Honestamente, nunca he sido un "tintinófilo". Y eso que, siempre que ha
caído en mis manos alguno de esos elaboradísimos cómic, me ha parecido
muy interesante. Hoy sé que, en ese interés, probablemente tenían una
parte de protagonismo los coches que en aquellas viñetas aparecían.
Ahora, la editorial Zendrera Zariquiey, presenta en castellano un volumen editado en 2004 en Francés, titulado "Tintín, Hergé y los Coches". Se trata de un interesantísimo libro que repasa la intensa relación de Hergé
con los coches a lo largo de su vida, y cómo eso se plasmó en las
múltiples aventuras de Tintín a través de los coches que aparecen en
las viñetas.
Hergé fue un apasionado de los coches, y en la
medida en que le fue posible tuvo todos los que pudo y le gustaron a lo
largo de su vida. En las aventuras de Tintin, aparecen también a menudo
automóviles, como meras herramientas para las escapadas o persecuciones
del protagonista, o a veces con características propias asociadas a las
de los personajes que en las historias se muestran. Desde el Citröen 2
CV en "El caso Tornasol" hasta el Porsche 356 que fue propiedad del
mismo Hergé, aparecen de una u otra forma en los cómic. Pero el
repertorio de coches que aparecen en Tintin vá mucho más allá que los
de un mero "atrezzo". También modelos míticos, como el Opel Olympia de
"El cetro de Ottokar", el precioso Lancia Aurelia de "El caso Tornasol"
o el Jaguar Mk X de "La isla negra", aparecen en determinados momentos
de las historias. Y entre ellos, algunos automóviles que son un
referente básico ya no en la historia del automóvil, sino en la
historia del mundo en el siglo XX, como el Ford T de "Tintin en el
Congo" o el Jeep Willys de "Tintin en el país del Oro Negro".
Este
magnífico volumen, editado con el mismo formato que los propios libros
de Tintin, es un auténtico ejemplo de lo versátil e intrincado que
resulta el estudio del automóvil como objeto de diseño y como referente
en el arte, la literatura e incluso la música en el siglo XX.
Recomendable
para "tintinófilos", curioso para amantes de los coches, e
imprescindible para lectores asíduos de "¿Dónde está el depósito...?"
*Este
post ha sido posible gracias a la sorprendente Patricia, que me prestó
su ejemplar del libro para que pudiese hacerme idea de la edición antes
de comprarlo. Abracadabra