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Artículos - marzo 2006

 

¿Dónde está el depósito...? surgió bajo la idea de realizar una visión panorámica de la publicidad del automóvil en televisión en los últimos 20 años, y cómo la evolución de este género, no sólo había alcanzado cotas elevadas de creatividad artística, sino cómo había influído sobre la publicidad televisiva en sí misma. Aunque a estas alturas queda claro que ese umbral se ha superado, para pasar a tratar sobre casi cualquier intersección entre arte y automóvil, sigue en nuestro origen la idea de los anuncios de tv.

En este interés por los anuncios de automóviles en televisión, hay una línea central, que son las campañas hechas para Audi a principios de los años 90 y las hechas para BMW a mediados de la misma década, que sin duda supusieron la vanguardia en este cambio de lenguaje. De hecho, el propio título del blog surge de una frase de un anuncio para Audi. En el caso de BMW ya hemos visto que inició una aventura en la creación cinematográfica con la serie para internet The Hire, de la que ya hemos tratado en este blog.

Pero Audi tuvo también su pequeña aventura. En 2003, Audi encargó a Wim Wenders el rodaje de un corto promocional para su nuevo Audi A3. El corto se llamó "The other side of the road", y es una pequeña pieza sin diálogos de 6 minutos. Se trata de una especie de "Road Movie" en la que hay una trama oculta con recuerdos de cine negro tanto en la estética de elgunos personajes como en los planos elegidos. Pero que sin embargo deja un regusto flojo y de trabajo bien producido pero poco elaborado. Las secuencias de exteriores se rodaron en Australia, y tienen un atractivo aspecto de lugar desangelado e inquietante, así como la ambientación, que parece cabalgar sobre diferentes épocas.

Sin embargo el corto, que tiene una duración homologable con la de algunos de los episodios de BMW Films, carece de la potencia de guión que exhiben la mayoría de aquellas, y quizá por ello pasa de ser un interesante ejercicio fílmico a ser una anodina muestra de márketing falllido. En el corto se van mostrando una serie de frases integradas en el escenario, tales como "Admire me" o "Trust Me", relacionadas con el A3. Y es el A3 uno de los problemas del corto, porque se aprecia con claridad que "chupa cámara" con una intensidad que es propia de un anuncio y no de una película, a diferencia de las BMW Films. En algunos de aquellos episodios los coches aparecen siempre en planos fragmentarios o rápidos, y siempre en el marco de acciones relacionadas con el relato de forma natural. En "The other side of the road" el A3 cobra un excesivo y a veces gratuito protagonismo para que la pieza resulte interesante. Aunque todo se resuelve al final, cuando vemos que, en lugar de títulos de crédito, aparece, con el mismo formato que habrían tenido estos, una galería de características del A3. Todo ello, sin embargo, no le evita tener momentos de interés, como los primeros 30 segundos de la pieza, o una interesante secuencia de carrera en paralelo rodada desde varios ángulos.

"The other side of the road" se distribuyó sólo en los concesionarios y tiendas de Audi, sin que haya tenido más repercusión. De hecho ni siquiera en la web oficial de Audi a nivel mundial queda huella de este corto, aunque sí en la web alemana de la marca, donde además se podía descargar. De hecho, en la propia web de Wenders la referencia a la película es bastante marginal, aunque aparece. Eso sí, aparece como un anuncio, que es en el fondo lo que, aunque intentasen decir lo contrario, es esta película.

Sin embargo, interpretada desde la serie de anuncios de Audi de principios de los 90 hacia acá, quizá tiene algo más de sentido y hasta encierra sus propias referencias internas. Como por ejemplo aquel anuncio del S4 en el que el rebufo del coche arrastraba a un sorprendido anciano granjero con su chatarrosa camioneta. O aquella historia del A6 Allroad que parecía perseguido por un camión en un paisaje polvoriento del interior de EEUU, en una clara referencia a "Duel". Si "The other side..." es un poco decepcionante como experimento cinematográfico en torno al automóvil, por donde podría ser comparado con "The Hire", desde luego si que es un excelente resumen de muchas de las ideas que gravitan en la mayoría de esas fantásticas campañas de Audi que, desde finales de los '80 han cambiado la forma que tenemos de ver la publicidad de los coches en tv, y los coches mismo.

