Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Artículos - marzo 2007

En esta concentrada revisión de la arquitectura contemporánea vinculada al automóvil, debe haber un espacio señalado para el estudio de arquitectos al que me refiero en este post, Henn Architekten, entre Munich, Berlin y Dresde. Hasta tal punto este equipo es clave hablando de arquitectura en torno al automóvil, que en realidad va a ser una serie con varios artículos lo que les dedique.

Gunter Henn y su equipo han participado, en los últimos años, en un gran número de proyectos de edificios para grandes complejos relacionados con el automóvil, desde algunas instalaciones en plantas de producción, hasta algunos edificios emblemáticos, e incluso museos de automoción. El edificio por el que traigo aquí al equipo de Henn en esta ocasión, es el fabuloso Audi Forum en Ingolstadt, una intervención incluída en el proyecto de reestructuración de la planta de Audi en dicha ciudad, e inaugurada en 2001.

Audi (la marca estrella del grupo VAG) es con seguridad la firma que mayor evolución en su posición en el mercado ha sufrido desde finales de los años 80. En esta década, Audi estaba, en términos de imagen pública y de calidad de productos, a bastante distancia de las premium, Mercedes y BMW. Sin embargo, la reestructuración de los productos y su gran evolución en cuanto a imagen y calidad giró en torno al desarrollo de la tecnología diésel, y posteriormente en torno a hitos como el A8. A mediados de los 90, cuando los máximos éxitos de la marca en competición quedaban lejos, la nueva gama basada en A4, A6 y A8, y algunos ejercicios de estilo que han marcado el desarrollo posterior de la marca, como el Avus o el Rosenmeyer, elevaron la percepción de Audi como una firma de prestigio hasta las máximas cotas. En este sentido, las campañas de publicidad de la marca (a una de las cuales debe este blog su nombre) instauraron un nuevo estandar de calidad y creatividad en la creación de márketing audiovisual, bajo cuyo influjo todavía hoy estamos, aunque su máximo nivel parece haber pasado ya.

La creación del Audi Forum en Ingolstadt es parte de la estrategia para ofrecer una imagen renovada, abierta, atada al diseño y a la transparencia. El proyecto de Gunter Henn fue el colofón a la remodelación de la planta, que con el paso de los años se había quedado completamente aislada del resto de la población. El edificio pasó, desde ese momento, a convertirse en la imagen que la planta, y por tanto la marca, proyectan hacia el exterior, transmitiendo una serie de valores y cualidades a través de un magnífico edificio. Un cubo elíptico y plateado se alza a la entrada de la fábrica para desarrollarse en tres plantas de metal y líneas curvas intersectadas con materiales transparentes y translúcidos que hacen al espacio interior tener un aspecto diferente a cada diferente hora del día. Los directivos de la marca querían, a la hora de definir el proyecto, que el espacio transmitiese movilidad, dinamismo, solidez, transparencia y a la vez diseño, todo lo cual el edificio de Henn Architekten cumple con creces. El edificio, al igual que el Mercedes - Benz Museum de Stuttgart, fue consagrado con una publicación a la que, hasta la fecha, no he tenido acceso, pero que en cualquier caso parece menos ambiciosa que la magnífica obra editada para la marca de la estrella.

Pero además, el interior está adornado de una plusvalía fabulosa, que es su contenido. El Audi Forum se desarrolla como un gran centro cultural repleto de espacios específicos (como una sala de cine) y otros polivalentes, y que gravitan en torno al museo de la marca como un motor que genera y absorbe creación y difusión cultural. En realidad, el Audi Forum es la referencia de una red de centros creados por Audi y denominados genéricamente "Audi Fora", en los cuales, como en el principal de Ingolstadt, se desarrollan actividades relacionadas con los clientes, así como una extensa programación cultural que acoge algunos eventos relacionados con el arte y el diseño en un sentido amplio. Los selectos espacios se encuentran, por ahora, en Berlin, Munich, Londres, Madrid, Paris, Estocolmo y Pekin. Si ya hablamos hace algun tiempo de las actividades del Audi Forum principal, en el caso del de Madrid, por ejemplo, se han desarrollado desde concursos infantiles de dibujo, pasando por ciclos de conferencias en torno al tráfico, hasta exposiciones tan interesantes como la de Steve Curry, el afamado fotógrafo de National Geographic y autor de la famosa foto de la niña - mujer afgana.

