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Artículos - febrero 2006

 

Las carreras de coches en el cine, suelen (o solían) ser pieza clave en las algunas películas de acción. Incluso algunas de ellas tienen ya un hueco en la historia del cine como momentos de tensión y acción muy logrados.

Ahora bien, a quienes tenemos interés en los coches a menudo nos surge una pregunta: ¿Como un montón de policías con sus chatarrosos Ford Torino pueden ir alcanzando al malo que escapa en un Lamborghini Diablo?. ¿Como es posible que el protagonista con su Mercedes SL no pueda escapar del enorme camión que le quiere sacar de la carretera?. ¿O que un veteranísimo Jeep Willys de tres velocidades con todo el "Equipo A" a bordo pueda zafarse de varios modernos coches de policia en plena carretera? Son cosas del cine, por supuesto. Y para ahondar en esta clase de cuestiones, pocas formas tan divertidas como ver "Last Action Hero" ("El ultimo gran héroe", 1988), de John McTiernan, con sus continuas referencias a estas cuestiones.

Pero probablemente la mejor persecución de la historia del cine, es la que enfrenta al magnífico Ford Mustang Fastback con el poderoso Dodge Charger Magnum en "Bullit", que ya hemos mencionado aquí en más de una ocasión. Incluso ha sido catalogada como la mejor persecución de la historia del cine Siempre ha corrido por determinados círculos la duda y el debate sobre cómo un Mustang con 50 Cv menos que el Charger y una suspensión como una cama de agua hubiera podido dar caza en la realidad al poderoso Dodge, y cuánto había de promoción comercial en aquella magnifica carrera callejera. Ahora nos llega vía Motorpasión la resolución del enigma. En el Times han querido salir de la duda de la manera más directa: Volviendo a enfrentar a un Charger y un Mustang para la revancha. Y el resultado es un magnífico artículo "Faster than a speeding Bullit" en el que se sacan las conclusiones definitivas a esta cinematográfica contienda.

Y las conclusiones, lo siento por los amantes incondicionales del Mustang como yo, es que el Charger barre en todos los aspectos al Ford. Más rápido, más manejable, más potente y más estable. Al parecer, Ford tenía interés en promocionar su Mustang Fastback, un coche muy novedoso para el momento por su concepto, y que daría lugar a un nuevo segmento dentro del mercado y un icono cultural: los "Muscle Cars". Por ello se desechó utilizar otros coches de la marca, como podria haber sido el Fairlane 427, más potente pero mucho menos atractivo para la pantalla, y se dió cancha para que en la película apareciese, y como victorioso, la nueva criatura de la marca del óvalo.

Creo también que la estética del Charger, con ese frontal sin "ojos", con sus faros ocultos, y su larga trasera lo hacía propicio para ser escogido como "el coche del malo". Pero desde luego un coche del malo capaz de ponerle las cosas bien difíciles a los agentes de la ley.

Lo que sucede es que la ley en las películas ya se sabe lo laxa que se entiende. Y lo eficaces que pueden llegar a ser los policías renegados y autodestructivos. Y los malos no contaban con que el Mustang lo conducia en la pantalla otro icono, esta vez sin ruedas: Steve McQueen.

*Via Motorpasion y Times Online

# lunes, 13 de febrero de 2006 22:16

¿A(udi)narquía...?

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Audi, mediante su Proyecto Attitudes, lleva algunos años iniciando acciones destinadas a promover el civismo y el sentido común en el tráfico y en la vida en general. Y lo hace, ciertamente, desde una óptica más constructiva que destructiva, y en una línea atada al buen gusto, la elegancia y la evocación. Probablemente recordamos aquella campaña con la simpática y cívica corredora urbana, que tiraba su botellín de refresco vacío a la papelera, y al fallar se daba la vuelta para meterlo dentro

La última campaña de Attitudes, "Ojala algún día no tengamos que prohibir", de nuevo nos trae un spot de estética hipnótica, repleto de bellas imágenes, y con un hermoso fondo musical. Una fórmula que probablemente está cada vez más gastada y decadente en el mundo de la publicidad televisiva del automóvil, pero indudablemente eficaz e incluso bella. Lo que le sucede a esta última campaña de Audi/Attitudes, es que, por mucho que la justificación de la misma sea la de concienciar para que haya civismo, y la concienciación en la educación, y todo eso... resulta un revolucionario mensaje en el fondo del visionado del spot.

La prohibición como concepto es a la vez una constante en la historia de la humanidad, y un fracaso de la sociedad desarrollada. Una barrera aparentemente invariable pero que todos aspiramos a superar. Un oscuro objeto de deseo. Un policía de la mente. De ahí aquel precioso contraeslogan que rezaba "Prohibido prohibir". Y, francamente, eso es lo que yo no puedo dejar de ver en el spot de Attitudes por más veces que lo vea.

Y no deja de ser un hermosísimo envoltorio para una hermosísima idea..."Prohibido Prohibir. Audi"

 

Honestamente, nunca he sido un "tintinófilo". Y eso que, siempre que ha caído en mis manos alguno de esos elaboradísimos cómic, me ha parecido muy interesante. Hoy sé que, en ese interés, probablemente tenían una parte de protagonismo los coches que en aquellas viñetas aparecían.

Ahora, la editorial Zendrera Zariquiey, presenta en castellano un volumen editado en 2004 en Francés, titulado "Tintín, Hergé y los Coches". Se trata de un interesantísimo libro que repasa la intensa relación de Hergé con los coches a lo largo de su vida, y cómo eso se plasmó en las múltiples aventuras de Tintín a través de los coches que aparecen en las viñetas.

Hergé fue un apasionado de los coches, y en la medida en que le fue posible tuvo todos los que pudo y le gustaron a lo largo de su vida. En las aventuras de Tintin, aparecen también a menudo automóviles, como meras herramientas para las escapadas o persecuciones del protagonista, o a veces con características propias asociadas a las de los personajes que en las historias se muestran. Desde el Citröen 2 CV en "El caso Tornasol" hasta el Porsche 356 que fue propiedad del mismo Hergé, aparecen de una u otra forma en los cómic. Pero el repertorio de coches que aparecen en Tintin vá mucho más allá que los de un mero "atrezzo". También modelos míticos, como el Opel Olympia de "El cetro de Ottokar", el precioso Lancia Aurelia de "El caso Tornasol" o el Jaguar Mk X de "La isla negra", aparecen en determinados momentos de las historias. Y entre ellos, algunos automóviles que son un referente básico ya no en la historia del automóvil, sino en la historia del mundo en el siglo XX, como el Ford T de "Tintin en el Congo" o el Jeep Willys de "Tintin en el país del Oro Negro".

Este magnífico volumen, editado con el mismo formato que los propios libros de Tintin, es un auténtico ejemplo de lo versátil e intrincado que resulta el estudio del automóvil como objeto de diseño y como referente en el arte, la literatura e incluso la música en el siglo XX.

Recomendable para "tintinófilos", curioso para amantes de los coches, e imprescindible para lectores asíduos de "¿Dónde está el depósito...?"

*Este post ha sido posible gracias a la sorprendente Patricia, que me prestó su ejemplar del libro para que pudiese hacerme idea de la edición antes de comprarlo. Abracadabra

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