La idea "Arte y automóvil" es, como se puede ver en las propuestas de
la breve singladura de este mismo blog, algo que engloba muy diferentes
facetas de la creación artística. Sin embargo las más evidentes, y
también quizá las más epidérmicas, son las relacionadas con el
automóvil dentro de la pintura o la escultura, y su opuesta, el
automóvil como soporte para la pintura. Esta segunda la hemos tratado
con cierto detenimiento ya en estas mismas líneas, al hablar sobre todo
de la colección BMW Art Cars.
Sin embargo la aventura de los coches pintados por artistas ni mucho
menos comenzó con la atrevida idea de Hervé Poulain y su BMW 3.0 CLS
pintado por Calder. Ni desde luego esta idea se limita a una estrategia
de carácter comercial y publicitario, lo cual por otra parte no le
restaría interés.
Para aquellos interesados en la Historia del
Arte, no resultarán nuevas las apasionadas referencias del poeta
Marinetti al automóvil como objeto referencia del arte moderno en el Manifiesto Futurista
de 1909. Y cómo este movimiento, el Futurista, que no era sino una
reivindicación a ultranza de unas nuevas referencias artísticas para el
nuevo mundo que les rodeaba, plasmaba estas ideas, sazonadas con la
potente estética del cubismo, en cuadros como el conocido "Velocidad abstracta y sonido"
de Giacomo Balla en 1914. Para los artistas de vanguardia de principios
del siglo XX, esas décadas en las que el arte atravesó la fractura
estética y conceptual más decisiva de su historia, los nuevos iconos de
ese mundo moderno fueron fuente de inspiración no sólo para sus obras,
sino para sus propias teorías del arte. Hasta llegar, tras un intenso
proceso de construcción intelectual y de reflexión sobre la
representación en el arte, a la abstracción. Aquellos artistas pioneros
soñaron con un nuevo arte mientras los ingenieros pioneros soñaban con
máquinas maravillosas. Y no pocos de estos mitos del arte sucumbieron a
aquel atractivo mundo, como el propio Picasso, que sentía una gran
atracción por el Mercedes 300 SL "Gullwing" de su amigo David Duncan
Entre aquellos pioneros del arte estaba el matrimonio formado por Robert Delaunay y Sonia Terk (Luego Sonia Delaunay).
Los Delaunay forman parte de la Historia del Arte por pleno derecho,
englobados dentro de la trascendente vanguardia cubista, y con la
aportación de su particular estilo de formas decididamente orgánicas,
vivas y palpitantes. Este estilo se denominó "Cubismo orgánico" o, en
palabras del poeta Apollinaire,
"Orfismo", aunque Delaunay prefería llamarlo "Simultaneísmo". Los
Delaunay siempre manifestaron un interés por el mundo de la técnica y
la ingeniería que florecía en las primeras décadas del siglo XX, como
muestra su "Homenaje a Bleriot",
de 1914. Su oscilación entre la figuración más sintética y los albores
del informalismo, son un claro indicador de su caracter inquieto y de
investigación estética. Y este acercamiento de las vanguardias
artísticas con las nuevas realidades sociales es, desde luego, una
constante en la Historia del Arte del siglo XX y XXI.
Sonia
Delaunay quedó siempre en un segundo plano mientras vivió Robert,
muerto en 1941. Es a partir de la muerte de este cuando se comienza a
considerar a Sonia Delaunay como una interesante artista que
participaba en gran medida de las creaciones artísticas y de los
discursos estéticos enunciados por su marido. Sonia se había dado a
conocer fundamentalmente por sus investigaciones con la estética de lo
textil, y por su interesante acercamiento a los planteamientos
artísticos en los objetos de uso cotidiano. Su idea, con una profunda
carga ideológica, iba dirigida a la expansión del arte "de caballete" a
todos aquellos otros objetos relacionados con la vida más cotidiana de
la gente, contribuyendo así a una cierta "democratización" de las ideas
estéticas. En cierto modo una versión evolucionada de lo que William
Morris planteaba unas décadas antes con su movimiento "Arts &
Crafts" y una buena avanzadilla de lo que hoy en día sucede aunque lo
llamemos "diseño".