Los "Audi Fora", son por tanto un patrimonio de la marca, patrimonio que se proyecta en el interesante, sobrio, y a la vez moderno, edificio de Henn para Neckarslum, un ejemplo interesante de hasta qué punto la percepción y la imagen de una marca pueden depender de la interpretación de sus valores en clave de arte y arquitectura.
Precisamente cuando estoy enfrascado en la serie de artículos acerca de la arquitectura contemporánea en edificios emblemáticos relacionados con el automóvil, como museos o centrales de algunas marcas, se ha producido una noticia fabulosa, absolutamente relacionada con este tema, y además ubicada en la propia tierra a la que pertenezco.

El Gobierno de Aragón y algunos importantes patrocinadores han denominado "Ciudad del Motor" a un proyecto para la creación de un gran complejo relacionado con el motor que albergue desde un circuito de velocidad hasta diferentes circuitos de pruebas para marcas, pasando por centros de ocio, comerciales y deportivos, todo ello ubicado en la localidad turolense de Alcañiz. El diseño del circuito de velocidad ya ha sido realizado por Hermann Tilke, (Autor de trazados tan fabulosos como el de Estambul, y otros no tanto, como el de Bahrein), y el principal asesor del proyecto es Pedro Martínez de la Rosa, al tiempo que suena desde hace poco la posibilidad de que McLaren se incorpore al proyecto como colaborador principal.

En estos días se dilucidaba el concurso para el edificio que centralizará el espacio de ocio y comercial del complejo. Al mismo, optaban, entre otros, Jean Nouvel y Norman Foster. Y ha sido al gran arquitecto de Manchester al que el jurado ha decidido otorgar la construcción del mismo. Foster, probablemente el arquitecto vivo más importante del mundo, está en la actualidad involucrado en otros dos proyectos en España, la Ciudad de la Justicia en Madrid, y las oficinas centrales de Repsol, también en la capital. Además, algunos otros edificios emblemáticos de Foster se encuentran ya en España, como sus intervenciones en el metro de Bilbao, o la torre de telecomunicaciones de Collserola.

El proyecto de Foster tiene muy en cuenta el duro entorno geográfico que rodea a la ciudad del motor, con una climatogía sin término medio, pero a la vez proyecta una potente y dinámica imagen para convertirse en el emblema de un gran proyecto. Probablemente por el mero hecho de tener una intervención de Norman Foster, la Ciudad del Motor se ubica ya en un escalón cercano a la primera categoría mundial en cuanto a instalaciones. Foster, a cuyo cargo ha corrido, por ejemplo, el nuevo estadio de Wembley, no se ha visto involucrado, hasta este proyecto, en ninguna intervención relacionada con la competición automovilística ni con la museología (me refiero a proyectos como los que comentaba en el anterior post) lo cual le dará un valor añadido al edificio.

Habrá que esperar hasta 2010 para verlo, pero la Ciudad del Motor, y particularmente la nueva joya de Foster, colocaran a Alcañiz y parte de Teruel en algo bien distinto a lo que es ahora. Es para mi una enorme sorpresa y una tremenda emoción, poder escribir este artículo, cuando en mi mente y mi ordenador corren textos sobre grandes edificios para museos y plantas automovilísticas lejanas. La pena es que en la elección hubiese que desechar un proyecto de Nouvel, o lo que es igual, elegir entre lo óptimo y lo excelso. La montaña vino a vernos, celebrémoslo.
Probablemente el más interesante de los edificios construídos que voy a reseñar en esta serie de artículos, es el fabuloso nuevo museo de Mercedes - Benz en Stuttgart, inaugurado en Mayo de 2006. Seguramente todo aquello que rodea a una corporación de tal dimensión como Mercedes se magnifica completamente en cuanto a su relevancia y repercusión. Sin embargo, el edificio de UNStudio para la marca de Stuttgart supone un hito en cuanto al nivel y complejidad de edificios destinados a albergar complejos relacionados con el automóvil, y también establece un interesante punto de atención en cuanto a la arquitectura museística en toda Europa, y probablemente en todo el mundo.

