Probablemente muchos de los que
visitáis este blog conocéis a Jeremy Clarkson. Este personaje curioso,
polémico y atinado a partes iguales, que presenta el programa "Top
Gear" en BBC Two, y cuyos comentarios sobre los coches, siempre tan
personales y corrosivos producen hilaridad e irritación a partes
iguales. Jeremy tiene una sección fija
en el Times, en la que hace comentarios de los coches de actualidad. Os
recomiendo que estéis muy seguros antes de leer el repaso que Clarkson
haga del coche de vuestros sueños, porque si no es de su agrado el
shock producido por sus opiniones puede dejar
daños irreparables en vuestras retinas. Pero más allá, si bien sus
comentarios son más bien subjetivos y un tanto provocadores, en ellos
hay algunas reflexiones que creo que valen la pena retomar.
Especialmente el recalcitrante reparo que a Jeremy le producen todos
los excesos en la modernidad (como buen "british" supongo) y su apego a
la tradición.
Por ello,
he traído aqui, en una traducción lo mejor que he sabido hacer y por la
que pido disculpas, una larga reflexión de Clarkson sobre las modas en
el diseño de los automóviles, los remakes y algunas otras cuestiones.
Todo para presentar el Audi RS4. Probablemente estoy en desacuerdo con
algunas de las cosas que dice, pero me reí tanto cuando lo leí que
creía que valía la pena traerlo a este blog, en el que a veces quizá
pierdo un poco la perspectiva con las reflexiones acerca del automovil,
el diseño y el arte. Una pinta de Murphy's Red, que viene Jeremy.

A
menudo, en la sección de Hogar de las páginas de este mismo periódico
aparecen algunas fotografías de una pareja famosa y atractiva que ha
pegado una galería blanca en la parte de atrás de su casa de campo
londinense. Normalmente la galería tiene un frontal de cristal hecho de
dos enormes puertas correderas, así que cuando esta atractiva pareja
está sentada en la cocina parece como si estuviera sentada en el
jardín.Y esto es maravilloso hasta que el sol sale cuando más bien
parece que están sentados en una cocina de carbón. Y además es
especialmente adorable si uno es un ladrón, porque el cristal es mucho
más fácil de romper que el ladrillo.
Además,
aunque la galería acristalada funciona perfectamente ahora, quien nos
dice que cuando llegue febrero la Sra. Pareja Famosa no querrá meterla
en el armario junto con su falda plisada y su tupé. Solo que no puede.
Así que está atrapada en una pecera de peces de colores de un momento
específico de la moda, preguntándose por qué le daría por hacer una
cosa semejante. Aunque sea “White Box” nunca estará blanca en Londres,
y después de un momento el cristal dejará de ser brillante y se
comenzará a poner verde. Entonces realmente estará viviendo en el
jardín.
Esto
tendrá un efecto en el precio de reventa de la casa. Oh claro, sin duda
una casa diseñada por un arquitecto de renombre aporta valor ahora
mismo y para los próximos quince minutos. Pero después ¿qué?. Será como
si hubiese gastado su dinero en un casette biodegradable de ocho pistas
hecho por Enron.
Si,
claro. Está bien que los historiadores del futuro tengan alguna pista
de cómo era el diseño de principios del siglo XXI, pero como las
ventanas de aluminio de los años 50, no aseguraría que cada una de las
galerías blancas de cristal transparente instaladas primorosamente en
tantas casas no hayan desaparecido para entonces. Bien porque haya
venido una nueva moda o bien porque se hayan caído todas.
En
este punto debo decir que soy enormemente desconfiado con todas las
nuevas propuestas del diseño. Miren los trajes, por ejemplo. La última
vez que me compré uno, los tres botones eran más o menos la vanguardia
de la moda, así que decidí seguirla. Y ahora, cada vez que me lo pongo,
casi le da una hernia a Adrian Gill. Entonces, ¿Qué tengo que hacer?
¿Tirarlo? ¿Echar un traje hecho a medida de Gieves & Hawkes a la chimenea porque tiene demasiados botones? Tiene que ser broma.
Incluso
el otro día me dijeron que mi cinturón estaba pasado de moda. ¿Cómo
puede ser? ¿Cómo una tira de cuero con una hebilla puede estar o no
estar de moda? Y lo mismo sucede con los gemelos. Son eso que siempre
compras cuando estas en el aeropuerto y te das cuenta de que te has
dejado los tuyos en casa. Alguien que se va hasta el centro de la
ciudad, aparca su coche, busca una joyería, medita detenidamente su
elección y espera mientras su tarjeta de crédito hace el resto, o es
alguien con mucho tiempo libre o es un loco patológico. O un vanidoso
petimetre de Chelsea.
Es
mejor, creo yo, comprar un buen diseño una vez, que comprar algo de
moda cada veinticinco minutos. Y ciertamente es más barato. Y por buen
diseño entiendo las casas de Georgia, los Levi’s 501, los mocasines,
los mecheros Zippo, los sillones con orejeras Parker Knoll, la botella original de Coca-Cola (Cuya forma inspiró casualmente la forma del nuevo Aston Martín DBS) y el Lamborghini Miura.
Lo
cual nos lleva claramente a los coches. Antiguamente, la noción de que
tu coche pudiera ser, por alguna razón, un objeto de diseño, era
puramente absurda. Pero ahora, cuando las compañías fabricantes de
coches han inventado las plataformas compartidas, con las cuales un
gran número de coches aparentemente diferentes son en realidad el mismo
en el fondo, los nuevos modelos puede aparecer mucho más rápidamente. Y
esa es la clave. Mantener la cosa en movimiento. Alborotar con los
cambios. Disco. Punk. New Wave. House, hip-hop, rap, techno, garage.
Tomen
como principal ejemplo el nuevo Mini. Es lento, caro y mal acabado.
Pero por un momento estaba ahí, con sus estúpidos zapatos y su galería
blanca. No hay mas, porque gracias a la agencia estatal Foxton, que
compró una flota de ¿seis millones? de ellos, tenemos la reacción de
los de GQ han comprado ahora Range Rover Sport. Y el año que viene,
como los de VW han planeado hacer una versión del siglo XXI de su
Caravelle, cogerán uno de estos nuevos coches, o un Mercedes CLS o un
Alfa Brera. No un Jaguar, porque Jaguar ha salido recientemente de sus
propias vacilaciones como el partido Tory. Un poco malhumorado. Un poco
envarado. Un poco con la necesidad de que Peter Kay le cuente unos
chistes. Y no un Discovery porque todavía no ha funcionado. Quizá
porque es cool ser ecologista (tiene que haber alguna razón por la cual
el ecologismo es tan popular, porque todo es maldita ciencia) las
madres que van a recoger a sus niños a los colegios están poco
dispuestas a usar un Jeep Commander Strike “Tonka Toy”.
En
cualquier caso, me gusta cómo la industria del automóvil se preocupa
por los asuntos de la moda, porque eso significa que los coches son
algo menos estúpido que antes. Y les deseo mucha suerte mientras van a
ciegas malgastando su dinero en lo que Dylan Jones dice que vds. deben
tener esta mañana. Pero para aquellos que prefieren un Zippo con
limpiaparabrisas, les reclamo su atención sobre el Audi RS4...
(Sigue en Times Online Driving)
* Vía Times Online