* "The other side of the road" aún puede descargarse en algunos sitios de Internet, por ejemplo aqui

 

Como decía en el anterior artículo de este Blog, la aventura de la pintora cubista Sonia Delaunay con la exploración del automóvil como soporte de sus creaciones no acabó con el hermoso Bugatti T-35 de la Exposición del Art Decó de 1925.

Muchos años más tarde, en los últimos años de su vida, Sonia volvió a decorar un coche para una subasta benéfica. En este caso se trató del sensual y atractivo Matra 530,que se presentaba en el Salón del automóvil de Ginebra de ese mismo año. En este caso, conociendo la historia interesante del Bugatti de 1925 y cuando Sonia Delaunay era una artista largamente reconocida por su obra de caballete y por sus ensayos con la "Boutique Simultaneísta", fue solicitada su participación en una subasta benéfica con esta creación.

Algunos de los rasgos del nuevo Matra recuerdan bastante a las formas y colores aplicados sobre el Bugatti, aunque probablemente el potente fondo blanco de éste hace que la creación sea más atractiva que en el caso del Matra, cuyo fondo plateado o grisáceo apagan un poco más los colores. No obstante, también esta combinación de colores más apagada en su tono hacen del Matra Delaunay una obra de mayor sutileza que el vibrante Bugatti.

El Matra 530 era una creación de René Guedón, el padre del popular Matra Bagheera y el inspirador principal del Renault Espace, uno de los vehículos más influyentes de los últimos 40 años. Con un motor central V4 de origen Ford, y un diseño ciertamente atrevido del que se pueden ver influencias claras en el hermoso (e igualmente fallido) Porsche 914 de 1969, el Matra 530 forma parte de esa serie de selectas y atrevidas creaciones de Matra que forjaron, junto con los éxitos en competición, la imagen de una marca "de culto" con creaciones siempre distinguidas y atrevidas en lo estético y con la búsqueda de un comportamiento dinámico de alto rendimiento. Eso, hasta que, absorbida por Renault, acabó cerrando como planta de producción, de la cual el último modelo (y causante en parte del cierre) fue el extraño (¿y adelantado?) Avantime. A Matra corresponden creaciones atrevidas y adelantadas a su tiempo, como el concepto de Coupé utilitario del que participaban el Bagheera y el Murena; también la idea de Break con cualidades todoterreno del Matra Simca Rancho (Un venerable Simca 1200 ranchera elevado y con tracción permanente) que es el perfecto antepasado de nuestros actuales y populares todocamino; y por supuesto el Renault Espace, salido de los pinceles de la factoría Matra, y cuya influencia en la historia del automóvil ha sido decisiva.

De esta manera, Matra fue siempre una marca distiguida por sus cualidades estéticas, y no por casualidad decidieron proponer a Sonia Delaunay participar con este coche en esta subasta benéfica y también en la promoción del nuevo modelo presentado aquel año. El Matra 530 Delaunay pudo verse en Barcelona en 2000 años en una exposición acogida por el Museo Picasso
en colaboración con el Centro Pompidou de París en la que se mostraba la obra del matrimonio Delaunay con especial atención a las experiencias con sus formas artísticas en el diseño de objetos utilitarios. También participó en el concurso de elegancia Louis Vuitton Classic en 2001.

El Matra 530 fue una de las últimas obras de formato no-convencional de Sonia Delaunay, que moriría pocos años después. Probablemente sus dos coches pintados abrieron los ojos a muchos, dentro y fuera del mundo del arte, sobre la necesaria comunión entre este influyente objeto de diseño que era el coche, y la representación artística de vanguardia. Comunión que, aún hoy en día, sigue en plena exploración, y en pleno proceso de hacerse visible.

