Puede parecer traído por los pelos, pero creo que es evidente la
relación entre Pirelli y el arte. Si, a esos que tenéis el calendario
Pirelli colgado detrás de la puerta, que sepáis que, además de unas
señoras estupendas, tenéis unas fotografías que pertenecen a una serie
que dura ya más de 40 años y en la que han participado algunos de los
mejores fotografos de la historia reciente del arte. Desde 1964, el Calendario Pirelli se ha convertido en una apuesta a caballo del arte y el márketing, en la cual han participado fotógrafos del nivel de Richard Avedon o Sarah Moon, lo cual sin duda habla de lo ambicioso del proyecto y de su resultado.
Ahora
Pirelli, que siempre trata de mantener una línea atrevida y creativa en
sus campañas publicitarias, nos sorprende con una pequeña joya llamada
"The Call". Se trata de un cortometraje dirigido por Antoine Fuqua (Training Day, King Arthur...) y con John Malkovich (La Sombra del Vampiro, Las Amistades Peligrosas, Cómo ser John Malkovich...) y Naomi Campbell (...estooo... supermodel, supongo).
John
Malkovich es un padre exorcista que vive en la Ciudad del Vaticano, y a
quien una llamada de teléfono en la noche le reclama para realizar un
exorcismo un tanto especial. No por casualidad, Malkovich usa un
hermosísimo y escultural Lancia Thesis
para desplazarse desde la monumental ciudad hasta un garaje en las
afueras. Allí, otro sacerdote, totalmente agotado, le espera para que
trate de resolver el problema. Dentro del garaje, le espera un coche
endemoniado. Quizá algunos de vosotros esperaríais que fuese el Dodge
Charger de "Bullit", pero estamos en 2006. Y el coche endemoniado es,
como muchos hubiesemos elegido, un fiero TVR. Quizá lo suyo habría sido
un Cerbera, por aquello del monstruo portero del infierno, Cerbero. Pero tampoco. El elegido es un diabólico Sagaris
de color pardo, que se comporta como realmente endemoniado y le hace a
Malkovich sudar la gota gorda, y dentro del cual habita un demonio un
tanto especial...
Realmente los dos únicos coches que aparecen
en la película lo hacen como auténticos actores por sus propias
características de diseño y origen. El Thesis, independientemente de si
gusta o no, es uno de los coches de más hermoso y artístico diseño de
los últimos 30 años. Un auténtico repertorio de formas y volúmenes de
recuerdo clásico y eterno, que más que rodar parece acariciar el suelo
junto a la monumental columnata de Bernini.
Difícilmente el exorcista del Vaticano podía desplazarse (puesto que no
conduce él) en otro coche. El otro, el endemoniado, tenía que ser un
TVR. Desde el Cerbera y el Speed 12, hasta el Tuscan o el Tamora, los
TVR son coches auténticamente diabólicos. Peligrosos, caros,
extremos...Y extremadamente atractivos por ello. Con su extraña mirada
de focos elipsoidales, su largo morro como el hocico de una gárgola y
ese sonido, como el aullido del Lobo Fenrir.
Ciertamente,
"The Call" es una curiosa película que, quizá cuando parecía difícil
aportar algo en el campo de las pequeñas creaciones para el mundo del
automóvil (ver "The oher side of the road", hace unos días), da sin embargo una vuelta de tuerca con una producción que, pese a tener influencias y recuerdos de "Christine" o "Duel", o incluso "El Exorcista"
resulta bien interesante de ver, y desde luego varios niveles por
encima de la mayoría de las producciones de este tipo, hasta colocarse
cerca de los mejores episodios de "The Hire", auténtica referencia del
género. Por cierto, en ella, el mejor cameo lo hace el horizonte y los
perfiles de la ciudad eterna, más bella que nunca bajo ese endemoniado
cielo.
Ah, y no anuncia coches.