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Artículos - octubre 2007

 

En publicidad, desde los mismos orígenes de este medio, la comparación del producto anunciado con las obras de arte ha sido un gancho constante. De hecho, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el origen de la cartelería publicitaria está muy vinculada al decorativismo del post-impresionismo y el Art Nouveau, donde este abrazo entre arte y publicidad se hace muy patente.

Sin embargo, el arte "convencional" (arquitectura, escultura, pintura) suele ser usado en publicidad con fines algo más elaborados, pero por otra parte fáciles de entender, y especialmente si nos referimos a la publicidad del automóvil. El automóvil como "obra de arte" es una referencia corriente, al referirse a las características del diseño del mismo, o cuando vinculado a él aparecen nombres como Pininfarina o Giugiaro, que sugieren el concepto "de autor". Sin embargo, el arte que podríamos denominar como "convencional" aparece en la publicidad con frecuencia para elevar la apreciación de las cualidades del automóvil. No sólo el coche en sí puede ser una obra de arte, parece decir la publicidad, sino que además es comparable a las obras de arte tradicionales en términos absolutos, o a partir de algunas de sus características técnicas o estéticas.

La aparición del arte "convencional" en la publicidad (entendiendo por este el que podríamos ver en un museo de Bellas Artes, y quedando excluídas las más actuales tendencias artísticas del movimiento contemporáneo del que hemos hablado en otras ocasiones) se puede interpretar a partir de un puñado de anuncios que, a mi entender, recogen las características principales de este género.

El síndrome de Stendhal

Uno de los primeros post de este blog estuvo dedicado a una campaña de DDB para Audi que en aquel momento significó un repunte del tipo de spot que en su día denominé como "poema visual". Aparentemente agotadas las fórmulas construídas a partir de imágenes bellas y fascinantes acompañadas de una música un tanto melancólica, "El síndrome de Stendhal" reconstruyó el género a base de un elemento de calidad muy poco utilizado hasta la fecha: la referencia a la literatura y al arte de forma directa. La comparación directa del A8 con la catedral de la Santa Croce de Florencia es un máximo relativo en la presentación del automóvil como objeto de diseño con cualidades artísticas, al elevarlo al mismo nivel que uno de los monumentos más valiosos del arte de todos los tiempos. El resultado del conjunto es algo que, a día de hoy, todavía me provoca un nudo en la garganta.

Ver "El síndrome de Stendhal"
 

Illusions

Dentro de la vasta y magnífica producción de DDB para Audi, está otro de los anuncios en los que el arte, en este caso los dibujos con juegos geométrico-matemáticos popularizados por Escher, se convierten en el escenario del spot por el cual se desliza el elegante y nuevo Audi A6. El caso de Escher está ciertamente en los márgenes de lo que consideraríamos "arte convencional", pero desde luego el vínculo del automóvil a las contrucciones juguetonas, inquietantes y complejas del artista holandés, suponen igualmente un reto interesante. El coche es un complejo fenómeno que se desplaza por los territorios marginales y ficticios de la percepción. Algo que no se puede valorar en términos puramente visuales, y que incorpora sensaciones que hacen que nuestra vista engañe a nuestra percepción, y viceversa. Quizá no sea un producto tan impactante como "El síndrome de Stendhal", pero la inclusión de un personaje como Escher y su popular propuesta artística con las matemáticas en el arte lo hace muy apreciable, y lo coloca en la línea de algo que trataré próximamente: la matemática en el diseño de automóviles.