Seguimos preguntándonos ¿Dónde está el depósito...?

* Fuentes: Matra Automobile y Passion Automobile
** Foto: S. Morliére

 

La idea "Arte y automóvil" es, como se puede ver en las propuestas de la breve singladura de este mismo blog, algo que engloba muy diferentes facetas de la creación artística. Sin embargo las más evidentes, y también quizá las más epidérmicas, son las relacionadas con el automóvil dentro de la pintura o la escultura, y su opuesta, el automóvil como soporte para la pintura. Esta segunda la hemos tratado con cierto detenimiento ya en estas mismas líneas, al hablar sobre todo de la colección BMW Art Cars. Sin embargo la aventura de los coches pintados por artistas ni mucho menos comenzó con la atrevida idea de Hervé Poulain y su BMW 3.0 CLS pintado por Calder. Ni desde luego esta idea se limita a una estrategia de carácter comercial y publicitario, lo cual por otra parte no le restaría interés.

Para aquellos interesados en la Historia del Arte, no resultarán nuevas las apasionadas referencias del poeta Marinetti al automóvil como objeto referencia del arte moderno en el Manifiesto Futurista de 1909. Y cómo este movimiento, el Futurista, que no era sino una reivindicación a ultranza de unas nuevas referencias artísticas para el nuevo mundo que les rodeaba, plasmaba estas ideas, sazonadas con la potente estética del cubismo, en cuadros como el conocido "Velocidad abstracta y sonido" de Giacomo Balla en 1914. Para los artistas de vanguardia de principios del siglo XX, esas décadas en las que el arte atravesó la fractura estética y conceptual más decisiva de su historia, los nuevos iconos de ese mundo moderno fueron fuente de inspiración no sólo para sus obras, sino para sus propias teorías del arte. Hasta llegar, tras un intenso proceso de construcción intelectual y de reflexión sobre la representación en el arte, a la abstracción. Aquellos artistas pioneros soñaron con un nuevo arte mientras los ingenieros pioneros soñaban con máquinas maravillosas. Y no pocos de estos mitos del arte sucumbieron a aquel atractivo mundo, como el propio Picasso, que sentía una gran atracción por el Mercedes 300 SL "Gullwing" de su amigo David Duncan

Entre aquellos pioneros del arte estaba el matrimonio formado por Robert Delaunay y Sonia Terk (Luego Sonia Delaunay). Los Delaunay forman parte de la Historia del Arte por pleno derecho, englobados dentro de la trascendente vanguardia cubista, y con la aportación de su particular estilo de formas decididamente orgánicas, vivas y palpitantes. Este estilo se denominó "Cubismo orgánico" o, en palabras del poeta Apollinaire, "Orfismo", aunque Delaunay prefería llamarlo "Simultaneísmo". Los Delaunay siempre manifestaron un interés por el mundo de la técnica y la ingeniería que florecía en las primeras décadas del siglo XX, como muestra su "Homenaje a Bleriot", de 1914. Su oscilación entre la figuración más sintética y los albores del informalismo, son un claro indicador de su caracter inquieto y de investigación estética. Y este acercamiento de las vanguardias artísticas con las nuevas realidades sociales es, desde luego, una constante en la Historia del Arte del siglo XX y XXI.

Sonia Delaunay quedó siempre en un segundo plano mientras vivió Robert, muerto en 1941. Es a partir de la muerte de este cuando se comienza a considerar a Sonia Delaunay como una interesante artista que participaba en gran medida de las creaciones artísticas y de los discursos estéticos enunciados por su marido. Sonia se había dado a conocer fundamentalmente por sus investigaciones con la estética de lo textil, y por su interesante acercamiento a los planteamientos artísticos en los objetos de uso cotidiano. Su idea, con una profunda carga ideológica, iba dirigida a la expansión del arte "de caballete" a todos aquellos otros objetos relacionados con la vida más cotidiana de la gente, contribuyendo así a una cierta "democratización" de las ideas estéticas. En cierto modo una versión evolucionada de lo que William Morris planteaba unas décadas antes con su movimiento "Arts & Crafts" y una buena avanzadilla de lo que hoy en día sucede aunque lo llamemos "diseño".