Sus experimentos con elementos textiles
elevados a la categoría de "arte utilitario" tomaron cuerpo a partir de
1910, cuando en el ambiente artístico de vanguardia de París se vio
como aceptable que aquellas creaciones "utilitarias" tenían unas
cualidades estéticas y plásticas al nivel de cualquier obra de arte. En
1913 Sonia Delaunay realizó sus primeras prendas "simultaneistas", y
poco después comenzó a realizar escenografías y vestuarios para teatro
en la misma línea. Sonia se dedicó a evolucionar y continuar
investigando en estas creaciones textiles
con la idea de llevarlas a la misma categoría de obra de arte, aunque
con fin utilitario. En su tienda de París comenzó a ofrecer algunas de
estas prendas bajo el nombre "Atelier Simultané".
En 1925, su colección de prendas llamada "La boutique Simultané" fue expuesta en la "Exposition Internationale des Arts Decoratifs et Industriels Modernes", también conocida como la exposición del Art Decó,
compartiendo espacio con el modisto Jacques Heim. En el mismo lugar
donde se exponían sus vestidos, aparecía un precioso Bugatti T35
decorado con la misma clase de patrones cromáticos y con las formas que
Sonia había dado a sus diseños textiles. El coche, con fondo blanco en
toda su estilizada carrocería, presentaba formas de recuerdo geométrico
pintadas a mano, que se intersectaban entre sí, y hechas en colores
vivos, siguiendo el estilo de sus propios diseños de ropas. Del Bugatti
decorado por Sonia Delaunay no he conseguido encontrar ninguna foto
directa. Las imágenes que he podido lograr del coche son de una
preciosa rèplica a escala 1:8 realizada por "Art collection Auto" al parecer con bastante fidelidad al original. Sin embargo, al observar algunas otras informaciones se pueden ver fotos de otro coche,
que a primera vista no diría que es un Bugatti, pero junto al cual
posan dos mujeres vestidas con unas ropas cuyo patrón aparenta ser
igual al del coche, lo cual me inclina a pensar que pudo haber más de
un coche.
En cualquier caso, ¿Por qué un Bugatti?. No es raro
que Sonia Delaunay escogiese en 1925 un Bugatti para plasmar sobre un
coche sus creaciones artisticas. Bugatti ha sido siempre una marca
vinculada a lo exclusivo, al lujo y al buen gusto. El Type 35 era
uno de los Bugatti con más fama por sus éxitos en competición, y eso
sin duda ayudó. Pero Bugatti es además una marca vinculada al arte y al
diseño desde antes de existir. Ettore Bugatti, era hijo de Carlo Bugatti
un
afamado diseñador de muebles de finales del siglo XIX y principios del
XX que precisamente había explorado la nueva estética de lo utilitario
desde un punto de vista entre el modernismo y el eclecticismo. Algunos
de sus muebles pueden incluso contemplarse en el Museo de Orsay. Otro de los hijos de Carlo, de nombre Rembrandt,
explotó también su faceta artística como escultor, aunque se suicidó
aún joven. Así que la propia existencia de Bugatti, y sus diseños, la
hacía una marca propicia para que Sonia Delaunay plasmase sus diseños
sobre una de sus criaturas.
Así, en 1925, en un mundo de
vanguardia en la búsqueda de una nueva estética, en el que el arte
caminaba por un camino sin retorno hacia nuevas formas de expresión; un
mundo en el que las vanguardias estéticas se alejaban del gran público
en lo plástico pero se acercaban cada vez más en lo teórico; y en el
que se comenzaba a forjar la sociedad moderna en occidente, en este
mundo, se producía la conjunción estrecha de Arte y Automóvil. En una
inextricable acción de la que participaban el arte de vanguardia, el
cubismo, la "democratización" de la estética, la revolución del mundo
de la moda, el arte con acento femenino y el nuevo mundo de la
ingeniería en forma de automóvil, que en cambio venía de linaje
vinculado a las artes tradicionales.
El Bugatti T 35 de la
Exposición de 1925 no fue el único coche decorado por Sonia Delaunay.
Pero para los siguientes, habrá que esperar un poco.
* Si
alguien cree que puede identificar el coche que se ve en las fotos de
la Exposición de 1925, por favor, que se ponga en contacto conmigo a
través de comentario a este articulo o en laformadelossuenos@wanadoo.es
** Foto y fuente: Art Collection Auto más fotos, y la historia del Bugatti de Sonia Delaunay, aqui