Ver "Illusions"

Aluminio

Hace ya más de una década, cuando el Audi A8 supuso el paso de la marca desde el terreno de las firmas apreciables al mismo olimpo de la automoción, DDB se encontraba en la misma vanguardia de la renovación plástica de la publicidad del automóvil en televisión. Formando parte del inicio de la estética un tanto aparatosa y efectista en este tipo de anuncios, un coleccionista de arte paseaba entre sus piezas, mientras una voz en off se refería a las mismas mencionando el siglo de su realización, y el material... piedra, oro, mármol... Hasta que el hombre llega al garaje, y se encuentra la más reciente y valiosa pieza de su colección "Audi A8, siglo XX, Aluminio". Resulta bien interesante y atrevido este planteamiento para un anuncio de muy principios de la década de los 90, pero su discurso está en el mismo centro de la teoría del diseño como arte que en nuestro tiempo se presenta como uno de los debates más interesantes entre los historiadores y expertos.

Ver "Aluminio"

Defining Innovation

La última campaña de BMW "Defining Innovations", plantea un interesante debate artístico. Las esculturas móviles de Theo Jansen, una interpretación megalómana y fascinante de la escultura cinética de Calder o incluso de Naum Gabo, tiene algo más que el valor de un trabajo técnico de espectacular puesta en escena. El fondo de la campaña, la política de BMW para optimizar el esfuerzo energético de una forma sostenible, se plantea con la referencia a los debates eternos del arte. Arte contra Técnica, Arte como imitación de la naturaleza, y Arte frente a Diseño Industrial, están contenidos dentro del breve discurso de Jansen mirando a sus criaturas andar por la playa. Jansen no es, ni a un millón de kilómetros, el nuevo Leonardo, como se repite de forma hiperbólica en muchos textos en papel y en internet. Simplemente es un ingeniero y un escultor a la vez, que reflexiona sobre la naturaleza del arte. Pero en esa reflexión se encuentra con la milenaria discusión de los filósofos griegos acerca de la naturaleza "espiritual" o incluso "conceptual" del arte, que expresaron por la diferencia entre "Ars", arte, y "Techné" artesanía. También el denso y apasionado debate, siempre ejemplificado en la fábula de Zeuxis y Parrasio, sobre si el arte debe copiar a la naturaleza o imitarla. Y por último, el actual y siempre controvertido debate que llega desde Sócrates a Calatrava: si la belleza está en la funcionalidad, y por tanto lo funcional (la ingenieria) es bello al igual que lo puramente artístico y no útil. Sin entrar a resolver esas milenarias preguntas, las esculturas de Jansen son magníficos ejemplos de arte cinético (una gran exposición sobre este particular pudo verse hasta septiembre en el Museo Reina Sofía), pero lo verdaderamente valioso del spot es la verbalización de estos planteamientos teóricos acerca del arte y la ingeniería.

Ver "Defining innovation"

Robot

Pero mi favorito, con mucha diferencia, es el que creo que incluye todos los elementos más destacados para introducir el arte "convencional" en un spot de manera lúdica, creativa e interesante. Ya hace siete años que Eric Coignoux dirigió para Euro RSCG uno de los mejores spot de los últimos años, "Robot", para el Citröen Xsara Picasso. El que un coche incorpore en su nombre el del artista más grande del siglo XX ya resulta terriblemente interesante, paradójico y sugerente. Pero además el anuncio era una delicia creativa, en la que un autómata de una cadena de montaje sentía su espíritu creativo de tal manera que pintaba un Picasso sobre la carrocería de uno de los Citroen Xsara monovolúmen, hasta que, ante la proximidad de un supervisor, borraba el dibujo. El ojo del autómata, un claro homenaje al robot más inquietante de la historia del cine, HAL 9000, ponía una nota un tanto más viva en la máquina, y remataba la magnífica idea una deliciosa canción "Sympathique" del album homónimo de debut de un atípico grupo, Pink Martini, que a partir de aquel momento se convirtió en un gran éxito. Un robot pintando un Picasso sobre un coche es una de las ideas más brillantes y en cierto modo transgresoras de la publicidad de los últimos años, y coloca en este caso, en el mismo discurso de "Defining Innovations", que la máquina sea capaz de ser también arte, hasta el punto de que el autómata de pintura nos parece más humano que el propio humano que supervisa la cadena de montaje. Sospecho que la idea, tan fabulosa, que pudo inspirar de alguna manera el inquietante clip de "Chemical Brothers" "Believe", de su disco "Push The Button", de 2005, pero incluso si no es así, "Robot" es un spot que ya es un clásico. Euro RSCG también realizó otros dos spots para el Picasso, en los que se retomaba la referencia al arte y la creación, aunque, a mi entender, no son, con mucho, tan interesantes como este.