En 2001, en Mercedes se plantearon que había llegado el momento de renovar el antiguo museo de la marca, cuyas instalaciones se habían quedado pequeñas y un tanto anticuadas, pero en la construcción de un nuevo edificio proyectaron también un emblema que pudiese, al tiempo, generar una imagen de marca potente, y a la vez servir de medio de comunicación entre los visitantes y la propia Mercedes. Para ello, no solo era preciso crear un edificio capaz de ser, por si mismo, representativo de las cualidades de los productos de la casa, sino también dotarlo de un proyecto museológico y museográfico que pusiese al espacio uno o varios escalones por encima de cualquier otro museo de automóviles del mundo.

Del edificio se ocupó el equipo de UNStudio, dirigido por Ben Van Berkel (finalista del proyecto de la Ciudad del Motor de Alcañiz) y Caroline Bos. El resultado es un rotundo volumen exterior, en el color plateado tan mítico para la marca, en cuyo interior se alberga un espacio determinado por una doble hélice que genera en el interior el espacio de una estrella de tres puntas, a partir de un principio geométrico muy dinámico (y relativamente frecuente en la arquitectura barroca). El interior es un gran hueco con un espacio-camino de estructura compleja que dirige desde arriba hasta abajo, y en el que el visitante puede elegir varios caminos para acabar viéndolo todo. El diseño museográfico corrió a cargo de HgMerz, equipo que también ha diseñado el montaje del museo de Porsche en Zuffenhausen, por ejemplo. Van Berkel tenía en su curriculum reciente algunos museos no convencionales, como el Te Papa de Wellington, Nueva Zelanda, o el de Akron, en Ohio, o remodelaciones como el del museo Wadsworth, en Hartford, lo cual le animó a crear un proyecto museológico diferente a lo convencional. Los autores presumen de que este museo se relaciona con los visitantes de una forma totalmente distinta a un museo convencional, y no se encuentra sujeto a ninguna de las limitaciones físicas de estos, de tal manera que las obras aquí expuestas, en cuanto que forman parte de la cultura propia, implican una mayor fluidez en la comunicación con el espectador.

El conjunto es un fabuloso ser vivo arquitectónico, repleto de formas orgánicas y con un espacio dinámico y natural, pero no laberíntico, en el que cualquier variante posible en su recorrido encierra un contenido museológico diferente, todos ellos con un sentido concreto. En cuanto museo, el Mercedes - Benz de Stuttgart, que los autores sitúan en una línea directa hereditaria del edificio de la Bauhaus de Van der Rohe, el Guggenheim de Nueva York, de Lloyd Wright, y el Pompidou de Renzo Piano (Casi nada...) apuesta por un montaje muy visual, pero no por ello menos repleto de información. Así, a las diversas proyecciones que acompañan a los modelos de coches, se une una línea del tiempo que ubica cada modelo y etapa en su contexto histórico, y una serie de datos más extensos que se pueden comunicar con el visitante mediante Bluetooth, evitando también así una gran cantidad de emisiones sonoras contaminando la quietud del museo.