Sus experimentos con elementos textiles elevados a la categoría de "arte utilitario" tomaron cuerpo a partir de 1910, cuando en el ambiente artístico de vanguardia de París se vio como aceptable que aquellas creaciones "utilitarias" tenían unas cualidades estéticas y plásticas al nivel de cualquier obra de arte. En 1913 Sonia Delaunay realizó sus primeras prendas "simultaneistas", y poco después comenzó a realizar escenografías y vestuarios para teatro en la misma línea. Sonia se dedicó a evolucionar y continuar investigando en estas creaciones textiles con la idea de llevarlas a la misma categoría de obra de arte, aunque con fin utilitario. En su tienda de París comenzó a ofrecer algunas de estas prendas bajo el nombre "Atelier Simultané".

En 1925, su colección de prendas llamada "La boutique Simultané" fue expuesta en la "Exposition Internationale des Arts Decoratifs et Industriels Modernes", también conocida como la exposición del Art Decó, compartiendo espacio con el modisto Jacques Heim. En el mismo lugar donde se exponían sus vestidos, aparecía un precioso Bugatti T35 decorado con la misma clase de patrones cromáticos y con las formas que Sonia había dado a sus diseños textiles. El coche, con fondo blanco en toda su estilizada carrocería, presentaba formas de recuerdo geométrico pintadas a mano, que se intersectaban entre sí, y hechas en colores vivos, siguiendo el estilo de sus propios diseños de ropas. Del Bugatti decorado por Sonia Delaunay no he conseguido encontrar ninguna foto directa. Las imágenes que he podido lograr del coche son de una preciosa rèplica a escala 1:8 realizada por "Art collection Auto" al parecer con bastante fidelidad al original. Sin embargo, al observar algunas otras informaciones se pueden ver fotos de otro coche, que a primera vista no diría que es un Bugatti, pero junto al cual posan dos mujeres vestidas con unas ropas cuyo patrón aparenta ser igual al del coche, lo cual me inclina a pensar que pudo haber más de un coche.

En cualquier caso, ¿Por qué un Bugatti?. No es raro que Sonia Delaunay escogiese en 1925 un Bugatti para plasmar sobre un coche sus creaciones artisticas. Bugatti ha sido siempre una marca vinculada a lo exclusivo, al lujo y al buen gusto. El Type 35 era uno de los Bugatti con más fama por sus éxitos en competición, y eso sin duda ayudó. Pero Bugatti es además una marca vinculada al arte y al diseño desde antes de existir. Ettore Bugatti, era hijo de Carlo Bugatti
un afamado diseñador de muebles de finales del siglo XIX y principios del XX que precisamente había explorado la nueva estética de lo utilitario desde un punto de vista entre el modernismo y el eclecticismo. Algunos de sus muebles pueden incluso contemplarse en el Museo de Orsay. Otro de los hijos de Carlo, de nombre Rembrandt, explotó también su faceta artística como escultor, aunque se suicidó aún joven. Así que la propia existencia de Bugatti, y sus diseños, la hacía una marca propicia para que Sonia Delaunay plasmase sus diseños sobre una de sus criaturas.

Así, en 1925, en un mundo de vanguardia en la búsqueda de una nueva estética, en el que el arte caminaba por un camino sin retorno hacia nuevas formas de expresión; un mundo en el que las vanguardias estéticas se alejaban del gran público en lo plástico pero se acercaban cada vez más en lo teórico; y en el que se comenzaba a forjar la sociedad moderna en occidente, en este mundo, se producía la conjunción estrecha de Arte y Automóvil. En una inextricable acción de la que participaban el arte de vanguardia, el cubismo, la "democratización" de la estética, la revolución del mundo de la moda, el arte con acento femenino y el nuevo mundo de la ingeniería en forma de automóvil, que en cambio venía de linaje vinculado a las artes tradicionales.