Ver "Robot"

En la sociedad contemporánea, la posterior al auge de los "Mass Media", a Duchamp y al Arte Pop, es frecuente usar la expresión "Obra de Arte" para definir a cualquier producto o evento señalado o distinguido por ciertas cualidades estéticas o técnicas. Una canción, un regate de un futbolista, un café helado, un lance del toreo, o un adelantamiento en una carrera de coches suelen ser definidos, si son destacados, como "Obras de Arte". De la misma manera se usa el término "Filosofía" para referirse a cualquier planteamiento teórico o metodológico previo a cualquier cosa. Filosofía del fútbol, de la televisión, de la moda, de la prensa, de la viticultura...

Que el arte aparezca en los spots vinculado al automóvil tiene una lectura evidente y directa como estrategia comercial. Elevar la valoración de los automóviles, establecer vínculos de complicidad con el futuro comprador, en los que se sienta distinto por su apreciación del arte, por comprender las referencias para "iniciados", o por identificarse dentro de un sector de la sociedad vinculado a la cultura. Sin embargo, queda claro que el Arte aparece en los anuncios de automóviles con una significación que va mucho más allá que la de una mera frase hecha, y que en los últimos, años, como puede verse en esta breve e incompleta selección, ha tenido una presencia recurrente.

# miércoles, 10 de octubre de 2007 22:14

¿Dónde está el depósito...? cumple dos años

 

Hace dos años, cerca de las doce de la noche del día 11, nacía, alojado en Blogger, ¿Dónde está el depósito...?

Aunque el blog había sido registrado unos días antes, este día subí mi primer artículo, en realidad una tanda, para presentar e iniciar una andadura que, debo ser honesto, jamás pensé que me fuese a devolver tanto. En realidad, el blog nació como una herramienta. Una excusa para comenzar a poner por escrito y juntas algunas ideas que arrancaban de mucho tiempo atrás, y así poder sistematizarlas y establecer una metodología para hacer un pequeño estado de la cuestión sobre las relaciones entre Arte y Automóvil. Y ahi comenzaron a aparecer, primero algo más intermitentemente y luego con más continuidad, reflexiones, noticias y apuntes sobre el tema.

Dos años después, el blog sigue sin pasar de ser un estado de la cuestión, incompleto y siempre sometido a revisiones. Pero ha crecido hasta 96 artículos (97 con este), que forman algunos bloques temáticos que parecen demostrar una cierta solidez en las teorías que se van formando con el aumento de la información. Algunos de ellos son enfoques nuevos sobre temas ya conocidos, como el Cine y el Automóvil, otros son revisiones más cercanas al mundo del arte, como los temas relativos a pintura, otros al mundo del diseño, como los artículos en los que se analiza la moda. En otros casos, como el conjunto de artículos sobre arquitectura y automóvil, se ha abierto un camino bastante nuevo con el que analizar algunas de las tendencias actuales en la proyección estética y artística de los productos industriales.

Pero en general, debo admitirlo, siempre hay algo que anima a todos los artículos. La posibilidad de transmitir a todos los potenciales lectores del blog, nuevas relaciones entre elementos de la cultura actual, que se pueden analizar en clave de arte, y mostrar que en realidad, el arte contemporáneo, no sólo tiene muchas ramificaciones todas ellas válidas e interesantes, sino que en el fondo se anima por los mismos principios básicos que el arte clásico griego o romano. Es decir, de alguna manera, hablar de arte. De arte relacionado con coches, pero de arte al fin y al cabo.

