde hace años. Desde preparadores clásicos dedicados a modificar
coches deportivos de lujo como Brabus o Koenig, hasta los clásicos Hot Rod americanos inmortalizados por George Lucas en "American Graffiti".
Sin embargo, en los últimos años la vertiente más extrema del Tuning parece haber alcanzado un gran auge. En la semántica de este nuevo Tuning
se aúnan tres contenidos esenciales: la personalización del vehículo,
la modificación de sus formas, y la espectacularidad de las formas bi y
tridimensionales. Y un corolario sobre todas ellas: que las
modificaciones destinadas a mejorar el coche técnicamente sean mucho
más evidentes que eficaces. Dicho de otra manera, además del básico
punto de partida de modificar en parte el coche para hacerlo único,
estas modificaciones suelen realizarse sobre los elementos que otorgan
volumen al coche (aletas, paragolpes delanteros y traseros, y
alerones), y en los que caracterizan su forma esencial (faros y
pilotos, configuradores de la "mirada"). Por encima de estas
modificaciones tiene además gran importancia la pintura del vehículo. Y
ahi pueden verse desde pinturas de un solo color, a veces con leves
decoraciones geométricas hasta espectaculares pinturas en varios
colores, y a menudo incluso con figuracion representando variados
elementos, desde rayos hasta animales salvajes, calaveras, nubes,
paisajes...
En toda esta modificación, y en su entorno cultural de
concentraciones, música, estética, e incluso ideología, evidentemente
existe un contexto creativo y en cierta manera artístico, que valdrá la
pena analizar en su momento desde el punto de vista de la cultura
urbana espontánea y más o menos rabiosamente contemporánea.
Automovil como arte
La
observación del automóvil como obra de arte, en cambio, parte de
presupuestos diferentes aunque probablemente convergentes. El auge del
estudio del diseño en los últimos años, desde el estudio de los Arts and crafts
de William Morris hasta el esplendoroso diseño escandinavo de los
últimos cien años, ha permitido establecer diferentes enfoques sobre la
tradicional concepción del Arte, y traer a los museos de arte contemporáneo desde la silla de Rietveld hasta el VW Escarabajo. El automóvil, como pieza de diseño industrial, puede bien ser tenido en cuenta como obra de arte utilitaria, al igual que tantas piezas que aún hoy en día se muestran en los museos tradicionales.
Pero
además el automóvil ha atraído sobre sí mismo muchas miradas artísticas
a lo largo del siglo XX, como las de los pintores. Producto de ello han
quedado las varias experiencias, como los BMW Art Cars, de automóviles
pintados por artistas, pero también de coches como motivo pictórico en
lienzos. Ahora bien, en estas realizaciones hay una diferencia
sustancial respecto a las creaciones de los modificadores del Tuning:
La pintura sobre automóvil en ningún momento contempla modificar la
forma esencial de diseño del automóvil, sino más bien complementarla
mediante otra obra de arte realizada sobre su carrocería. Asi se puede
apreciar en todas las obras realizadas sobre los BMW, asi como en el
Volvo de Romero Britto o en otras varias realizaciones.
Así, se podría resumir que, si bien el Tuning,
en su vertiente más próxima a la visión artística del automóvil,
plantea la transformación del coche en algo sustancialmente distinto a
la forma inicial, en el caso de la Pintura sobre automóvil
bien puede entenderse que se busca complementar una obra de diseño
utilitaria inicial, con otra obra de arte sobre su superficie. Como
colocar un mural de cerámica creativa en la entrada de un edificio de
vanguardia.
De manera que mi interés en este blog está
claramente volcado en el automóvil como arte, en sus diferentes
vertientes (creación audiovisual en torno al mismo, pintura sobre
automóvil, diseño artístico utilitario...) y en ningún caso este
renovado fenómeno del Tuning cuyas raíces culturales y apuestas estéticas son densas pero no forman parte de mis intereses desde el punto de vista artístico.
* Tech-Art Cayenne, foto obtenida en www.seriouswheels.com