El complejo trabajo para poner en pie el edificio y el museo, ha sido además inmortalizado en un fabuloso libro monográfico editado por los barceloneses Actar, y cuyo título (Buy me a Mercedes Benz) está inspirado en una canción de Janis Joplin

El Mercedes - Benz de Stuttgart es un museo del automóvil pionero, pero también es una audaz propuesta dentro del mundo de la museología en sí, demostrando que, al final, tras un trayecto como el de la marca, hay una densidad histórica, cultural y sociológica que va más allá de unos fríos datos técnicos. Es un museo de historia del siglo XX, en un maravillosos edificio del siglo XXI, y vista a través de una plateada estrella de tres puntas.
La arquitectura es el arte de construir edificios a partir de diferentes estructuras autónomas, que configuran un producto final complejo, pero tan ordenado y orgánico que es casi un ser vivo. En cierto sentido, la construcción de un automóvil comparte algunos de los elementos clave en el desarrollo de un edificio. Tras una definicion de los fines y objetivos para el producto, se realiza un diseño inicial, para analizar detalladamente y por separado la forma óptima de ensamblar todas las partes independientes en un todo armónico y eficaz. Por eso la arquitectura y la construcción de automóviles han estado siempre tan cerca.

En la actualidad, este contacto se puede rastrear especialmente cuando en los últimos años ha surgido con intensidad un espacio común para ambos: el museo de automóviles. La construcción de algunos museos y espacios representativos de las principales marcas europeas en los últimos años, no sólo nos ha dejado una espléndida serie de edificios, sino que además ha permitido observar qué sucede cuando arquitectura y automóvil se dan la mano para proyectos con un contenido y un trasfondo común.

Abro esta serie de artículos, que abarcará unos cuantos estudios de arquitectura y unas cuantas marcas, con el interesantísimo proyecto de Delugan & Meissl para el museo de Porsche en Zuffenhausen, un caso claro del espíritu de una marca, y hasta de algunos productos, puesto como punto de partida para la creación de un edificio.

El proyecto del museo Porsche en Zuffenhausen surgió en el verano de 2004 cuando la marca decidió hacer algo más que renovar un museo, y convocó un concurso para la realización de un edificio emblemático que no sólo albergase el nuevo museo y centro de visitantes, sino que también tuviese la capacidad de proyectar la imagen de la marca y convertirse en emblema al tiempo. El concurso, al que se presentaron 170 estudios de todo el mundo, fue finalmente adjudicado al proyecto del equipo de Delugan & Meissl, de Viena. Y entre las razones de la adjudicación se debieron, y esto es lo interesante, las características propias del edificio en relación con las de la propia marca y sus creaciones. Dinamismo, vanguardia técnica, diseño y eficacia, e imagen impactante, entre otras.

La arquitectura de los grandes estudios depende muchas veces tanto o más del márketing que de la calidad u originalidad de sus proyectos. El hotel de Frank Gehry para Marqués de Riscal perfectamente podría haber sido la sede de un banco. O el edificio de Jean Nouvel para Agbar, el emblema de un grupo constructor. Son edificios que aportan imagen al encargante. Sin embargo, en el caso de la arquitectura para marcas de automóviles, la condicion inicial ha de ser exactamente la opuesta. Es el edificio el que debe recibir las influencias estéticas y conceptuales asociadas a la marca en cuestion, y así unir la imagen proyectada al exterior, que es extremadamente importante, con la imagen proyectada desde el interior, que es lo que da la personalidad. Y en el caso del Museo Porsche de Zuffenhausen, creo que esto se logra con creces. Las formas afiladas y contundentes del museo, en diferentes planos que se intersectan con el espacio, no está tan lejos de la estética básica de los Porsche RS Spyder para LeMans, o quizá de las formas suaves pero angulosas del interior de los 911, al tiempo que demuestra esa intensidad y dinamismo que siempre ha caracterizado a los de la marca de Stuttgart desde el Dr. Porsche.

La nueva construcción proyectará con nitidez la imagen de una marca que ha renacido en los últimos años gracias a modelos como el Boxster o el Cayenne, pero cuyo prestigio sigue anclado en modelos míticos como el 911. Y una marca para la que la técnica es lo primordial, pero que siempre tiene la calidad y estética en el diseño entre sus principios básicos e inamovibles.

Arquitectura y automóvil nunca han estado demasiado separados. Pero ahora, con este y otros edificios que veremos en los próximos artículos, quizá van más de la mano que nunca. A finales de 2007, o quizá principios de 2008, podremos disfrutar del Porsche más grande jamás construido.