Algunos artículos han tenido miles de visitas, y otros unas pocas, pero todos han resultado interesantes y enriquecedores para mí, y espero que para los que los habéis leído. Tengo especial cariño a unos pocos, "El fantasma de Sindelfingen", la serie sobre arquitectura, "Kowalski contra Kowalski", la serie "Lo retro en el automóvil actual"... 

Estos dos años no sólo han servido para ordenar las ideas en torno al tema del blog, sino también para conocer y contactar con gente. Desde las primeras semanas, hasta esta misma pasada, ha sido una suerte conocer a gente que pasó y otros que han continuado. Dani y Sandman, de Motorpasión, que siempre han tratado tan bien mis artículos, Flor, incondicional y tan estimulante con sus comentarios, las muchas personas que me dieron noticias sobre temas, como Salvador Claret, y muy especialmente Isabel, que ha creído en el proyecto desde el primer contacto, y gracias a la cual todo ello ha dado un gran salto de calidad y continúa en crecimiento. Y a todos los amigos que han sufrido durante tiempo mi fe ciega en este proyecto cultural, pero que poco a poco, no sé si por un poco de "síndrome de Estocolmo", van creciendo en su interés por el tema y viendo sus posibilidades de futuro.

Hasta ahora, el blog, que era una herramienta, ha elevado su categoría y es ahora un escaparate. El proyecto, por su parte, ha comenzado a dar sus frutos fuera de la red, como el Ciclo "De cero a cien en 24 fotogramas por segundo", que gracias a Toni pudimos realizar en primavera en la Universidad de Zaragoza, y que será el primero de más ediciones probablemente en más ciudades. Seguramente llegarán más eventos, publicaciones y actos, o quizà ampliaciones del proyecto, pero en todos los planes de futuro, sigue entrando mantener el blog y sus actualizaciones, para asi poder seguir compartiendo y aprendiendo con todo el mundo que se acerca hasta èl.

Hasta aquí el viaje ha valido la pena. Lo que queda por delante es un nuevo tesoro.

Muchas gracias a tod@s. 

Luis Miguel 

En una ocasión, Luis del Val me recomendó un libro. Me detuve en la caseta de la Feria del Libro de Zaragoza en la que firmaba libros, para que le dedicase una de sus obras a mis padres, que son seguidores suyos. Del Val, amable y paisano, me dio conversación. Yo llevaba "El llano en llamas" bajo el brazo, y dándole vueltas al relato corto, terminó por recomendarme un libro de Cortázar, "Todos los Fuegos, el Fuego".

Hace unos meses, se hizo popular una campaña de Seat, la del León, en la que aparecía Cortázar. Bueno, en realidad no aparecía. Sólo recitaba. Cortázar, tenía, aparte de su acento argentino una extraña dicción, algo de frenillo, y cadencia al leer. Por eso la voz del anuncio del León sonaba un poco extraña. Alguien me dijo "He visto ese anuncio del gangoso y el reloj..." y yo salté como un resorte "Ese gangoso es el escritor de relatos cortos más grande de todos los tiempos, es Cortázar ¡¡ Cortázar leyendo un párrafo suyo!!" Algunos lumbreras incluso analizaron sesudamente y dijeron que el anuncio era un plagio del de BMW con Bruce Lee (una pieza, dicho sea de paso, terriblemente sobrevalorada) Nada de eso. El anuncio era simplemente uno más de una tipología mucho más antigua que todo eso, y que arranca por lo menos a principios de los años 90. El anuncio, era, nada menos, un anuncio de coches con un relato de Cortázar.

