Las carreras de coches en el cine, suelen (o solían) ser pieza clave en
las algunas películas de acción. Incluso algunas de ellas tienen ya un
hueco en la historia del cine como momentos de tensión y acción muy
logrados.
Ahora bien, a quienes tenemos interés en los coches a
menudo nos surge una pregunta: ¿Como un montón de policías con sus
chatarrosos Ford Torino pueden ir alcanzando al malo que escapa en un
Lamborghini Diablo?. ¿Como es posible que el protagonista con su
Mercedes SL no pueda escapar del enorme camión que le quiere sacar de
la carretera?. ¿O que un veteranísimo Jeep Willys de tres velocidades
con todo el "Equipo A" a bordo pueda zafarse de varios modernos coches
de policia en plena carretera? Son cosas del cine, por supuesto. Y para
ahondar en esta clase de cuestiones, pocas formas tan divertidas como
ver "Last Action Hero" ("El ultimo gran héroe", 1988), de John McTiernan, con sus continuas referencias a estas cuestiones.
Pero
probablemente la mejor persecución de la historia del cine, es la que
enfrenta al magnífico Ford Mustang Fastback con el poderoso Dodge
Charger Magnum en "Bullit", que ya hemos mencionado aquí en más de una ocasión. Incluso ha sido catalogada como la mejor persecución de la historia del cine
Siempre ha corrido por determinados círculos la duda y el debate sobre
cómo un Mustang con 50 Cv menos que el Charger y una suspensión como
una cama de agua hubiera podido dar caza en la realidad al poderoso
Dodge, y cuánto había de promoción comercial en aquella magnifica
carrera callejera. Ahora nos llega vía Motorpasión la resolución del enigma. En el Times
han querido salir de la duda de la manera más directa: Volviendo a
enfrentar a un Charger y un Mustang para la revancha. Y el resultado es
un magnífico artículo "Faster than a speeding Bullit" en el que se sacan las conclusiones definitivas a esta cinematográfica contienda.
Y
las conclusiones, lo siento por los amantes incondicionales del Mustang
como yo, es que el Charger barre en todos los aspectos al Ford. Más
rápido, más manejable, más potente y más estable. Al parecer, Ford
tenía interés en promocionar su Mustang Fastback, un coche muy novedoso
para el momento por su concepto, y que daría lugar a un nuevo segmento
dentro del mercado y un icono cultural: los "Muscle Cars". Por ello se
desechó utilizar otros coches de la marca, como podria haber sido el Fairlane 427,
más potente pero mucho menos atractivo para la pantalla, y se dió
cancha para que en la película apareciese, y como victorioso, la nueva
criatura de la marca del óvalo.
Creo también que la estética del
Charger, con ese frontal sin "ojos", con sus faros ocultos, y su larga
trasera lo hacía propicio para ser escogido como "el coche del malo".
Pero desde luego un coche del malo capaz de ponerle las cosas bien
difíciles a los agentes de la ley.
Lo que sucede es que la ley
en las películas ya se sabe lo laxa que se entiende. Y lo eficaces que
pueden llegar a ser los policías renegados y autodestructivos. Y los
malos no contaban con que el Mustang lo conducia en la pantalla otro
icono, esta vez sin ruedas: Steve McQueen.
*Via Motorpasion y Times Online