El Bugatti T 35 de la Exposición de 1925 no fue el único coche decorado por Sonia Delaunay. Pero para los siguientes, habrá que esperar un poco.

* Si alguien cree que puede identificar el coche que se ve en las fotos de la Exposición de 1925, por favor, que se ponga en contacto conmigo a través de comentario a este articulo o en laformadelossuenos@wanadoo.es

** Foto y fuente: Art Collection Auto más fotos, y la historia del Bugatti de Sonia Delaunay, aqui

# miércoles, 01 de marzo de 2006 22:19

Teoría del diseño según Jeremy Clarkson

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Probablemente muchos de los que visitáis este blog conocéis a Jeremy Clarkson. Este personaje curioso, polémico y atinado a partes iguales, que presenta el programa "Top Gear" en BBC Two, y cuyos comentarios sobre los coches, siempre tan personales y corrosivos producen hilaridad e irritación a partes iguales. Jeremy tiene una sección fija en el Times, en la que hace comentarios de los coches de actualidad. Os recomiendo que estéis muy seguros antes de leer el repaso que Clarkson haga del coche de vuestros sueños, porque si no es de su agrado el shock producido por sus opiniones puede dejar daños irreparables en vuestras retinas. Pero más allá, si bien sus comentarios son más bien subjetivos y un tanto provocadores, en ellos hay algunas reflexiones que creo que valen la pena retomar. Especialmente el recalcitrante reparo que a Jeremy le producen todos los excesos en la modernidad (como buen "british" supongo) y su apego a la tradición.

Por ello, he traído aqui, en una traducción lo mejor que he sabido hacer y por la que pido disculpas, una larga reflexión de Clarkson sobre las modas en el diseño de los automóviles, los remakes y algunas otras cuestiones. Todo para presentar el Audi RS4. Probablemente estoy en desacuerdo con algunas de las cosas que dice, pero me reí tanto cuando lo leí que creía que valía la pena traerlo a este blog, en el que a veces quizá pierdo un poco la perspectiva con las reflexiones acerca del automovil, el diseño y el arte. Una pinta de Murphy's Red, que viene Jeremy.

A menudo, en la sección de Hogar de las páginas de este mismo periódico aparecen algunas fotografías de una pareja famosa y atractiva que ha pegado una galería blanca en la parte de atrás de su casa de campo londinense. Normalmente la galería tiene un frontal de cristal hecho de dos enormes puertas correderas, así que cuando esta atractiva pareja está sentada en la cocina parece como si estuviera sentada en el jardín.Y esto es maravilloso hasta que el sol sale cuando más bien parece que están sentados en una cocina de carbón. Y además es especialmente adorable si uno es un ladrón, porque el cristal es mucho más fácil de romper que el ladrillo.

Además, aunque la galería acristalada funciona perfectamente ahora, quien nos dice que cuando llegue febrero la Sra. Pareja Famosa no querrá meterla en el armario junto con su falda plisada y su tupé. Solo que no puede. Así que está atrapada en una pecera de peces de colores de un momento específico de la moda, preguntándose por qué le daría por hacer una cosa semejante. Aunque sea “White Box” nunca estará blanca en Londres, y después de un momento el cristal dejará de ser brillante y se comenzará a poner verde. Entonces realmente estará viviendo en el jardín.

Esto tendrá un efecto en el precio de reventa de la casa. Oh claro, sin duda una casa diseñada por un arquitecto de renombre aporta valor ahora mismo y para los próximos quince minutos. Pero después ¿qué?. Será como si hubiese gastado su dinero en un casette biodegradable de ocho pistas hecho por Enron.