 "Todos los fuegos, el fuego", se abre con un relato sobre coches. O más bien un relato con coches. No tengo demasiada literatura a mis espaldas, o al menos no tanta como para hacer afirmaciones en términos de mejor y peor. Pero "La autopista del Sur", el relato de 1964 que abre el libro mencionado, publicado en 1966, es, desde todos los puntos de vista, magistral. Un ambiente, como en casi toda la narrativa breve sudamericana, denso, colorido y un tanto irreal. Una situación inexplicable, un tanto delirante, y que tiene mucho que ver también con esa mirada un tanto recelosa sobre el progreso desbocado, que algunos escritores de mediados del siglo XX tuvieron, con gran acierto en muchos casos. Un atasco en una de las vías que llevan a Paris, que deja una autopista colapsada durante varios días sin que los coches puedan moverse.

"La autopista del sur" es un maravilloso relato en el que Cortázar usa a los coches como identificativos de los personajes. Personajes que nunca llegamos a saber cómo se llaman en realidad. Y en el que el autor presenta una galería de automóviles que es una espléndida fotografía de una carretera cualquiera de la Europa de los años '60, para configurar un atasco que, por los coches que lo componen, parece más bien salido de un relato de Tintín. Peugeot 404, Dauphine, Taunus, Fiat 1500, Caravelle, Morris Minor, Peugeot 203, 2CV, Citröen ID (DS)... La galería de automóviles que presenta Cortázar es en realidad una galería de personas. Los nombres de los coches terminan por desplazar a los de las personas. La muchacha del Dauphine, Taunus, las monjas del 2CV, Beaulieu... Durante los días que, inesperadamente, dura el atasco, las máquinas y sus personajes sufren una fusión. Pero además, los coches determinan las relaciones de forma lírica y sugerente.

Hay algo de receloso del progreso en el relato de Cortázar. El mero hecho de que el desarrollo se inicie con un atasco, que es la más evidente de las formas inmediatas de ausencia de progreso, o de saturación del mismo, ya condiciona. Pero además, y en esto hay una fuerte carga semántica, los automóviles determinan las relaciones entre las personas. El autor reparte concienzudamente a los personajes por los coches según les corresponden a su perfil. Pero, durante el atasco, surgen relaciones entre estas personas, que crecen y se fortalecen en la medida en la que los coches están parados. En algunos momentos del atasco, se producen leves avances en alguno de los carriles, que inmediatamente propician la fractura de algunas relaciones establecidas entre conductores de coches que habían quedado en paralelo, y se establecen otras nuevas según la posición final resultante. Durante algunas horas, las máquinas paradas, cientos de ellas, miles, permiten que las personas que viajan dentro se comuniquen y relacionen, intercambien sus pasiones, miedos y sueños.

Cortázar parece conocer bien los automóviles, pero es despiadado con ellos. Después de un par de días, de algún romance y buenas y fuertes amistades, la autopista se despeja, y el coágulo en el progreso que es el atasco comienza a disolverse. Donde la máquina comienza a funcionar, parece mermar el hombre. Las relaciones se empequeñecen, hasta quedar convertidas en unas rojas luces en el confuso horizonte de un Paris nocturno al frente.

"La autopista del sur" es un relato imprescindible. En el que Cortázar se sirve del automóvil de una forma sutil, frívola pero al tiempo densa, profunda y cargada de significado. 

Probablemente pensaba Cortázar del coche lo mismo que del reloj del fragmento del anuncio del León. Al fin y al cabo, la imágen del reloj atado a la muñeca aparece intensamente en la segunda frase del relato. Y el tiempo atado a la muñeca, es como el coche atado a la velocidad, que mantiene a su conductor aislado de los demás. ¿Quién posee a quien? Quizá por eso, en una especie de tránsito testamentario, un legado quijotesco, hizo aquel extraño viaje de 33 días en su vieja VW combi, con su esposa, ambos ya cerca de la muerte, para dejar esa obra genial que es "Los autonautas de la cosmopista"

"Al principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj, pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el bip bip de la radio midieran otra cosa..." (Continúa el relato completo "La autopista del Sur"

 

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