En Europa, si hablamos de un museo generalmente nos referimos a grandes instituciones de origen público con colecciones acumuladas a lo largo de algunos siglos (o décadas, depende de la especialidad). Cuando hablamos de museos privados, generalmente nos referimos, en cambio, a los museos de coleccionistas privados (que también pueden acabar siendo semi-públicos, como el Thyssen de Madrid), o de museos de corporaciones privadas o temáticos (como el de Mercedes Benz en Stuttgart). Pero no se nos ocurre que pueda haber un museo que lleve el nombre de una empresa (por ejemplo, Navidul) , y en el que se muestren obras de arte como en el Prado, por ejemplo.

En Estados Unidos en cambio, donde el concepto de museo es ligeramente diferente, los grandes museos (como el Metropolitan de New York) son en realidad fundaciones producto de la iniciativa de particulares y de la acumulación de legados de diferente procedencia, en el que lo público queda en un segundo plano y predomina el afán filantrópico de los particulares fundadores.

Por esta característica, pueden existir museos como el que hoy traigo aquí, el Museo Chrysler de Norfolk. Producto de la conjunción de un museo público con la colección de un magnate presidente de una gran corporación, el museo, creado en 1939 como Museo de Bellas Artes de Norfolk, no se entendería actualmente sin el apadrinamiento en 1971 por parte de Walter P. Chrysler Jr., hijo del fundador de la marca y experto coleccionista de arte, cuando llegó a la ciudad y decidió sumar sus colecciones a las del museo ya existente. La carrera de Chrysler Jr. como coleccionista se desarrolló durante décadas, paralelamente a sus trabajos en la gran corporación creada por su padre, de la cual creó su división aérea. En los años 30 viajó a Paris, donde conoció a Picasso, Leger y Matisse, entre otros, y de los cuales compró obra directamente. Como quiera que toda su vida giró tanto en torno a los coches como en torno al arte (no olvidar que la corporación construyó uno de los rascacielos más significativos del mundo, el Chrysler Building de Nueva York, en 1930), participó también en la dirección de la biblioteca del MOMA, gestionando los fondos relacionados con el movimiento surrealista y con el legado de Paul Elouard

El Museo Chrysler de Norfolk está actualmente financiado parcialmente por la fundación Daimler – Chrysler, al tiempo que por el ayuntamiento de Norfolk y el Estado de Virginia, como principales patronos, aunque sigue siendo el Ayuntamiento de Norfolk el que más aporta. La colección del Museo tiene sus piezas fundamentales entre las aportadas por Chrysler de su colección particular. Obras de Rubens, Van Dyck, Bernini, Coello incluso un retrato de Velázquez o algunos grabados originales de Goya, lo colocan en una posición privilegiada entre los museos de mediano tamaño en Estados Unidos, y un paso (o dos) por detrás de los grandes dinosaurios como el Met o el Boston Museum of Fine Arts.

Pero además, desde el 11 de Marzo hasta el próximo 10 de Junio, el Chrysler Museum de Norfolk acoge una exposición itinerante organizada por la Hispanic Society of America, llamada "From Goya to Sorolla" con una selección de las obras maestras propiedad de la sociedad correspondientes a los dos últimos siglos, desde la poderosa modernidad de Goya hasta el lánguido impresionismo de Sorolla, a través de 70 obras.

El Museo Chrysler de Norfolk es un interesante ejemplo, una vez más, de que la conjunción de materias aparentemente tan alejadas como la producción de coches y las Bellas Artes no sólo es una rareza, sino que es posible allí donde se vehicula en ambientes en los que median personas con una amplia visión de la cultura, y que, en cualquier caso, industria y arte no son, como muchos piensan, incompatibles.

Este Blog

Síguenos en Facebook y en Twitter

Ahora también puedes seguir las actualizaciones de ¿Dónde está el depósito...? en Facebook y en Twitter, y disfrutar de contenidos exclusivos en cada una de esas redes sociales:

- Síguenos en Facebook

- Síguenos en Twitter


Recomendaciones

Publicidad


Buscar