Si, claro. Está bien que los historiadores del futuro tengan alguna pista de cómo era el diseño de principios del siglo XXI, pero como las ventanas de aluminio de los años 50, no aseguraría que cada una de las galerías blancas de cristal transparente instaladas primorosamente en tantas casas no hayan desaparecido para entonces. Bien porque haya venido una nueva moda o bien porque se hayan caído todas.

En este punto debo decir que soy enormemente desconfiado con todas las nuevas propuestas del diseño. Miren los trajes, por ejemplo. La última vez que me compré uno, los tres botones eran más o menos la vanguardia de la moda, así que decidí seguirla. Y ahora, cada vez que me lo pongo, casi le da una hernia a Adrian Gill. Entonces, ¿Qué tengo que hacer? ¿Tirarlo? ¿Echar un traje hecho a medida de Gieves & Hawkes a la chimenea porque tiene demasiados botones? Tiene que ser broma.

Incluso el otro día me dijeron que mi cinturón estaba pasado de moda. ¿Cómo puede ser? ¿Cómo una tira de cuero con una hebilla puede estar o no estar de moda? Y lo mismo sucede con los gemelos. Son eso que siempre compras cuando estas en el aeropuerto y te das cuenta de que te has dejado los tuyos en casa. Alguien que se va hasta el centro de la ciudad, aparca su coche, busca una joyería, medita detenidamente su elección y espera mientras su tarjeta de crédito hace el resto, o es alguien con mucho tiempo libre o es un loco patológico. O un vanidoso petimetre de Chelsea.

Es mejor, creo yo, comprar un buen diseño una vez, que comprar algo de moda cada veinticinco minutos. Y ciertamente es más barato. Y por buen diseño entiendo las casas de Georgia, los Levi’s 501, los mocasines, los mecheros Zippo, los sillones con orejeras Parker Knoll, la botella original de Coca-Cola (Cuya forma inspiró casualmente la forma del nuevo Aston Martín DBS) y el Lamborghini Miura.

Lo cual nos lleva claramente a los coches. Antiguamente, la noción de que tu coche pudiera ser, por alguna razón, un objeto de diseño, era puramente absurda. Pero ahora, cuando las compañías fabricantes de coches han inventado las plataformas compartidas, con las cuales un gran número de coches aparentemente diferentes son en realidad el mismo en el fondo, los nuevos modelos puede aparecer mucho más rápidamente. Y esa es la clave. Mantener la cosa en movimiento. Alborotar con los cambios. Disco. Punk. New Wave. House, hip-hop, rap, techno, garage.

Tomen como principal ejemplo el nuevo Mini. Es lento, caro y mal acabado. Pero por un momento estaba ahí, con sus estúpidos zapatos y su galería blanca. No hay mas, porque gracias a la agencia estatal Foxton, que compró una flota de ¿seis millones? de ellos, tenemos la reacción de los de GQ han comprado ahora Range Rover Sport. Y el año que viene, como los de VW han planeado hacer una versión del siglo XXI de su Caravelle, cogerán uno de estos nuevos coches, o un Mercedes CLS o un Alfa Brera. No un Jaguar, porque Jaguar ha salido recientemente de sus propias vacilaciones como el partido Tory. Un poco malhumorado. Un poco envarado. Un poco con la necesidad de que Peter Kay le cuente unos chistes. Y no un Discovery porque todavía no ha funcionado. Quizá porque es cool ser ecologista (tiene que haber alguna razón por la cual el ecologismo es tan popular, porque todo es maldita ciencia) las madres que van a recoger a sus niños a los colegios están poco dispuestas a usar un Jeep Commander Strike “Tonka Toy”.

En cualquier caso, me gusta cómo la industria del automóvil se preocupa por los asuntos de la moda, porque eso significa que los coches son algo menos estúpido que antes. Y les deseo mucha suerte mientras van a ciegas malgastando su dinero en lo que Dylan Jones dice que vds. deben tener esta mañana. Pero para aquellos que prefieren un Zippo con limpiaparabrisas, les reclamo su atención sobre el Audi RS4...

(Sigue en Times Online Driving)


* Vía Times Online

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